LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS.
Aunque los Cuatro Jinetes del Apocalipsis pertenecen explícitamente a la tradición bíblica (Apocalipsis 6), un místico sufí no miraría hacia el cielo esperando ver caballos literales descendiendo sobre la Tierra. Tiene que mirar hacia el interior del corazón, el verdadero campo de batalla (contra al-Nafs o la gran lucha interna), e interpretaría a éstos jinetes como las fuerzas internas que cada buscador de la Verdad (Salik) debe transmutar en su viaje hacia Allah.
Así es como el misticismo islámico podría contemplar la esencia de éstos cuatro jinetes:
1. El Jinete Blanco: El Ego Sutil y la Falsa Certeza (Al-Nafs al-Ammara)
En la tradición bíblica, el primer jinete monta un caballo blanco, lleva una corona y sale venciendo y para vencer. Frecuentemente se asocia con la conquista o con un falso mesías.
-La mirada mística: Para el sufí, el caballo blanco no es la pureza real, sinó el engaño del ego espiritual (el orgullo o 'Ujb). Es la fuerza que convence al hombre de que yá ha alcanzado cierto grado de santidad, que yá ha conquistado sus pasiones y que es superior a los demás. Viste de blanco (el color de la rectitud espiritual) pero su arco apunta hacia la complacencia. El místico sabe que la primera gran batalla es contra ésta ilusión: de creerse un "conquistador" en el camino espiritual cuando solamente es un prisionero del propio orgullo.
2. El Jinete Rojo: Las Pasiones Desbocadas y la Ira (Al-Ghadab)
El segundo jinete monta un caballo bermejo (rojo) y se le concede el poder de quitar la paz de la tierra y hacer que los hombres se maten entre sí.
-La mirada mística: El caballo rojo representa el fuego de la ira, la envidia y los deseos mundanos ciegos (Shahwa). Cuando el místico habla de que "quita la paz de la tierra", se refiere a la destrucción de la paz interior (Sakina) del corazón humano. El fuego rojo de las pasiones consume todas las buenas acciones como el fuego quema la leña. El alma que se rinde ante este jinete, vive en un estado constante de guerra interna y de fricción con la creación, siendo incapaz de reflejar el atributo divino de la Paz (As-Salam).
3. El Jinete Negro: La Sequedad Espiritual y la Balanza del Juicio (Al-Qabd).
El tercer jinete monta un caballo negro y sostiene una balanza en su mano; se asocia con el hambre y la escasez.
-La mirada mística: En el sufismo, el buscador pasa por dos estados cíclicos: Bast (expansión y alegría espiritual) y Qabd (contracción, sequedad y oscuridad). El jinete negro representa la noche oscura del alma, el invierno espiritual donde el alimento divino (la inspiración, la dulzura de la oración) parecen escasear. La balanza en su mano no es solo para pesar el trigo; es el recordatorio sufí de la auto-observación más rigurosa (Muhasaba). El buscador debe pesar cada una de sus intenciones en la balanza de la Verdad, aprendiendo a depender de Allah incluso cuando siente que su alma padece hambruna de consuelo.
4. El Jinete Pálido o Verde: La Muerte Mística (Fana).
El cuarto jinete monta un caballo pálido (cuyo término original en griego, (chloros), evoca un tono verdoso o cenizo). Su nombre es Muerte.
-La mirada mística: Aquí es donde el misticismo islámico encuentra su mayor punto de convergencia y transmutación. El Profeta Muhammad PyB dejó una famosa máxima sufí: "Morid antes de que muráis". Éste jinete no es un enemigo a temer, sinó el símbolo del destino final del ego: la extinción del yo egoico (Fana). El color verde, además, es el color tradicional de la vida espiritual y el paraíso en el Islam. Para que el alma viva eternamente en Allah (Baqa), primero debe morir a sus propios deseos, a su identidad ilusoria y a sus apegos. El Jinete de la Muerte disuelve lo que es falso en el ser humano para que solo quede lo Absoluto (Al-Haqq).
El Apocalipsis Interior.
Desde éste prisma, el "Fin de los Tiempos" no es solo un evento cósmico exterior, sinó el momento en que el velo de la ilusión (Maya o Ghafla) se rasga por completo para el buscador. Los cuatro jinetes galopan a diario a través de nuestros pensamientos y emociones.
El misticismo islámico nos invita a no ser víctimas pisoteadas por estos jinetes, sinó a convertirnos en los jinetes de nuestra propia alma, domando las fuerzas de la conquista, la ira, la carencia y la muerte para cabalgar con la sumisión absoluta hacia la Presencia Divina.
Assalamo Aleikum.