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domingo, 12 de abril de 2026

LOS NIVELES DEL WALI Y EL AWLIYA CON OTROS.

LOS NIVELES DEL WALI Y EL AWLIYA CON OTROS. 
INTRODUCCIÓN:
Alabado sea Allah por cuya luz Se conoce y es adorado, y por cuya presencia Él es conocido y es atestiguado por Quien creó la alabanza, que es el acto de alabar algo bello en términos de glorificación, yá sea una bendición o por cualquier otro remisorio.

Las palabras «wali» y «awliya» se mencionan en numerosos versículos coránicos. Allah Todopoderoso se describe a sí mismo como el «wali de los creyentes» (Corán, 257:2), el «wali de los creyentes» (Corán, 68:3), el «wali de los justos» (Corán, 19:45), y que Él es el «wali» que da vida a los muertos (Corán, 9:42), y que Él es el «wali» digno de alabanza (Corán, 28:42). Allah Todopoderoso dijo, dirigiéndose a los creyentes: «No tenéis protector ni auxiliador fuera de Allah» (Corán, 107:2). La palabra «Awliya» también se menciona en plural para referirse a los siervos de Allah que están cerca de Él y se esfuerzan por su causa. (Corán, Sura Yunus 62).

A lo largo de todo éste proceso, las dos palabras no se desviaron nunca de su significado lingüístico original, pero éste significado experimentó un notable desarrollo gracias a los comentaristas. Éste desarrollo también fue más pronunciado en ciertos círculos y países.

La afirmación de que un "wali" (guardián o asegurador), debe ser protegido, (al igual que un profeta debe ser infalible), sin duda proviene del concepto sobre el Imán e Imamato de otras corrientes, y de la restricción de la tutela a los Imames que tienen fines políticos. De igual modo, la afirmación de que la tutela es una herencia profética transmitida del Profeta PyB a Alí (r) y luego a su sucesor -es una declaración con un propósito político: limitar la tutela a los Imames de la familia del Profeta. Asimismo, la afirmación de que los milagros y los demás acontecimientos extraordinarios pertenecen exclusivamente a los Imames, también tiene una clara motivación política.

Así, vemos que el concepto de «tutela» se transforma de su significado coránico, que es el apoyo y la protección que Allah concede a Sus siervos creyentes, piadosos y cercanos sin excepción, al apoyo y la protección de un grupo específico con sus propias condiciones y señales. Aunque es un derecho compartido por todos los musulmanes, y que se ha limitado a unos pocos elegidos. Así pues, es como si la tutela -en éste sentido- fuera una extensión de la profecía y estuviera limitada sólo para los imanes.. cuando no es en absoluto de ésta forma. 

Cuando surgieron los grupos de seguidores del Tasawwuf Islámico, era natural que algunas ideas ajenas sobre la santidad se infiltraran en sus círculos, especialmente porque éstas agrupaciones habían brotado y florecido durante mucho tiempo en el mismo entorno. Sin embargo, los seguidores del Tasawwuf Islámico no limitaron su comprensión de la santidad a los confines establecidos por otros grupos o países; más bien, trascendieron éstos límites y ampliaron el significado de la santidad en sus períodos posteriores, profundizando más en otras cuestiones que los demás países no abordaron en profundidad, yá que ni tan siquiera los consideraron. Hablaron sobre el significado del guardián en general, no del imán guardián en particular, y mencionaron los atributos de los guardianes, sus funciones y rangos. Compararon la tutela con la profecía y debatieron cuál era mejor, además de hablar sobre el sello de la tutela y otros temas que presentaremos.

(El santo y el sufí)
La característica más distintiva de un santo «awliya» en el Islam es su cercanía a Allah. El Corán contiene evidencia de que Allah ha elegido a ciertos siervos para que tengan una relación cercana con Él. En éste sentido general, los profetas se incluyen entre los santos, al igual que los sufíes y los no sufíes, porque la cercanía a Allah es un atributo común a todos ellos. De igual manera, el favor especial de Allah hacia los santos incluye la protección, infalibilidad y cualidades similares. De hecho, al-Siraj, autor de al-Luma', llega a afirmar que "el pueblo elegido de Allah" —término que los sufíes usan para describirse a sí mismos— se aplica primero a los profetas a quienes Allah distinguió con revelación, misión e infalibilidad, y segundo a los santos «awliya» a quienes distinguió con piedad sincera y apego a la verdad.

Pero la comunidad de seguidores del Tasawwuf Islámico, sigue llamando «wali» al sufí que ha alcanzado la cercanía a Allah en virtud de su santidad, piedad y entrega total al amor de su Señor. Consideran la santidad y la profecía como dos rangos distintos e independientes, en la medida en que es posible diferenciarlos, como se explicará más adelante. Si afirman que el Tasawwuf Islámico es propio de los musulmanes y la santidad es propia del sufismo, entonces ésto significa que la santidad es propia de los musulmanes y que la santidad es el rango espiritual más elevado que un musulmán puede alcanzar.

En el islam sunnita, la santidad no se asocia con ningún significado de divinidad. El santo no afirma tener un aspecto divino en forma de emanación, encarnación o algo similar. Sin embargo, afirma, (o se afirma en su nombre), que Allah le ha otorgado un poder o cualidad sobrenatural que lo protege, en cuerpo y alma, para no cometer pecados. Éste poder explica la creencia de los sufíes: de que el santo es capaz de realizar milagros e informar sobre lo invisible, que sus oraciones son respondidas, que posee una visión profunda, que puede dominar las fuerzas de la naturaleza, que su bendición está presente dondequiera que la dirija y que su maldición se cumple dondequiera que la envíe. La aceptación de las oraciones es una práctica ancestral en el Islam. Se dice que Saad bin Abi Waqqas fue distinguido entre los Compañeros por la aceptación de sus oraciones. Se narra que el Profeta PyB dijo: “Muchos hombres desaliñados y polvorientos, vestidos con dos vestiduras desgastadas, a quienes no se les da importancia, si juran por Allah, Allah cumplirá su juramento”. Entre ellos estaba Al-Bara’ bin Malik.

El santo es un hombre absorto en Allah, que pasa su vida en compañía de su Señor. Es un hombre que se ha desapegado de sus deseos y de sus relaciones consigo mismo y con el mundo que lo rodea. Es natural que quien ha alcanzado éste nivel y cuya alma ha sido preparada en éste estado espiritual no permita que nada entre en su vida de reclusión, desapegado del flujo de la experiencia humana ordinaria, excepto los pensamientos y reflexiones que se alineen con ésta vida. Pero hay algo más allá de ésto, algo aún superior: gracias al grado de pureza espiritual que ha alcanzado, el santo posee la capacidad de percibir los significados de lo invisible y de recibir inspiración divina sobre la verdadera naturaleza de las cosas. En cuanto a realizar milagros y hazañas extraordinarias, éstas son cosas que las masas sufíes suelen atribuirse a sí mismas, pero que les son otorgadas por sus seguidores para glorificar y elevar su estatus. Se ha dicho con razón que un gran número de musulmanes en países donde prevalecen la ignorancia y la superstición tienen solo una débil conexión espiritual con Allah, y que toda su conexión es directamente con los santos; Se intentan conectar con Allah a través de éstos santos. Sin embargo, no debemos olvidar que tales creencias en la santidad, la intercesión y el poder son históricamente anteriores al sufismo. El concepto de santidad, o su equivalente, existía en las tierras conquistadas por los musulmanes y estaba tan extendido como el propio Islam. Cuando el sufismo surgió en tierras musulmanas, no creó el concepto de santidad, sinó que incorporó ideas que yá formaban parte del patrimonio espiritual de aquellas tierras, resaltando el aspecto sufí de la vida religiosa.

(La tutela es un don divino)
En el Tasawwuf-sufismo, la santidad (wilayah) es un rango que un santo no puede alcanzar mediante sus propias obras y esfuerzos. Más bien, es un don divino otorgado por favor de Allah a quien Él quiere de entre sus siervos. Un santo puede poseer gran devoción, ascetismo y conocimiento, o no. Sin embargo, una cualidad esencial es su completa devoción a Allah y su vida enteramente dedicada a Él. Éste es el significado al que los sufíes se refieren con la palabra "atracción" (jadhb), que significa aniquilación (fana') en Allah. En el Islam, un santo es aquel que se siente atraído por Allah. Quien alcanza éste estado es considerado santo. Si a ésta atracción, se le suman los milagros que le pueda otorgar Allah, la gente reconocerá su santidad tanto en vida como después de su muerte. Un santo puede existir, vivir y morir en la oscuridad, su santidad puede ser desconocida para los demás e incluso para sí mismo. El significado de que Allah conceda la santidad a un santo es que está predestinada desde la eternidad, al igual que otros rangos espirituales como la guía, las oraciones respondidas y otros asuntos que algunos sufíes, particularmente aquellos que se adhieren a la visión determinista, consideran divinamente ordenados. Éstos no se adquieren mediante el esfuerzo o el trabajo, sinó que son otorgados por Allah como un favor y una gracia a quien Él quiere. En éste sentido, la santidad es una "luz" que Allah proyecta en el corazón del siervo, a través de la cual el siervo llega a conocer a su Señor.
Dijo Al-Husayn ibn Mansur al-Hallaj: Si no fuera por Su (Allah) reconocimiento hacia ti, no lo habrías conocido. Es decir, Su reconocimiento hacia ti a través de esa luz. Ésta luz tiene grados que varían en fuerza y ​​debilidad y difieren según los grados de cercanía a Allah. Los sufíes hablan de permanecer en el grado de cercanía. Algunos santos permanecen en el grado de conversación, otros en el grado de sentarse juntos, y otros en el grado de comunión íntima. Por eso se les llama la gente de la conversación, la gente de sentarse juntos, la gente de la comunión íntima, etc. El grado más elevado y fuerte de cercanía es el grado del testimonio, que es el grado de aniquilación a los ojos de la divinidad, como dice Ibn Arabi.

(Las cualidades de un santo)
De lo anterior se desprende que el concepto de santidad en el Islam tiene dos significados: uno general, no técnico, que se refiere a la santidad de todo creyente que se ha acercado a Allah, como se menciona en los versículos coránicos citados anteriormente; y otro específico, y técnico, que se refiere a la santidad con una definición, condiciones y sistema propios. Al examinar los atributos de la santidad en éste segundo sentido, se observa que muchos de ellos tienen su equivalente en la santidad en sentido general, y que el resto son atributos que los sufíes atribuyeron a los santos en épocas posteriores. Mencionaremos ambos tipos, yá que comprenden los atributos que distinguen al santo musulmán.
Uno de los atributos más antiguos y fundamentales es que un santo es alguien a quien Allah apoya y ayuda. Éste significado apareció en el Islam antes del surgimiento del sufismo y los santos sufíes, como yá mencionamos; es decir, apareció desde el comienzo mismo de la conversión al Islam. El significado de la santidad era el apoyo de Allah al siervo por su apoyo a la religión de Allah. Quienes se esforzaban por la causa de Allah eran Sus santos, al igual que quienes eran piadosos y sinceros en su religión, y aquellos a quienes los Quraysh perseguían y perjudicaban por su Islam. Todos ellos eran santos de Allah según los textos coránicos revelados sobre ellos. El versículo revelado acerca de todos ellos dice: «Sin duda, para los aliados de Allah no habrá temor ni tristeza» (Corán 10:62). Y el Hadiz afirma: «Quien perjudica a un santo me ha mostrado enemistad». Éste atributo conservó su significado —apoyo y ayuda— cuando la palabra "santo" entró en los círculos sufíes y adquirió su forma técnica definitiva.

Otro de los atributos antiguos de un santo es el honor que Allah le otorga. Éste honor se manifiesta de diversas maneras, sobre todo mediante los milagros que confirman su santidad y revelan su posición. El Corán alude a la aparición de éstos milagros y acontecimientos extraordinarios a manos de aquellos a quienes Allah ha elegido para la santidad. Los sufíes han tomado ésto como base para afirmar que tales milagros ocurren a través de ellos. Un ejemplo de ésto es la declaración de Allah en la historia de María: «Cada vez que Zacarías entraba en el santuario donde ella se encontraba, la hallaba provista de sustento. Y le decía: “¡Oh María!, ¿cómo es posible que ésto me suceda?”«Ésto es para ti», dijo ella. «Viene de Allah. En verdad, Allah provee a quien quiere sin medida». Y Allah Todopoderoso dijo, dirigiéndose también a María: «Sacude hacia ti el tronco de la palmera; te caerán dátiles maduros y frescos». Y no era tiempo de que aparecieran los dátiles ni de que maduraran.

Y Allah Todopoderoso dijo en la historia del traslado del trono de Bilqis al consejo de Salomón: «Un Ifrit de entre los genios dijo: “Yo te lo traeré (es decir, el trono) antes de que te levantes de tu asiento, y ciertamente, soy fuerte y digno de confianza para ello”. Aquel que tenía conocimiento de las Escrituras dijo: “Yo te lo traeré antes de que tu mirada vuelva a ti”. Así que aquel que tenía conocimiento de las Escrituras pudo llevar el trono de Bilqis al consejo de Salomón en un abrir y cerrar de ojos, lo cual es mucho más rápido que el tiempo que tarda una persona en levantarse de su asiento».

Allah Todopoderoso ha relatado en el Corán las maravillas que aparecieron en manos de la Gente de la Cueva, Dhul-Qarnayn, a quien Allah empoderó en la tierra de una manera que no empoderó a otros, y Al-Khidr, (el verde), quien realizó muchas hazañas extraordinarias cuando se encontró con Moisés, como levantar el muro y cosas por el estilo. Ninguno de ellos eran profetas, sinó más bien que eran santos.

<Existe un consenso entre los musulmanes de que los santos poseen milagros, pero los sufíes de mayor rango advierten contra la confianza en ellos y el engaño por parte de éstos, no sea que se conviertan en una especie de prueba con la que Allah pone a prueba a sus siervos.>

Abu al-Husayn al-Nuri dijo: Tenía un deseo de milagros, así que tomé una caña de los muchachos y me coloqué entre dos barcas. Entonces dije: «Por Tu poder, si no aparece para mí un pez de tres libras, me ahogaré». Él dijo: Y apareció para mí un pez de tres libras. Cuando al-Junayd oyó ésto, dijo: «Su juicio fue que aparecería una serpiente y lo mordería». Se le dijo a Abu Yazid al-Bistami: «Fulano camina hasta La Meca en una noche». Él dijo: «El diablo camina en una hora de este a oeste, que Allah lo maldiga». Se le dijo: «Fulano camina sobre el agua y vuela por el aire». Él dijo: «Los pájaros vuelan por el aire y los peces pasan sobre el agua». Sahl ibn Abdullah al-Tustari dijo: «El mayor milagro es reemplazar un rasgo reprobable de tu carácter...»
(Al Imran: 37)
(María: 25)
(Hormigas: 39)

Todo ésto demuestra que grandes sufíes como al-Junayd, Abu Yazid y Sahl ibn Abdullah menospreciaban los milagros y no se los atribuían, pues veían en ellos un terreno fértil para la tentación y la vanidad, y un camino hacia la hipocresía. Creían que hablar de milagros y desafiar a otros con ellos constituía una confianza en algo distinto de Allah, por lo que lo consideraban un politeísmo encubierto. Para Sahl ibn Abdullah, el mayor milagro era la transformación de los atributos del alma y su purificación de las impurezas, no las hazañas sobrenaturales que algunos mencionaban.

Entre los milagros atribuidos a los santos se encuentra el dominio de las fuerzas naturales sobre su voluntad, un privilegio reservado anteriormente a los profetas, como lo demuestran los versículos coránicos que describen la subyugación del viento a Salomón: «Sopla suavemente por su mandato dondequiera que lo dirija», y la subyugación de los Ángeles a Muhammad, PyB, luchando junto a él en la Batalla de Badr, etc. Los sufíes han profundizado extensamente en el significado de ésta subyugación y control del universo, discutiéndolo extensamente, hasta el punto de que difícilmente se puede encontrar a un santo al que no se le atribuya éste poder extraordinario, o cuya existencia no se mencione en las leyendas. Hablaban de ésta subyugación y control a través de la intención, el habla y el uso de nombres y letras, especialmente el Nombre Supremo de Allah, que se considera uno de sus mayores secretos.

Dhu al-Nun al-Misri, (famoso por su conocimiento de las ciencias secretas), apreció: "Si consideramos al santo desde la perspectiva sufí, decimos que su característica más distintiva y prominente es que es un hombre aniquilado en Allah, o que está cautivado por el amor de Allah. La aniquilación, según los sufíes, es el final del camino y el umbral para alcanzar a Allah, y la puerta de entrada a la santidad y su condición". El santo, en su opinión, es aquel que ha sido poseído por el poder del amor divino, de modo que no deja lugar en su corazón para nadie más que su amado. Es aquel que ha renunciado a su voluntad, su poder y su fuerza, y yá no siente la existencia de nada más que la existencia de la Verdad. Es el sufí que se aniquila de su propia existencia y permanece en la Verdad. 
Se le preguntó a Abu Bakr al-Wasiti sobre cómo Allah nutre al santo, y él dijo: "En su juventud, lo adora, y en su vejez, lo oculta y lo suaviza. Entonces lo encuentra en lo que antes poseía de sus atributos y cualidades, y entonces Él le hace saborear la dulzura de practicarlo en el momento oportuno".

El primer nivel es el de la adoración, el comienzo del camino y el rango de los buscadores novatos. El segundo es el de estar velado a la gente, dedicándose por completo a Allah y estando absorto en Él, excluyendo todo lo demás. En éste nivel, Allah nutre a su elegido con su protección y gracia. El tercero es el nivel en el que Allah revela al elegido los atributos que previamente le había decretado; éste es el nivel en el que se le da a conocer su santidad y se le hace consciente de su condición. El cuarto es el nivel en el que Allah le permite experimentar su presencia y le revela que Él es quien lo escucha cuando escucha, lo ve cuando ve y actúa a través de él cuando actúa, y así sucesivamente. Allah Todopoderoso dijo, dirigiéndose al Profeta, (la paz sea con él): «Y no lanzaste cuando lanzaste, sinó que fue Allah quien lanzó». Ésta es la esencia misma de la aniquilación sufí.

Entre los atributos de un santo está la protección, así como entre los atributos de un profeta la infalibilidad, es decir, la protección y la inmunidad ante la violación de la ley islámica. Ésto se debe a que quien objeta la ley islámica está engañado y extraviado, como afirma al-Qushayri. El significado de ésta condición es que ni el profeta ni el santo desobedecen a Allah ni hacen nada que contradiga la ley islámica, sinó que son diferentes. La infalibilidad del profeta se debe a su propia infalibilidad, que es algo que Allah Le otorga. No desobedece a su Señor porque Allah le ha concedido un poder que le impide desobedecer, o le ha otorgado inmunidad ante la desobediencia. En cuanto al santo, es un ser humano como todos los demás, con la capacidad de desobedecer y de obedecer, pero Allah lo protege de la desobediencia enviando una luz a su corazón que lo guía y lo aparta de ella. La diferencia entre ellos es como la diferencia entre dos hombres que no enferman de cierta enfermedad, pero uno no enferma porque su cuerpo tiene inmunidad natural, mientras que el otro no enferma porque toma algún tipo de medicamento que lo protege de la enfermedad, de tal manera que si dejara de tomar ese medicamento, sería víctima de la enfermedad.

Parece ser que la distinción entre infalibilidad y preservación es una cuestión posterior planteada por los sufíes. Originalmente, se creía que la infalibilidad pertenecía tanto al Profeta PyB como al santo: primero al Profeta PyB y luego al santo por herencia espiritual. 

Por último, como yá hemos indicado.
Allah Todopoderoso no protege al santo sólo del pecado, sinó de todo aquello a lo que se opone la Shari'a. Así, entre las cosas de las que Allah protege al santo se encuentra toda transgresión de las normas de la Shari'a, incluso si no constituye un pecado. Se cuenta que Abu Yazid al-Bistami fue a visitar a uno de los santos y, al llegar a su mezquita, se sentó a esperarlo. El hombre salió y escupió en la mezquita, por lo que Abu Yazid se marchó sin saludarlo y dijo: «Éste hombre no es digno de confianza en las normas de la Shari'a, ¿cómo entonces puede serlo con los secretos de la Verdad?».

Algunos sufíes creen que la protección divina para un santo no es tan obligatoria como la infalibilidad para un profeta. Más bien, basta con que un santo esté protegido si no persiste en el pecado, incluso si comete alguna falta o desliz. En su opinión, tales deslices no son imposibles para un santo. Se le preguntó a Junayd, el gnóstico: "¿Abu al-Qasim comete adulterio?". Bajó la cabeza durante un largo rato, luego la levantó y dijo: "Y el mandato de Allah es un decreto determinado". Ésto significa que la santidad permanece con el santo incluso después de su pecado, siempre que lo abandone y se arrepienta sinceramente. La santidad no se revoca a menos que se cometa politeísmo o se demuestre su apostasía. Ésta es la opinión de Al-Hakim Al-Tirmidhi, Al-Junayd, Abu Al-Husayn Al-Nuri y Al-Harith Al-Muhasibi. Su argumento es que los pecados graves no contradicen la fe. Otros, como Sahl Ibn Abdullah Al-Tustari, Abu Sulayman Al-Darani y Hamdun Al-Qassar, afirman que la tutela depende de la obediencia continua y que, si el tutor comete un pecado grave, pierde su tutela.

Al parecer, el motivo del desacuerdo entre ambos grupos se remonta a la antigua controversia entre los teólogos sobre el significado de la fe y la cuestión de si quien comete un pecado grave es creyente o incrédulo. Dado que la fe es la base de la lealtad, el desacuerdo se trasladó de la fuente original a la rama.

Otro atributo del santo es la intercesión. Los sufíes del Oriente, en particular, afirmaban que los santos interceden ante Allah por la creación en el Día de la Resurrección. Proclamaban ésto abiertamente entre la gente y lo exageraban enormemente. De hecho, lo reclamaban para sí mismos, fueran santos o no, o al menos muchos de ellos lo reclamaban y otorgaban ese derecho a sus discípulos. Algunos decían: «No hay nadie de entre nuestros discípulos que no interceda por la gente del Infierno en el Día de la Resurrección y los traiga al Paraíso». Ésto, o algo similar, fue narrado por Hatim al-Asamm y Abu Yazid al-Bistami. Al-Shibli afirmaba que Muhammad, (la paz sea con él), intercedería en el Día de la Resurrección por su nación, mientras que él mismo intercedería después por la gente del Infierno hasta que no quede nadie en él. Prácticamente, desconozco cómo al-Shibli —si es que ésta afirmación es suya— concilia su intercesión, que culminará con la liberación de los habitantes del Infierno, con la declaración de Allah: «Permanecerán allí eternamente». Además, al-Shibli no fue el único musulmán en hablar sobre el destino del Infierno en el Más Allá y su eventual desaparición, no por la intercesión de intercesores, sinó por otras razones relacionadas con la naturaleza de Allah, quien es veraz en sus promesas pero no en sus amenazas. Un grupo de teólogos, entre ellos Abu al-Hudhayl ​​al-'Allaf y otros, compartían ésta opinión.

Los sufíes, entre ellos Ibn Arabi, creen que las llamas del infierno disminuirán y su naturaleza cambiará con el tiempo. Ibn Arabi añade que el tormento que allí se encuentra se transformará en una especie de dicha de naturaleza distinta.

La dicha de la gente del Paraíso. Él dice:
-Y si entran en la morada de la miseria, entonces la dicha del Paraíso es una y la misma.
-Sobre un placer que contiene una dicha singular.. Se le llama tormento por la dulzura de su pronunciación.
-Existe una diferencia entre ellos cuando se revelan.
-Es como una cáscara, y la cáscara es un protector.

(Comparando santos, profetas y Ángeles) 
La comparación entre humanos y Ángeles apareció en el pensamiento islámico en general y en el pensamiento sufí en particular. Su origen fue, (sin duda), lo que se menciona en el Corán sobre la historia de Adán y la exigencia de Allah de que los Ángeles se postraran ante él. El Corán afirma explícitamente que el ser humano que Allah eligió como su fideicomisario en la tierra y ante quien hizo que los Ángeles se postraran con reverencia, es superior a los Ángeles debido a los atributos que Allah le otorgó y los nombres que le enseñó. Allah Todopoderoso dijo: «Y cuando tu Señor dijo a los Ángeles: “En verdad, haré en la tierra un sucesor”, y éste fue Adán. Y dijo: “Y enseñó a Adán todos los nombres, luego se los presentó a los Ángeles y les dijo: “Díganme cuáles son sus nombres, si son veraces”. Dijeron: “¡Glorificado seas! No tenemos conocimiento sino el que Tú nos has enseñado. En verdad, Tú eres el Omnisciente, el Sabio”».
Éstos nombres no son sinó los atributos que Allah infundió en Adán y sus descendientes. No los infundió todos, sinó algunos de ellos en los Ángeles. Por eso la naturaleza humana es más completa y perfecta, y su posición en la escala de la existencia es superior a la de los Ángeles. Pues en la humanidad existen inclinaciones hacia el bien, en las que se manifiesta la belleza divina, e inclinaciones hacia el mal, en las que se revela la majestad divina. Los Ángeles, en cambio, carecen de éstas últimas cualidades. Son creados con una inclinación hacia la obediencia y la adoración, y la desobediencia no tiene cabida para ellos, pues no disponen de los medios para alcanzarla. Los seres humanos, sin embargo, tienen la maldad y la desobediencia inherentes a su naturaleza. Si superan sus deseos y pasiones, refrenan sus impulsos y, en última instancia, alcanzan la obediencia, son superiores a los Ángeles. Y quien vence en el campo de batalla es mejor que quien obtiene la victoria por casualidad.

<Si los humanos, por el mero hecho de ser humanos, son superiores a los Ángeles, entonces los profetas lo son aún más, puesto que son los seres humanos más distinguidos. Ésta es la opinión de los sunnitas y de todos los maestros sufíes.>

En cuanto a los llamados mutazilíes, ellos consideran a los Ángeles superiores porque, según ellos, son de mayor rango, de naturaleza más bondadosa y más obedientes. Sin embargo, éstas no son las cualidades que determinan la superioridad, pues de lo contrario Iblis, quien poseía todas éstas cualidades, sería la mejor de las creaciones de Allah, a pesar de que todos coinciden en maldecirlo, como Allah mismo atestigua.

La cuestión de los méritos relativos de profetas y santos surgió en el sufismo, planteada inicialmente por los sufíes imamíes de Kufa: Riyyah y Kulayb, ambos considerados ascetas heréticos. Posteriormente, apareció en los escritos de los sufíes Sirios como Abu Sulayman al-Darani (m. 215 AH) y Ahmad ibn Abi al-Hawari (m. 230 AH). Todas éstas figuras sostenían, en general, que los santos eran superiores a los profetas. Ésta opinión también la compartía Muhammad ibn Ali al-Hakim al-Tirmidhi, quien citó el Hadiz: «Allah tiene santos que no son ni profetas ni mártires, y los profetas y mártires los envidian». Sin embargo, los musulmanes sunnitas coinciden unánimemente en que los profetas son superiores a los santos, considerando la santidad como una extensión y un apoyo continuo de la profecía, yá que ésta última cesó con la muerte del Profeta, PyB, mientras que la santidad perdura. Los santos son los sucesores del Profeta PyB y sus herederos espirituales, quienes portan la antorcha sagrada tras él. En éste sentido, Al-Hujwiri afirma: Allah quiso que la prueba de la profecía permaneciera firme hasta nuestros días, por lo que hizo de los santos un medio para demostrarla, de modo que la verdad se estableciera y la realidad de la profecía del Profeta PyB permaneciera evidente.
Su apoyo inquebrantable al Profeta PyB se manifiesta a través de los milagros que Allah les concede, los cuales les otorgan poder en el corazón de la gente y los impulsan a reverenciarlos y venerarlos, y, por consiguiente, a reverenciar y venerar al Profeta PyB de la ley divina que siguen. Tras la muerte del Profeta PyB, la gente no necesita de un nuevo profeta ni de un nuevo milagro profético, sinó santos de fe perfecta, respaldados por Allah, que les recuerden el mensaje del Profeta PyB por si lo olvidan o no lo siguen fielmente.

De igual modo, la mayoría de los sufíes sunnitas coincidían en la superioridad de los profetas sobre los santos y en que la santidad es el inicio de la profecía. Los antropomorfistas de Khorasan se oponían a ésta idea, afirmando que los santos alcanzan un estado de aniquilación de sí mismos, donde sólo moran en Allah, y a éste estado lo denominan santidad, que no es propio de los profetas. Asimismo, los antropomorfistas sostenían que la santidad implica poseer atributos divinos, el camino de las soluciones y cosas por el estilo, y con respecto a éstas y aquellas, Al-Hujwiri dice:
"Ésta es la visión de los sufíes sunnitas (que indica la superioridad de los profetas sobre los santos), pero es rechazada por los Hashwiyya de Khorasan, que dicen palabras contradictorias. Los monoteístas, que desconocen los principios del sufismo y se proclaman santos, afirman serlo. Sí, que son santos, pero son los santos de Satanás. Dicen que los santos son superiores a los profetas, y basta con que afirmen que una persona ignorante es mejor que Muhammad, (la paz para él), el Elegido, para invalidar su doctrina. Ésta visión también la comparten los antropomorfistas, quienes se dicen "sufíes" y creen en la encarnación y el descenso de Allah al cuerpo del siervo.

Al-Hujwiri intenta demostrar la superioridad de los profetas sobre los santos con dos argumentos: uno racional y teórico, y otro místico. El argumento racional es que los santos son seguidores de los profetas, y un seguidor es de menor rango que el seguido, por lo que no puede ser superior a él. El argumento místico es que los santos están en un viaje hacia Allah, mientras que los profetas yá han llegado a Allah desde el principio. Lo alcanzaron y luego regresaron con sus mensajes para llamar y enseñar a la gente, y quien ha llegado al final del camino es superior al viajero que continúa hasta el final. ¿Acaso no ves que el "testimonio" es la primera y última etapa de los profetas? Porque cuando el santo llega a la estación de la unidad, está absorto en el amor de Allah, y su corazón se ocupa de presenciar las acciones de Allah, hasta el punto de que no ve nada más en la existencia. Abu Ali al-Rudhabari dice: «Si los sufíes perdieran la capacidad de contemplar a su Amado, dejarían de ser considerados siervos». Pero éste es el estado constante de los profetas, según al-Hujwiri, tanto al principio como al final.

Entonces Abraham, la paz sea con él, al comienzo de su vida, cuando vio salir la luna, dijo: «Éste es mi Señor». Luego, cuando vio salir el sol, dijo: «Éste es mi Señor». Porque la verdad dominaba su corazón, así que no vio nada más que a Allah, o no vio nada más que a Allah con los ojos de disidencia, sinó que vio lo que vio con los ojos de la unidad.

Así, al-Hujwiri presenta a los profetas como sufíes de una clase especial, distintos de los santos sufíes. Los describe como sufíes que alcanzaron a Allah desde el principio, reconociéndolo en todo por su propia naturaleza. Los santos sufíes, en cambio, son buscadores que aún se esfuerzan por acercarse a Allah, buscando reconocerlo y alcanzarlo. Quien está en el camino no es lo mismo que quien ha llegado a su fin; por lo tanto, los profetas son superiores a los santos. Los mutazilíes, sin embargo, rechazan la idea misma de superioridad, afirmando que ningún creyente es superior a otro y que la fe es el principio unificador entre los creyentes.
Niegan el concepto de tutela en sí mismo y afirman que todos los creyentes son guardianes de Allah si realmente lo son, y que si la tutela requiriera honor, entonces se le habría dado honor a cada creyente, porque la fe es el origen y el honor es una rama de ella, y la participación en el origen requiere la participación en la rama.

Ibn Arabi tiene una doctrina especial sobre la santidad que difiere completamente de todo lo que hemos mencionado, y también tiene su punto de vista sobre la superioridad entre la profecía y la misión del mensajero, por un lado, y la santidad, por el otro.
En su doctrina, el concepto de santidad no se define ni por la santidad ni por la piedad excesiva, aunque éstas dos cualidades son características de algunos santos. Más bien, la cualidad más distintiva de la santidad, según él, es el conocimiento o la sabiduría interior. Así, el término «santo» es sinónimo de aquel que conoce a Allah, y lo utiliza de forma amplia, abarcando a profetas y mensajeros, así como a santos, entre los que se encuentran «individuos», «administradores», «sustitutos», «herederos» y otros. 

El Mensajero es un santo por su conocimiento de lo oculto y por haberle encomendado la tarea de transmitir un mensaje a la creación. El Profeta PyB también es un santo por su conocimiento de lo oculto, y lo mismo se aplica al resto de la cadena que mencionamos anteriormente.
Así pues, la santidad es el fundamento de todos los rangos espirituales y el elemento común entre ellos. Además, es originalmente un Atributo de Allah, quien se describió a sí mismo como «el Guardián» (al-Wali). Sólo puede aplicarse a quienes han alcanzado la perfección espiritual, a quienes han logrado la verdadera unidad con la Verdad. Entre sus características se incluyen la permanencia y la continuidad, a diferencia de la profecía y la revelación divina, que son transitorias.

Ibn Arabi denomina a la santidad, en éste sentido, como el califato general, que es el verdadero califato encabezado por el espíritu de Muhammad, (la paz sea con él), que es la fuente del conocimiento esotérico (interior) de todos los profetas y santos.

Respecto a la comparación entre un Mensajero y un Profeta, por un lado, y un Santo, por otro, Ibn Arabi cree que todo Mensajero y todo Profeta es, ante todo, un Santo, y en segundo lugar, un Mensajero o un Profeta. También cree que todo Mensajero y Profeta, en la medida en que es un Santo, es superior a él en la medida en que es un Mensajero o un Profeta. Quien piense que Ibn Arabi defiende la superioridad absoluta de un santo sobre un Mensajero o un Profeta, es decir, que todo santo es superior a todo Mensajero o Profeta, lo ha malinterpretado. Al-Sha'rani dice: «El Sheikh —es decir, Ibn Arabi— no dijo eso de que el santo es superior al mensajero o profeta. Más bien, dijo: La gente discrepaba sobre cuál de los dos mensajes del profeta y su santidad es superior. Lo que yo digo es que su santidad es superior debido a la nobleza de aquello a lo que se refiere y a su permanencia (es decir), la permanencia de la santidad en éste mundo y en el más allá, a diferencia del mensaje, que se refiere a la creación y termina con el fin de la obligación)». Fin de la cita. 
El Sheikh Izz al-Din ibn Abd al-Salam estuvo de acuerdo con él en ésto. Así pues, la discusión trata sobre el mensaje del profeta en relación con su santidad, no sobre su mensaje y profecía en relación con la santidad de otra persona. Entiéndase bien todo ésto.

Assalamo Aleikum.

sábado, 11 de abril de 2026

LA VISIÓN DEL MENDIGO.

LA VISIÓN DEL MENDIGO.
El mejor momento, fue cuando se encontraba en su forma más completa y pletórica, -casi llegando a la última etapa de su visita por aquel paraje montañoso- que siempre estaba abarrotado de abundante naturaleza teñida de verde esperanza.

Se decía antiguamente de él, que según sea su capacidad, algunos estarían en su contra, aunque algunos están vivos, algunos tienen vista, algunos tienen éxito, algunos carecen de ello, algunos son moderados, y algunos carecen de ello y algunos son diligentes, pero muchos no soportaron las pruebas que él realiza y otros solamente tienen miedo de la verdad más cruda. 

Sobre toda nuestra larga conversación, ésta nunca se desvió de nuestra intención inicial, y también, de nuestra propia intención original de aprender sin miedo (y sentir) que realmente estás desnudo en el mundo físico. Tal y como era.

Entonces, volvamos atrás y decimos:
Atento, ¡Oh tú musulmán!, la luz se ha tomado y acumulado con un propósito, y ha aumentado hasta que ha superado la cantidad y las totalidades, incluso sobre las líneas imaginadas, hasta el punto de que supera lo que se dice, se imagina, se conoce o se estima, y ​​ninguna exageración puede alcanzarla. Las personas están en diferentes formas y rangos en su percepción de ella, y según sea la porción de cada uno. La costumbre de Allah Todopoderoso con Sus siervos -es que no hay nadie que sepa- sinó que por encima del hombre siempre hay Uno que sabe, y no hay nadie que sea más sabio sinó Él y que está por encima de él, y por encima de todos está el más sabio de los jueces, el Omnisciente, el Sapientísimo. Así fue como entonces la creencia de los ignorantes se dividió en cuatro secciones.
Ésto se debe a la suma de lo que creen y dicen al respecto, me refiero a la luz de la profecía y la posición de Muhammad PyB en varios aspectos, y hablamos de entre las filas de su nación, especialmente, de todo el significado que se conoce de ellas, en los términos de ésta luz incandescente, para quien vea su apariencia.
Decimos: Cuatro son los grados, y entre ellos hay capas inferiores a tal y cual, y en tal y cual nivel para cada uno. El que está en el primer grado es el que dice: Me disculpo y extraigo maravillas de ello, y dirijo las cosas a sus primeros niveles.
El segundo: El que le sigue en segundo grado es el que dice: Ésto no es más que una calamidad o una sospecha en la que es traspasado por el que no está de acuerdo con nosotros en el asunto, pero nosotros pertenecemos a Allah y a Él volveremos.
El tercero, que está entre ellos, es el que dice: Ésto debe mantenerse en secreto y no debe hablarse de ello, porque teme lo que pueda acarrear para la gente común.
El cuarto es el que dice: ¡Ésta es una calamidad que ha caído sobre el corazón mismo del Islam, y es un desastre! ¿Qué cosa tan difícil es? cómo si fuera un segundo estallido del trueno o su forma de actuar sea algo invalidante, ésto puede ser agotador, pero ésto no es la forma ni la fórmula de la felicidad. El que encuentra arrepentimiento y no lo explica se extiende del primero al segundo, y el que ríe y no sabe cuál es su mandato en eso en general, es como si no lo considerara excepto en la medida en que dice si solo escucha el dicho, y el alma no siente algo que sea engañoso o conmovedor, y ésto se extiende del segundo al tercero, y el que dice que ésta es una de las condiciones, y si Allah hace ésto con sus amados, entonces, ¿qué hace con los demás? Él hace eso mucho antes de la amonestación. Y aquellos que son mencionados, los que se ríen de la ciencia, entonces el conocimiento llora por ellos y los descuida. Sepan, que el conocimiento tiene tres grados: conocimiento de los Atributos y descripciones, conocimiento de Atributos sin diferenciar entre ellos y la esencia del conocimiento inmerso en la definición pura, que no puede alcanzarse mediante el razonamiento ni puede indicarse mediante un testigo. Todo ésto, se basa en tres pilares: el testimonio, la cercanía, la ascensión desde el conocimiento, el estudio, la recopilación; y así sucesivamente para la élite de la élite -que siempre Allah santifica su secreto-, pues para ellos, el conocimiento es de dos tipos: el conocimiento adquirido a través de los estados espirituales, y de éste conocimiento surgen los milagros al romper las normas para quienes los poseen. Algunos imaginan que éste efecto se debe a dichos estados, pero el efecto se debe al conocimiento que emana del propio estado. Por lo tanto, un estado puede existir, pero no produce ningún efecto porque no ha adquirido el suficiente conocimiento de Allah. Así, algunos dicen: los estados espirituales son para los milagros (si el conocimiento proviene de ellos). El mendigo insistía muchas veces sobre ésto y aludía: "El conocimiento es nuestra esencia, y el conocimiento es mi prueba. El erudito que busca guía en mí, y el conocedor que busca guía hacia mí, están conectados a las obras, cómo los buscadores lo están a los estados espirituales, y los conocedores a las pertinentes aspiraciones espirituales". Aunque la Verdad, está más allá de todo ésto. No hay una relación entre ella y los siervos -excepto por la providencia divina-, ninguna causa excepto el decreto divino, y ningún tiempo aparte de la eternidad. Lo que queda es la ceguera y la confusión. Las obras son para recompensa, los estados espirituales para los milagros, y las aspiraciones para alcanzar la Verdad.. sólo se revela cuando la forma se desvanece. Porque la señal es un llamado en la cima de la distancia, y Noé fue el ojo de la causa, y el conocimiento es para los corazones como las causas son para lo invisible, y todo lo que no sea la Verdad, es un velo que la oculta. Si no fuera por la oscuridad del universo, la luz de lo invisible habría aparecido; si no fuera por la tentación del alma, los velos no se habrían levantado; si no fuera por la publicidad, las verdades no se habrían revelado; si no fuera por las causas, el poder no se habría manifestado; si no fuera por la obligación, el conocimiento se habría debilitado; si no fuera por la codicia, el amor se habría desbordado; si no fuera por una porción restante, el anhelo habría consumido las almas; si no fuera por la distancia, se habrían presenciado fantasmas. Así pues, cuando se levante el velo del cuerpo de éstas causas y se eliminen los obstáculos (rompiendo los lazos), se os revelará un secreto, un secreto que durante mucho tiempo se os ha mantenido oculto, y amanecerá una mañana cuya oscuridad erais vosotros. Vosotros sois el velo del corazón que oculta el secreto de lo invisible, y si no fuera por vosotros, el sello no se habría impreso en él. Si tú estás ausente de ello, morarás en ello, y las tiendas se levantarán sobre el hombro del desvelamiento más protegido, y vendrán con un discurso que uno nunca se cansa de oír, por su delicioso gusto espiritual.

Nosotros les transmitimos el mensaje a su sistema. Si el alma lo recuerda, su dicha será dulce y el significado de su amor nunca desaparecerá del corazón.
El camino es el fundamento del logro, y sólo unos pocos son los verdaderamente afortunados. Son ellos los que recorren los caminos hacia Allah solamente, y su conducta es la mejor de las conductas, su camino el más justo de los caminos, sus almas las mejores de las almas, y sus intelectos los más sólidos y perfectos de los intelectos. La bondad, la soberanía, el honor, la perfección y el conocimiento son inherentes en ellos.

Assalamo Aleikum.

martes, 7 de abril de 2026

EL AGUA ESPECIAL DE LA PURIFICACIÓN.

EL AGUA ESPECIAL DE LA PURIFICACIÓN.
El poema de Ibn al-Imad sobre las impurezas, tiene una explicación sobre el cielo de la apertura clara desde el agua de la fijación que es *Jawdat, y otra explicación sobre ella, son los nombres de ciertos placeres excepto los contados. 

Él (alabado sea) estableció las aguas, las aguas y las aguas, y estableció el horizonte y las aguas, y estableció sus rituales y todo lo necesario. Colocó en ello una magnífica bendición y la hizo para Él como una línea por un punto. Ésta es la explicación: La calidad se percibe mediante la comprensión interna y se articula mediante la mente y su conexión con el camino y la separación de la victoria externa. A veces la perspectiva es para el grupo y su alcance es la victoria externa y su conexión es la comprensión externa y la caja mental - la caja interna, que es el estandarte de la alegría. Su perspectiva es el camino y su victoria interna está articulada y la equidad es el pulso interno y la pureza es para la reunión. La blancura se percibe mediante el pulso externo y su autoridad es la reunión y el salón del grupo es la victoria por la separación del mundo artesanal. El que entra en ese límite, su visión es la victoria entrante con su pronunciación del camino, pero el salón, está unido con Allah, es el agarre exterior, y el exterior, (aunque está presente), no es parte de la reunión ni tampoco lo es de la pronunciación y su conexión, (la victoria exterior y su separación), no afectan al camino -la cámara tiene una visión única que la victoria exterior no puede ensombrecer; el agarre de las entradas, la visión invertida del ojo y su pronunciación del pulso interior es la conexión, la victoria interior y la conexión es más fuerte que la victoria exterior, su visión de la piedra y su pronunciación de los tiempos son el temblor del umbral exterior y su separación, la bondad de lo semejante, su visión de la visión invertida y su pronunciación con la calidad de su conexión, es la protección de la alabanza y su separación, los tiempos de la reunión, la visión de la ternura exterior y su pronunciación son la blancura del el salón, el umbral interior, es la victoria interior, su visión de ello no es el límite del movimiento. Los jardines interiores son el camino, su vista interior y su pronunciación, así en el límite de su conexión, la calidad es la mejor presencia de lo restante, el que está presente con la pronunciación con su conexión, es más efectivo que los tiempos del límite. El grupo aprendió el contentamiento y su conexión con los jardines y la separación de lo invertido - el agarre lo miró con calidad y la pronunciación era la sala del umbral interior con libertad, (un ejemplo de esa calidad), así fue en nuestra bondad, donde la mirada del agarre interior nos muestra la gentileza, así fue la petición, así como en la mente, y asimismo en el apretón de las entradas, luego cambiamos la facilidad, así fue para la petición, esa es la mentalidad, y asimismo cambiamos la sustancia, así que la conexión fue el camino, y no existe polvo cuando éste fue mojado por la victoria interior, y sabed que el testigo de cada forma es Allah, y el testigo de cada casa (Tariqa) es Allah Glorificado. En cuanto a la conexión del buscador y lo buscado, cada forma es buscada desde su séptima luna hasta el primer asentamiento, por el cual mencionamos los Nombres.

Las claves de lo invisible.
Se requiere calidad, se requiere enrojecimiento, se requiere el camino libre, se requiere el camino, se requiere el umbral interior, se requiere el umbral exterior, se requiere la victoria externa, se requiere la victoria externa, se requiere el grupo, se requiere elogio, se requiere la reunión, se requieren tiempos, se requiere la inversión, se requiere el agarre interno, se requieren las salidas, se requiere la blancura, se requiere el trabajo, se requiere justicia, se requiere el pulso interior, se requiere la victoria interna, se requiere un tiempo con el abrazo para la conexión.

Y fue impuesto sobre la tierra (Kharaj) el punto de lo que mencionamos en la extracción del pronombre. Entonces, si caminas, no te detengas ante la forma que está presente en dos letras del nombre, agréguese la letra de la que se pregunta, la letra de la casa de la esperanza y las letras de la decimoquinta, y combine éstas letras y deje fuera de ellas el asunto de la pregunta, y de una buena manera toma las letras del Nombre, luego agrégales las cuatro letras de la persona, tienes que combinar éstas letras y formar el nombre de la persona que buscas. Éste es un buen método. El segundo método consiste en visualizar lo que se explica en algún artículo del blog.
El tercer método: Son los elementos compatibles que multiplican el Tarqi con uno, el aire con dos, el agua en tres y la tierra en cuatro. De éstas letras, saldrán los elementos. Luego, el fuego es el diez, el viento es el veinte, el agua sube treinta y la tierra cuarenta. De éstos, saldrán las letras centrales, que son las decenas. Luego se multiplica la casa por cincuenta y de todos éstos saldrán las letras grandes. Así es cómo se  recogieron las letras y se formaron el Nombre con ellas.
El cuarto método consiste en examinar el problema, encontrando el lugar de posición en la casa, (Tariqa), según cierto orden en la posición cómoda. Es cierto, que para cada forma que veas, se tiene que encontrar en la posición más cómoda de la casa según éste orden. Además, observa las formas recurrentes y determina sus significados para evitar los preludios que se consideran fatales -porqué descargan la energía y se pierden las fuerzas. 
Combina todo para ver el Nombre del que se deriva. Éste es el mejor método para extraer de todos los Nombres, yá sean árabes o plurales, masculinos o femeninos, yá sean confiados a un ser racional o/a uno inanimado, hasta extraer de ellos los Nombres que se encuentran en sus casas con la familiaridad suficiente, pero sin divisiones, aunque ésto no se repite abiertamente.

La civilización enseña la vida y requiere aprendizaje. La cultura, por otro lado, ilumina y requiere contemplación. La contemplación requiere de un esfuerzo interior para conocerse a uno mismo y conduce a la sabiduría, la prudencia y la tranquilidad. Purifica el alma con secretos y permite la introspección para alcanzar ciertas verdades religiosas, morales y artísticas. La contemplación es una comprensión pura y trascendente, libre de voluntad y deseo. Esa es la postura del pensador, el poeta, el artista y el asceta, donde la contemplación otorga poder sobre el alma (el campo). A través de la contemplación, uno puede sentir la existencia del mundo espiritual (el mundo del mando) y la libertad. Es una inmersión en el mundo del yo y un intento de descubrir nuestra identidad, la verdad de nuestras vidas y nuestra existencia. Una hora de contemplación es mejor que una noche de oración. Cuando mencionamos la contemplación en el adorador, el poeta, el pensador y el artista, encontramos que todos se esfuerzan por alcanzar la verdad última. El aspecto animalístico de la humanidad (el alma) es vasto, casi infinito; Es capaz de los sacrificios más nobles y también de los crímenes más atroces. La grandeza humana no reside en el exceso de actos de caridad, sinó en la capacidad de elección. Y quien menoscaba ésta capacidad, la menoscaba no solo en su esencia, sinó también en el destino humano. La bondad no existe fuera de la voluntad humana.. y no puede imponerse por la fuerza. (No hay coacción en la religión). La rectitud siempre se ha distinguido del error. Por lo tanto, no creas en dioses falsos.. y el que cree en Allah se ha aferrado al asidero más seguro, sin que se rompa. Y Allah es Omnioyente y Omnisciente).

<Muhammad PyB solía retirarse a la cueva de Hira, y desde allí regresó proclamando el Islam. De ésta manera, la contemplación, la práctica ascética, la mente, el alma y el espíritu se unificaban.>

<Reflexionar sobre la dualidad de los pilares del Islam, como la oración y la purificación, que tiene un aspecto espiritual y otro intelectual. (Allah ama a quienes se purifican).>

La limpieza, la salud y el movimiento se relacionan con la oración, que corresponde al zakat (limosna), ambos con una dimensión espiritual y social. El islam tiende a integrar la religión con la tecnología, como el arte de la arquitectura en la construcción de lugares sagrados. Ésto conlleva una profunda contemplación y reflexión. La contemplación también puede vincularse con la observación: la primera es religión y la segunda, ciencia, como lo demuestra el dicho: «En el islam no hay monacato». El temor de Allah es el comienzo del amor a Allah, y éste comienza con la limpieza física, que ayuda a purificar el alma. Por lo tanto, la oración es la forma más elevada de contemplación espiritual. Además, la contemplación en el campo de la medicina revela el descubrimiento de ciertas enfermedades sin causas orgánicas.

La psicosomática (ciencia psicosomática) ha surgido.. Es una rama moderna que se especializa en el estudio de la influencia mutua entre el cuerpo y la mente.

La contemplación espiritual es el método ideal y el camino supremo para liberar el alma humana de sus ataduras en el mundo de la materia, en cambio: la ilusión exacerbada es la decadencia y la aniquilación. Es pues la contemplación, una escalera espiritual oculta que se extiende de la tierra al cielo, de lo inferior a lo superior, de lo cambiante a lo constante, de lo temporal a lo eterno, de la oscuridad a la luz, de la ignorancia al conocimiento, del dolor a la felicidad, del error a la verdad y de la esclavitud a la libertad.

Presta entonces más atención a tus intenciones, pues se transforman en tus pensamientos.
Presta atención a tus pensamientos, porque se convierten en tus palabras.
Ten cuidado con tus palabras, porque se convierten en tus acciones.
Sé consciente de tus acciones, porque se convierten en hábitos.
Presta atención a tus hábitos, porque se convierten en una parte de tu personalidad.
Presta atención a tu personalidad porque se transforma en tu destino.

Assalamo Aleikum.
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(*Jawdat: se asocia con la nobleza de carácter y las cualidades positivas).

LA ESPOSA DEL INTELECTO.(Breve)

LA ESPOSA DEL INTELECTO.
(Breve)
Lo que se quiere decir, es que el Cálamo inscribe a todas las criaturas en la Tabla. Las criaturas del universo son, pues, hijos del Cálamo y de la Tabla. A menudo la Tabla no sólo se entiende como femenina en relación con el Intelecto sinó que también se designa como masculina en relación con el siguiente nivel inferior del universo. Cada nivel sucesivo de descenso, desde Allah hacia el mundo, es femenino en relación con lo que lo precede y masculino en relación con lo que le sigue. El resultado final de éste modo de ver las cosas es que se ven a todas las criaturas simultáneamente como masculinas y como femeninas, según los atributos y relaciones que tengamos en cuenta al hablar de ellas.

Las enseñanzas psicológicas del Islam, que son descripciones del microcosmos o ser humano en correcto funcionamiento, también emplean imágenes masculinas y femeninas para describir la naturaleza del ser humano. Se entiende, que el ser o alma consta de varios niveles, cada uno de los cuales tiene una relación adecuada con los demás. Se la suele describir como una estructura vertical que refleja la estructura vertical del macrocosmos. El nivel más elevado del alma es el intelecto humano, que es la imagen reflejada del Primer Intelecto. Lo primero que Allah creó en los seres humanos fue el intelecto, y cuando lo hizo, lo creó con atributos angélicos, que le están sometidos por naturaleza. En el Islam se dice a menudo: que el intelecto sólo puede alcanzar su propia perfección y reconocerse verdaderamente así mismos si la oculta luz de su propia esencia fluye desde el centro y vence a su oscuridad.

La luz es, en resumen, la naturaleza esencial del intelecto o del corazón humano. Ésta luz es consciente y despierta. Es la misma luz de la cuál, según el Profeta, (s.a.w.s.), fueron creados los Ángeles. Nuestra verdadera «iluminación consiste en reconocer que la luz está brillando en nuestro interior. Tenemos que llegar a saber -que la luz que nos permite conocer- no es otra que la luz de Allah. Sólo entonces podemos reconocer a nuestro Señor, que no es sólo la fuente de esa luz brillante, sinó que es idéntico a esa luz.

Otro famoso dicho profético puede aclarar la naturaleza de la luz que el Profeta (s.a.w.s.) pidió al Señor que brillara sobre él. Es el dicho que explica lo que sucede cuando el servidor de nuevo es el servidor del Señor- cumple todos los deberes de la servidumbre reconociendo su propia servidumbre respecto a Allah. Cuando el servidor se acerca a Allah practicando como Allah le ha pedido que practique, ésto llama el amor de Allah. En ese Hadiz el Profeta, (s.a.w.s.), dice que Allah dice: «Cuando amo a mi servidor, Yo soy el oído con el que oye, soy la vista con la que ve, soy la mano con la que prende y soy el pie con el que camina».

Recordemos que el que pronuncia éstas palabras es «la Luz de los cielos y de la tierra». Cuando Allah ama a su servidor, el servidor está infundido de la luz de Allah. Cuando Allah infunde a su servidor con su amorosa luz, el servidor oye con la luz de Allah, ve con la luz de Allah, camina en la luz de Allah y prende con la luz de Allah.
No hay que imaginar que «la luz» sólo es eso que ilumina los ojos, la mente y el corazón. La luz es una conciencia viva que se infunde en el ser entero del servidor produciendo una transformación total. Como nos recuerda Ibn Arabi: "Si no fuera por la luz no se percibiria nada en absoluto [...] Los nombres de la luz son diversos los nombres porque están vinculados y establecidos para las facultades. La gente común los ve como si fueran los nombres de las facultades, pero los que reconocen las cosas los
ven como nombres de la luz por la cual se produce la percepción".

Cuando se perciben sonidos se llama a esa luz «oir». Cuando se perciben visiones se llama a esa luz «ver». Cuando se perciben objetos con el tacto se llama a esa luz «tacto».

Ya se ha dicho, que en el Islam las cosas se entienden mediante sus opuestos. Alguna vez se ha dicho algo (en el blog) sobre el opuesto del principio femenino para explicar que la feminidad se conceptualiza como el principio de receptividad y consentimiento. Sin embargo, para explicar la naturaleza de las mujeres de luz debemos pensar en el opuesto de la luz, que es la oscuridad. «La Luz» es Allah, la inteligencia, la conciencia y la fuente de toda percepción y comprensión. Se sigue de ello que la oscuridad es la ausencia de Allah, la ausencia de inteligencia y la ausencia de percepción y comprensión. No obstante, nada puede carecer completamente de éstas cualidades, yá que en ese caso no existiria. Ésto significa que el único opuesto de Allah es el propio no ser, que no existe. Por tanto, Allah no tiene opuesto. En otras palabras: no hay «oscuridad absoluta»; pero si hay «luz absoluta», que es Allah.

Aunque no haya oscuridad absoluta, sigue habiendo mucha «oscuridad relativa». Todos nosotros experimentamos alguna oscuridad relativa la mayor parte del tiempo. Se trata de la ignorancia, la inadvertencia, la inconsciencia, la estupidez, la fealdad y el mal, que son tan obvios en el mundo.

¿Qué puede significar entonces hablar de mujeres de la oscuridad? En términos íslámicos consistiría en hablar sobre el principio de receptividad y consentimiento no aplicado a su lugar adecuado. La receptividad a la luz es buena, pero la receptividad a la oscuridad es la fuente de toda ignorancia y fealdad.
No quiero insinuar con ésto, que el pensamiento islámico entiende el factor femenino como principio necesariamente luminoso. Es luminoso en esencia, pero puede pervertirse y oscurecerse. Del mismo modo, el principio masculino también es esencialmente luminoso, pero también puede pervertirse y distorsionarse.

Assalamo Aleikum.

EL MERCADO DE LA DIGNIDAD.(Historias)

EL MERCADO DE LA DIGNIDAD.
(Historias)
Aquel mercado se llamaba "Al-Karama", y es como si se estuviera burlando de sí mismo o como si alguien hubiera escrito el nombre en un momento de burla impregnado por la amargura de la historia, en la que nada se asemeja a la dignidad -salvo en los rostros de aquellos que caminan con vergüenza- como si se disculparan tímidamente ante el aire por estar vivos. Caminan como sombras entre callejones estrechos, sin hacer ningún ruido y sin tocar la luz más de lo necesario, como si hubieran sido creados para retirarse sin ser vistos. En la esquina oeste del mercado, donde el olor al carbón quemado es aliñado por la carne, se entremezcla con las migas de jabón barato, el aliento atascado pasa por la garganta los días esfumados que se encuentran en la sudorosa frente de cualquier anciano.

Aquella tienda era como la palma de una mano contra la muralla de la ciudad, pequeña.. Pero es evidente su resistencia ante la erosión.
Sus viejos espejos.. agrietados, reflejan los rostros más veraces de las pantallas de la ciudad.
Suleiman.. No era solo un barbero, era una hoja refinada en manos de un hombre que no fue creado para la matanza, sinó para la belleza. Él sostiene las tijeras como un poeta sostiene su pluma. Cada pelo que cae.. Es como si se le resbalara de la cabeza. Y cada cliente que pasa por las tijeras, es con una mirada de lástima que deja una cicatriz en su interior que no sanará hasta que vuelva la noche. Se mueve lentamente alrededor de la silla el barbero. Se acerca con su mano, y sus ojos, con su caja de herramientas (que él abre) como si abriera un libro sagrado. Él no solo corta el pelo, sinó que elimina un dolor que ha crecido en la cabeza desde la infancia. Con cada cabello que se corta, se corta con él una vieja pregunta: ¿Por qué nosotros y no otros?, ¿Por qué las tijeras no nos elevan?.
Suleiman.. no era barbero por casualidad; era ingeniero industrial, graduado de una universidad remota que parecía un faro de esperanza. Fue el primero de su barrio en ingresar y el último en creer que el futuro no preguntaría nunca por tu apellido. Pero en el momento en que cruzó las puertas de la universidad, que se topó con una pregunta que nunca se hacía en los exámenes: ¿De quién eres hijo?, ¿Cuál es tu profesión?, ¿A qué se dedica tu padre?. Su sueño se hizo añicos. Cayó al suelo. Y las tijeras lo esperaban.
Cortaba el pelo con la misma musicalidad, como si estuviera tocando las cuerdas del exilio.
Detrás de él, suena una música silenciosa en el interior, sólo el ritmo de la repetición hacen un eco.
La eterna pregunta que aún perdura en la memoria de éste mercado: ¿Quién tiene derecho para alzar la cabeza?.
Suleiman.. no habla mucho. Pero en su interior, hay un llanto incesante. Cada noche se dice a sí mismo: "A veces, la vida te da unas alas y luego te entrega a un mercado que las corta por ti.. hebra por hebra".

En un instante fugaz, tras atender a su último cliente, apaga el ventilador que emite un sonido como de llanto, limpia las tijeras como quien limpia su pasado, cierra su tienda.. y se adentra en el mercado que llora en silencio. El mercado no duerme, pero tampoco sueña.
En éste lugar, está prohibido compartir sueños después del atardecer.
Pero detrás de esos espejos agrietados, y a través de cada mechón de pelo caído se estaba gestando una pequeña revolución.. silenciosamente, con las tijeras y con un corazón que yá no soportaba que le raparan la cabeza cada noche.. sólo porque no tenía un nombre brillante.
En el otro rincón del mercado.. Salem pasaba con una mirada que no veía a nadie, pero que preparaba a todos para el gran silencio que se avecinaba. Algo.. comenzó a tomar forma bajo la superficie. No toda la maldad se manifiesta abiertamente.. algunas se mueven al margen de las palabras, vistiendo su traje meticulosamente y perfeccionando la sonrisa como si fuera un sello oficial.

En un mercado donde el barbero es azotado por su sueño y el carnicero Salem es juzgado por su linaje, el dolor tuvo que pasar por la gran puerta, la puerta de los hombres que no alzan la voz.. porque sus nombres completan la conversación sobre ellos.
Y aquí entra Salem.. no como un verdugo, sinó como una elegante fachada para generar una corrupción cuya sangre no aparece en las imágenes.


LA APARENTE FACHADA de la CORRUPCIÓN. (Historias)

LA APARENTE FACHADA de la CORRUPCIÓN. (Historias)
En el "mercado de la dignidad", ésta se mecía y vacilaba al compás de las motas de polvo suspendidas en el aire, y se ocultaba cada vez que una voz fuerte o la risa de alguno de los hijos de las familias influyentes se acercaba a ella.

En éste mercado, la gente común aprendió a agachar la cabeza para no ser ultrajada a su dignidad. Alguno, a veces, alzaba la cabeza.. sólo para recordar cómo era la luz del cielo.

En ese mercado en particular, Salem pasaba casi todos los días. No compraba nada.. simplemente caminaba, como si practicara el pasatiempo de pisotear los significados.
Era uno más del mercado. Era de los que vienen a recordarles a los demás que son inferiores. Camina como si la calle fuera una alfombra extendida para él, como si el aire fuera un espejo que reflejara solo su imagen.
Su rostro siempre estaba puro.. ni el sol lo cubre ni el sudor lo humedece, es como si la vida misma se avergonzara de dejar su huella en él.
Pero detrás de esa fachada, se escondía una historia de "silencio domesticado", ese tipo de silencio que no se impone por miedo.. sinó por arrogancia.

Salem no abofeteó a nadie, no le gritó a ningún vendedor ni agarró su cuchillo como lo hizo Hicham. Pero fue más cruel.. porque pasó de largo junto a la herida sin siquiera verla.

Una vez, Salem entró en la barbería de Suleiman, le sonrió y le dijo: «Aféitame, pero no me cortes la raíz». Suleiman no lo entendió. Pero tomó las tijeras y le cortó el pelo, el dolor y el silencio, como si limpiara la cabeza de un hombre que hubiera olvidado dónde se había equivocado.
Salem pidió un afeitado apurado, uno "esterilizado y libre de preguntas".. pero le cortaron el pelo.
Cuando Suleiman terminó, dijo: "Precioso.. conoces tus límites".
Y Salem se marchó, del mismo modo que las nubes abandonan el cielo del campo tras haberle dado la ilusión de lluvia.

Salem no era una figura central en la tragedia, pero era "el rostro que nos convence de que no está ocurriendo ninguna tragedia". Él es quien hace que el desprecio parezca una forma de vida y la injusticia, el orden natural de las cosas.

Cuando el mercado empezó a escuchar la voz de Salem y a leer las palabras de Na’ima en sus muros, Salem empezó a sentir que el suelo yá no descansaba sobre él como antes. Empezó a vislumbrar grietas en los espejos del mercado que nunca antes había visto; su imagen perfecta comenzaba a erosionarse con las palabras grabadas en la pizarra con tiza y un silencio que decidió hablar.

El amor solía requerir el permiso del beneficio, ¿qué ha cambiado?..  y los espejos del mercado de la dignidad han empezado a mostrar lo que todos intentaban negar.
Mientras Salem abandonaba el mercado con una risa fría, no tenía ni idea de que su siguiente acto de amor lo sorprendería aún más.

En las sociedades de clases, el amor no es un sentimiento.. sinó un desafío. En el momento en que inclinas tu corazón en la dirección equivocada, te conviertes en culpable o cómplice y comienza tu juicio en nombre de la "familia", la "tribu" y "lo que es apropiado".

<Salem no era un rebelde. Era un joven intachable, pero un día.. vio a Ahmad. Y desde ese momento, todo empezó a cambiar.>

Aquellos, que por no llorar, cierran los ojos ante todo y le gritan al muro como si fueran de esos locos idiotas que van hablando sólos.. solamente lo hacen para que los demás les observen y piensen que son de los arrepentidos y suplicantes, cuando lo cierto, es que son unos farsantes. Pero es igual, a la Entidad Suprema no la engaña ninguna máscara, por más atractiva que ésta sea. 

Los librepensadores comenzaron a mirar con recelo a los eruditos conservadores e imitativos del pasado. Éstos se apresuraban a aceptar cualquier afirmación respaldada por el Corán y la Sunnah, incluso si contradecían las opiniones de la mayoría, sin aclarar el fundamento de sus afirmaciones. Los conservadores comenzaron a acusar a los eruditos libres y diligentes que no eran los imanes establecidos del pasado de sus afirmaciones, y preferían las declaraciones de un erudito vinculado a una de las escuelas de pensamiento establecidas, aunque éste no mencionara sus pruebas.

Por eso hubo tanta controversia en torno a Ibn Arabi al-Hatimi, cuyas ideas religiosas disgustaron tanto a los pensadores liberales de la época como a los posteriores. Hoy vemos cómo quienes veneran a al-Hatimi critican a Ibn Arabi.

Recientemente se ha desatado un acalorado debate sobre el tema de las grasas europeas; algunos las prohíben, otros las permiten.. Lo más destacable de ésta batalla, es que la nación Islámica se ha vuelto más vigilante con respecto a lo que publican en los periódicos y no ignoran lo que consideran perjudicial para la religión. Aunque ésta batalla no estuvo muy alejada del espíritu de intensidad que han adoptado algunos escritores, y éste tema es puramente científico y no como los temas de los ángulos que se enredan con propósitos personales o que llevan al investigador en él, como se ve, al mezclar su investigación científica con investigaciones que se oponen a ella.

Si bien los escritores pueden haberse dividido en dos bandos en los temas de actualidad, los que se proclaman liberales y conservadores-, han extendido ésta división al pasado.. aunque no sea de relación con su genealogía.

sábado, 4 de abril de 2026

LAS ESTACIONES de los MÍSTICOS GNÓSTICOS.

LAS ESTACIONES de los MÍSTICOS GNÓSTICOS.
Ten en cuenta, que los sabios poseen posiciones y grados propios de su desconcierto mundano, distintos de todos los demás. Se encuentran en las vestiduras de sus cuerpos, de las cuales se han despojado para adentrarse en el mundo de la santidad. En él se ocultan asuntos y se manifiestan en ellos, negados por quienes los niegan y considerados grandiosos por quienes los conocen. Te los relataremos. Así pues, si estás atento a lo que lees o te cuentan la historia de un niño y un mendigo, debes saber que se corresponde con un caso real, no es una parábola dulcificada acorde a tu nivel de conocimiento, y hasta tal vez, eres de su pueblo. El símbolo se resolverá si obedeces, cuando señala el estilo de la alegría de los seres con sus perfecciones específicas en sus respectivos niveles, quisiera (señalar en éste estilo) las condiciones de las personas perfectas de la raza humana y explicar cómo progresan en las etapas de su felicidad y mencionar los asuntos incidentales que les ocurren en sus grados. Un virtuoso comentarista mencionó, que éste tipo de casos son de importancia para escribir libros. Y Allah dispuso la ciencia del Tasawwuf en una disposición homogénea -como nadie antes había hecho- y nadie después de Allah podría hacer.

<Quien se aparta de los placeres y bienes mundanos es conocido como aquel que persevera en la práctica de actos de adoración, como la oración y el ayuno, y su lugar apropiado es el de adorador.>

<Quien dirige sus pensamientos hacia la santidad de la Divina Majestad, buscando constantemente la luz naciente de los Justos, es conocido como el conocedor.>

Parte de ésto puede relacionarse con la guía de quien no es conocedor, como si comprara los placeres del Más Allá con los placeres de éste mundo. Pero para el conocedor, nada distrae su ser interior de la Verdad, y es demasiado prolijo para aceptar algo distinto a la Verdad. Para quien no es conocedor, la adoración se trata como si realizara obras básicas en éste mundo, recibiéndolas en el Más Allá, junto con la recompensa. Para el conocedor, existe un entrenamiento de sus aspiraciones y de las facultades de su alma, tanto las fervientes como las imaginativas, para atraerlas, mediante la habituación, del lado de la ilusión banal al de la Verdad. Así, se apaciguan con el secreto interior cuando éste encuentra la Verdad dulce, en lugar de oponerse a ella. El secreto entonces alcanza el resplandor ascendente, y éste se convierte en su posesión estable. Siempre que el secreto lo desea, brilla con la luz de la Verdad, no mediante el bálsamo de las aspiraciones personales, sinó con su apoyo. De éste modo, se sumerge por completo en el camino de la santidad.

<Ésto nos indica: que el hombre no podía ser independiente en sus asuntos excepto a través de la participación.>

Otro de su especie, y mediante el intercambio y la oposición que se produce entre ellos, cada uno libera al otro de una tarea qué, si la emprendiera solo, causaría mucha presión sobre uno de ellos, o sería difícil si fuera posible. Es necesario que haya tratos entre las personas, y la justicia se preserva mediante una ley impuesta por un distinguido Legislador, digno de obediencia debido a Su autoridad exclusiva mediante los signos que indican que ésto proviene de Su Señor. Es necesario que los justos y los malvados reciban una recompensa del Todopoderoso, el Omnisciente. Por lo tanto, es necesario conocer los canales y al Legislador, y con el conocimiento viene la razón que preserva el conocimiento. Así, se les impuso la adoración, recordándoles al Adorado, y se les repitió para que el recuerdo se preservara mediante la sutil repetición, hasta que el llamado a la justicia, que sustenta la vida de la especie, continuó. Entonces, después del gran beneficio en éste mundo, quienes la practican reciben una recompensa aún mayor en el Más Allá. Entonces, para los conocedores de entre sus usuarios, el beneficio que se les daba aumentaba, al volver sus rostros hacia ella. Así que mira la sabiduría, luego la misericordia y la bendición, y verás un lado cuyas maravillas te deslumbran. Entonces mantente firme y recto, que la señal del sabio quiere el primer derecho, y no es para nada más, ni impone ninguna carga sobre su adoración y servidumbre, no sólo porque sea digno de adoración y porque sea una relación noble con él (los súbditos o los justos, y si es mundano, entonces el temido o el deseado es el que llama, el único buscado, y el derecho no es el festín, sinó el medio para algo distinto de él, y es el buscado, y es buscado, sin la asociación que permite la mediación del derecho. A quien es uno se le muestra nuestra misericordia, porque no probó el placer de la mezquita interior con él. Nos informas que fue un árabe con los placeres especificados, por lo que es afectuoso hacia él, trabajando para quien Es. Para aquellos conocedores, excepto los niños comparados con los reclutas, humildes, como entendieron de las cosas buenas que los adultos aprecian, y los huérfanos que se extienden en la opresión del juego saben, se asombran de la gente seria cuando se apartan de él, aferrándose a ella, y pidieron un sudario en lugar de una acción, del que muerde la deficiencia, su vista desde sus comienzos, duerme, el derecho está unido, ellos (los mundanos) se benefician con lo que nace de los placeres por los placeres de la falsedad, así que dejó su vida mundanal, pero no la dejó del todo, excepto para hacer permisibles sus dobles en el Más Allá, y él solo adora a Allah y le obedece, para que pueda ser un habitante en el Más Allá con un testimonio de ello, y será enviado a un restaurante delicioso con una bebida agradable, y de ti, una vista espléndida. Si uno tropieza con él, entonces la ambición de la vista puede hacer que no lo veas en su principio y fin, yá que tiene fluctuaciones. Y aquel que es iluminado por la guía del Santo Verde con los dolores del altruismo ha conocido el verdadero placer y ha vuelto su rostro hacia Allah, mostrando misericordia a aquel que ha sido llevado a su camino para mostrarle lo correcto a su otro opuesto, incluso, si lo que busca es a través de su esfuerzo, se le ofrece una cantidad. 

La primera indicación de los grados de los movimientos de los conocedores es lo que se llama voluntad, que es lo que le sucede a aquel que es iluminado por la certeza demostrativa o cuya alma está en paz con el pacto de fe, del deseo de aferrarse al vínculo más firme, así su secreto se mueve hacia el corazón puro para alcanzar mejor el espíritu de conexión. Aunque, mientras está en éste grado, sigue siendo un buscador.

Entonces, le indica que necesita unos ejercicios que no son familia del deporte, y ese ejercicio está orientado hacia un tercio de sus propósitos: el primero es eliminar lo que no es correcto de la práctica del altruismo, y el segundo es domar el yo dominante para llevarlo al yo tranquilo para que las fuerzas de la imaginación y la ilusión se sientan atraídas hacia los entornos apropiados para los asuntos que tiene que dilucidar. Entonces lo sagrado se convierte en una vía con las preparaciones apropiadas para dominar el orden inferior, y el tercero es el refinamiento del secreto con el propósito de la revelación. El primero es ayudado por el sonido verdadero, y el segundo por varias cosas: la adoración acompañada de contemplación, luego las vibraciones usadas para las facultades del alma, la promesa de lo que se recita en ellas con las palabras, el lugar de la aceptación y analizar las ilusiones, luego las mismas palabras prometidas de un alma pura con expresión elocuente, gracia misericordiosa y un comportamiento sabio. En cuanto a la tercera presentación, está ayudada por el pensamiento sutil y el amor casto en el que las cualidades del amado dominan el dominio de toda lujuria. Entonces, si la voluntad y la disciplina alcanzan un grado muy alto de dificultad, entonces hay destellos de la luz de la verdad sobre él, deleitantes como si fueran relámpagos que destellan hacia él. Entonces es alabado en el momento que ellos llaman: "¡Oh, estamos aquí!", y un tiempo lo envuelve en un sentimiento de unidad y una unidad sobre él.

Se dice, que éstos pensamientos fugaces aumentarán si persistes en los ejercicios espirituales, y entonces se preocupará por ellos hasta abrumarlo, incluso, cuando no los esté practicando. Cada vez que algo aparece fugazmente, se siente atraído por la presencia recordando algo de su vida que vivió, y ve la verdad en todo, y tal vez hasta éste punto los pensamientos fugaces lo pueden llegar a dominar; se tiene que alejar del mundo y buscar su tranquilidad, y su compañero Verde nota el alejamiento de su decisión. Éste ejercicio espiritual se ha prolongado, y él no se dejará engañar por los pensamientos fugaces, pues le dieron la guía para evitar la confusión en una señal. Entonces el ejercicio espiritual llegará a un punto en el que su tranquilidad cambiará para él, y aquel que es arrebatado se volverá colorido, y el destello será una clara estrella fugaz, y adquirirá un conocimiento estable del cual siempre hay compañía continua, y lo disfrutará con su alma. Y si se aparta de él, se apartará desconcertado y triste, y tal vez hasta éste punto -lo que es evidente para él- se manifestará.
Así qué, mientras estaba ausente, estaba presente, y mientras estaba presente, estaba presente, con una indicación. Y hasta éste punto, éste conocimiento sólo se le pone a su disposición a veces, luego progresa hasta el punto en que tiene una indicación cuando quiere. Entonces, avanza a éste rango, por lo que su asunto no se detiene en un punto, sinó que cada vez que nota algo, nota algo más, incluso si su observación no es para la consideración. Entonces, se hace para él una viabilidad del mundo de la luz al mundo de la verdad, establecido, y los dependientes se esconden a su alrededor, esa es una indicación. Entonces, cuando cruza por el ejercicio espiritual hacia el agua del secreto, se convierte en un espejo pulido, alineado con el lado de la verdad, y los placeres más elevados fluyen sobre él, y se regocija en sí mismo por el efecto de la verdad sobre él. Y tiene una visión de la verdad y una visión de sí mismo, y nunca estaba vacilante.
Lo mismo, desde donde está en su percepción, no desde donde está en su forma física, y hay un acceso. Una advertencia para prestar atención a lo que se ha decidido cuando está ocupado, y confiar en lo que es una especie del yo, que es una debilidad, pero no puede jactarse de la autoimagen del yo desde donde está, incluso si está en verdad, y volverse completamente a la verdad de la salvación. Una advertencia: la gnosis comienza con la definición, sacudirse, abandonar y rechazar, profundamente involucrado en reunir los atributos de la Verdad para el que desea con sinceridad, terminando con el Uno, entonces estará de pie. Una advertencia: Del efecto de la gnosis sobre la gnosis, dijo: Es
un segundo lugar, quienquiera que integre el conocimiento, es como si no lo encontrara, sinó que hallará lo conocido a través de él. Ha sido elegido para alcanzar la iluminación. Y existen grados que no son menos importantes que los anteriores. Hemos sido breves sobre ellos, pues no se comprenden con palabras, ni se explican con expresiones, ni se revelan mediante la narración, salvo por la imaginación. Y quien quiera conocerlos, que progrese hasta convertirse en uno de los que dan testimonio sin que se les hable, y en uno de los que alcanzan la visión sin ser quienes perciben el efecto.

El sabio es alegre y sonriente. La humildad del joven brilla en él como en el gran hombre, y es tan receptivo a la crítica como a la luz de la sinceridad. ¿Cómo no ser alegre si se regocija en la verdad y en todo, pues ve la verdad en ella? ¿Cómo no ser igual si todos son iguales para él? Los misericordiosos se preocupan por diezmar toda la falsedad. El sabio tiene diversos estados.

El cuerpo no puede soportar la ligereza del cuerpo, y mucho menos otras preocupaciones pasajeras. Y en tiempos de su agitación secreta hacia la Verdad, si un velo se levanta por sí mismo o por el movimiento de su secreto antes de alcanzarla, entonces, al alcanzarla, no se preocupa por la Verdad excluyendo todo lo demás. En cuanto es afortunado en ambos sentidos, también lo es en fortaleza. Asimismo, al partir, revestido de dignidad, es el más despierto de la creación de Allah, con la lucidez del conocedor. No se preocupa por espiar ni indagar, pero necesita analizar para solucionar, tampoco se deja llevar por la ira al presenciar una injusticia, del mismo modo que la misericordia lo invade, pues es perspicaz gracias a la protección divina en el destino. Éste es un mandato para hacer el bien, un líder con un sorbo que produce, no uno que es duro y reprochador. Y si corta el bien, tal vez la vergüenza le sobrevenga sin la menor consideración. La perspicacia del conocedor es valiente, ¿y cómo no serlo, estando tan alejado del miedo a la muerte y sus calamidades? ¿Y cómo podría ser de otra manera, cuando su alma es demasiado grande para ser manchada por los deslices de los hombres y mujeres movidos por el rencor? ¿Y cómo podría ser de otra manera, cuando su memoria está preocupada por la verdad? Los perspicaces pueden diferir en sus aspiraciones según los diversos pensamientos que albergan, basados ​​en las distintas motivaciones de los demás. Para el perspicaz, la austeridad y el lujo pueden ser iguales, o incluso puede preferir la austeridad. De igual modo, lo común y lo fragante pueden ser iguales, o incluso puede preferir lo común. Ésto ocurre cuando el pensamiento es despreciar todo lo que es distinto de la verdad. Puede inclinarse hacia la religión y amar lo mejor de cada clase, mientras detesta lo imperfecto y lo que no es correcto. Nunca considera su costumbre el amar las apariencias externas. Busca el esplendor en todas las cosas, pues es un signo del favor de la Primera Gracia y está más cerca de estar entre aquello a lo que se ha consagrado con su deseo. Ésto puede variar entre dos personas perspicaces, e incluso dentro de una misma persona perspicaz, según su propio entendimiento y carácter. La persona perspicaz puede equivocarse en sus decisiones y desconocerlo todo, quedando así exenta de responsabilidad. ¿Cómo podría serlo, si la responsabilidad recae sobre quienes la comprenden y sobre quienes la transgreden si no la comprenden? Un punto de verdad, siempre consulta con Su Excelencia.

La "verdad" es que debería ser ley para todo recién llegado o que sólo una persona pueda acceder a ella. Por lo tanto, éste arte contiene una risa para el necio y una lección para el sabio. Quien lo lea y escuche todo, debe ser consciente de sus propias limitaciones, pues tal vez no le convenga salir del ejercicio espiritual y sea mejor mantener un perfil bajo, yá que cada uno se beneficia de aquello para lo que fue creado.. hasta que un día, la mezquita interior se trasladó al exterior para acoger a todos y enseñarles más.. entonces el perfil bajo con la restricción desapareció.
Y Allah Azzawayal lo sabe Todo. Alhamdulillah.

Assalamo Aleikum.

viernes, 3 de abril de 2026

PATRÓN SOBRE LOS SECRETOS DE LOS VERSOS.

UN PATRÓN SOBRE LOS SECRETOS DE LOS VERSOS.
La sustancia intelectual se vuelve actual. 

Lo que la precedió fue la perfección. La percepción intelectual es pura, alcanzando su esencia libre de impurezas, mientras que la percepción sólo sensorial está cargada completamente de impurezas. El número de detalles de lo intelectual es casi inagotable, mientras que la percepción sensorial se limita a unos pocos, aunque sea abundante en las formas más fuertes y más débiles. Se sabe que la proporción del placer al placer es la proporción del perceptor a lo percibido, y de la percepción a percepción. La proporción del placer intelectual al placer sensual es la proporción de la primera realización y lo que le sigue para alcanzar la cualidad de la dulzura. Asimismo es la proporción de las percepciones. Ahora bien, si estás en el cuerpo con sus distracciones y obstáculos, y no anhelas tu perfección apropiada ni sufres la ocurrencia de su opuesto, entonces debes saber que ésto proviene de ti, no del cuerpo. Y dentro de ti están algunas de las causas de ésto, que he señalado y enseñado. Y debes saber, que éstas distracciones, tal y cómo las aprendí, son emociones y estados que atan al alma a la proximidad del cuerpo. Si pudiera hacerlo después de la separación, serías como eras antes, pero sería un discurso poderoso que estaría preocupado por otra cosa, y entonces el vacío caería sobre él, y percibiría desde dónde estaba en oposición, y que el dolor es lo opuesto a tal placer descrito, y ¿qué es el dolor del fuego espiritual por encima del dolor del fuego físico?.. Advertencia: entonces debes saber que lo que era de entre las cosas sensoriales hay una imitación muy lejana del estado del daño del Da’da’d, y tal vez eso le hizo imaginar algo de ello muy lejano, y tal anhelo es el principio de su movimiento, así que si ese movimiento es sincero para el logro, la petición se detiene, y el corazón y las almas humanas tienen razón cuando dicen que la felicidad suprema, en su vida mundana, la más dulce de sus condiciones es ser un amante anhelante que no se libra de la relación de anhelo excepto por la otra vida. Y a éstas almas les siguen almas humanas que vacilan entre los dos lados de la divinidad y la bajeza en sus grados.

Luego vienen las almas inmersas en el desafortunado mundo de la naturaleza, cuyas articulaciones cervicales invertidas no la nutren. Si observan las cosas y las contemplan, encontrarán en cada cosa física una perfección que le pertenece, un amor voluntario o natural por esa perfección, y un anhelo voluntario o natural. La mano, si se aparta de ella, es una misericordia de la Primera Providencia, según Su cuidado. Ésta es una campaña que encuentra explicación detallada en las ciencias.
La jactancia de los dualistas, y quizás uno de ellos te hable de la cantidad de partidarios que cabalgan sobre los lomos del mes del peligro, por lo que espera del placer de la alabanza, incluso después de la muerte, de aquello que le llega mientras está muerto. Ha quedado claro que los placeres internos son superiores a los placeres sensoriales, y ésto no sólo ocurre en el ser racional, sinó también en los animales. Hay perros de caza que cazan por hambre y luego retienen su presa para su dueño, y tal vez incluso se la entreguen. Y la madre lactante de entre los animales prefieren a su recién nacido que a sí misma, y ​​tal vez le ofrezca alabanzas mayores que el riesgo que corre al protegerse constantemente. Entonces, si los placeres internos son mayores que los sensoriales, incluso si no son intelectuales, ¿qué decir de lo intelectual? ¿Acaso es una deficiencia?.. Así que no debemos escuchar a quien dice: «Si no comiéramos, ni bebiéramos, ni durmiéramos, seríamos felices». Y quien diga ésto debe ser iluminado y se le debe decir: «¡Pobre de mí!, quizás el estado de los Ángeles y de quienes están por encima de ellos sea más placentero, más alegre y más dichoso que el de los animales. En efecto, ¿cómo puede uno tener proporción con el otro?». Nótese que el placer reside en percibir y alcanzar lo que es, para quien lo percibe, la perfección y la bondad en sí mismas. Del mismo modo, el dolor es una percepción y un logro de lo que está con quien lo percibe, y el mal, y el bien y el mal, pueden diferir según la medida.

Los versos son el movimiento hacia la plenitud de ésta alegría si la imagen está representada por la experiencia -tal y como se representa en la imaginación-, no representada por la experiencia tal como sucede que no se representa en los sentidos hasta que la representación sensorial de la materia sensorial sea completa. Toda persona anhelante ha alcanzado algo y ha perdido algo. En cuanto al amor, tiene otro significado, y el primero es un amante de sí mismo, amado de sí mismo, ame o no por otros, pero no es no amado por otros, sinó que es amado de sí mismo y de muchas otras cosas. Le siguen aquellos que se regocijan en él y en sí mismos en la medida en que se regocijan en él, y ellos son las sagradas esencias intelectuales. El anhelo no se atribuye al primero, la Verdad, ni a aquellos que alcanzan de entre sus santos especiales. Después de los dos rangos está el rango de los amantes que anhelan, y ellos, en la medida en que son amantes, han alcanzado algo, así que están inclinados. Y en la medida en que anhelan, algunos de ellos pueden sufrir algún daño, y puesto que el daño proviene de él, es un daño dulce, yá que él solía imitar a esa persona.

Una experiencia dolorosa con un placer gozoso, que lleva al desconcierto y la confusión, y ésto es para la ocasión. Ha sido probado y experimentado a fondo, y ésta es una de las mejores motivaciones.. es, qué, quien se motiva por la lectura del verso y obtenga el beneficio de la verdad de ello, no estará satisfecho a menos que alcance la completa comprensión. Quien se motiva por la búsqueda de la alabanza y la competencia estará satisfecho con lo que consiga. Éste es el estado del placer de los conocedores. Nota: En cuanto al alma, cuando se libera, se libera del cuerpo a una felicidad que le corresponde. Tal vez no pueda prescindir de la ayuda de un cuerpo que sea objeto de sus imaginaciones. No es imposible que éste cuerpo sea celestial o algo similar. Tal vez ésto finalmente los lleve a la disposición para la conexión que está preparada para los conocedores. En cuanto a la transmigración a cuerpos del mismo tipo que eran, eso es imposible. De lo contrario, cada temperamento requeriría de un alma que fluyera hacia él, y el alma transfigurada estaría asociada con ella, de modo que el animal tendría dos almas. Entonces, no es necesario que toda aniquilación que ocurra sea un resultado, ni que el número de seres sea igual al número de almas que parten de ellos, ni que haya varias almas que partan y merezcan un mismo cuerpo, de modo que puedan unirse a él o repelerse mutuamente de forma mutuamente excluyente. Simplifica ésto, pues, y aprovéchalo de lo que encuentres en otros lugares nuestros con la señal de una solución gozosa, que es algo primordial en sí mismo, porque es lo más perceptible y lo más intenso.

El vicio del alma es de la misma naturaleza que la deficiencia de preparación para la perfección, que se alcanza tras la separación. No es forzado, y lo que se deba a influencias extrañas pasará, y el tormento no durará. Ten en cuenta que el vicio de la deficiencia perjudica a un alma que anhela la perfección, y ese anhelo depende de la conciencia que la beneficia mediante las  adquisiciones de conocimiento en la tierra, compartiendo así parte de éste memento. Más bien, es para los negacionistas, los negligentes y aquellos que se apartan de la verdad que se les ha revelado. Así, la elocuencia está más cerca de la salvación que una elocuencia truncada. Ten en cuenta que los sabios y aquellos que han trascendido las preocupaciones mundanas, cuando se deshacen de la suciedad de asociarse y se apartan de las distracciones, alcanzan el mundo de la santidad y la felicidad, y se les imprime la más alta perfección, y alcanzan el placer más elevado, ¿y tú.. lo has experimentado? Ten en cuenta que éste placer no está completamente ausente mientras el alma está en el cuerpo. Aquellos inmersos en la contemplación del Poder Divino, apartándose de las distracciones, alcanzan una abundante porción de éste placer mientras están en sus cuerpos, lo que puede abrumarlos y distraerlos de todo. Tenga en cuenta que las almas sanas, que están en su estado natural y no han sido cubiertas directamente por cosas terrenales y duras, cuando escuchan un recuerdo espiritual, refieren a situaciones paradójicas que le han sobrevenido; vivió una vida de asombro sin conocer su causa, y se ha afligido.

Si el estómago está sano, es posible que uno no sienta nada. Pero si un estómago está enfermo es como alguien con una dolencia estomacal a quien los dulces le resultan desagradables, y un estómago muy vacío es como alguien muy saciado a quien la comida deliciosa le resulta desagradable. En ambos casos, si se elimina el impedimento, se experimentará placer y deseo, y se sufrirá el perjuicio de la demora por sentir lo que actualmente llena el estómago. Nota: De manera similar, puede haber una causa dolorosa, y la facultad perceptiva puede estar debilitada, como en el caso de una persona enferma cerca de la muerte, o deteriorada, como en el caso de alguien precavido, por lo que no siente dolor. Entonces, si la facultad se recupera o se elimina el impedimento, el dolor se intensifica. Nota: Es cierto que se puede establecer cierto placer, pero si no está presente el significado llamado "sabor", es posible que uno no lo perciba. Asimismo, puede ser cierto que se puede establecer cierto daño, pero si el significado llamado "sufrimiento" no está presente, es posible que uno no lo experimente con extrema precaución. Un ejemplo del primer caso, es el de un hombre congénitamente impotente al experimentar el placer sexual, y un ejemplo del segundo es el de uno que no ha experimentado sufrimiento y está afligido por enfermedades estando sano. Nota: Todo placer es una causa de perfección alcanzada por el perceptor, y en comparación con ella, es bueno. Además, las perfecciones y sus percepciones varían. Por ejemplo, la perfección de la fama es que el órgano se adapta a la cualidad de dulzura derivada de una sustancia, e incluso si tal cosa ocurriera sin una causa externa, el placer seguiría existiendo. Lo mismo se aplica a lo que se toca, se huele, etc. La perfección de la facultad irascible reside en que el alma se adapta a la cualidad de lo que percibe, o a la cualidad de sentir el daño infligido para quien está enojado. La imaginación se adapta a lo que se desea o recuerda.

Lo bueno en relación con el deseo es como la comida adecuada y el tacto apropiado; lo bueno en relación con la ira es la victoria; y lo bueno en relación con la razón es, a veces, la verdad, y a veces, el embellecimiento. Entre las cosas intelectuales se encuentran alcanzar la gratitud, ganar elogios, reconocimientos y honores. En general, las aspiraciones de las personas inteligentes en éste asunto son diversas, y todo bien en relación con algo es la perfección que le es propia y hacia la que se inclina por la disposición inicial; y todo el placer se relaciona con dos cosas: una buena perfección y la comprensión de ella tal y como es, aunque sea un engaño y una advertencia, y tal vez que algunas perfecciones y cosas buenas no producen placer excepto de una manera apropiada a su nivel, como la salud y el bienestar, por lo que no se aferran a ellas como uno se aferra a los dulces y otras cosas. La respuesta a ésto, después de pasar por alto y admitir, es que la condición era el logro y la sensación era de ambas. Tal vez cuando las sensaciones se establecen, no se perciben. Sin embargo, los enfermos y afligidos encuentran, al regresar a su estado normal, un aumento gradual y sutil de gran placer. Advertencia: Lo placentero puede llegar a un punto en que se desagrada, como algunas personas enfermas a las que no les gustan los dulces, por no hablar de que yá no los desean con el mismo deseo. Ésto no contradice lo dicho anteriormente, porque no es bueno en ese estado, yá que los sentidos no lo perciben como bueno. Advertencia: Si queremos profundizar en la explicación de los versos, después del esfuerzo de lo dicho anteriormente, si se entiende con suavidad, añadimos que el placer es la percepción de algo como tal, sin distracción ni oposición a percibirlo. Cuantos son los hombres, que se pasan toda la vida leyendo y leyendo las letras, sin llegar a conocer su verdadero significado por la falta de un maestro que no solicitan. Y otros se queman las pestañas con el papel, y no obtienen los secretos que están detrás de la tinta. Los ver/sos hay que ver/los en realidad.. pero si nadie te ha enseñado cómo se hace, entonces solamente estarás desgastando tus ojos con la celulosa y la profusión impresa de unas letras que te dejarán incipientes opiniones. ¡Iqra..! pero sabiendo y conociendo.

Assalamo Aleikum.