Assalamo aleikum.

.

jueves, 6 de agosto de 2026

LAS MENTIRAS, SÓLO SE LAS CREEN LOS MENTIROSOS.(Sociales)

LAS MENTIRAS, SÓLO SE LAS CREEN LOS MENTIROSOS.
(Sociales)
"Las acciones se juzgan por las intenciones." (Sahih Bujari 6953).

"Sordos, mudos y ciegos, no podrán volver (de su extravíο)."
(Corán, Sura 2 [la Vaca] verso 17)

La gente de la intuición, (esa que no tiene embotado el corazón del entendimiento), no son nada partidarios de la mentira, pues yá han visto las desgracias que una mentira puede causar en las vidas de las personas. 
No obstante, algunas personas sufren de inmadurez por la falta de seguridad y adolecen también de falta de respeto por los demás, -lo que les lleva- a unirse al grupo que falta a la verdad y revuelven el río para ver qué es lo que pueden pescar. Por supuesto, ellos mismos son los primeros en creerse la película que tienen en la mente, aunque sea una mentira que traspasa cualquier tipo de ficción.. le dan la vuelta a la tortilla, (siempre a su favor), para intentar ofrecer una mentira mejor, más estructurada y con atisbos de veracidad.. retorciendo al máximo un fake para hacer de ello una prueba-sonda sólida pintada de otro color. Por supuesto, nadie les puede convencer, de que es mejor la miel de la abeja que la basura de la mosca, pues siempre han estado en el mundo de la mosca, esa que regala de su basura en lugar de ofrecer hermosas flores. 
Algunos se dejan lavar el cerebro con la pantomima del frijol mágico y el ideario bobo de la higuera, -cuando lo único que buscan- es tener una permanencia para vivir sin saber lo que es trabajar duro.. y claro, eso también lo quieren todos aquellos que les siguen, que quieren vivir a cuerpo de rey aunque estén rodeados de mentiras y basura rancia.. cómo el señorito de las casetas, las camperas y la manzanilla.. el adalid de los pastores.. el puritano de la mano sucia.. el aizkolari de Cantabria.. el fascio del garrote vil.. el ignorante que habla del mundo sin haber salido de su pueblo.. el que se cree toda la parafernalia que sale por la televisión y por las redes sociales.. el que sabe interpretar un papelazo de teatro para seguir en la zona de confort.. el que nunca ha tenido escasez ni sabe lo que es el hambre obligatoria.. al que se lo han dado todo sin hacer un mínimo esfuerzo.. el que cree que todo es un circo o jauja. Así, ¿qué cultura y qué diversidad social tienen éstas gentes? Ninguna.. sólo tienen folclore. Entonces, ¿les parece lógico a los demás, permitir que éstos rancios quieran llevar las riendas de cualquier país democrático? Suena como el chiste sobre la imposición de una utopía perversa. Claro, ¿cómo vamos a dejar a éstos que no tienen candiles -dar luces a los demás- con los mismos argumentos de la mosca? Pero ellos siguen jugando con la camiseta de la política (y los otros) les dejan entrar en la zona de los mayores para que disfruten del pulpo y del cóctel de gambitas, (eso sí), que sean de una marca prioritaria.. que ellos no pueden ingerir algo que pueda venir de las costas africanas.. aunque sabemos, que ese pulpo y esas gambas tienen de todo menos la nacionalidad española. Mirar la genética de todo, pero también mirar vuestra propia sangre y no seáis de los hipócritas.
La humanidad es diversidad.

Muchas veces nos ponemos a pensar y nos preguntamos, ¿en qué hemos fallado con ésta actual y nueva generación? Aquí estamos, y en éste texto se encuentra la respuesta a esa pregunta. Hemos puesto mucho esfuerzo en el asador para que no les faltase de nada y que la nueva generación no tuviera que pasar por las mismas penurias y necesidades de carencias que nosotros hemos pasado.. dándoselo todo bien masticado.. y ese ha sido nuestro problema.. que ellos no han valorado el esfuerzo de los demás, porque no han tenido que esforzarse por nada, y tampoco han valorado la lección. Ahí está la respuesta: con el consentimiento de la enseñanza de la facilidad, la comodidad lleva a la vagancia, (y esa), lleva a la autarquía más egoísta. Ahí está aquél coche fantástico que todo lo solucionaba.. ahí está vuestro espinete y el pikachu de la retroacción permisible.. ahí está vuestro elitismo de Dallas y el Falcon Crest para que los niños sean los más comediantes de Hollywood. Y ahora, ¿qué podemos esperar? Tabletas de intolerancia. Vejez con carencias. Una cosecha pobre por aquella siembra deficiente. Las manos yá no saben ayudarse entre ellas. La falsedad se imprime en una página con la fotocopiadora. Los guantes blancos vuelven a tener sus ténidas masónicas. La usurpación de lo ajeno se ha convertido en un cuento de risa. La política sólo es un patio de cotilleos vecinales. Las mismas palabras que se lleva el viento y son los adornos de las mentiras. Se ha puesto de moda la tropelía.. para ver quién hace y quién dice más tonterías.. quién hace las burradas más grandes. Los padres yá no entienden a sus hijos. No es de extrañar, (que a ésta nueva generación), la denominen: la generación de cristal.. en vez de llamarse la generación del espejo.. porqué no pueden ser un reflejo de lo anterior.. mientras que el cristal, deja pasar la luz del conocimiento (y es muy frágil) cuando está expuesto a los golpes de la vida. 
Ahora sólo queda esperar qué, cuando nos vayamos de ésta vida material, en el último viaje, dejen permanecer tranquilos nuestros huesos en la profundidad de la tierra.. y no quieran hacer con ellos pienso para alimentar a los animales, (aunque esos huesos), yá no podrán decir nada en absoluto y, para muchos insensibles, -yá no supondrán ni de una reflexión ni de un mínimo recuerdo- de dónde ellos mismos han salido. [Recordar a la muerte, aunque sólo sea una vez al día.]
Los ciclos se repiten para mostrar una lección, y si no se aprende bien esa lección, todo pasará sin pena ni gloria.. y ustedes -los jóvenes de hoy-, también pasarán.. nadie se quedará a vivir aquí eternamente. Por lo tanto humanos, no sean ustedes malas personas y procuren ser mejores espíritus.. recuerden éstas palabras, sobre todo las tienen que recordar los jóvenes, independientemente de sus credos y postulados.. sois seres humanos, no bestias pardas. 

Paz y salud para todos.

EL ERUDITO.

EL ERUDITO.
Académico y Personaje Recordado.
Todo el mundo entiende algo de la palabra "erudito". Pero a veces, cuando una palabra se entiende de forma diferente, es necesario añadirle los adjetivos "genuino" o "real". Queremos comprender a quién se refiere el término "erudito" en el Islam, o qué cualidades hacen que alguien sea un erudito.

De hecho, las palabras faqih y mujtahid tienen el mismo significado que alim, con muy pocas diferencias.

Es evidente que la palabra «alim» (erudito) deriva de «ilim» (conocimiento) y es su participio activo. En su sentido más simple, a quien posee conocimiento se le llama erudito. Sin embargo, la palabra ha adquirido otros significados, trascendiendo su mera denominación y transformándose en un concepto. Si bien el significado original del concepto sigue estando relacionado con el conocimiento, también guarda relación con la palabra <alem» (mundo/universo).

La palabra "alem" significa signo o simbolo. La media luna y la estrella en la cima de los minaretes son un tipo de alem, yá qué, vistas desde la distancia, indican la presencia de una mezquita en ese lugar.

Por ello, los árabes también llamaban a las altas montañas del desierto «alam» (simbolos). Porque también son visibles desde lejos y sirven para determinar caminos y direcciones. Cuando se establece la relación de un erudito con el alam, se entiende que es alguien en quien el conocimiento está, en cierto modo, encarnado en su comportamiento, estilo de vida y vestimenta, y al contemplarlo, como dijo el profeta Muhammad, (PyB) se recuerda a Allah.

La palabra «erudito» también tiene relación con «acción» (amel). Ésto se debe a que, según una regla del árabe, las palabras compuestas por las mismas letras tienen un significado similar aunque estén dispuestas de forma diferente. Por ejemplo, «sefer» (viaje) y «feser», raiz de la palabra «tafsir» (interpretación), son la misma palabra, y ambas compuestas por las mismas letras y con el significado de «apertura». El Tafsir es la explicación del significado del texto, mientras que «sefer» se denomina así porque revela el carácter del compañero de viaje. De igual modo, las palabras «ilim» (conocimiento) y «amel» (acción) también se componen de las mismas letras en árabe, y como dijo al-Shatibi, el conocimiento solo se denomina conocimiento si se transforma en acción. Otros tipos de conocimiento pueden denominarse ilusión, sospecha, duda, gnosis, jurisprudencia, sabiduría, etc.

El conocimiento, en el sentido más estricto de la palabra, es el conocimiento necesario, y quien lo posee no puede pensar ni actuar en contra de él. Por lo tanto, un erudito es alguien que actúa conforme a lo que sabe. El conocimiento expresado en la afirmación de Sócrates: "Nadie puede hacer algo que sabe que es malo", es un ejemplo de éste tipo de conocimiento.

En los primeros tiempos del Islam, el "conocimiento" se referia a la información basada en la revelación, es decir, el Corán y la Sunnah; por lo tanto, es evidente que un erudito de aquella época habria sido alguien que conocía éstas fuentes y actuaba en consecuencia. Una palabra del Corán describe ésta relación entre el conocimiento y la acción es "ahl-i dhikr" (gente del recuerdo).

En su concepto: "ahl-i dhikr" significa también "aquel que posee dhikr". Dado que Allah dice dos veces en el Corán: "Si no sabéis, preguntad a la gente de dhikr", significa que el conocimiento se imparte aquí en forma de "dhikr". Al observar dónde aparece en el Corán, dhikr se utiliza con los significados del propio Corán: recordar a Allah, glorificarlo, la oración, la contemplación y al Profeta Muhammad. El significado común es recuerdo. Por lo tanto, "ahl-i dhikr" se refiere también a aquellos que poseen éstas cualidades: conocimiento del Corán, del Profeta Muhammad y de su Sunnah, y que practican la oración, la adoración, el dhikr y la contemplación. Decimos "eruditos" porque el significado raíz de dhikr es recuerdo, y no puede haber recuerdo sin conocimiento. El uso de dhikr con éstos significados en el Corán también implica que Allah solo puede ser recordado verdaderamente a través de éstas cualidades mencionadas.

Conocimiento, acción y recuerdo de Allah.. Éstas son las tres caracteristicas fundamentales de un verdadero erudito. Por supuesto, existen otras características, pero yá que se presenta la oportunidad, permitanme mencionar una aquí.
En el Islam, cuando se utiliza el término "conocimiento", pero no se refiere únicamente a conocer el Corán y la Sunnah. Es decir, el conocimiento no puede dividirse sólo en aspectos religiosos y mundanos. Son inseparables. El conocimiento adquirido al estudiar la naturaleza creada por Allah también es ciencia. Porque así como las frases del Sagrado Corán son versículos, todo ser en la naturaleza es también un versículo. El conocimiento que se obtiene al leerlos también es ciencia, y quien adquiere éste conocimiento es un erudito. Eso es correcto. Por lo tanto, cuando Allah habla de los animales, la tierra y el cielo, dice: "Solo los sabios pueden comprender éstas cosas". Así pues, también es correcto referirse a ellos como físicos, biólogos, médicos, astrónomos, etc., en el sentido que se usa en el Corán. La oración -Oh Allah, enséñame las cosas como son en verdad- también expresa ésto. Éste conocimiento supremo, alcanzado mediante la contemplación, se llama sabiduría, y "a quien se le ha dado sabiduría, mucho bien le ha sido dado".

Dijimos que un erudito es alguien que actúa conforme a su conocimiento y cuya sola presencia se convierte en un mundo en si mismo; y aquellos a quienes se denomina "personas de la memoria o recuerdo" son también verdaderos eruditos.

Por supuesto, un verdadero erudito también posee otras cualidades: El temor mencionado en el versículo, traducido como «Solo los sabios temen verdaderamente a Allah», corresponde a la palabra «hashya» (reverencia/asombro). El Corán contiene alrededor de diez palabras diferentes que expresan temor, cada una refiriéndose a un tipo distinto. Por ejemplo, «hashya» es un temor en el sentido de temblar ante la majestad, la grandeza y la sublimidad de algo. Es decir, aquello que se teme es como si se estuviera viendo. Es como si el erudito, a través del conocimiento que ha adquirido, hubiera llegado a conocer a Allah tan intimamente que tiembla y siente asombro como si lo estuviera viendo. Quienes carecen de conocimiento no pueden tener un temor de Allah al nivel de «hashya», a lo sumo al nivel de «havf». Havf es un temor en el sentido de preocuparse por el futuro, por el resultado de algo; está orientado al futuro. No se ve el resultado con mucha claridad, pero se siente ansiedad. El gnóstico siente havf, lo que se denomina mehafetullah (temor de Allah), pero el erudito siente «hashye».. porque adora a Allah como si lo viera (ihsan), tiembla ante Él como si lo viera. Por lo tanto, el estado de éxtasis basado más en la imaginación y menos en la contemplación, en lugar del conocimiento, no es real; es inconcluso o engañoso.

Por lo tanto, los eruditos que no pueden sentir tal reverencia hacia Allah no pueden estar entre los eruditos mencionados en el versiculo. Ahora bien, podemos enumerar brevemente la reverencia como una de las caracteristicas de un erudito.
Otra caracteristica del erudito elogiada en el Corán es la "advertencia". Advertir significa alertar a las personas sobre las consecuencias de desviarse del camino correcto. La capacidad de advertir es un nivel similar al de la reverencia. Un erudito que no experimenta ésta reverencia, naturalmente, no se preocupa tanto por las consecuencias y no siente la necesidad de advertir a los demás. En éste punto, vamos a recordar, que el término «faqih» tiene un significado similar. Como explicamos en algún artículo del blog, sobre la jurisprudencia, un faqih es un erudito que comprende la esencia, el propósito y el objetivo de la religión mediante la comprensión del Libro de Allah. Allah dice: «No es necesario que todos seais soldados; que algunos de cada grupo salgan a buscar el conocimiento de la religión, para que, a su regreso, adviertan a su pueblo». «Buscar el conocimiento de la religión» es también un concepto importante y significa el esfuerzo por comprender la religión al nivel de la jurisprudencia que hemos mencionado. Por lo tanto, el conocimiento que no resulta en advertir a la gente sobre las malas consecuencias, es decir, emitir una advertencia, no puede ser jurisprudencia. Un erudito que no siente la necesidad de advertir no puede ser un faqih ni un verdadero erudito. También podemos llamar a ésta advertencia «ordenar el bien y prohibir el mal». Sin embargo, hoy en dia hay eruditos que menosprecian ordenar el bien y prohibir el mal, considerándolo un trabajo de los sabios. Quizás sería más preciso hablar de menosprecio en lugar de humillación. Claro que una de las razones por las que se menosprecia a quienes promueven el bien podria ser que no desempeñan ésta importante labor correctamente. En otras palabras, lo que se menosprecia no es promover el bien, sinó hacerlo mal.

Siempre decimos que no es un solo erudito, sinó una comunidad de eruditos quienes constituyen verdaderamente la autoridad suprema para los creyentes, después de Allah y su Mensajero, (PyB). El versiculo: <Obedeced a Allah, obedeced al Mensajero de Allah y obedeced a quienes tienen autoridad entre vosotros> indica que una característica de los eruditos es que representan la máxima autoridad para los creyentes después de Allah y su Mensajero, (PyB). El hecho de que el versículo utilice el plural es significativo, pues ésta autoridad no pertenece a un solo erudito, sinó a una comunidad de eruditos de todos los ámbitos.

Ésto es significativo y explica que la autoridad solo puede ser establecida -no por un solo erudito-, sinó por una comunidad de eruditos de todos los ámbitos de la vida, (la gran mayoría). Ésta es también la razón por la que lo que muchos erróneamente llaman "comunidad" a algo que no es más que una secta. Las sectas dividen y conducen al infierno, mientras que la "sevad-i azam" unifica y conduce a la salvación. Por lo tanto, un verdadero erudito no es un erudito de una secta ni siquiera de una escuela de pensamiento, sinó un erudito de la Ummah (comunidad musulmana). Si aquellos a quienes llamamos eruditos creen que solo su propia secta, escuela de pensamiento o corriente de pensamiento es la correcta y no sienten la necesidad de escuchar a otros eruditos ajenos a ella, si no pueden ir más allá del marco trazado por su propia secta, entonces no son verdaderos eruditos, sinó meros predicadores sectarios.

Por lo tanto, la necesidad de combinar el propio conocimiento con el de otros eruditos es otra característica propia de un erudito. Porque ningún erudito puede ver y comprender la verdad por completo por sí solo.

El Conocimiento es sabiduría y lleva a la comprensión.

Existe un dicho que reza: "No se discute sobre los conceptos".. Los conceptos no se debaten.

Assalamo Aleikum.

AMANAH

AMANAH.
La palabra "amanah" simplemente significa confianza. Ser digno de confianza y tener cuidado en ser digno de confianza. Ésta es la primera característica que viene a la mente cuando uno piensa en un creyente (mu'min). Muchas palabras hermosas usadas como "iman", "mu'min", "müstemin", "yeman" comparten la misma raíz y tienen una relación semántica. Por ejemplo, si dijeras "imán" en lugar de "iman", lo habrías separado de ésta red semántica y lo habrías reducido simplemente a la dimensión de la creencia.

El Mensajero de Allah (la paz sea con él) dijo: «Por Allah, quien no protege a quienes lo rodean no puede ser creyente». También dijo: «Un musulmán es aquel de cuyas manos y lengua la gente está a salvo». Los significados de «creyente» y «musulmán» están estrechamente relacionados, sin embargo, tienen una connotación significativa. Un creyente es quien cree en Allah y, por lo tanto, está a salvo; un musulmán es quien se somete a Él, le obedece, acepta de todo corazón y actúa conforme a Sus palabras, entra en la paz y está a salvo. En éste sentido, todo musulmán tiene que ser también un creyente, sin medias tintas. La palabra «musulmán» comparte la misma raíz que las palabras Islam, salvación, paz, sumisión, aceptación e istislam, y como se puede observar, éstas palabras se utilizan en las lenguas de todas las naciones islámicas.

Uno de los nombres de Allah es al-Mu'min, que significa «El Dador de Seguridad», el que protege a quienes creen en Él, el que los libra del temor, la fuente misma de la seguridad. Por lo tanto, Allah ha otorgado una característica, un nombre derivado de su propio nombre, a Su siervo que cree y confía en Él.

Una de las características de los profetas es ser dignos de confianza. Es decir, sin confianza, no se puede demostrar que se tiene razón, explicar el caso ni lograr que las palabras sean escuchadas. El Mensajero de Allah (PyB) fue primeramente digno de confianza y luego fue constituido profeta. La base fundamental para creer en su profecía fue su confianza. Cuando comenzó a invitar a la gente al Islam, los reunió y les preguntó: "¿Qué dirían si les dijera que hay un ejército detrás de esa montaña que viene a luchar contra ustedes?". Todos respondieron al unísono: "Te creeríamos", y así comenzó su invitación. De manera similar, el profeta José (PyB) pasó años en prisión con dos jóvenes. No les predicó hasta que demostró su confianza. Cuando le pidieron que interpretara sus sueños, comprendió que confiaban en él y comenzó explicándoles que Allah es Uno.

Los resentimientos, sentimientos heridos, hostilidades, rencores, chismes, etcétera. Son la raíz de todos los malos rasgos que un musulmán no debe poseer, pues es la falta de confianza, la mentira y el engaño. «Quien nos engaña no es de los nuestros». Ésto significa que el engaño daña la fe e incluso puede llevar a su completa destrucción. «No le está permitido a un musulmán abandonar a su hermano por más de tres días». «Cuidado con la mentira, yá sea intencionalmente o en broma. Si un hombre le promete algo a su hijo y no lo cumple, ésto es una mentira. La mentira lleva a la inmoralidad, y la inmoralidad lleva al infierno. Ser veraz y honesto en la palabra conduce a un buen carácter, y un buen carácter conduce al paraíso. Nótese que a una persona honesta se la llama veraz y de buen carácter, mientras que a un mentiroso se le llama alguien que engañó y actuó inmoralmente. Cuidado, quien miente repetidamente será considerado mentiroso ante Allah e irá al infierno» (Ibn Majah).

Cuando el Mensajero de Allah (la paz sea con él) solía pedir a algunas tribus que juraran lealtad y obediencia diciendo: «No mentiré, ni siquiera en broma». A menos que uno abandone la mentira, incluso en broma, es imposible abandonarla por completo en otros ámbitos. Todos deberían adoptar ésto como principio y comenzar a practicarlo de inmediato. Éste es el comienzo de ser un verdadero creyente. Incluso los chistes que se cuentan para hacer reír a la gente son así. El Mensajero de Allah (la paz sea con él) dijo: «¡Ay del hombre que dice una mentira tres veces para hacer reír a la gente, y ellos saben que es mentira, pero él lo hace solo para hacerlos reír! ¡Ay de él, ay de él!» (Tirmidhi, Abu Dawud).

Jamás te dejes engañar por los comerciantes o tratantes, ni por los políticos que dicen: «No puedes vivir sin mentir». Decir eso es tener poca fe en Allah, lo que equivale a decir que Allah nos pide algo imposible. Es sacrificar la vida eterna por las ganancias mundanas. Además, quienes son deshonestos siempre perderán a la larga, incluso en éste mundo.

La mentira lleva a la traición, y un traidor es un mentiroso.

Assalamo Aleikum.

EL PÓRTICO MÁS BUSCADO. Parte Primera.

EL PÓRTICO MÁS BUSCADO. 
Parte Primera.
Estimado hermano y amigo:

Éste artículo narra algunos de los acontecimientos que se desarrollan dentro de un triángulo formado por ángeles, humanos y demonios.

Prepárate para ver el mundo con otros ojos. ¿Existe algún secreto en presenciar un accidente que creías que no te incumbía? Y lo que es más importante, ¿cuál es la sabiduría que se esconde detrás de los acontecimientos positivos y negativos que ahora experimentas?

Cuando el proceso termine, tendrás la oportunidad de reevaluar los acontecimientos que has vivido. Sentirás una gran alegría y gozo al ver que Allah Todopoderoso te ama y te protege. Te esforzarás aún más por ser un mejor siervo Suyo. En realidad, no existen las coincidencias. Cada suceso tiene un propósito determinado.. Pero lo vemos todo como algo ordinario. Nada es ordinario. Lo ordinario sólo existe en nuestra perspectiva.

Vas caminando por la calle. Una voz interior te dijo: «Siempre vas por el mismo camino. Probemos otra ruta distinta hoy». Le hiciste caso. Cambiaste de ruta. Una hora después, te enteraste de un asalto con tiroteo en la misma calle que habías cambiado. «¡Yá Allah, no puedo creerlo! Si no hubiera cambiado de ruta, me podría haber pasado algo terrible», pensaste. ¿Quién te había pedido que cambiaras de ruta? ¿Era esa voz solamente un pensamiento, o era una advertencia del Creador para protegerte?

Estás tranquilo en casa y tu hija se está preparando para ir de excursión con acampada. Ha empacado su mochila y demás equipo. Pero se ha olvidado la botella-termo de agua, que es absolutamente esencial. ¿Podría tener algún significado especial ese olvido?

Dos ladrones vienen desde el piso de abajo. Intentarán entrar en cualquier casa que encuentren vacía y vulnerable. Los ladrones se acercan sigilosamente.. Entraron al lado, en el edificio de apartamentos. Tu hija camina por la calle. De repente, se dio cuenta de que tenía mucha sed. Metió la mano en su mochila.. pero no pudo encontrar su botella-termo de agua. "¡Oh, no, olvidé mi botella-termo de agua!", dijo, y comenzó a caminar de regreso a casa. Mientras los ladrones revisaban los pisos inferiores, tu hija, completamente ajena a lo que sucedía, pasó junto a ellos y entró en casa. Mientras te está contando que había olvidado su botella-termo de agua, sonó el timbre. Tu hija abrió la puerta. Dos hombres dijeron: "Disculpen. Estábamos buscando el apartamento de Ibrahim Hasoul. ¿Hay alguien con éste nombre en el edificio?". Ella dijo que no y cerró la puerta.

¿Quién le hizo olvidar la botella-termo de agua? ¿Qué fuerza la trajo de vuelta a casa? ¿Acaso fue una intervención divina para protegerte? ¿Nos protege Allah Todopoderoso con tanta claridad? Si nada en el mundo se mueve sin su permiso, ¿acaso los acontecimientos ocurren espontáneamente? ¡No, no, no! Mientras Satanás, está constantemente intentando desviarnos del camino correcto, nunca está ocioso, ¿acaso los ángeles del Creador lo estarían? Sin duda, no. Entonces, ¿qué hacen? ¿Cómo nos protegen? «Allah Todopoderoso protege al siervo que ama. Protege aún más al siervo que más ama». Entonces, ¿qué debemos hacer para ganarnos aún más el amor del Creador? ¿Qué debemos hacer para ser más dignos de su amor y afecto?
¡No te preocupes! Comprenderás claramente cómo Allah Todopoderoso protege a sus siervos amados. 
Temas principales: primero, ¿cómo convertirse en un siervo amado de Allah Todopoderoso? ¿Cuáles son los métodos para acercarse al Creador? Segundo, ¿cómo protege Allah Todopoderoso a sus siervos amados? Creo que el vacío que sientes se llenará. Nuestro objetivo es ayudar a los musulmanes a conocer más de cerca a Allah Todopoderoso.
Con toda sinceridad, me hablaré a mí mismo. Tú también, habla con tu ego. Intentemos levantar el velo que cubre la vida. Intentemos encontrar respuestas a nuestras preguntas sin respuesta, esas que a menudo nos susurramos. Nuestro Profeta PyB dice: «Haz las cosas fáciles, no difíciles. Haz que la gente ame, no odie». Si Allah quiere, haremos las cosas fáciles.

¿Se trata de un viaje para descifrar los códigos de la vida aparentemente ordinaria?

Antes que nada, déjenme decirles que ésto no es para que se aburran. Nuestro viaje no será muy largo. Aunque el camino sea corto, lo que hay que decir es más importante. Por lo tanto, les hablaré con toda sinceridad. Les compartiré las verdades que brotan del corazón. Que Allah bendiga nuestro viaje. Para sentir más de cerca la presencia del Creador Todopoderoso, hagamos primero una breve visita a éste ser singular, la humanidad, y luego al mundo.
-Mientras la humanidad busca la verdad de la creación e intenta descifrar los códigos de la existencia, siempre descubre que su camino conduce a Allah. Todas las ciencias llegan a una encrucijada que lleva a Allah. No importa desde qué punto partamos- yá sea a través de la física, las matemáticas, la astronomía o la psicología-, el punto al que llegaremos demostrará la existencia de Allah. El viaje de los Compañeros de la Caverna es un viaje consciente. Cuando el camino es conocer a Allah, se llega a ésta encrucijada por un atajo. Incluso aquellos que parten del punto de negar a Allah llegarán a ésta encrucijada. Pero el dominio que Satanás otorga al ego impide que una persona vea la verdad. De hecho, incluso cuando dicen "No hay nada", demuestran la existencia de Allah. Como se afirma en el verso: "Allah ha sellado sus corazones y sus oídos, y ha puesto un velo sobre sus ojos. Para ellos hay un gran castigo" (Sura 2 [Al-Baqara] 7), les es imposible ver la verdad con un corazón sellado.

¡Hola mundo!
Qué dulce eres. Qué atractivo eres para el alma. ¿Sabes cuál es tu único problema? Que vienes y te vas. Que terminarás. Cuando llegue el final, lo que experimentamos se convertirá simplemente en una prueba.

¿Qué clase de orden de creación existe para que lleves la huella de Allah en cada átomo, en cada punto de tu ser? Haces sentir la presencia de Allah en tu voz, en tu apariencia. Fuiste creado con tanta perfección que la gente te juzga por el fluir de la vida cotidiana. La gente percibe tu amanecer diario como si saliera por una razón ordinaria. La humanidad, temblando ante la perfección del nacimiento, percibe la muerte.. pero, ¿Por qué te envolvió el silencio ante la perfección? Quizás la tristeza de cada partida no era la señal de un final. Pero tampoco solía considerarse el comienzo de un reencuentro. Los miles de nacimientos y muertes que ocurren cada día se intentan explicar con razones ordinarias. ¿Por qué no se vio la verdad absoluta detrás de ti? ¿Por qué una fe inquebrantable no abarca todo tu corazón? Porque comprenderte no es tan fácil. Comprenderte es, en realidad, encontrar a Allah. Ésta es la razón de ésta dificultad de comprensión. El corazón debe madurar para encontrar a Allah. Debe profundizar, es decir.. hay que sudar y agotarse. El corazón debe fundirse y arder en el camino de Allah. Solo después de éste fundimiento se percibe al Creador. Dentro de ésta verdad, (que es sencilla pero difícil de percibir), una persona completa la vida como el paso del viento. ¡Cuán larga parece la brevedad de la vida mundana para el alma, como la describió el Noble Profeta PyB: «Soy como un viajero en una montaña que descansa bajo la sombra de un árbol y luego parte»! ¡Qué dolorosa partida es de aquí, donde los ojos no pueden ver con claridad y las lenguas no pueden expresar la verdad del corazón! La vida se completa con una imagen borrosa, con una fe que no se siente en todo el corazón. ¿Cuántas personas se arrojan al abismo sin pensarlo, simplemente porque Allah lo quiere? ¿Cuál es la deficiencia que mantiene al alma esperando al borde del abismo? ¿Por qué una persona lucha por asuntos triviales, aun cuando cree que todo proviene de Allah? Debo señalar que ciertamente hay personas que perciben. Su perspectiva no es la misma que la de los demás.

Un anciano respetado compartió una anécdota. Un día, fue a su pueblo. Mientras caminaba por el campo, notó a un vecino hablando solo, quejándose con alguien. Se acercó a él y le preguntó: ¿Qué te pasa? ¿A quién te quejas así?
-Me quejo ante mi Señor.
Basta con mirar el campo y ver como ese pastor de mal agüero dejó que sus ovejas pastaran aquí destrozando el trigo verde.
¿Crees que Allah hizo que ese rebaño entrara en tu campo?
¿crees?.. Claro que sí. ¿Acaso el pastor habría traído las ovejas al campo de trigo si Allah no le hubiera dado Su permiso?
Me quedé absorto en mis pensamientos y miré a mi vecino con asombro.

«¡Mírame! Te daré todas mis posesiones, sólo dame tu fe», dijo. Claro que hay quienes creen que todo proviene de Allah e incluso viven según esa creencia. Pero Satanás dijo: «Por lo tanto, en represalia por haberme extraviado, sin duda me sentaré en una emboscada en tu camino recto para extraviarlos» (Sura Al-Araf 16). Es debido a la existencia de Satanás que las personas no pueden ver la verdad como los demás. Satanás puede impedir que las personas vean la verdad.
Pero no hay que temer. No hay que beber la poción tóxica que Satanás ofrece en copa de oro. Aunque uno sea un juguete en su círculo, siempre debe saber que el regreso es a Allah. Nunca hay que perder la esperanza. En el Día del Juicio, se ve el ajuste de cuentas del pecador. Si su libro le es entregado desde su izquierda. Los ángeles lo empujan hacia el infierno. El pobre hombre sigue retrocediendo a cada paso. Allah Todopoderoso le pregunta por qué se resiste obstinadamente a pesar de las malas acciones y los pecados que ha cometido. El siervo pecador relata la multitud de sus pecados. Le dice al Creador Todopoderoso: «Busco Tu gracia y perdón; toda mi esperanza está en Ti, oh Señor». El Creador Todopoderoso se complace tanto con el estado del hombre pecador que ordena a sus ángeles que lo traigan ante Él. «Traigan a éste hombre para que pueda perdonarlo sin siquiera mirar sus pecados», dice. (De las historias del Masnavi). Así pues, la esperanza existe incluso cuando todo ha terminado. Siempre hay esperanza hasta que se abran las puertas del infierno. Porque la misericordia y el perdón de Allah Todopoderoso son tan grandes que Él mismo sabe cuándo perdonar a Su siervo y cuándo sacarlo del pozo en el que ha caído. Se le ha revelado al hombre que su arrepentimiento será aceptado. Cuando un siervo se arrepiente y su corazón regresa al camino correcto, Allah Todopoderoso siente tal gozo que es mayor que el de un hombre que pierde su camello en el desierto desolado y lo encuentra. Debe arrepentirse. El arrepentimiento no debe ser un mero aprendizaje mecánico. Debe nacer del corazón. Sincero. Así debería ser. Y una persona no debería decir: "Mi arrepentimiento no fue aceptado".. Nunca pierdas la esperanza. ¡Nunca!

El Profeta Muhammad (la paz sea con él) dijo: «Gabriel (la paz sea con él) vino a mí y me dio la buena noticia de que quien de mi comunidad muriera sin haber asociado nada con Allah entraría en el Paraíso. Pregunté: "¿Incluso si comete adulterio y robo?". Gabriel respondió: "Incluso si roba y comete adulterio". Volví a preguntar: "¿Entonces, incluso si roba y comete adulterio?". Dijo: "Sí. Incluso si roba y comete adulterio". El Profeta (la paz sea con él) añadió por cuarta vez: "Incluso si Abu Dharr explotara, entraría en el Paraíso"». [Bujari, Tawhid 33; Muslim, Iman 153]

Como yá dije, no hay lugar para la desesperación. Hemos analizado a la humanidad en general dentro del contexto de la vida terrenal. Ahora, si lo desean, veamos el mundo y a la persona que está intentando comprenderlo.

«Y ciertamente, seréis puestos a prueba en vuestras riquezas y en vuestras vidas, y oiréis cosas hirientes de aquellos a quienes se les dio la Escritura antes que a vosotros y de los politeístas. Pero si sois pacientes y rectos, entonces ciertamente esa es la más excelente de las obras.»
Así pues, éste verso dice: «Tened paciencia y no os venguéis». Por ésta razón, Allah Todopoderoso alaba a quienes perdonan y renuncian a sus derechos incluso ante castigos igualmente severos, diciendo: «Y si castigas, castiga con un castigo equivalente al que fuiste castigado. Pero si son pacientes, ciertamente eso es mejor para el paciente.»

El Profeta (la paz sea con él) dijo: Mantén los lazos con quienes los rompan contigo, da a quienes te los nieguen y perdona a quienes te hagan daño.
«Retoma el contacto con quienes te abandonaron, ayuda a quienes te privaron de algo y perdona a quienes te hicieron daño».

Sobre éstas situaciones qué, como las calamidades, escapan al control de la voluntad individual. Uno puede enfrentarse a muchas cosas, como la muerte de un ser querido, la destrucción de los bienes por un desastre natural, la pérdida de la salud debido a las enfermedades, accidentes y lesiones. Soportar todas éstas situaciones con paciencia es una de las mayores manifestaciones de ésta fortaleza. Si una persona se encuentra en éste nivel de paciencia ante las calamidades, no se queja, no se rasga la ropa, no se lamenta ni exagera su dolor; no muestra su tristeza; y no cambia sus hábitos de vestimenta ni de alimentación. De ésta manera, alcanza el nivel de la paciencia. Dado que las calamidades ocurren fuera de la voluntad de uno, afrontarlas de ésta forma es posible mediante la fuerza de voluntad.
Por lo tanto, en tiempos de calamidad, es necesario que la persona se abstenga de los actos de rebeldía y excesos mencionados, acepte el decreto de Allah y continúe con su vida habitual. Deben creer que lo que les ha sido arrebatado a ellos y a sus seres queridos es un legado que les será devuelto. Por supuesto, todos se afligen ante las calamidades. El dolor y el derramamiento de lágrimas no excluyen a quien sufre la calamidad del grupo de los pacientes. Porque ésto es propio de la condición humana. De hecho, cuando murió Ibrahim, el hijo del Profeta PyB, las lágrimas brotaron de sus ojos. Ésta situación le recordó ésto.. y cuando se le preguntó, respondió lo siguiente: La segunda razón es la gracia y la benevolencia. Quien muestra gracia y benevolencia hacia otro es amado naturalmente. Por eso se ha dicho: «El hombre es siervo de la benevolencia (bondad)». El Mensajero de Allah dijo: «¡Oh, Señor mío!, no le des a ningún pecador la oportunidad de hacerme un favor, pues entonces mi corazón se inclinaría hacia él y sentiría afecto por él». En otras palabras, es natural sentir amor por quien te ha hecho un favor. Éste amor, que surge del favor recibido, es un amor indirecto.

Una razón: Una persona valora la buena moral aunque no le reporte ningún beneficio. Por ejemplo, si alguien oye que hay un gobernante sabio, justo y contento en una tierra lejana, inevitablemente sentirá compasión por él. Aunque también sabe que nunca podrá ir allí para experimentar su bondad.

Otra razón: Una persona ama a otra por su belleza y encanto. No porque obtenga algún beneficio de ella, sinó simplemente porque su belleza y perfección le resultan atractivas para el ego.
En efecto, su amor por la vegetación y el agua corriente no se debe al placer de comer y beber, sinó quizás al deleite que le produce contemplarlas. La belleza y la gracia se aprecian dondequiera que se encuentren.

Otra razón: es la relación entre los dos temperamentos. Porque algunas personas no aman a otras por su belleza y perfección, sinó por la conexión entre sus naturalezas. La razón de ésta conexión a veces es obvia. Por ejemplo, los niños se relacionan con los niños, los comerciantes con los comerciantes, los eruditos con los eruditos y todos con los de su misma clase. A veces, éstas relaciones permanecen ocultas. Es decir, existe una relación entre ellos por razones divinas, establecida en el momento de la creación o el nacimiento, cuyo secreto nadie conoce.

En efecto, el Mensajero de Allah (la paz sea con él) dijo: «Las almas son soldados equipados. Quienes se conocen coexistirán pacíficamente en la tierra. Quienes no se conocen no se llevarán bien». El conocimiento al que nos referimos se limita a la relación descrita. Nadie conoce los detalles de ésta razón.

La verdad de la belleza.
Quienes carecen de discernimiento, aquellos cuya naturaleza se asemeja más a la de los animales, no conocen más allá de lo que ven sus ojos y creen que la belleza consiste únicamente en un rostro blanco o rojo y la armonía de los rasgos. Ésta es la belleza de la forma y el color. Por consiguiente, es imposible que algo que carece de forma y color sea bello y posea belleza. Porque quienes tienen intelecto dicen: «Éste escrito es bello, ésta voz es bella, ésta prenda es bella, éste caballo es bello, ésta casa es bella, éste campo y éste jardín son bellos». Sin embargo, su propósito no es la belleza en términos de forma y color. Ésto significa que debemos evitar el lenguaje velado y las declaraciones alusivas. De hecho, se ha dicho: «Las metáforas ofrecen una alternativa para la mentira». La metáfora consiste en crear una percepción diferente mediante palabras veladas, una especie de engaño, para evitar mentir. En algunos casos, puede ser necesario usar el lenguaje velado. Se trata de algunas circunstancias muy excepcionales. Puede ser necesario para evitar a los opresores e impedir que los enemigos conozcan secretos en tiempos de guerra. Sin embargo, no está permitido fuera de los tiempos de guerra y opresión.

Cuando el Profeta (la paz sea con él) emprendía una expedición, no se dirigía directamente a su destino, sinó que tomaba una dirección diferente para que la noticia de su expedición no llegara a sus enemigos y éstos no le tendieran una emboscada en un lugar concreto. Ésto no tiene nada que ver con mentir. La estrategia y las tácticas militares a veces requieren crear éste tipo de percepciones.

El Profeta, (la paz sea con él) también dijo: Quien reconcilia a dos personas diciendo algo bueno o promoviendo algo bueno no es un mentiroso.
"Quien habla mal de otros y miente para reconciliar a dos personas no es un mentiroso."
Aquí, la veracidad se juzga por la intención. Si alguien es sincero en su intención, se le considera sincero en sus palabras. Dado que su intención y propósito son buenos, no importa cómo lo tenga que expresar. Sin embargo, en tales situaciones, es preferible hablar con un tono velado a decir una mentira evidente.

Ocultar la verdad y hablar indirectamente sobre un asunto, sólo debe hacerse en circunstancias excepcionales, y ésta es la primera virtud de ser fiel a la palabra dada.

La segunda perfección consiste en que una persona mantenga la sinceridad en las palabras que usa para comunicarse con su Señor. Si una persona dice: «Solo a Ti te adoramos» (Corán) y «Soy el siervo de Allah», pero no está verdaderamente dotada de la esencia de la servidumbre y tiene otro objetivo además de Allah, no es sincera en sus palabras. Si a esa persona se le pregunta en el Día del Juicio si dijo «Soy el siervo de Allah» con sinceridad, no podrá probarlo. Si esa persona es esclava del mundo, de su ego y de sus deseos, entonces sus palabras no son veraces. Porque una persona es esclava de aquello a lo que está apegada. El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él) dijo al respecto: Desdichado el esclavo del dinar, desdichado el esclavo del dirham, y desdichado el esclavo de la prenda fina.
«¡Que perezca el esclavo del dinar! ¡Que perezca el esclavo del dírham! ¡Que perezca el esclavo de la comida!» Aquí, al corazón se le llama «esclavo de aquello» por lo que está apegado. Sin embargo, el verdadero siervo de Allah se libera de todo lo que no sea Allah.

"Entre los creyentes hay hombres que han cumplido su pacto con Allah."

Mujahid dijo: «Dos personas dijeron en presencia de un grupo de personas que estaban sentadas: “Si Allah nos da riquezas, sin duda daremos caridad”. Pero cuando Allah les dio riquezas, fueron tacaños. Entonces se reveló el siguiente verso: Entre ellos estaban los que habían hecho un pacto con Allah, diciendo: «Si Él nos da de Su generosidad, sin duda daremos caridad y seremos justos». Pero cuando Él les dio de Su generosidad, se volvieron tacaños y se apartaron, reacios a dar. Así, Allah permitió que la hipocresía permaneciera en sus corazones hasta el día en que se encuentren con Él, porque rompieron su promesa con Allah y porque solían mentir.

Como se puede apreciar, Allah Todopoderoso consideró su resolución como una promesa. Consideró que hacer tal promesa y luego no cumplirla era mentir, y cumplirla es lealtad.

Significa esforzarse al máximo para asegurar que las acciones externas no se basen en algo que no reside en el corazón. Algunas personas realizan sus oraciones sin ostentación, pero sus corazones son indiferentes a la oración. Están absortas en asuntos mundanos o fantasean con cosas que les producen otro placer. Ésta situación, en su lenguaje silencioso, indica que la persona actúa con engaño y no realiza su culto con sinceridad (sidq). La sinceridad, por otro lado, significa que el ser interior y el exterior son uno; que el ser interior es como, o incluso mejor que, la apariencia externa.

Un creyente cuyo ser interior y exterior están en armonía, ha sido honrado y es merecedor de los elogios en ambos mundos.

Assalamo Aleikum.

CONTINÚA EN PARTE SEGUNDA.

EL PÓRTICO MÁS BUSCADO. Parte Segunda.

EL PÓRTICO MÁS BUSCADO. 
Parte Segunda.
Los secretos de la sabiduría del universo.
Allah primero creó el mundo y luego envió al hombre. Así como una madre se prepara para recibir a su bebé antes de su nacimiento, el mundo se preparó para dar la bienvenida al hombre, el ser más preciado del universo. Se crearon montañas gigantescas, con arroyos murmurantes que fluían bajo ellas. Grandes árboles, frutos.. etc. todo, absolutamente todo, fue preparado para el hombre. ¿Por qué no ves cuán sublime es el ser humano? «Y os creamos, luego os dimos forma, luego dijimos a los Ángeles: “Inclinaos ante Adán”. Todos se inclinaron excepto Iblis (Satanás). Él no estaba entre los que se inclinaron». (Sura Al-Araf 11). El ser ante quien se inclinaron los Ángeles; ¿por qué no ves cuán especial eres? ¿Por qué no preguntas quién puso la mesa ante ti? ¿Quién está detrás de todo? ¿Quién? ¡Qué es éste egoísmo! ¿Qué es ésta verdad que ignoras?

El mundo, es una máquina de vida impecable.. Un mundo que gira cada día sin fallar, como un reloj que nunca se detiene, hasta el último segundo. Un sistema con mediciones más precisas que cálculos milimétricos trazados con una regla.. Dan ganas de escalar una montaña y gritar con todas las fuerzas: "¡Allah!" ¡Allah, Allah! ¡El verdadero nombre de éste sistema perfectamente construido es sabiduría divina! El verdadero significado de éste sistema es un proyecto arquitectónico divino, más allá de la materia, con cada cálculo meticulosamente realizado. Aquí tienes un ejemplo; Imagínate la imagen perfecta de un copo de nieve. Por Allah, ¿hacen falta palabras? ¿No es simplemente perfecto?, ¿Crees que éstos copos de nieve podrían haberse formado así por sí solos? No necesitas mirar muy lejos para ver ésta perfección en tu vida. ¡Por favor, mira a tu alrededor! ¿Acaso los milagros cercanos a ti son menos asombrosos que ésta imagen? El Creador creó la nuez. Hizo su cáscara delgada para que se pudiera romper fácilmente. Unió las dos cáscaras para que fuera más fácil abrirla. ¿No es asombroso cómo cubrió la naranja con su magnífica cáscara? Colocó el limón junto a la naranja, diciendo: "A mis siervos les gustan las cosas ácidas". Creó la manzana. Dijo: "Mis siervos también deben comer manzanas en verano". Creó la variedad temprana. Dijo: "Que la cáscara sea delgada para que sea fácil de comer". Creó variedades más resistentes con cáscaras más gruesas para que las manzanas pudieran comerse en invierno. Docenas de variedades también. Ácidas, dulces, agrias, para todos los gustos. También puso algunas semillas en el centro para que pudieran plantarse y pudieran crecer nuevos manzanos. Creó el albaricoque, dándole su magnífico sabor y color. También puso una semilla dentro. Hizo que algunas semillas fueran dulces para que la gente pudiera comerlas. En otras especies, puso semillas amargas. Ésto es tanto para asegurar la continuidad de la especie como para proporcionar remedios para dolencias que desconocemos. Creó la rosa y puso espinas a su lado también para protegerla.

Los seres humanos son los únicos capaces de observar sus propias vidas desde una perspectiva externa desde su existencia. No se limitan a vivir sus experiencias; las sopesan, las interpretan y las cuestionan. Intentan comprender lo que les sucede dentro de una cadena de causa y efecto. Cuando alcanzan el éxito, lo atribuyen a su propio esfuerzo, inteligencia y dedicación; cuando experimentan una pérdida, a menudo señalan al destino. Sin embargo, tal vez el destino no sea una fuerza a la que culpar ni un concepto abstracto elevado por encima de todo. Tal vez el destino sea el nombre del viaje del autodescubrimiento de la humanidad.

La cuestión del destino es uno de los espejos más antiguos de la historia de la humanidad. Cada vez que alguien se mira en él, no sólo ve el universo, sinó también a sí mismo. En el pensamiento de oriente, el kifarah se considera una ley invisible pero efectiva de causa y efecto. En el pensamiento estricto islámico, el destino se entiende como la creación divina de todo con medida y equilibrio. Las culturas pueden cambiar, las palabras cambiaron; pero la pregunta fundamental de la humanidad siempre permaneció: ¿Fluye la vida al azar o todo forma parte de un orden establecido?

El destino no es simplemente la suma de los acontecimientos; es cómo esos acontecimientos resuenan en la conciencia humana. Un mismo suceso puede devastar a una persona y, al mismo tiempo, hacer madurar a otra. Una misma pérdida puede llevar a uno a la rebeldía y, a otro, a una profunda resignación. Por lo tanto, el destino es menos una fatalidad impuesta desde fuera y más un ámbito de significado que se forja en nuestro interior. Cuando una persona vive con ésta consciencia, el destino deja de ser una fuerza que se opone a ella y se convierte en una guía que la acompaña.

Los humanos modernos viven creyendo que pueden controlarlo todo. Preparan calendarios, hacen planes, recopilan datos y calculan probabilidades. Piensan que pueden predecir el futuro con ciertos algoritmos y eliminar la incertidumbre con sistemas. Pero incluso los planes más sólidos pueden verse trastocados por una llamada, una noticia, un diagnóstico o un simple latido. Es precisamente en éste punto donde el destino destroza la ilusión del control. Les recuerda: No todo está en tus manos; pero tienes un papel en todo.

Las personas no siempre eligen lo que les sucede, pero sí cómo reaccionar ante ello. El destino se hace visible en estas elecciones. Se moldea tanto por la evasión como por la confrontación. Crece a través de la negación y la aceptación. Por lo tanto, el destino no es una espera pasiva; es una participación consciente. Adquiere significado en esa delgada línea donde el orden divino se cruza con la voluntad humana.

Aquí, el destino se interpreta como un mapa silencioso que se despliega en la psique humana. Porque el destino es menos un acontecimiento externo y más un flujo que se siente en el interior. A veces se manifiesta en un encuentro, a veces en una demora; a veces en una enfermedad, a veces en un alivio inesperado. Los acontecimientos cambian, el tiempo cambia, las personas cambian; pero el llamado que el destino dirige a la humanidad permanece inmutable: Conéctate contigo mismo.

En éste camino, el corazón es tan importante como la mente. La intuición guía tanto como el conocimiento, y la entrega es tan importante como el análisis. Porque el destino no solo busca una respuesta a la pregunta "¿por qué sucedió?", sinó que se revela verdaderamente en la pregunta "¿qué me enseñó?". Uno se cansa cuando lucha contra el destino; profundiza su comprensión cuando intenta comprenderlo.

No estamos escribiendo para desentrañar el destino, sinó para establecer una relación más consciente con él desde un aspecto diferente de cómo los humanos interactúan con el destino: el libre albedrío, la responsabilidad, el tiempo, la sociedad, la enfermedad, la oración, la muerte y el sentido de la vida. Cada uno de éstos temas, tiene un artículo dentro del blog y es una parada distinta en el mismo mapa. A medida que el lector avanza por las lecturas, emprenderá un viaje desde el mundo exterior hacia el interior, profundizando desde el conocimiento hasta la intuición, desde la objeción hasta la aceptación. Porque es importante comprender el destino, yá que es comprender la vida. Y comprender la vida es autoconciencia.

El secreto del destino no está escrito ni se encuentra completamente en las manos humanas. Es un encuentro silencioso entre el hombre y Allah. A medida que el hombre experimenta algo en cada instante, el destino habla desde dentro de ese momento, diciendo: «Tu elección se ha encontrado con mi mandato». Quizás el destino no sea un texto preescrito; es un llamado que se relee a cada instante. Y en la medida en que el hombre puede escuchar éste llamado, se involucra verdaderamente en su propia historia.

Assalamo Aleikum.

CONTINÚA EN PARTE TERCERA.

EL PÓRTICO MÁS BUSCADO. Parte Tercera.

EL PÓRTICO MÁS BUSCADO. 
Parte Tercera.
BASES CONCEPTUALES.
La cuestión del destino es una de las más antiguas que surgieron con la existencia de la humanidad. Desde que los humanos comenzaron a pensar, se cuestionaron el significado de lo que les sucedía; intentaron comprender si los eventos que experimentaban eran casuales o parte de un orden. Por lo tanto, el destino no es solo un concepto teológico; es también un problema psicológico y existencial. Conceptualmente, el destino a menudo se ha malinterpretado, tratándolo como una necesidad absoluta o como una creencia que debe negarse por completo. Sin embargo, el destino no se sitúa entre éstos dos extremos; se ubica en el eje de la conciencia, la medida y el significado. 

La palabra «destino» tiene su origen en la idea de «medida». Medida no significa limitación, sinó equilibrio y orden. El orden que se observa en el funcionamiento del universo es la manifestación más simple del destino. El movimiento de los planetas, los ciclos de la naturaleza, el ritmo del cuerpo humano, todo opera según ésta medida. El mismo principio se aplica a la vida humana. El destino no es tampoco un guion preescrito y detallado de todo lo que le sucede a una persona; es la realización de la existencia dentro de ciertas leyes, límites y posibilidades. Una persona vive dentro de estos límites, pero el camino que elige dentro de ellos le pertenece. Por lo tanto, el destino no es un destino que elimina la libertad de movimiento, sinó un marco que la posibilita.

El concepto de "libre albedrío" cobra sentido al considerarlo junto con el destino. El libre albedrío es la capacidad de elección; sin embargo, ésta capacidad no es absoluta. Una persona no elige cuándo, dónde ni en qué familia nace; pero sí puede determinar en qué tipo de persona se convertirá dentro de esas circunstancias. Aquí, el destino representa las condiciones iniciales, mientras que el libre albedrío representa la inclinación hacia esas condiciones. Ésta relación es de complementariedad, no es de conflicto. El destino establece los cimientos; el libre albedrío se desarrolla sobre esos cimientos. A menudo, las personas intentan eludir la responsabilidad culpando al destino, o lo niegan, creyendo tener control sobre todo. Ambas actitudes alejan a las personas de la realidad. Una comprensión sana del destino comienza por aceptar que los seres humanos somos seres limitados y responsables.

El concepto de tiempo también ocupa un lugar central en la comprensión del destino. Para los humanos, el tiempo fluye; se fragmenta en pasado, presente y futuro. Sin embargo, el destino expresa un orden que trasciende ésta percepción fragmentada del tiempo. Los humanos no pueden cambiar lo que han vivido en el pasado, ni pueden conocer el futuro con exactitud. Pero el presente es el único escenario real donde los humanos interactúan con el destino. Cada elección, cada actitud, cada intención toma forma en éste momento. Por lo tanto, el destino no es la inmutabilidad del pasado ni es la incognoscibilidad del futuro, sinó las respuestas significativas que se dan en el presente. El destino se revela -no en los acontecimientos en sí mismos-, sinó en la conciencia ante esos acontecimientos.

Aquí es donde entra en juego el concepto de responsabilidad. El destino no exime a una persona de su responsabilidad; al contrario, la hace responsable. Si los seres humanos no tuvieran opciones, sería imposible hablar de moralidad, justicia y juicio. El destino no es una justificación que le quite la responsabilidad a una persona; es un fundamento que explica por qué la responsabilidad es posible. Una persona es responsable -no de todo lo que le sucede-, sinó de sus elecciones, intenciones y reacciones. Ésta es una distinción.

Cuando no se acepta el destino, éste se convierte en un peligro moral y el mal comienza a legitimarse. Sin embargo, una verdadera conciencia del destino no vuelve a la persona pasiva; la hace más atenta, más consciente y más responsable.

Conceptualmente, otra dimensión del destino es su relación con el significado. Los seres humanos no solo desean vivir; desean darle sentido a sus vidas. El destino es una de las capas más profundas de ésta búsqueda de significado. Quien cree -que lo que le sucede tiene sentido- establece una relación más auténtica con el sufrimiento y experimenta la alegría con mayor intensidad. Quien niega el destino, en cambio, atribuye todo al azar y se ve obligado a cargar con el peso de sus experiencias en soledad. La conciencia del destino no conduce a la pasividad, sinó a una aceptación significativa. Ésta aceptación no debe confundirse con la rendición. La rendición es una postura consciente; es un punto de inflexión, pero no es una renuncia.

En conclusión, el principio fundamental expuesto en éste artículo es el siguiente: el destino no es un guion que condiciona la vida de una persona; es una "medida" que le da sentido. La voluntad opera dentro de ésta medida, la responsabilidad adquiere significado a través de ella y el tiempo encuentra su ritmo gracias a ella. Quien comprende el destino correctamente no intenta controlarlo todo ni lo deja todo en manos del destino. Conoce su parte. Y éste estado de conocimiento es la relación más auténtica que se puede tener con el destino.

EL SIGNIFICADO Y EL ORIGEN DEL DESTINO.
La palabra «kader» (destino) proviene de la raíz árabe «qadara», que significa medir, determinar, equilibrar y ordenar. Por lo tanto, en el corazón del destino reside la idea de medida, no la del azar. El universo no es caótico; todo existe dentro de una proporción, un equilibrio y un orden específicos. El ciclo de las estaciones, el movimiento de los átomos, el ritmo entre el nacimiento y la muerte son diferentes manifestaciones de ésta medida. Los seres humanos no están fuera de éste orden, sinó en el centro del mismo. El destino expresa el camino que los humanos recorren dentro de éste sistema de medida.

En las primeras sociedades humanas, el concepto de destino surgió de un sentimiento de impotencia ante la naturaleza. Los truenos, las tormentas, los terremotos y la muerte se percibían como sucesos que escapaban al control humano, y se creía que existía una voluntad divina detrás de ellos. En Mesopotamia, se creía que los dioses inscribían las líneas de la vida de las personas en tablillas de arcilla. En Egipto, el concepto de Ma'at representaba el principio de justicia y equilibrio en el universo. En la antigua Grecia, las diosas del destino hilaban y cortaban el hilo de la vida humana; ni siquiera los dioses podían interferir en éste orden. Éstas narrativas demuestran que el destino comenzó a percibirse no sólo como una ley cósmica, sinó también como un marco moral.

Con el advenimiento de las religiones monoteístas, el concepto del destino adquirió una nueva dimensión. En el judaísmo, el destino se consideraba el plan divino de Allah a lo largo de la historia. En el cristianismo, se estableció un equilibrio entre el conocimiento divino y el libre albedrío humano; la idea de que el Creador sabe, pero el hombre elige, cobró protagonismo. En el pensamiento islámico, el destino se considera el conocimiento eterno de Allah que lo abarca todo, mientras que el hombre es responsable de sus propias acciones. El Corán enfatiza que todo se crea según una medida, recordándonos que el equilibrio y la justicia son la esencia del destino. En la ciencia del Tasawwuf-sufismo, el destino se interpreta como la revelación del conocimiento a lo largo del tiempo; es decir, el destino es conocimiento divino que se hace visible a "medida" que se vive la vida.

"Creamos al hombre en la mejor de las formas".

La expresión "lo más bello" se refiere al ser humano, una creación en la que se evidencia la importancia que se le otorga y la manifestación de compasión y misericordia.

«Vuestro Señor dijo a los Ángeles: “Ciertamente crearé un ser humano del barro. Cuando lo haya terminado y haya insuflado en él Mi Espíritu, entonces postraos ante él.”»

La acción, la reverencia y el servicio son la esencia de la actividad humana en la Tierra. Sin duda, la compasión, la reverencia y el servicio hacen que el ser humano, como ser vivo, sea digno de veneración y respeto.

El hecho de que los humanos posean todos éstos órganos en sus cuerpos significa que no son meros seres vivos con una constitución física, sinó también seres con una dimensión espiritual. Su capacidad de moverse, compartir sus penas, alegrías y experiencias con los demás es otra característica que los distingue de otros seres vivos gracias a éste aspecto espiritual.

El universo es obra de Allah como Creador absoluto, y tiene una duración predeterminada. Los seres humanos, que habitan la Tierra y viven un tiempo específico dentro de un destino predeterminado -un tiempo llamado «nacimiento, juventud y muerte»-, también son creados por Allah. Las teorías sobre la evolución física de la humanidad y la culminación de éste proceso evolutivo son meras ideas ideológicas; carecen de valor científico y racional. Quizás tales teorías o ideas no sean más que expresiones morbosas adornadas con delirios. Por lo tanto, la humanidad no ha experimentado una evolución física tan grande. Por su propia naturaleza, un ser humano posee peso, anchura, altura, dos manos funcionales, dos pies que le permiten caminar, la capacidad de contemplar objetos y eventos, de comparar eventos y probar nuevas soluciones, y de razonar y comparar, produciendo soluciones basadas en las conclusiones extraídas de éstos razonamientos y comparaciones. Es un ser con conciencia y voluntad. Los seres humanos, al poseer conciencia y libre albedrío, son seres sociales que viven en sociedad y, como tales, tienen una mente y un conocimiento que les permite crear leyes. En éste sentido, son la especie más avanzada del mundo. Si bien poseen la voluntad de aplicar leyes, los humanos, mediante las medidas que toman, pueden aspirar a poseer lo infinito e ilimitado, pero también pueden desear obtener todas las formas de poder, riqueza y conocimiento que son relativas y limitadas; son finitas y efímeras, como las leyes que rigen la naturaleza.

Los humanos adquieren conocimiento investigando la totalidad de la existencia, el «universo», contemplando los fenómenos e interpretándolos dentro de un marco de reflexión profunda e integral. Por lo tanto, al intentar comprender el universo, los humanos utilizan su intelecto para discernir qué es beneficioso o perjudicial, comparando el beneficio y el daño. Ésta perfección fundamental de la percepción distingue la mente humana de la de otros seres vivos; es ésta capacidad de clasificar soluciones, dar nuevos significados a las cosas y utilizarlas según sea necesario. Ésta capacidad mental humana fundamental permite la creación de símbolos y el proceso de pensar a través de ellos. A diferencia de otros seres vivos, los humanos no se limitan a reaccionar a los estímulos ambientales siendo conscientes de su entorno; representan lo que perciben en su mente con símbolos, y una vez que el plano perceptivo desaparece, establecen diversas relaciones para llegar a nuevas conclusiones. También representan estas nuevas conclusiones en su mente con símbolos, y luego regresan al plano perceptivo concreto, intentando llevar a cabo sus acciones en el entorno. Pensar a través de símbolos -en un nivel abstracto de la mente- trasciende la mera percepción del entorno en términos de reacción a lo que sucede a nuestro alrededor. Una persona es consciente de ser consciente. Ésto significa qué, simultáneamente con la influencia de los estímulos ambientales, una persona no solo piensa, sinó que también es consciente de sus pensamientos y puede examinarlos en un nivel abstracto de la mente, del mismo modo que examinaría un objeto externo.
Él es el único ser que puede criticar y, si es necesario, abandonar lo que no considera correcto. Éste es el hecho de que el hombre es un ser con libre albedrío. El hombre es un ser libre a lo largo de la historia de su envío a la tierra y su relación con la vida. Ésta libertad que se le ha dado, amplia su ámbito de influencia, pero implica que también asuman responsabilidades. En otras palabras, la razón y el libre albedrío que se les han otorgado son también una expresión de la obligación de cumplir con esa responsabilidad. Por lo tanto, ésta libertad, y consecuentemente la responsabilidad, es la característica esencial que distingue a los seres humanos de los demás seres creados.

<Las cualidades otorgadas a los seres humanos, dotados de compasión y misericordia, como "la forma más bella" y "la más noble de las criaturas", realzan su superioridad como seres responsables y los distinguen de otros seres vivos.>

La capacidad intuitiva es la que facilita la interacción humana con los demás. En base a ésto, la razón y la comprensión que se le otorgan hacen necesaria la existencia de una creencia. Por lo tanto, debido a ésta característica, los seres humanos poseen tanto un intelecto legislador como una creencia. La influencia de sus pensamientos y acciones reside en su creencia. Es precisamente porque posee una creencia y un ideal qué, de acuerdo con la moralidad, la compasión y la empatía, se hace necesaria la vida familiar. Su disposición a afrontar la muerte en defensa y protección de sí mismo, de su familia, de la sociedad en la que nació y creció, y de su tierra, es la esencia de su responsabilidad moral. Tras tomar todas las medidas defensivas necesarias, luchará, si es preciso, con la máxima fuerza por esta causa. La guerra es para la defensa o recuperación de un derecho usurpado. Ésta lucha demuestra que es un ser con ideales.

Lo que sustenta la vida y le da sentido es la creencia que posee una persona y el poder inherente de la fe que demuestra lealtad a esa creencia. En otras palabras, otra característica que distingue a los humanos de otros seres es su fe y un ideal que dicta la continuidad del predominio de esa fe en la vida. Es la persona ideal para aconsejar sobre cómo continuar con éste ideal de fe, o ideal, que el hombre posee, lo lleva a rendirse a su Creador o, al perseguir ilusiones basadas en la lujuria y la enemistad, se transforma en rebelión. Cuando se alcanza una comprensión correcta de las formas de existencia del universo, el mundo de los objetos, los fenómenos y los niveles interrelacionados del ser, la relación entre Allah y el universo se vuelve cierta. La realidad observada en el ámbito de la existencia se percibe como todo en su lugar y moviéndose dentro de un orden y un sistema determinados, en un todo y, por lo tanto, interconectado. Por consiguiente, el hombre, debido a la capacidad de razonamiento que se le ha otorgado, o bien acepta al Creador absoluto de éste universo, que no surge espontáneamente del caos hacia el orden cósmico ni deja el orden en el que vive al control y determinismo de las leyes que él mismo se ha impuesto, y se somete a Él, o bien lo niega y se rebela, y acepta el castigo determinado como consecuencia de su negación y rebelión. 

<Después de que Allah creó cada cosa, también creó sus capacidades de acuerdo con su esencia. No hay desarmonía en la creación de Allah.>

No hay desarmonía en la creación de Allah; al contrario, hay una gran maestría en ella. De hecho, al contemplar el cielo, todos los cuerpos celestes existen dentro de un orden, siguiendo un patrón predeterminado. Algunos, como el sol, emiten luz.. y otros viven en un orden establecido. Innumerables cuerpos celestes, algunos de los cuales son fuente de luz como el sol, y otros iluminados por otros como la luna, flotan cada uno sobre su propio eje y punto focal; ninguno está en reposo, sinó que están en movimiento y giran alrededor de un eje. Nadie los sostiene, todos continúan su camino en el vacío del espacio de manera ordenada y regular para completar la vida que les ha sido asignada. 

<Ningún ser posee conocimiento sobre sí mismo antes de su creación, ni tiene derecho a tomar decisiones sobre su propia esencia.>

Y no posee el conocimiento total de la creación. Si el mono hubiera poseído el conocimiento de la creación de antemano, ciertamente no se habría creado a sí mismo como mono por su propia voluntad. Ésto es cierto para todos los seres vivos y no vivos. Cada uno de los cuerpos celestes no permanece inactivo ni se mueve en una dirección diferente ni siquiera por un segundo, cumpliendo su deber y el movimiento requerido por el mandato divino. Todos se mueven y fluyen en sus propias órbitas según su propio programa y orden. Viajan hacia un objetivo determinado dentro del tiempo sin perderse y se mueven sin colisionar entre sí. Pero éste período no es infinito, sinó sólo por un tiempo determinado. Porque así como un ser humano tiene una vida predeterminada -y la vive dentro de un período determinado-, también los demás seres tienen una vida predeterminada.

Sin duda, el campo gravitatorio de la Tierra abarca la Luna, el campo gravitatorio del Sol abarca la Tierra y otros cuerpos celestes.. Su situación, o mejor dicho, su posición y el origen de sus acciones, no están sujetos a su propia voluntad. Todos actúan según el destino divino.

Ningún ser puede crearse a sí mismo de la nada pensando en sus propias características. Es decir, el "ser" no surgió espontáneamente de la "nada" con todas sus características. Debe haber una razón para poder "existir" a partir de la "nada". Basándonos en la regla de que "existía un 'existente' antes de todo lo que llegó a 'existir' y, por lo tanto, todo ser se encuentra dentro de la creación y la esfera de influencia de esa 'existencia'", la nada no puede ser la creadora de la existencia; la existencia no proviene de la nada. (Rien ne vient du rien).. Es decir, las cosas que surgieron de la nada no surgieron de esa nada por sí mismas, sinó necesariamente a través del poder creativo de un Creador existente.

Basándonos en ésta sencilla regla lógica, todo el ámbito de la existencia necesita un Creador absoluto que sea su propia existencia y su obra. El Creador es Allah.

No existe un ser humano autosuficiente. Todo es creado por Allah y está destinado a existir dentro de un tiempo y espacio predeterminados. El camino de la vida es el que le ha sido trazado. En éste camino, solo los seres humanos pueden desarrollar nuevos métodos para mejorar su vida, posponer o modificar acontecimientos y poner en práctica sus conocimientos. En otras palabras: O bien continúan con sus ideas y planes de acción previos, o bien intentan perfeccionarlos con nuevas incorporaciones. Explicar ésta capacidad de cambio o transformación en los seres humanos, como se observa en otros seres vivos, mediante un instinto natural programado, solo puede ser fruto de ciertos delirios ideológicos.

La Luna no tiene la voluntad de determinar ni asignar su distancia de la Tierra y del Sol a una distancia menor o mayor que el kilómetro predeterminado, y éste es un destino que se aplica también a todos los demás planetas. Millones de cúmulos estelares e incontables estrellas cuya luz aún no ha llegado a la Tierra o cuya luz llegará después de millones de años no tienen la voluntad de cambiar sus campos esféricos ni los campos de movimiento que les han sido asignados, ni de utilizarlos en un entorno diferente. Por lo tanto, no tienen la capacidad de calcular ni adaptarse a la velocidad de la luz. En consecuencia, el hecho de que todo en el universo continúe moviéndose dentro del campo que le ha sido asignado, de acuerdo con el mandato que se le ha dado, es obra de un Creador absoluto. Ésta es la obra de un Creador Supremo cuya existencia es inherente y que no necesita la creación de otro ser. Cada creación vive un destino según el mandato que le ha sido asignado.

No hay ser que Allah no haya creado. Cuando Él quiere crear algo, solo dice "Sé" e inmediatamente llega a existir. Allah está en un estado de creación en todo momento. 

Si interpretamos éste decreto de la creación desde una perspectiva más detallada e integral, no existe ningún ser que Allah no haya creado, ni ser que se atreva a desviarse del ámbito que Allah le ha asignado, sin someterse a Su voluntad. En otras palabras, el universo entero, en cuanto a su creación y la armonía de la misma, se encuentra dentro de la Voluntad de Allah y en un estado de sumisión predestinada; está bajo el control de la voluntad universal, y éste control es constante. Por lo tanto, el universo entero, con sus grados y niveles interconectados, se mueven de acuerdo con su propósito original, viviendo su camino y tiempo predestinados -su destino- de manera ordenada y sistemática; ésto es una expresión de su sujeción a un orden moral.

Todas las religiones humanas y celestiales, tradiciones y enseñanzas antiguas, se centran en el ser humano y lo enfatizan; retratan una determinada imagen del ser humano. Según las religiones celestiales -cuyo fundamento es la revelación-, el significado expresado por éste perfil es que el ser humano es autoexistente, increado, no nacido e inengendrado, y ningún ser es igual o similar a Él. Todo ser es creado por el Creador absoluto Allah y enviado a la tierra con un propósito.

El Creador no necesita otra forma ni ayudante que le sirva de modelo al dar forma al hombre. Allah dijo: «Sé», y todo ser llegó a existir con la forma y el contenido ordenados. No hay desarmonía en la creación del universo.

Y lo hizo responsable de una tarea en la tierra.
La esencia del deber del hombre para con Allah es poner todo en orden y ser el fideicomisario de Allah, es decir, Su “califa”, en la tierra. En éste sentido, el hombre tiene dignidad. Aunque es un ser vivo como los demás, posee un conjunto único de características, a diferencia de los demás seres vivos.. aunque comparten similitudes en cuanto a alimentación, bebida, vivienda y reproducción, son seres inteligentes que establecen comparaciones entre cosas y eventos, y qué, con su intelecto, inteligencia y voluntad, producen y desarrollan nuevos modelos de solución para el pasado y el futuro. Así, como «vicerregente» de Allah en la tierra, cada tipo existente posee el mismo grado de honor y valor superior, con sus capacidades únicas. No existe superioridad de blanco sobre negro, ni de negro sobre blanco. La superioridad reside en la sumisión y la lealtad a Su Creador. 

Si los humanos fueran seres sin propósito, que sólo actuaran para sobrevivir, seguramente no se diferenciarían de las demás criaturas salvajes que vemos en los documentales. El bienestar material y las medidas de seguridad para mantenerlo, la búsqueda de la felicidad, el amor basado en la verdad y dedicado a establecer la justicia, la salud, la disciplina, el entusiasmo por el trabajo, la lucha por la libertad por la que uno estaría dispuesto a gastar toda su riqueza, y el sentido de responsabilidad hacia la sociedad -ideales que unen a la humanidad en torno a un eje humano central- carecerían de significado o valor. El Apocalipsis, que ilumina el horizonte intelectual de la humanidad con estándares inmutables, afirma que los humanos, a diferencia de otros seres, son creación de Allah. Allah no necesitó otro modelo al crear a los humanos. El conocimiento de Allah no tiene límites. Él posee conocimiento infinito. Es Allah quien le da al hombre ésta forma, éste formato, por así decirlo, y le otorga moderación. Por lo tanto, el hombre, en su estructura física, en la forma y el funcionamiento de sus órganos internos, y en la manera en que estos interactúan entre sí, está sujeto a la ley establecida por Allah.

Hemos intentado expresar en los párrafos anteriores, al analizar a un ser humano, no basta con considerarlo simplemente como una entidad material, con su anchura, altura, dos ojos que le permiten ver, dos orejas que facilitan su audición, dos brazos que utiliza para trabajar y unas piernas y pies lo suficientemente fuertes como para permitirle caminar y recorrer distancias. Al mismo tiempo, también debemos considerar al ser humano como un ser tanto material como espiritual.

Otra característica innegable es que es un microcosmos perfecto en sí mismo. Además, es miembro de una sociedad en la que satisface algunas de sus necesidades y desarrolla algunos aspectos de su existencia. En efecto, el hombre es el ser más bello creado por Allah, con su belleza exterior e interior, su apariencia y su magnífica formación; con lo que lleva en su cabeza, con lo que posee en su pecho, con lo que contiene en su abdomen, con lo que oculta en sus partes íntimas, con lo que sostiene en sus manos, con lo que lleva en sus pies. Por lo tanto, según algunos filósofos, el hombre es un microcosmos, porque el hombre ha reunido todo lo que existe en el universo en su propia esencia. Porque tal belleza es solo para el hombre.

<Por supuesto, hay belleza en todos los seres creados, pero no hay otro ser con una belleza tan vasta y multifacética como el ser humano.>

Dijimos que el hombre posee principalmente una mente con carácter divino. Porque el hombre tiene la capacidad de pensar y de implementar sus pensamientos en el plano material a través de sus palabras u otras actividades. Es dueño de una mente que diseña y da forma a la materia dentro de su propio mundo de pensamiento. Llamamos mente a la capacidad del hombre de pensar, de conocer, de dar sentido, de determinar y controlar sus propias acciones y las de los demás, o de distinguir entre el bien y el mal en términos de razonamiento o comprensión. Ésto también puede definirse como la capacidad de captar las conexiones lógicas de ciertos juicios con otros juicios; de encontrar las leyes que guían y regulan los eventos y, por lo tanto, hacer previsiones sobre el futuro o los posibles eventos que ocurrirán en el futuro. A veces ésta mente puede oscurecerse, y a veces puede llevar a la persona a cuestionar su origen.

Posee también una sensibilidad que le permite ayudar. Gracias a estas habilidades únicas, no existe otro ser en la Tierra capaz de enamorarse o convertirse en una entidad despiadada y destructiva, impulsada por el odio, además de ser codiciosa y negar el derecho a la vida a cualquier otro ser que no sea ella misma, y ​​al mismo tiempo poseer sentimientos y cualidades de compasión y misericordia.

Si existe una entidad llamada alma, entonces también existe una entidad llamada humanidad. Porque los humanos también son seres morales. Así como los humanos tienen una dimensión espiritual, también tienen una dimensión moral, y es ésta dimensión moral la que los distingue de otros seres vivos. Sin ésta cualidad moral, los humanos no se diferencian de los demás seres y carecen de sentido. Los animales también comen, beben y entran en épocas de reproducción para perpetuar su especie. Una de las características que distingue a los humanos de los animales es su naturaleza moral.

Si dijéramos que la historia humana, por su naturaleza como ser inteligente, es una historia de comparación, investigación y resolución de problemas, ciertamente no sería una exageración. El deseo humano de comenzar cada nuevo día con un enfoque diferente, más seguro y decidido; la voluntad, la ambición y la esperanza de un futuro mejor; la fortaleza de la perseverancia ante las dificultades y la constancia de esa perseverancia son, sin duda, claras manifestaciones de las capacidades innatas del ser humano. De hecho, lo que hace a los humanos superiores, creativos y, por lo tanto, los distingue de otros seres, es su capacidad de intervención y su superior capacidad para imponer sanciones. Es ésta cualidad y capacidad evidentes lo que nos hace humanos.

Desde el momento en que una persona abre los ojos al mundo, percibe que todo está en movimiento y sabe que posee un conocimiento inherente a ésta existencia dinámica. Lo más destacable es que los seres humanos son conscientes de poseer conocimiento sobre la materia. Éste conocimiento es inherente a su naturaleza.

<Ésta información es también una de las razones que fortalece la autoconfianza de una persona y su control sobre las cosas.>

La razón es uno de los dones más preciados otorgados a la humanidad. Es a través de ella que los seres humanos se distinguen de otros seres y comprenden su superioridad. Por lo tanto, mediante la razón, interpretan los acontecimientos internos y externos, y al adoptar las actitudes adecuadas, comienzan a encontrar su camino y a posicionarse. Con la razón y la sensibilidad perceptiva, que les han sido dadas como facultades de comprensión, los seres humanos comprenden que la primera ley de la materia es el movimiento. Aunque a primera vista no conozcan los átomos o los electrones, su conocimiento previo y su comprensión del movimiento constante de la materia revelan otro aspecto de su lado intelectual y espiritual, como se mencionó anteriormente. Los seres humanos son conscientes de éste orden. El sistema solar, con todos sus satélites, los innumerables cúmulos estelares cuya luz solo llegará a nuestro mundo después de millones de años, y por ende, todo el universo, lo cual no deja lugar a dudas, se encuentran en constante movimiento dentro de un marco ordenado. Los seres humanos perciben y reconocen éste orden, y también le dan nombre. Cuando consideran cuidadosamente la compleja red de eventos llamada "el universo", se encuentran ante una visión general que abarca una vasta extensión de espacio y numerosos cuerpos celestes. En éste magnífico paisaje, el hecho de que los cuerpos celestes se hayan separado unos de otros, adquiriendo características diferentes, y que la Tierra en la que vivimos también se haya separado de ellos, es una de las capacidades de investigación más destacadas que distingue a los humanos de otros seres. Porque los humanos han sido humanos desde el principio de la creación y no han evolucionado a partir de otro ser con el tiempo para llegar a serlo. Por lo tanto, la religión, el lenguaje y la capacidad de coexistencia es una expresión de éste comienzo.

Si bien abordamos la dimensión física del ser humano, mencionando brevemente con las distintas funciones de sus extremidades, nuestro objetivo no es examinar su estructura anatómica. Por lo tanto, los principios que incluiremos en éste marco distan mucho de cumplir ese propósito. Aunque el tema que aquí tratamos es el ser humano, comprender al ser humano que precedió a la vida social dificultará la comprensión de las capacidades «ilustradas e intelectuales» que también estamos analizando. En base a ésto, podemos afirmar que los seres humanos son inherentemente civilizados. Son seres sociales que incluyen la convivencia entre sus objetivos. Al convivir, poseen la capacidad de compartir un destino común, basada en la comprensión de que los problemas se superarán mediante la ayuda mutua y la cooperación. Ésta capacidad resalta su habilidad para cuestionar, comparar y ejercer su derecho a rechazar o aceptar al realizar dichas comparaciones. En éste sentido, los seres humanos son seres inquisitivos.

Assalamo Aleikum.

CONTINÚA EN PARTE CUARTA.

EL PÓRTICO MÁS BUSCADO. Parte Cuarta.

EL PÓRTICO MÁS BUSCADO.  Parte Cuarta.
EL SER INQUISITIVO - El hombre.

Lo que distingue a los humanos de todos los demás seres vivos, y lo que los hace superiores en éste sentido, es su capacidad para poseer una mente inquisitiva. Éste es el punto. 
Sin duda, comprender la naturaleza de algo implica encontrar respuestas a otras preguntas, tanto sobre el pasado como sobre el futuro. La pregunta que una persona se plantea y desea resolver, la que requiere clarificar su propósito y objetivo, no es otra que su propia existencia. Al resolverse ésta pregunta, o en la medida en que se le dé respuesta, también se encontrarán y resolverán las respuestas a otras posibles preguntas.

Dijimos que los humanos no solo son seres que poseen conocimiento, sinó que también, seres que saben que saben. El conocimiento consiste en tener información sobre muchos temas.
Pero no se trata de establecer conexiones con la existencia, sinó de poder crear nuevas conexiones y generar soluciones mediante comparaciones entre las yá existentes. El Creador Supremo ha dotado al ser que creó de capacidades acordes a su esencia. Ésto le permite dirigir sus acciones como ser vivo en el mundo que habita, en función de las capacidades que le han sido conferidas. Como observamos en los documentales, el animal sabe dónde pastar, qué caminos tomar e incluso cómo cazar, sin poseer conocimiento consciente, gracias a su sentido del olfato y su instinto innatos; por lo tanto, sigue rutas migratorias. Migra según la temporada. Éste conocimiento le permite llevar a cabo sus acciones -no mediante la razón y la voluntad-, sinó mediante el instinto que reside en su interior.

<En cada parte, en cada componente del universo, no hay atributos imperfectos.>

Cada parte y componente del universo está regido y ordenado por un Ser poderoso, perfecto e impecable, libre de toda imperfección y poseedor de todas las cosas. Por lo tanto, ésto demuestra que las leyes de la crianza, o maduración, se mantienen vigentes a cada instante en cada rincón del universo. Ante ésta inmensa grandeza, cuando una persona se contempla a sí misma y al universo que la rodea, recorre mentalmente todos los reinos. Y al hacerlo, si no es negacionista ni obstinada, comprenderá que el universo entero está sujeto a una ley de crianza.

Desde el momento en que una persona abre los ojos a la vida, posee la capacidad de observar todo lo que sucede a su alrededor, de comprender, conocer y describir aquello que ocurre. Ésta curiosidad, que surge del deseo de describir las cosas y, al acercarse a ellas, de explicarlas, comprenderlas e interpretarlas a partir de sus descripciones, facilita su discernimiento.

La explicación, la comprensión y la interpretación constituyen el poder esencial y estimulante del conocimiento, que permite comprender las relaciones de causa y efecto entre el objeto de estudio y otros objetos. Ésta característica, que distingue a los humanos de otros seres vivos, como se mencionó anteriormente, es la capacidad de saber que se sabe y, por lo tanto, la dinámica interna que lo permite. Se trata de la dinámica interna que permite establecer comparaciones y generar soluciones al mismo tiempo. Gracias a ésta dinámica interna, los seres humanos son capaces de cuestionar tanto a la naturaleza como a sí mismos, y su naturaleza intrínsecamente inquisitiva los lleva a cuestionar.
Por ejemplo: ¿Qué soy yo?

En la medida en que una persona cuestiona su propia posición y puede responder preguntas sobre sí misma, puede ofrecer respuestas a corto o largo plazo a preguntas sobre el universo. Al decir "Tú", reconoce la existencia de "otros" más allá de sí misma. Nuestro ser es independiente dentro de la estrecha interconexión del "nosotros". Por lo tanto, a medida que una persona encuentra respuestas a preguntas sobre sí misma, su "ser", su lugar en el universo y la esencia de sus deberes se aclararán, lo que facilitará la resolución de sus problemas.

¿De dónde vengo?
¿De dónde proceden los humanos?
¿Cuál es la naturaleza de la vida humana?
¿Cuál es el propósito de la vida humana?

Los seres humanos poseen la capacidad de cuestionarse a sí mismos, su naturaleza, su entorno inmediato y más amplio, los acontecimientos que los rodean y las relaciones entre estos; ésta capacidad de indagación y comparación es inherente a su propia naturaleza. Dado que éste conocimiento está presente desde su creación, cuestionarán las cosas y los acontecimientos.

¿Qué es la existencia?
¿Qué es éste reino, éste universo infinito?
¿Quién es el creador de éste universo?
¿Por qué se creó éste universo?
¿Hacia qué fin fluye éste universo?
¿Cuál es el destino final de éste universo?

<Éstas breves preguntas que hemos enumerado podrían ampliarse aún más.>

Las preguntas que intentamos enumerar aquí, y las respuestas a las siguientes, constituirán las respuestas a todas las preguntas subsiguientes y facilitarán un desciframiento más rápido del código. Por lo tanto, establecer conexiones entre cosas y eventos, hacer comparaciones y sacar conclusiones en éste y muchos asuntos similares, es, en cierto sentido, la capacidad de usar el conocimiento, y ésta capacidad es una de las cualidades superiores otorgadas a los humanos desde el nacimiento. Como dijimos, ésta capacidad conferida en la creación distingue a los humanos de otros seres en la naturaleza y los hace superiores. A medida que su existencia física se desarrolla, su capacidad de usar el conocimiento que se les dio desde el nacimiento también se fortalece y se desarrolla en la misma medida. Así como un bebé recién nacido necesita el pecho de su madre al principio. A medida que el bebé se desarrolla y se conoce a sí mismo, su necesidad de su madre disminuye con el tiempo. Come la comida preparada para él y bebe agua por sí solo sin necesidad de su madre. Cuando alcanza la madurez, a medida que desarrolla el sentimiento de ganarse la vida mediante su propio trabajo, demuestra su capacidad para volverse independiente. Todas éstas capacidades están muy alejadas de cualquier entendimiento determinista y predeterminado; por lo tanto, son la capacidad de "conocer" y "hacer" que Allah ha puesto en la naturaleza humana.

En primer lugar, éste universo aparentemente infinito no es eterno ni fue creado de una sola vez y de forma sencilla. Fue creado mediante una progresión gradual, comenzando de uno a muchos en distintos momentos, para luego convertirse en una composición y agregación dentro de esa multiplicidad, pero teniendo finalmente un final. Entonces, ésta progresión le da una forma regular mediante la repetición y la continuidad en el cambio y la similitud, y ésta forma regular está compuesta por elementos que se suceden unos a otros.
La continuación de su composición no es fija ni estable en un solo nivel, sinó que cambia bajo el dominio de un Creador absoluto. En segundo lugar, éste universo tiene un comienzo. Como puede verse, éste universo, que tiene un comienzo, es una colección de eventos, y en su existencia y continuación de la vida, depende del Creador, Allah, y está bajo Su control únicamente. Entre los niveles de existencia en el universo, no hay ningún nivel de existencia que no esté interconectado y dependa de otro dentro de un orden y regularidad. Por lo tanto, cada nivel da significado y expresa otro nivel superior, inferior o en su propio nivel. El eje de significado común que expresan todos éstos elementos complementarios e integradores es el Tawhid (Unicidad de Allah). Todo encuentra su propósito y expresión en Allah. Es una expresión de Su Existencia y majestad. Éstos ciclos de actividad llevarán al hombre al resultado de conocerse a sí mismo y al universo que lo rodea en un sentido más amplio. Porque la inclinación humana a cuestionar proviene del hecho de que los humanos son los únicos seres dotados de razón y entendimiento, inherentes a su naturaleza. Por lo tanto, la única fuerza útil que puede ayudar a una persona a conocerse a sí misma es ella misma. La decisión que una persona toma sobre sí misma y la respuesta que encuentra a través de esa decisión le brindan ciertas posibilidades, como comprender y clasificar las cosas y los eventos, así como sus causas. Ésto le ofrecerá diversas posibilidades, como la interpretación y la clasificación. A medida que las preguntas se suceden, las respuestas se suceden con la misma fluidez e ininterrumpimiento. Ésta secuencia clasificará las cosas y la naturaleza según las respuestas a las preguntas anteriores, y cada clasificación conducirá a una conclusión significativa. La clasificación y denominación de las cosas, es decir, su codificación, se basa en las respuestas a las preguntas, organizadas mediante comparaciones, y es una característica inherente a la humanidad que garantiza su manifestación en el ámbito de la existencia.
Ésto conducirá a una verdad cuya respuesta se puede encontrar de inmediato. Esa verdad es, sin duda, la sabiduría innata que conduce al Creador absoluto. El hombre no fue creado sin razón ni propósito; es un ser creado y sumamente honrado. Creado para responder en completa armonía a las reglas establecidas en el macrocosmos de la Tierra, y a quien el poder divino ha descrito y honrado como vicerregente, donde el hombre ocupa un lugar central. Con su intelecto, conciencia, libre albedrío y la guía divina que recibe, el hombre también tiene una elección en la encrucijada de dos caminos. La libertad que se puede usar en ésta elección lo llevará a dos posibles resultados:
O bien aceptará ésta armonía y equilibrio que existe en el universo en general, sin interferir en él, mediante su libre albedrío, y éste equilibrio.. y se considerará responsable de adherirse a las reglas que determinan la armonía.. O bien santificará su propia existencia rebelándose contra el deber de la vicerregencia. Por lo tanto, puesto que el hombre no es creado de dos sustancias separadas e independientes entre sí, como alma y cuerpo, sinó que forma un todo equilibrado con todas las partes que lleva dentro de sí, éstas elecciones del hombre dan forma al carácter de su personalidad.

"El hombre es el vicerregente de Allah en la tierra". Ésta palabra es, en efecto, profunda y trascendente, con amplios significados. Por supuesto, el vicerregente debe estar dotado de los requisitos de la vicerregencia. De lo contrario, la vicerregencia carece de significado y valor. Además, debe llevar consigo, naturalmente, partes de la luz de Aquel que le otorgó la vicerregencia. Para el hombre, ser el vicerregente de Allah en la tierra significa obrar, inventar, construir, modificar, cambiar y avanzar en Su Nombre. Todas éstas obras son acciones de Allah. Por lo tanto, a la humanidad se le han dado unas herramientas necesarias para que pueda cumplir su función como vicerregentes de Allah en la Tierra. El ser humano es a la vez vicerregente de Allah en la Tierra y su siervo. Éstas dos cualidades, en conjunto, constituyen su naturaleza fundamental. Como siervo, el ser humano debe someterse a la voluntad de Allah. Debe permanecer completamente pasivo ante ella, y así como la Voluntad de Allah se manifiesta en la creación, así también el ser humano debe dirigir su vida según Sus mandamientos.

El atributo del hombre como vicerregente de Allah en la tierra requiere que sea un ser activo, porque es el representante de Allah en éste mundo. En ésta representación, el hombre es el medio por el cual la Voluntad de Allah se realiza y se manifiesta en éste mundo, a través del puente entre la tierra y el cielo. Por lo tanto, la realización de acciones y comportamientos positivos en la tierra, la garantía de la justicia según lo exige el deber de «vicerregencia», la revelación de las bellezas otorgadas a los seres en la tierra, la preservación de la existencia y el beneficio de ella, y la eliminación de las fuentes de corrupción -que intentarían destruir la naturaleza mientras se benefician de ella-, se encuentran entre los deberes encomendados al hombre como vicerregente en la tierra. Pues el hombre es el único ser dotado de razón y libre albedrío debido a su perfecta creación. En éste sentido, la razón para el hombre requiere de su voluntad para adquirir conocimiento en éste mundo, es decir, en éste mundo material conocido, de poner el conocimiento en práctica, de cumplir con su deber de vicerregencia y de trabajar para representar la verdad, la justicia y el derecho en la tierra.

Éste deber de esforzarse por la realización de la verdad, la justicia y el derecho en la tierra, en virtud del atributo de obediencia y sumisión que posee el hombre, conducirá a la unidad del Creador, la unidad de la creación, la unidad de la vida, la unidad de la humanidad y, en última instancia, a la unidad de la verdad que surgió mediante la creación de "UNO". 

Según ésta explicación, quien esté familiarizado con las etapas del conocimiento madurará sus ideas sobre el universo, tal como se describió anteriormente, y alcanzará un grado de certeza. Mediante el razonamiento interno y la comparación mental, sus ideas sobre el universo adquirirán mayor claridad. El universo es una expresión de unidad. Todo ser vivo e inerte está sujeto a un orden. Todos los seres vivos comen, beben y reciben su sustento hasta su momento predestinado; se conocen entre sí y poseen diferencias de género. Por lo tanto, nacen y se reproducen unos de otros.

Es a través de la Creación de Aquel qué, al atravesar la oscuridad de la nada y traer el amanecer, crea la "nada" y abre el horizonte con la mañana y la belleza, dando vigilia, movimiento y actividad al cuerpo y a la vida, y al ocultarlos en la noche, trazando un velo de tranquilidad para calmar su excitación y aliviar su cansancio. El Sol, que es el signo del día, y la Luna, que es el signo de la noche, no son su creador ni agente, sinó instrumentos de cálculo. Todos son producto de un cálculo. Y puesto que las personas son responsables de sus actividades y quietud, Allah creó el cálculo determinando y asignando sus cantidades y números; Él hizo del Sol y la Luna signos para el cálculo de éste movimiento y quietud. Todas éstas grietas, éstas estructuras, éstos cálculos son el decreto de ese Exaltado y Omnisciente. No es una coincidencia que ocurre sin cálculo, sin decreto, al azar, según el capricho; ni es la sucesión de una naturaleza ciega que no sabe lo que hace. Existe un Creador que asigna una medida a cada una de éstas naturalezas diversas y contradictorias, como la existencia y la no existencia, la oscuridad y la luz, el movimiento y la quietud, incompatibles entre sí. Por lo tanto, establecer límites a todo éste mundo creado y gestionarlo, a pesar de sus infinitos conflictos, dentro de un sistema de armonía y síntesis, con un cálculo preciso, no anula en absoluto ninguna naturaleza.

<Es obra de una superioridad y un poder sin parangón que no se doblega. Por lo tanto, la causa de todos éstos acontecimientos es una relación espontánea de causa y efecto.>

No se trata de una relación, sinó que el Creador y Legislador absoluto es Allah. Es decir, la invención de un camino que no depende de ninguna condición más allá de la esencia y el atributo del Creador, como la creación sin materia, y sin embargo existe un decreto divino y un hermoso arte que amplía y aumenta ésta invención adaptándola y conectándola con la invención anterior. El dueño, creador y poder absoluto de éste arte es Allah.

«Di: ¿Son iguales los ciegos y los que ven? ¿No reflexionáis?»

Ésta pregunta nos presenta tres vías de investigación que nos conducirán al éxito en la eliminación de los obstáculos en nuestro camino:
a) observación,
b) Observación y experiencia personal,
c) Utilizando sus facultades mentales.
De hecho, la conclusión que se extrae a partir de la evidencia obtenida a través de las vías (a) y (b) constituye sus fuentes adicionales de conocimiento. Las ciencias, y especialmente las ciencias naturales, muestran que en realidad, los seres se dividen en dos categorías: lo visible y lo invisible, o en otras palabras, lo "observable" y lo "invisible". ¿No es éste también el tema de la filosofía? Las cosas que se ven u observan externamente nos llegan a través de nuestros cinco sentidos, y cada uno de ellos tiene un agente, una causa: luz, sonido, olor, gusto, calor y frío. Observamos éstas cosas con nuestros sentidos, y a través de ellos percibimos otras cosas; y cada una de ellas es una manifestación, un espectáculo, la luz, es simplemente una apariencia, un acontecimiento. Por ejemplo, el resplandor que llamamos luz no existe fuera de nosotros. Porque, según la ciencia de la luz, es simplemente una vibración. Lo invisible son las vibraciones de los átomos de la materia o del éter. El resplandor, la luz, es una imagen momentánea que se produce cuando esa vibración interactúa con nuestros ojos, cuando entra en contacto con nosotros. La luz del sol no es, como se cree comúnmente, un objeto externo que proviene del sol y nos alcanza. Quizás sea un acontecimiento creado por el poder divino mismo en el momento en que nuestros ojos entran en contacto con el sol.. y así con todo sucesivamente.
Sólo Allah es Allah.

Assalamo Aleikum.