Assalamo aleikum.

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jueves, 6 de agosto de 2026

AMANAH

AMANAH.
La palabra "amanah" simplemente significa confianza. Ser digno de confianza y tener cuidado en ser digno de confianza. Ésta es la primera característica que viene a la mente cuando uno piensa en un creyente (mu'min). Muchas palabras hermosas usadas como "iman", "mu'min", "müstemin", "yeman" comparten la misma raíz y tienen una relación semántica. Por ejemplo, si dijeras "imán" en lugar de "iman", lo habrías separado de ésta red semántica y lo habrías reducido simplemente a la dimensión de la creencia.

El Mensajero de Allah (la paz sea con él) dijo: «Por Allah, quien no protege a quienes lo rodean no puede ser creyente». También dijo: «Un musulmán es aquel de cuyas manos y lengua la gente está a salvo». Los significados de «creyente» y «musulmán» están estrechamente relacionados, sin embargo, tienen una connotación significativa. Un creyente es quien cree en Allah y, por lo tanto, está a salvo; un musulmán es quien se somete a Él, le obedece, acepta de todo corazón y actúa conforme a Sus palabras, entra en la paz y está a salvo. En éste sentido, todo musulmán tiene que ser también un creyente, sin medias tintas. La palabra «musulmán» comparte la misma raíz que las palabras Islam, salvación, paz, sumisión, aceptación e istislam, y como se puede observar, éstas palabras se utilizan en las lenguas de todas las naciones islámicas.

Uno de los nombres de Allah es al-Mu'min, que significa «El Dador de Seguridad», el que protege a quienes creen en Él, el que los libra del temor, la fuente misma de la seguridad. Por lo tanto, Allah ha otorgado una característica, un nombre derivado de su propio nombre, a Su siervo que cree y confía en Él.

Una de las características de los profetas es ser dignos de confianza. Es decir, sin confianza, no se puede demostrar que se tiene razón, explicar el caso ni lograr que las palabras sean escuchadas. El Mensajero de Allah (PyB) fue primeramente digno de confianza y luego fue constituido profeta. La base fundamental para creer en su profecía fue su confianza. Cuando comenzó a invitar a la gente al Islam, los reunió y les preguntó: "¿Qué dirían si les dijera que hay un ejército detrás de esa montaña que viene a luchar contra ustedes?". Todos respondieron al unísono: "Te creeríamos", y así comenzó su invitación. De manera similar, el profeta José (PyB) pasó años en prisión con dos jóvenes. No les predicó hasta que demostró su confianza. Cuando le pidieron que interpretara sus sueños, comprendió que confiaban en él y comenzó explicándoles que Allah es Uno.

Los resentimientos, sentimientos heridos, hostilidades, rencores, chismes, etcétera. Son la raíz de todos los malos rasgos que un musulmán no debe poseer, pues es la falta de confianza, la mentira y el engaño. «Quien nos engaña no es de los nuestros». Ésto significa que el engaño daña la fe e incluso puede llevar a su completa destrucción. «No le está permitido a un musulmán abandonar a su hermano por más de tres días». «Cuidado con la mentira, yá sea intencionalmente o en broma. Si un hombre le promete algo a su hijo y no lo cumple, ésto es una mentira. La mentira lleva a la inmoralidad, y la inmoralidad lleva al infierno. Ser veraz y honesto en la palabra conduce a un buen carácter, y un buen carácter conduce al paraíso. Nótese que a una persona honesta se la llama veraz y de buen carácter, mientras que a un mentiroso se le llama alguien que engañó y actuó inmoralmente. Cuidado, quien miente repetidamente será considerado mentiroso ante Allah e irá al infierno» (Ibn Majah).

Cuando el Mensajero de Allah (la paz sea con él) solía pedir a algunas tribus que juraran lealtad y obediencia diciendo: «No mentiré, ni siquiera en broma». A menos que uno abandone la mentira, incluso en broma, es imposible abandonarla por completo en otros ámbitos. Todos deberían adoptar ésto como principio y comenzar a practicarlo de inmediato. Éste es el comienzo de ser un verdadero creyente. Incluso los chistes que se cuentan para hacer reír a la gente son así. El Mensajero de Allah (la paz sea con él) dijo: «¡Ay del hombre que dice una mentira tres veces para hacer reír a la gente, y ellos saben que es mentira, pero él lo hace solo para hacerlos reír! ¡Ay de él, ay de él!» (Tirmidhi, Abu Dawud).

Jamás te dejes engañar por los comerciantes o tratantes, ni por los políticos que dicen: «No puedes vivir sin mentir». Decir eso es tener poca fe en Allah, lo que equivale a decir que Allah nos pide algo imposible. Es sacrificar la vida eterna por las ganancias mundanas. Además, quienes son deshonestos siempre perderán a la larga, incluso en éste mundo.

La mentira lleva a la traición, y un traidor es un mentiroso.

Assalamo Aleikum.