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sábado, 21 de marzo de 2026

LA NECESIDAD de la PROFECÍA y la IMPORTANCIA de CREER en los PROFETAS y MENSAJEROS.

LA NECESIDAD de la PROFECÍA y la IMPORTANCIA de CREER en los PROFETAS y MENSAJEROS.

Por muy brillante que sea la mente humana, no puede abarcar el universo ni las verdades de la existencia. 
(Shaykh Ahmad Salah As Sufi)

Los horizontes de lo desconocido son vastos, y creer que la existencia se limita sólo a las verdades conocidas -que la humanidad ha comprendido-, denota una estrechez de miras. El universo contiene fenómenos espirituales y reinos invisibles que trascienden los límites explorados por la ciencia. ¿Por qué, entonces, el ámbito espiritual no habría de tener sus propios pioneros entre los profetas, la élite elegida de la humanidad, distinguida por su carácter sublime, dotada por Allah de grandes dones espirituales y una capacidad espiritual superior para la verdad divina y las realidades del mundo?

Le preguntaron Al Imam Muhammad bin Idrissi: "¿Cuál es la prueba de la existencia de Allah Todopoderoso?". Él respondió: "La hoja de morera tiene el mismo sabor, color, olor y naturaleza". Ellos dijeron: "Sí, pues el gusano de seda la come y de ella sale la seda, la abeja la come y de ella sale la miel, la oveja la come y de ella sale la leche, y el ciervo la come y de ella se forma el almizcle. Entonces, ¿quién creó éstas cosas así, si su naturaleza es la misma?".

Lo invisible e imperceptible, su función en relación con éste mundo es similar a la función de la mente en relación con el mundo perceptible, que consiste en revelar sus verdades a los seres humanos, guiarlos hacia ellas y desarrollar su actividad y capacidades espirituales.

En sus primeras etapas, la humanidad tenía una mayor necesidad de las enseñanzas y la guía de la profecía, porque la mente era limitada y deficiente, y se maravillaba ante la grandeza del universo y sus cuerpos celestes, lo que la llevó a deificar algunos de éstos fenómenos de éste gran universo.

Entonces Allah escogió mensajeros de entre la humanidad para salvarlos de éstas ilusiones, liberarlos de las supersticiones que obstaculizan el progreso y llamarlos a adorar solo a Allah. Allah Todopoderoso dijo: “Y ciertamente enviamos a cada nación un mensajero, [diciendo]: ‘Adorad a Allah y evitad a los falsos ídolos’”.

La misión de los profetas y mensajeros era salvar a las naciones de las garras del politeísmo y la idolatría, y purificar a la sociedad de la inmundicia de la decadencia, la corrupción, el caos y el desorden.

La necesidad de la profecía y sus enseñanzas es una necesidad humana. Son la salvación de nuestros corazones, la iluminación de nuestras almas y la guía de nuestras mentes. Ésto lo necesitamos para comprender el sentido de nuestro camino en la vida, nuestra relación con la vida y con el Creador, y también para no desviarnos ni extraviarnos.

No hay manera para que el hombre alcance la felicidad en ambos mundos excepto a través de los mensajeros, y no hay manera de saber qué es bueno y malo excepto a través de ellos, y el placer de Allah nunca se puede alcanzar excepto a través de ellos.

(Hemos enviado un mensajero a cada comunidad: "Adorad a Allah y apartaos de los Tagut."
Y hubo entre ellos a quien Allah guió, pero hubo en quien se hizo realidad el extravío.
Recorred pues la tierra y ved cómo acabaron los que negaron la verdad). (Sura 16 [An-Nahl] verso 36)

("Los hombres eran una única comunidad y Allah envió a los profetas como portadores de buenas nuevas y advertidores. E hizo descender el Libro con la verdad, para que fuera un juicio entre los hombres sobre aquello en lo que discrepaban. Pero no fue sino después de tener las pruebas claras, cuando aquéllos que lo habían recibido, discreparon sobre él por envidias de unos con otros... Y Allah guió a los que creían a la verdad de la que discrepaban, con Su permiso.
Allah guía a quien quiere al camino recto.
¿O acaso contáis con entrar en el Jardín sin que os suceda algo similar a lo que les sucedió a vuestros antepasados?
La desgracia y el daño les golpearon y ellos se estremecieron hasta el punto de que el mensajero y quienes con él creían llegaron a decir: ¿Cuándo vendrá el auxilio de Allah?
¿Pero acaso el auxilio de Allah no está cercano?
(Sura 2 [Al-Baqarah] versos 211-212)
Ésto indica que, en un principio, las personas fueron guiadas a la verdadera religión, pero discreparon, pelearon y sembraron la corrupción en la tierra, desviándose del camino de la verdad y la certeza. Por eso, Allah Todopoderoso envió profetas como portadores de buenas nuevas y amonestadores.

Se puede afirmar qué, por muy elevado que sea el pensamiento de la mente, ésta permanece sin comprender las realidades de la existencia. Así, la sabiduría divina se manifiesta en que existen dos caminos por los que el ser humano puede alcanzar el conocimiento. Uno de ellos es la mente que Allah creó en su interior, la cual se limita al mundo de los sentidos y no interviene en el juicio del mundo invisible. Para demostrar la validez de ésto, el Imam Al-Shafi'i, (que Allah esté complacido con él), dijo al explicar las limitaciones de la mente: «La mente tiene un límite, al igual que la vista».

La segunda es la revelación, la única forma de hacernos conscientes de las realidades de lo invisible. Por lo tanto, la humanidad necesitaba profetas y mensajeros que estuvieran en contacto con la revelación, con el fin de transmitirles algunas de éstas realidades. A su vez, ellos nos transmiten lo que recibieron de la revelación de manera clara y certera, y lo único que debemos de hacer es creer en lo que nos dijeron, aceptándolo sin reservas ni objeciones. Debemos fijarnos al texto revelado en lo que respecta a lo invisible.

("Y te preguntan acerca del espíritu. Di: El espíritu procede de la orden de mi Señor y no se os ha dado sino un poco de conocimiento".) (Sura 17 [Al-Isra] verso 85)

Intentar sustituir la revelación divina por la razón es una grave injusticia para la razón, un desperdicio de su potencial y una desviación de la naturaleza humana. Pues en la revelación residen tanto el credo como la ley. El credo se centra en la creencia en lo que proviene de Allah, y la ley en actuar conforme a lo que proviene de Allah Todopoderoso. La relación entre la creencia en Allah y la creencia en los mensajeros es inseparable. Quien no cree en los mensajeros, está negando la revelación que recibieron y si se niegan a seguir sus enseñanzas son unos incrédulos y unos extraviados, independientemente de que profesen o no la creencia en Allah.

La necesidad de mensajeros por parte del pueblo se puede resumir de la siguiente manera:
Si se dejara a las personas a su suerte, sin guía ni dirección, permanecerían perdidas en el error, impulsadas por sus instintos y deseos, y seguirían tropezando en la oscuridad.

El Islam tiene un significado general y un significado específico. En el sentido general, un musulmán es cualquiera que siguió a un mensajero durante el tiempo de su misión, tal y como Allah Todopoderoso lo dijo a través de Sus mensajeros.

Noé, (la paz sea con él): (Y se me ha ordenado ser de los musulmanes.)

Ibrahim e Ismail, (la paz sea con ellos): (¡Señor nuestro, y haznos musulmanes para Ti!)

Moisés, (la paz sea con él): (Así que confíen en él, si son creyentes.)

José, (la paz sea con él): Haz que muera como musulmán y únete a mí con los justos.

Y en lengua de la reina de Saba, Bilqis: “Y yo me he sometido con Salomón a Allah, Señor de los mundos”.

Todos los mensajeros y profetas son musulmanes, (hombres piadosos) y todos ellos llaman al Islam y a la adoración de Allah solo en Su divinidad y Señorío.

Un musulmán, en el sentido específico, es aquel que sigue el mensaje del Sello de los Profetas y Mensajeros, nuestro maestro Muhammad, (la paz y las bendiciones sean con él): Fue una bendición de Allah Todopoderoso sobre la nación de Muhammad, (la paz y las bendiciones sean con él), que fuera enviado a toda la humanidad, como dice Allah Todopoderoso: (Te hemos enviado únicamente como portador de buenas nuevas y como amonestador para toda la humanidad.)
Y Su dicho, Exaltado sea: “Y no te hemos enviado, [Oh Muhammad], sino como misericordia para los mundos.”
Y Su Todopoderoso dicho: (Di, oh humanidad, Yo soy el Mensajero de Allah para todos vosotros.)

De lo anterior se desprende que el Islam no es un mensaje específico o exclusivo para los árabes, ni tampoco es exclusivo de ellos, sinó más bien un mensaje universal para toda la humanidad, como se afirma en el Corán.
Allah Todopoderoso dice: “Y quien busque un mundo distinto del Islam, jamás le será aceptado, y en el Más Allá estará entre los perdedores”. Y Allah Todopoderoso dice en la Peregrinación de Despedida:
"Hoy he perfeccionado tu religión para ti, he completado Mi favor sobre ti y he aprobado para ti el Islam como religión". 
El significado específico del Islam es lo que se menciona en el Hadith de Gabriel al Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), que incluía una explicación del significado de la fe, el Islam y el Ihsan. En éste Hadiz el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), dió un significado a la fe que difiere del significado del Islam, yá que el Sagrado Corán estableció: 
Dice Allah Todopoderoso: 
"Dicen los beduinos: Creemos. Di: No creéis. Decid más bien: Nos hemos *sometido pero aún no ha entrado en vuestros corazones la creencia. Pero si obedecéis a Allah y a Su mensajero, no menoscabará nada de vuestras acciones; es cierto que Allah es Perdonador, Compasivo".
* [Es decir, nos hemos islamizado o hemos aceptado Islam]
(Sura 49 [Al-Hujurat] verso 14)

Lo malo del estado de los conceptos falsos, la moral corrupta, las costumbres desviadas y las tradiciones absurdas.
Según el calendario con el que Allah los creó, los seres humanos fueron creados para poner a prueba su voluntad y ver quiénes obraban mejor. Si Allah no les hubiera enviado mensajeros para anunciarles buenas nuevas y advertirles, habrían tenido una excusa y justificación ante su Señor el Día de la Resurrección, cuando rindan cuentas por su incredulidad y transgresiones, pues si Él no les envió a alguien para alertarlos, guiarlos hacia Allah, mostrarles las virtudes y advertirles contra los vicios, habrían dicho a su Señor el Día del Juicio: «¡Señor nuestro! Si nos hubieras enviado un mensajero, lo habríamos seguido y no habríamos desobedecido ninguno de sus mandamientos». 

Las personas no pueden alcanzar por sí mismas toda la bondad, las virtudes y la perfección moral, pues sus instintos, deseos y pasiones las desvían de la verdad y la bondad, haciendo que la falsedad y el mal les resulten atractivos. Por lo tanto, necesitan mensajeros de Allah que les traigan buenas noticias y advertencias, para que puedan alcanzar la felicidad en éste mundo y en el más Allá.

Muchas verdades científicas, esenciales para la reforma de las personas y la guía de su comportamiento en la vida, no pueden ser comprendidas únicamente por la mente humana. Entre ellas se incluyen la vida después de la muerte, el Paraíso y el Infierno, y su contenido. Por lo tanto, era necesario conocerlas a través de aquellos que estaban conectados con la revelación divina, quienes tenían acceso a lo que Allah les revelaba de lo invisible. De no ser por los mensajeros, las personas habrían permanecido perdidas en los laberintos del materialismo o ahogadas en los diversos mitos que rodean lo invisible.

Uno de los beneficios de la necesidad -que tiene la humanidad de contar con mensajeros- es la liberación de la esclavitud.
Ésto, a su vez, fomenta la dignidad en la persona, inculca un espíritu de disciplina, responsabilidad e integridad, y siembra en ella un espíritu de sacrificio, brindándole felicidad y paz interior, lo cual contribuye a la construcción de una nueva sociedad y una cooperación sana.

Métodos de razonamiento sobre la profecía y la misión profética.
Las personas han descubierto formas indirectas mediante las cuales pueden verificar la veracidad de noticias e información que no pueden verificar por sí mismas, comprobando las siguientes condiciones:
1 - Se debe saber que el transmisor está en su sano juicio y tiene un pensamiento sensato, alejado de la ilusión, la imaginación y la distorsión.
2- Debe ser conocido por su honestidad e integridad al transmitir noticias, su rectitud y buena conducta, incluso si ésto pone en riesgo sus intereses y beneficios.
Estas son las condiciones mentales y morales que, si están presentes en el emisor, hacen posible creer lo que dice, y de hecho es obligatorio hacerlo.

Este es el método que debe aplicarse para determinar la validez de la profecía y distinguir a los profetas de los falsos profetas. De hecho, éstas condiciones se cumplen en la vida de los profetas, y para probar la profecía.
Ésto incluye obedecer a Allah Todopoderoso en todo momento y abstenerse de elegir cuándo y qué aspectos del Islam seguir según los propios deseos.

La rectitud abarca la obediencia sincera a Allah Todopoderoso, no la obediencia sincera a los propios deseos ni a la aprobación de los demás. Si un musulmán desobedece a Allah Todopoderoso para complacerse a sí mismo o/a otros, que sepa que ni sus deseos ni las personas lo protegerán de Allah Todopoderoso. Pero quien obedece sinceramente a Allah Todopoderoso está protegido por Él, aunque ésta protección no sea evidente para él.

La firmeza en la fe implica seguir el camino trazado por el Sagrado Corán y la Sunnah del Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él), sin desviarse de él. Quien se esfuerce en éste camino no necesitará nada más, pues es suficiente para mantenerse firme en su religión. 

(¡Vosotros que creéis! Obedeced a Allah, obedeced al Mensajero y a aquéllos de vosotros que tengan autoridad.
Y si disputáis sobre algo, remitidlo a Allah y al Mensajero, si creéis en Allah y en el Ultimo Día. Esto es preferible y tiene mejor resultado.) (Sura 4 [An-Nisa], verso 59)
Como indica éste verso, una de las manifestaciones de la rectitud es obedecer a todos aquellos cuyos mandamientos y consejos se basan en la obediencia a Allah Todopoderoso y a Su Mensajero Muhammad, (la paz y las bendiciones sean con él).

Dado que los seres humanos no son perfectos, inevitablemente cometen errores y pecados. La firmeza en la fe no implica necesariamente la perfección, sinó más bien el esfuerzo diligente por obedecer a Allah Todopoderoso, como se explicó anteriormente, y el arrepentimiento sincero si se comete un pecado. Ésto se menciona en la Sura 41 [Fussilat] verso 5.
"..así pues dirigíos a Él sin desviaros y pedidle perdón".
Ésto se ve respaldado además por un Hadiz que se encuentra en Jami' al-Tirmidhi, n.º 1987, que aconseja la piedad hacia Allah Todopoderoso y la purificación de los pecados (menores) mediante la realización de buenas obras. En otro Hadiz que se encuentra en Al-Muwatta' Imam Malik, Libro 2, hadiz n.º 37, el Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él) aconsejó a los musulmanes que se esforzaran al máximo por permanecer firmes en la obediencia a Allah Todopoderoso, incluso si no pueden hacerlo a la perfección. Por lo tanto, el deber de un musulmán es utilizar el potencial que se le ha dado a través de su intención y acciones físicas en una obediencia inquebrantable a Allah Todopoderoso. No se les ordena alcanzar la perfección porque ésto es imposible.

"Quien obedece al Mensajero está obedeciendo a Allah".
(Sura 4 [An-Nisa], verso 79)

"Realmente en el Mensajero tenéis un hermoso ejemplo para quien tenga esperanza en Allah y en el Ultimo Día y recuerde mucho a Allah". (Sura 33 [Al-Ahzab], verso 21)
Éste verso exalta la vida del noble Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él), considerándolo un ejemplo a seguir para toda la humanidad. Su carácter virtuoso se manifiesta en la paciencia, la gratitud, la generosidad, la humildad y la justicia. Imitar sus nobles cualidades implica adquirir virtudes que elevan el alma para rechazar rasgos destructivos como la envidia, la arrogancia y la codicia. Ésta transformación garantiza la paz interior, yá que la adquisición de virtudes conduce a una mentalidad positiva, una vida equilibrada y la tranquilidad en éste mundo y en el más Allá.

Aprender de la vida y las enseñanzas del Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él) y ponerlas en práctica garantiza que se le represente fielmente ante el mundo. Quienes no lo hagan, inevitablemente lo tergiversarán, desalentando a otros a aprender y practicar las enseñanzas del Islam. De hecho, insultar al Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) incluso llevará a los no creyentes a criticarlo cuando presencien la mala conducta de quienes afirman seguirlo. Ésta es una gran responsabilidad, pues toda persona será cuestionada sobre cómo representó a Allah Todopoderoso y a Su Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él) ante el mundo. Insultar al Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) no solo es una traición a su legado, sinó también un obstáculo para la difusión de la verdad y la guía.

Además, la historia ofrece una clara lección. Las naciones que profesaron amor por sus profetas, (la paz sea con ellos), no estarán con ellos en el Más Allá por no haberlos seguido en la práctica. El amor sin obediencia es inútil, pues las palabras no se traducen en acciones sinceras. De igual modo, quienes no sigan al Profeta Muhammad, (la paz y las bendiciones sean con él), en la práctica no estarán con él en el Más Allá, sinó con aquellos a quienes imitaron en éste mundo. Ésto se confirma en el Hadiz de Sunan Abi Dawud, n.º 4031, que advierte que la imitación determina la compañía en el Más Allá. Quien siga a los justos estará con ellos, y quien siga a los corruptos compartirá su mismo destino.

Por lo tanto, la devoción al noble Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él) no es sólo una declaración, sinó que también una acción. Requiere aprender sus enseñanzas, imitar su carácter y representarlo fielmente ante el mundo. Sólo así se puede cumplir con el deber para con Allah Todopoderoso y disfrutar de paz interior en ésta vida y la salvación eterna en la otra. Su vida no es simplemente un registro histórico, sinó un ejemplo vivo que guía a las personas hacia la rectitud, la justicia y la misericordia. Seguirlo con sinceridad es caminar por el camino recto, iluminado por la sabiduría divina, y demostrar el amor que se le tiene mediante las obras. 

"El Profeta, para los creyentes, está antes que ellos mismos; y sus esposas son madres para ellos". (Sura 33 [Al-Ahzab], verso 6)

Es fundamental apreciar la conducta íntegra de quienes se esfuerzan por seguir los mandamientos de Allah, aprovechando al máximo las bendiciones que Él les ha concedido, tal y como se describe en las enseñanzas del Islam. Ésta apreciación no es mera admiración, sinó un camino hacia la guía, pues ofrece a las personas, mediante la reflexión sobre su noble carácter, un ejemplo vivo de cómo aplicar los principios divinos en la vida cotidiana. Los justos son un espejo que refleja la luz de la guía divina, y al seguir "su ejemplo", uno se acerca a la tranquilidad y la justicia que Allah Todopoderoso destinó para la humanidad.

Sin embargo, al reflexionar sobre la vida de personas justas, como el Profeta Muhammad (la paz sea con él), deben evitarse los enfoques extremos que conducen al extravío. Uno es el menosprecio ignorante hacia las personas justas, incluidos los profetas (la paz sea con ellos). Algunos creen erróneamente que disminuir su estatus realza la grandeza de Allah Todopoderoso. En realidad, ésta actitud debilita el respeto necesario para emular sus virtudes. Es imposible imitar el carácter de alguien a quien no se respeta, yá que el respeto es el fundamento de la emulación. Al menospreciarlos, uno se priva de la inspiración necesaria para seguir su ejemplo y, por lo tanto, pierde la oportunidad de cultivar la rectitud en su propia vida.
Otro extremo consiste en elevar el estatus de los justos más allá de lo prescrito en las enseñanzas del Sagrado Corán y la Sunnah del Profeta Muhammad (la paz sea con él). Ésta perspectiva lleva a considerar a los justos como ángeles en lugar de cómo seres humanos cuyas cualidades deben ser emuladas. Dado que es imposible emular a alguien con quien no tenemos ningún vínculo familiar, -al elevar el estatus de los justos más allá de los límites de las enseñanzas islámicas-, las personas se privan del contacto directo con ellos, lo que dificulta su capacidad para adquirir sus virtudes. Pueden percibir éstas cualidades como inalcanzables y, en consecuencia, en lugar de seguir activamente a los justos, pueden limitarse a hablar de su elevado estatus y virtudes. Ésto puede llevar a la creencia errónea de que simplemente alabar a los justos verbalmente yá es suficiente para alcanzar la verdadera guía en la vida, incluso si uno no se esfuerza por encarnar sus virtudes.

Si bien es cierto que no se puede alcanzar una condición de justo, como la del Profeta Muhammad (la paz sea con él), es fundamental que cada persona se esfuerce por desarrollar su potencial imitando sus nobles cualidades. El propósito de su ejemplo no es desanimar a las personas presentando un ideal inalcanzable, sinó más bien alentarlas demostrando qué, guiados por la revelación divina, son capaces de cultivar la paciencia, la humildad, la justicia y la misericordia. La mera admiración verbal no es suficiente para captar la esencia de su ejemplo, que reside en la emulación práctica y el esfuerzo sincero.
Por lo tanto, es esencial evitar ambos extremos y considerar a las personas justas según las enseñanzas del Islam. Éste enfoque equilibrado fomenta el respeto hacia ellas y permite que las personas imiten sus virtudes. Al reconocerlas como seres humanos dignos de alabanza y considerarlas modelos a seguir, no ángeles, las personas se vuelven capaces de aplicar sus cualidades en sus propias vidas con el acercamiento. Ésto garantiza que la admiración se traduzca en acción y el respeto en un esfuerzo sincero. De ésta manera, las personas justas alcanzan su verdadero propósito: guiar a la humanidad hacia la obediencia a Allah Todopoderoso y capacitar a las personas para cultivar la tranquilidad, la justicia y la paz en sus vidas y comunidades.

Después de que Allah Todopoderoso explicara la importancia de obedecer y seguir al Profeta Muhammad, (la paz y las bendiciones sean con él), honró los sacrificios de sus esposas y su gran obediencia y las describió como las madres de los creyentes, (Sura 33 [Al-Ahzab], verso 6).
Ésta declaración es singular porque establece una relación espiritual que trasciende los lazos biológicos mencionados en los versos anteriores. Allah Todopoderoso ha afirmado que todas las relaciones deben permanecer como son y no distorsionarse. Por ejemplo, tratar a un primo como hermano o hermana conlleva la corrupción de los lazos familiares, la difuminación de los límites y la creación de la confusión. Sin embargo, en éste verso, Allah Todopoderoso ordena que las esposas del Profeta Muhammad (la paz sea con él) sean tratadas como madres de los creyentes, aunque ésto no sea biológicamente posible.

Ésta transformación demuestra la importancia de aceptar y seguir la guía divina. Nos recuerda que la sabiduría divina no está sujeta a la lógica ni a las costumbres humanas. El papel de la humanidad no es cuestionar a Allah ni sus decisiones, sinó someterse a su voluntad con confianza y humildad. La fe exige reconocer que sus decisiones son siempre perfectas, aunque la sabiduría que las sustenta esté más allá de la comprensión humana. Ésta actitud es la esencia de la adoración a Allah: entregar la mente a su voluntad y reconocer que la obediencia conduce a la claridad, la justicia y la paz.

El principio adaptativo nos enseña que la guía divina a veces puede redefinir las normas sociales, no para alterarlas, sinó para enaltecerlas. Así como el linaje debe preservarse en circunstancias normales, Allah puede establecer nuevos lazos espirituales cuando éstos sirven a un propósito superior. Es nuestro deber aceptar éstos mandamientos con humildad, confiando en que emanan de la misericordia y la sabiduría.

Recuerda que la servidumbre a Allah exige confiar en Sus decretos, incluso cuando éstos trascienden los límites del entendimiento humano. Al aceptar Su guía sin vacilar, las personas demuestran una fe genuina, y al honrar respeto por todo sobre el Profeta Muhammad (la paz sea con él) como las Madres de los Creyentes, el respeto, la obediencia y la humildad están ante la sabiduría divina.

("Realmente en el Mensajero tenéis un hermoso ejemplo para quien tenga esperanza en Allah y en el Ultimo Día y recuerde mucho a Allah".
(Sura 33 [los Coligados] verso 21)

Assalamo Aleikum.