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sábado, 21 de marzo de 2026

LOS AUTÉNTICOS.

LOS AUTÉNTICOS.
Las percepciones imaginarias de origen natural o comercial, no pueden convertirse en un medio adecuado para alcanzar la unión con Allah. (Shaykh Ahmad Salah As Sufi)

Lo primero que debemos de analizar, es la facultad interna conocida como imaginación, que es diferente de la visualización. Debemos despojarnos de toda forma ficticia e imaginativa (o falsas percepciones) que puedan ocupar nuestra capacidad, y debemos de aclarar cuán imposible es para el alma alcanzar la unión con Allah hasta que cese su participación activa en ellas.
Por lo tanto, es importante comprender el sentido al que nos referimos aquí, que consta específicamente de dos sentidos internos y corporales: la imaginación por un lado, y la percepción por otro. Éstos dos sentidos se subordinan entre sí mediante un sistema adecuado, yá que el primero parece depender de la imaginación para el pensamiento, mientras que el segundo utiliza el poder de la percepción para dar forma a esa imaginación o/a lo que concibe. Todo aquello que los sentidos pueden percibir e interpretar (se denominan entonces) como fantasmas. Éstas son las formas que se presentan a los sentidos mediante imágenes y figuras físicas, las cuales pueden ser de dos tipos: sobrenaturales, si se presentan a los sentidos de forma pasiva, y las llamamos sobrenaturales a través de imágenes mentales; y naturales, que el alma puede producir activamente en su interior en forma de figuras e imágenes en virtud de su poder activo. Por lo tanto, la meditación que tenemos que hacer se relaciona con éstas dos facultades y es una actividad mental incesante a través de imágenes y figuras producidas imaginativamente por éstos dos sentidos, como sucede, por ejemplo, cuando nos imaginamos un bonito campo lleno de flores, e incluimos una mezquita dorada en medio de ese campo y seguimos con otras etapas más avanzadas que nos hacen posicionarnos y caminar por esa deslumbrante belleza de flores con sosiego espiritual y hasta aprovecharnos de la luz del interior de la dorada mezquita.. etc. Pero el alma debe de vaciarse después de éstas formas e imágenes con un borrado o reseteo, y debe de permanecer en la semioscuridad (con respecto a éstos sentidos internos) si quiere alcanzar la unión por la contemplación; -pues el contenido de aquello imaginario anterior- yá no puede servir para la unión, y no es el fin más adecuado para lograrla sinó un medio de los cinco sentidos corporales externos.

El razonamiento es: que la imaginación no puede concebir ni imaginar nada más allá de lo experimentado a través de los sentidos externos; es decir, lo que los ojos han visto y los oídos han oído, etc. Lo máximo que puede hacer es establecer ciertos paralelismos entre lo visto, lo oído o lo sentido, y éstos paralelismos no poseen la misma realidad intrínseca que las percepciones recibidas a través de los sentidos externos.. Aunque uno pueda imaginar palacios construidos de perlas y montañas de diamantes, ésto solamente es posible porque la vista de las perlas y los diamantes yá nos es familiar.

<Para la experiencia de los sentidos, todo eso es, (en realidad), menos que la esencia de una pequeña perla o del diamante más pequeño, aunque esa mezcla le parezca a la imaginación mayor en cantidad y esplendor.>

Allah Azzawayal no está detrás de cualquiera de éstas formas físicas, (que en realidad), están lejos de acercarse a Él. Porque si bien las formas y los métodos de meditación (antes mencionados) son necesarios para que los principiantes nutran sus almas y enciendan la llama del amor a través de las percepciones sensoriales, solamente tienen que usarlos como medios distantes de unión; sólo deben atravesarlos sin permitir que se conviertan en obstáculos en su camino. Éstas "escaleras" son simplemente un medio para llegar a la cima y al alojamiento al que conducen éstos escalones. Si la persona que sube por éstas escaleras desea permanecer en una de ellas, nunca llegará a la cima. De manera similar, el alma que desea alcanzar en ésta vida la unión con ese consuelo y dicha Supremos, debe de atravesar sin miedo por todos los grados de éstas contemplaciones, formas y percepciones, pero no pueden guardar una semejanza ni correspondencia con la meta final a la que conducen; es decir, Allah.

Muchos buscadores espirituales cometen éste grave error: se embarcan -como es propio de principiantes- en un intento por acercarse a Allah mediante imágenes, formas y algunas meditaciones específicas. Después dicen que no han llegado al punto.. que no han visto nada.. que desean.. pero no saben utilizar su poder espiritual sereno para guiarlos hacia los tesoros espirituales más profundos y evidentes. Sólo Allah Azzawayal puede hacer ese gustor con ustedes para que obtengan los placeres de la internación o inmersión dentro de la capacidad, con el valor y el conocimiento necesarios para el discernimiento.

Muchas personas están alienados, (fuera de la conciencia de sí mismos), y sólo observan las formas tangibles con las que fueron criados y acostumbrados. Por lo tanto, aunque se esfuercen constantemente por mantener éstas formas, sólo encontrarán poca o ninguna dulzura en esos esfuerzos. Así mismo, pasarán a experimentar una mayor aridez y agotamiento espiritual, porqué, como hemos dicho en algunas ocasiones, el alma yá no disfruta del alimento espiritual que necesita, yá que no le llega por los sentidos anteriores. Necesita otro tipo diferente de alimento, uno que es más placentero e interno, y menos sensorial; un alimento que le dé tranquilidad y paz espiritual al alma. Cuanto más aprende el alma a habitar en el reino espiritual, mayor es su capacidad para cesar la actividad de sus facultades en ciertas actividades -y para no depender tanto del trabajo exterior-, pues el alma se vuelve cada vez más unificada, indivisa y pura. Así, las facultades cesan su actividad, del mismo modo que los pies cesan en su movimiento al completarse el camino; pues si el movimiento para avanzar continuara indefinidamente, nunca se llegaría a la meta, y si sólo existieran medios infinitos, sería difícil discernir cuándo y dónde aparecerían los frutos del fin de ese objetivo.
Sin embargo, debido a que éstas almas desconocen el misterio de la nueva experiencia, tienden a considerarse ociosas y/a no hacer absolutamente nada por mejorar su estado. No se permiten descansar, sinó que intentan continuar con las elucubraciones y las fantasías que tienen sobre ella. El resultado es que se llenan de tristeza y aridez porque intentan encontrar dulzura donde yá no puede existir. Podría decirse que cuanto más lo intentan, menos progresan, porque cuanto más insisten en perseverar de ésta manera, peor se vuelve su estado mental; porque sus almas se alejan cada vez más de la paz espiritual. Cuando intentan retroceder y repetir lo que yá se ha hecho, renuncian a lo mejor por lo peor. Por lo tanto, nosotros debemos ofrecerles consejo.

Otra señal de alienación es la constatación de que uno yá no desea centrar su imaginación ni sus sentidos en cosas específicas, yá sean externas o internas. 

Una señal segura de efectividad, es que el alma se regocija con la soledad y en concentrar su atención amorosa por completo en Allah, con el recuerdo (dhikr) en un estado de paz interior, tranquilidad y reposo, sin preocuparse por ninguna otra cosa en particular, sin emprender acciones ni ejercitar las facultades de la memoria, el entendimiento o la voluntad, y al menos, sin que tenga que realizar acciones digresivas, es decir, andar saltando en asuntos secundarios o irrelevantes. 

La persona espiritual debe reconocer al menos éstas señales en sí misma antes de poder embarcarse con seguridad en la aventura de abandonar el estado de contemplación y sensación y entrar en un estado de meditación dentro de las profundidades de su alma. 
[En un artículo del blog se explican las diferencias de éstos conceptos.]

No basta con que aparezca la primera señal sin la segunda, pues la incapacidad de una persona para usar la imaginación en la contemplación puede deberse a una mente que  está distraída o aletargada. Del mismo modo, no basta con observar las dos primeras señales sin observar también la tercera, que está relacionada con ellas, yá qué, aunque uno se sienta incapaz de pensar y contemplar asuntos en relación con Allah, ésta incapacidad puede deberse a la depresión o a algún otro tipo de aversión que controle la mente o/y el corazón.

No debemos llegar a suponer, (que aquellos que comienzan a experimentar éste conocimiento místico amoroso), generalmente no deberían intentar volver sólo a la meditación, si han alcanzado un estado de plenitud total, lo que les permite cultivar otra práctica más fructífera. Sin embargo, la meditación no puede llegar -ni ocupar todo- hasta el punto de no poder pensar de forma natural, cuando descubren algo nuevo dentro de las diversas formas y métodos que pueden haber empleado anteriormente. Mientras no alcancen una etapa avanzada en la vida espiritual, les resultará mucho más beneficioso utilizar la forma de la oración, dónde el alma se encontrará entonces entrando en éste despertar tranquilo y amoroso sin utilizar excesivamente sus facultades, sin mucha participación activa, sinó a través de la conciencia pasiva. Si el alma desea alcanzar éste estado, a menudo tendrá que emplear la introspección con la inclinación perspicaz y moderada. Sin embargo, cuando el alma está en un estado contemplativo, las facultades sensibles dejan de funcionar. Por lo tanto, es más preciso decir que la perspicacia del intelecto y la dulzura de la voluntad están trabajando en ella, en lugar de que el alma esté haciendo algo en absoluto. No le queda ninguna actividad que realizar excepto su amor por Allah, pero sin ningún deseo de sentir o ver nada. En éste estado de amor contemplativo, Allah mismo se conecta con el alma pasivamente, así como la luz se conecta pasivamente con una persona cuyos ojos están abiertos sin ninguna acción más que el mantenerlos abiertos. Lo que queremos decir, entonces, es que ésta recepción de luz (Gracia) es derramada de manera sobrenatural. Cuando decimos que el alma no trabaja, no queremos decir que no sepa entender, sinó más bien, que lo que entiende no son las cosas que ha descubierto a través de sólo ella. Por lo tanto, si la voluntad en éste momento desea comprender y tener en cuenta ciertas cosas, por muy espirituales que sean, estará obstaculizando la luz del espíritu puro y sencillo. De ahí que sea evidente qué, cuando el espíritu se haya purificado y liberado de todo tipo de formas e imágenes, permanecerá en esa luz pura y sencilla que se transformará en un estado de perfección.

Tienes que aprender a confiar y descansar en el amoroso cuidado de Allah, en la tranquilidad del entendimiento, aunque parezca que no estás haciendo nada. Así, poco a poco, la paz y la serenidad sagradas inundarán el alma, junto con un conocimiento maravilloso y sublime que proviene de Allah envuelto en amor. Incluso en la oscuridad más remota, el alma iluminada por Allah puede caminar con total seguridad.

En muchas personas, las emociones del alma están tan contenidas y suprimidas que no pueden moverse ni encontrar un apoyo en nada. La imaginación está encadenada al materialismo y yá no puede "contemplar" racionalmente. La memoria ha perdido su poder táctico y el entendimiento está en tinieblas, siendo incapaz de comprender nada. En consecuencia, la voluntad también está reseca y reprimida. En resumen, todas las facultades estarán vacías e inútiles. Además, hay como una nube espesa y pesada que se cierne sobre el alma, haciéndola parecer alejada de Allah. En esa oscuridad, no se puede viajar a salvo, porque cuando la luz deja de brillar, el alma transita sin seguridad por el camino del sufrimiento. 

Cuando el alma se ve inmersa en su debilidad e imperfecciones. La segunda razón es que el alma tiene que cultivar virtudes para volverse más pura, sabia y prudente. Pero existe otra razón, aún más poderosa, para la seguridad del alma en ese camino oscuro. Ésta razón es la luz amorosa, o la sabiduría de Allah. El Dador, atrae el alma y la envuelve con tal fuerza, que la acerca a Él Mismo y la protege y la separa de todo lo demás. Aquí, el alma ahora recorre un camino de sanación para recuperar su salud -dado que Allah mismo es Su sanador-, la une al ascetismo y la educación espiritual para que pierda el apetito por todo lo mundano. El alma es como una persona enferma que recibe cuidados en casa. Se la protege del viento, de la luz del sol y del ruido, y se le ofrecen pequeñas porciones de alimento delicioso, o un alimento más nutritivo que sabroso.

Finalmente, existe otra razón, que no es menos importante que las mencionadas anteriormente. Nos referimos a la resolución que se transfiere al alma a través del fluir de éstas aguas divinas. El alma percibe de inmediato una profunda determinación en su interior, resolviendo no hacer nada que sepa que ofenderá a Allah o que pueda renunciar a todo. Por eso, Le recuerda para obtener una unión mejor que el agua con el oxígeno. 
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Las fuentes del Sagrado Corán, el Hadiz y el Hadiz Qudsi constituyen los fundamentos tradicionales del recuerdo (dhikr) en el Tasawwuf en todas sus formas. Quien practica el dhikr alcanza virtudes espirituales, despierta de sus adentros y comprende su naturaleza innata. Su verdadero ser trasciende a todos los acontecimientos fugaces y las limitaciones humanas. Incluso si su condición humana se debía al olvido, ahora se ha convertido en un ser verdaderamente humano gracias a su cercanía con lo divino.

Las órdenes dentro del Tasawwuf Islámico contienen medios para difundir las enseñanzas espirituales del Islam. Éstas órdenes han preservado medios de verificación espiritual de generación en generación. De hecho, la eficacia de éstas órdenes depende de la solidez de la cadena de transmisión espiritual que se remonta al Profeta, (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), y de la que gozaron algunos de los primeros seguidores. En el siglo III de la Hégira, adquirieron una existencia institucional en grupos, cada uno de los cuales seguía a un Shaykh (maestro espiritual). Así, las escuelas de la Shari'a se distinguieron dentro de los círculos de las órdenes durante ese mismo período, aunque ambas estaban arraigadas en la revelación coránica y en la persona del propio Profeta, (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). En cuanto a la organización y la formación de las órdenes del Tasawwuf, ésto se produjo dos o tres siglos después de éste período.

La difusión constante de la educación espiritual dentro de las órdenes del Tasawwuf fue causa de presencia espiritual o bendición constante, y un medio para transformar el alma de un estado de caos a un estado de iluminación. También es necesario señalar qué, un marco de métodos es esencial, de lo contrario, podría llegar a producir un profundo desequilibrio psicológico. Caerse de una montaña al escalarla es más peligroso que caerse al caminar por una llanura. Una persona necesita un guía a nivel físico y espiritual, a menos que yá haya recorrido ese camino; en ese caso, se convierte en un guía para los demás.

La importancia de las órdenes del Tasawwuf, a nivel social, radica en su profundo impacto en la historia islámica, un impacto que ningún estudioso del Islam puede ignorar. La presta educación, ciertas formas de caballería y la continua renovación de la ética de la sociedad islámica son aspectos innegables. Sin embargo, la función más importante del Tasawwuf es difundir sus enseñanzas y bendiciones, que hacen posible la vida espiritual. Sus raíces se hunden en el Corán y la Shari'a, y se ha convertido en un árbol cuyas ramas se extienden hasta el cielo. Su propósito es revelar el significado profundo de la Shari'a para guiar al ser humano a comprender el sentido de ser siervo del Señor, el Altísimo, y aceptar que Él, (glorificado sea), lo es todo y nosotros no somos nada.

Este método se basa en la interpretación de los dos testimonios de fe, el logro de las virtudes espirituales en su totalidad a través del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) y la estricta observancia de los ritos de la ley islámica. Encarna la esencia de la oración interior en su sentido más amplio e integral. Es un método con una perspectiva que combina el temor, el amor y el conocimiento de Allah (que Su gloria sea exaltada). Todos éstos elementos desempeñan un papel fundamental en la realización de la naturaleza espiritual del individuo. Éste método es el camino hacia la santidad en el Islam, que ha dado origen a los numerosos santos, pero esos santos, no quieren cobrar divinidad ni ser idolatrados.

La Espiritualidad, de la que surgió la religión misma, y ​​la esencia del Islam, nunca se separaron de la vida de aquellos que emprendieron el camino y alcanzaron el estado más elevado de perfección espiritual, que es el objetivo último de la existencia humana.

Assalamo Aleikum.