CÓMO TIENE QUE FUNCIONAR EL SIMBOLISMO EN LA TARBIYAH. (Breve)
Cuando se hizo la pregunta de cómo funciona el proceso de la tarbiyah, la mayoría de los discípulos y Shaykhs respondieron con alguna variación de: "Sé que funciona, pero no tengo ni idea de cómo funciona. Es como cuando voy al cajero automático: pongo mi tarjeta, marco mi código y sale el efectivo, pero no sé cómo funciona todo eso de la electrónica y demás. Sé que la tarbiyah funciona, servidor la ha realizado, y se la hemos dado a otros, pero no sé realmente cómo funciona". Sidi Abdelhaqq comparó el efecto de recitar las letanías con una descripción de la música que una vez escuchó. "Cuando escuchas buena música, te da una buena vibración. La buena vibración te da una buena sensación, una buena sensación te da una buena forma de pensar, el buen pensamiento te hace cambiar tu vida, ver el mundo de una manera nueva".
Vamos a explorar varias de éstas teorías sobre cómo funciona el simbolismo en la tarbiyah y cerrar las posibles discusiones relacionadas sobre cómo se puede verificar y cómo se compara con las epistemologías occidentales contemporáneas.
El Enfoque y el amor (Tawajjuh y Mahabba).
Los discípulos y Shaykhs a menudo describían la tarbiyah como un proceso de "centrar" la atención y la conciencia del discípulo en Allah (y en el Profeta, PyB) con exclusión de todo lo demás, y luego integrar ésta conciencia singular de unidad con la conciencia de multiplicidad. De hecho, el Shaykh Zarruq comienza sus Principios del Sufismo (una obra popular) definiendo el sufismo como «la sinceridad al volverse hacia [tawajjuh ila Allah]». Una discípula contemporánea de unos treinta y tantos años, hija de un destacado Shaykh, describió su experiencia en éstos términos: No me interesaba mucho la tarbiyah ni esas cosas, y aunque veía a toda la gente que venía a casa de mi madre para pedir la tarbiyah, me interesaba más divertirme con mis amigos e ir a las fiestas. Mi madre nunca me detuvo, solo me decía: «Si alguna vez te interesa lo que tengo, puedes venir a tomarlo». Así qué, después de que algunos de mis amigos le pidieran la tarbiyah a mi madre, y vi que eran diferentes, sentí curiosidad, así que le pedí la tarbiyah a mi madre. Luego rezaba el Salah al-Fatiha todo el tiempo, y cuando volví todavía podía oír el Salah al-Fatiha con mucha claridad "Yo simplemente yá no me sentía bien en las fiestas, simplemente no encajaba, así que dejé de ir.. Solía ser sólo la gente de más edad (la que se separaba de todo) la que podía conseguir un padre, pero, puedes ser una madre que trabaja en la casa, una estudiante, una trabajadora y decir el Salah al-Fatiha todo el tiempo y puedes obtener la apertura por la que la gente solía tener que trabajar tan duro, y sólo unos pocos de ellos la consiguieron.
Para ésta discípula, la presencia constante de la oración en su mente y corazón, y el enfoque relacionado en Allah y el Profeta, PyB, es lo que la llevó a la transformación de ciertas disposiciones. Un experto fue aún más explícito: «Las repeticiones de decir la läha illa Allah y el Salah al-Fatiha por tantas veces, hace que empiezas a decirlos hasta mientras duermes. No ves películas ni televisión, no hablas con la gente [más de lo necesario], así que solo piensas en Allah, Allah, Allah todo el tiempo, hasta que finalmente eso es todo lo que piensas o ves». De manera similar, después de explicar que el éxito y la velocidad del proceso de la tarbiyah dependen de la sinceridad (lado) del discípulo, que define la «realidad de la sinceridad [como] la singularidad del enfoque [wajh] en Allah». En relación con ésto, varios Shaykhs locales describieron la tarbiyah como una ayuda a los discípulos para amar a Allah y al Profeta, PyB, porqué «cuando amas a alguien, piensas en ello siempre, sin asociarlo con un número, significado, elemento, aspecto de la vida/naturaleza, parte del cuerpo, realidad o realidades espirituales y cualidad o cualidades divinas. Ésta ciencia, cuyas variaciones también se encuentran en otras tradiciones religiosas, se basa en una lógica del simbolismo en la que las relaciones entre entidades de un dominio particular (como las letras escritas) son símbolos/manifestaciones de las relaciones entre las entidades de otro dominio (como los números o los Nombres Divinos). Las conexiones de un dominio pueden asignarse a otros dominios. Ésta "ciencia" tiene cierta lógica, pero sus defensores sufíes afirman que sólo puede entenderse parcialmente mediante la razón y, por lo tanto, requiere de la revelación y la realización espiritual para dominarla y comprenderla por completo. En cierto sentido, se podría decir que ésta ciencia oculta se le aparece al no iniciado de forma similar a como la teoría musical se le aparecería a una persona sorda. Tendría que creerle a la persona oyente que una escala menor suena triste y una mayor es más alegre, y qué intervalos son los armoniosos y cuáles son disonantes. Sobre ésta base, una persona sorda podría tener alguna idea de cómo sonaría una pieza musical basándose en la interpretación de una partitura musical, pero sólo a través del poder de la audición se pueden apreciar verdaderamente los efectos de una pieza musical. Del mismo modo, se puede aprender sobre ésta "ciencia de las letras", pero sólo obteniendo una nueva percepción a través de la revelación espiritual, es como se puede apreciar verdadera e inmediatamente éstos sutiles poderes del lenguaje.
Ibn Arabi proporcionó varias metáforas y marcos metafísicos diferentes para explicar éstas relaciones entre el mundo del lenguaje y otros mundos, el más destacado e influyente de los cuales es la «doctrina de los alientos» (que se basa en la imagen coránica de Allah insuflando su Espíritu en el hombre) y la imagen de los «alientos del Misericordioso» (nafas al-Rahman) de la literatura del hadiz, donde Él habla de que es simplemente una articulación de la respiración, y según ésta perspectiva, el "aliento" divino es puro ser, por lo que todo lo que existe es habla divina, un conjunto cósmico de palabras. Dado que los humanos estamos "creados por Allah", tenemos la peculiar condición de ser una "palabra parlante". Por lo tanto, el habla humana, que constituye el lenguaje humano, se hace eco del habla divina, que constituye el cosmos (incluyendo a la humanidad y nuestro lenguaje). La articulación de la respiración de la humanidad no es más que un reflejo, en un ámbito muy limitado del proceso que trae a todo el cosmos a la existencia delimitada a partir del Ser indiferenciado.
Dado que Allah creó el mundo a través de Su palabra, las personas también pueden regresar a Él a través de Su palabra. Por lo tanto, la eficacia de ciertas oraciones o invocaciones, como la Shahada y el Salah al-Fatiha, se atribuye o se explica a través de éstas correspondencias entre sus letras/sonidos, simbolismo numérico, significados y las realidades/fuerzas espirituales que se cree que transmiten. El número de veces que se recita una fórmula también forma parte de ésta correspondencia simbólica. Un shaykh explicó el simbolismo del oficio diario de (al-wazifa), que es la práctica espiritual Islámica que implica la recitación repetida de versículos del Corán o Nombres de Allah en números y momentos específicos para buscar bendiciones, ayuda divina o cambios positivos. Se basa en la constancia, la intención correcta y la pronunciación precisa, que a menudo ligada a oraciones diarias y, a veces, referida como amal si la cuenta es alta. A través de ésta ciencia de números y letras, señalando que el número de recitaciones de éste oficio deletrea "El Profeta" (al-nabi), que también es (casi) numéricamente equivalente al nombre del Profeta Muhammad, (s.a.w.s.) =(M, H, M, D)=22, el sistema operativo simbólico se asume: Para evitar confusiones, entre la distinción especial de cada remembranza [dhikr] y el Nombre Divino, que deriva de su significado y su poder (tasrif), depende en mayor medida de lo que se necesite. El secreto de la remembranza está en el número de sus repeticiones. Su cumplimiento depende de la aspiración espiritual (himma) de quien la practica (sahibihi). Ésto explica por qué la persona con conocimiento no se beneficia (de un dhilo) a menos que el significado sea claro, y por qué la persona ignorante no se beneficia a menos que el significado esté oculto y sea desconocido para ella. De ésta manera, sus entendimientos (divergentes) persisten. En cuanto a cuántas veces se repite una fórmula particular de remembranza, ésto se toma de las fuentes legales transferidas o se deriva por el descubrimiento espiritual. El éxito depende de la costumbre establecida de Allah (Sunnah Allah). Así que la eficacia de las invocaciones está relacionada con el celo (himma) con el que se recita, el número de veces que se recita y su significado completo.
Los discípulos y Shaykhs a menudo se referían a los significados internos de las invocaciones de las letanías, especialmente el Salah al-Fatiha (la invocación principal de la tarbiyah), al explicar cómo funciona la tarbiyah. Varios discípulos me dijeron que el significado interno de la fórmula de buscar el perdón (Astighfür) es buscar el "perdón" por la propia existencia de Allah y suplicar a Allah que "borre" éste pecado de la ilusión de la existencia separada. La Shahada, Lā sāha illā Lāh, "No hay más dios que Allah", como se mencionó, se interpretó como que significaba qué: "no hay nada más que Allah". Se cree que al recitarla borra toda existencia ilusoria hasta que uno alcanza el fand y se da cuenta del verdadero significado de la Shahada.
El Dhikr (Recuerdo/Invocación).
Una lógica simbólica similar se encuentra en el comentario sobre el verso «Aquellos que recuerdan a Allah de pie, sentados y acostados de lado, y reflexionan sobre la creación de los cielos y la tierra» (Sura 3:191): Allah Todopoderoso describió a los que recuerdan/invocan [al-dhäkirin] como personas que rezan y recuerdan/invocan mucho a Allah. Al principio, el recuerdo de Allah es con la lengua, luego con el corazón [qalb] y luego con el espíritu [Ruh]. Por el recuerdo/invocación [dhikr] de la lengua, se encuentra la aniquilación [fană] en los Hechos. Por el recuerdo/invocación del corazón, se encuentra la aniquilación en los Atributos. Por el recuerdo/invocación del Espíritu, se encuentra la aniquilación total del aniquilado, Es luego aniquilado, y luego aniquilado, de modo que sus aniquilaciones son la fuente de la subsistencia [bug]. El recuerdo/invocación tiene una cáscara, un núcleo y un núcleo del núcleo. La cáscara es para la generalidad, el núcleo es para la élite, el núcleo del núcleo es para la élite de la élite, y el núcleo del núcleo es el aceite. En cualquier caso, es necesaria una abundancia de recuerdo/invocación [dhikr]. Aquí se define la jerarquía progresiva de dhikr, que va desde lo externo (la lengua) hasta lo interno (el Espíritu). El dhikr con la lengua conduce al dhikr del corazón, que a su vez conduce al dhikr del Espíritu. Éstos diferentes modos de dhikr también conducen a los diferentes tipos de realización o aniquilación. El dhikr de la lengua es físico, ocurre en el espacio y el tiempo, y es limitado: las personas tienen que comer, dormir, hablar entre ellos, etc. El dhikr del corazón, o la invocación interna, tiene lugar en un nivel de ser diferente y superior, y por lo tanto está menos limitado por éstas restricciones, aunque puede verse limitado al desviar la atención de Allah. El dhikr del Espíritu tiene lugar en un nivel de ser aún más elevado, y como tal puede ser perpetuo; de hecho, apenas puede decirse que tenga lugar en el tiempo y el espacio. Se pueden realizar las diferentes modalidades de dhikr de forma independiente; es decir, se puede invocar con la lengua, pero distraídamente, y por lo tanto, no con el corazón. O se puede invocar silenciosa e internamente con el corazón, pero no con la lengua. Pero el dhikr ideal es aquel que tiene lugar en todos los niveles, aunque desde cierta perspectiva se puede decir que las formas superiores de dhikr abarcan las inferiores.
El Conocedor por Allah [arif billah] en ésta estación está encargado de llenar su realidad interior [bäțin] con Allah perpetuamente mediante la invocación/recuerdo con la lengua, el corazón, el Espíritu y el secreto [sirr]. La invocación/recuerdo [dhikr] del corazón es reflexión [fikra], la invocación/recuerdo [dhikr] del Espíritu es introspección [ibra], y la invocación/recuerdo [dhikr] del secreto es contemplación [nazra].
Ésta es la estación de: "¿Es que no ves como tu Señor extiende la sombra y que si hubiera querido la habría hecho inmóvil? Y hemos hecho que el sol la muestre." [Sura 25:45].. y/a ésta estación alude el hadiz "El mejor dhikr es el oculto [al-khafi]". El mejor dhikr de la lengua es el Salah al-Fatiha; debe practicarse siempre sin limitación, ni número [fijo], ni límite, ni lugar o tiempo establecidos.
De manera similar, en un pasaje citado con frecuencia en las fuentes se escribe: «Se ha dicho que la manera más rápida de entrar en la Divina Presencia es a través del recuerdo/invocación [dhikr] de Allah porque el Nombre no puede separarse del Nombrado. Dado que el invocador [dhäkir] invoca incesantemente el Nombre de Allah, los velos se hacen trizas poco a poco, hasta que el corazón llega a presenciar a Allah directamente. Cuando ésto sucede, el aspirante sosiega el recuerdo/invocación debido a su presenciación del Único recordado/invocado [madhkür]»
Éstos pasajes presuponen una semiótica simbólica en la que lo nombrado está presente en el Nombre y lo invocado en la invocación (dhikr); además, también presuponen una jerarquía ontológica del ser humano que se extiende desde lo externo/aparente (el cuerpo) hasta lo más interno/oculto (al-khafi), donde el invocador humano no se distingue de lo divino invocado. La práctica de la invocación funciona, por lo tanto, haciendo presente lo invocado a través de su símbolo lingüístico (nombre u oración), y conduciendo gradualmente al invocador cada vez más profundamente en sí mismo, hasta que encuentra aquello que se invoca directamente, sin ningún tipo de símbolo lingüístico.
Brevemente, la ciencia de las letras y el lenguaje tienen una jerarquía ontológica, desde lo espiritual/supraformal (rähäni rabbani) hasta lo imaginal/formal (khayali/mithali) y lo sensible (hissi), y ocupa un lugar destacado en la «ciencia de las letras», que los Shaykhs y discípulos invocaban con frecuencia para explicar la eficacia de determinadas oraciones y letanías.
Assalamo Aleikum.