LA CONDUCTA ANORMAL DEL DON.
(La Ética aplicada en un mundo convulso).
Caminaba un hombre entre el ocio y el negocio, pensando en el modo del sobrevivir terrenal, yá que sus esfuerzos y estudio para contable-administrativo, no le dieron un buen resultado, tal y como él deseaba. Entonces, se desplazó a otro país para buscar otra oportunidad, quitándose los pocos escrúpulos que aún le quedaban y pensando solamente en triunfar a cualquier precio. No tenía tiempo que perder. Estaba con mucha desesperación, aunque de esa hazaña de empezar de cero, dependía su postre a futuro. Así que se lanzó a la aventura y recaló en España, aprovechando la oferta del viaje que muchos de sus paisanos le indicaron como un buen destino, yá que otros anteriormente habían apostado y habían triunfado en tal empresa.
Pasaron los años -y aquel sueño- se convirtió en una pesadilla. Se quedó sin el trabajo de contable que le permitía subsistir. Entonces hizo un pequeño grupo con sus paisanos y fundaron una asociación, al amparo de la ley de libertad de asociación. Entre todos ellos, vendieron la idea de la unión para el fortalecimiento de unas incipientes entidades que empezaban a emerger y que podían obtener unas ayudas y subvenciones del estado Español por el tratamiento de grupos minoritarios con riesgo de exclusión.. y así, empezaron los juegos variados para obtener fondos y beneficios, haciendo un negocio familiar -con poltrona incluida- por largos años, recaudando el dinero de los demás, gastando y poniéndose sueldos vitalicios que les permitían llevar una buena vida a costa de los pardillos que confiaban en ese grupo de "unión". Cualquier rastro de ética profesional y personal, se les quedó en el bolsillo del pantalón -que estaba tendido- en el patio de su casa allende de los mares, en el país de donde ellos eran oriundos.
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1. Las normas sociales relativas al bien, arraigadas en las tradiciones históricas y culturales se guían por el comportamiento y el carácter de las personas, constituyendo el ámbito del concepto de moralidad. Si bien existen diferentes moralidades histórica y espacialmente en todo el mundo, cada una desempeña un papel regulador y armonizador en la vida tanto de los individuos como de la sociedad. Cuando se examinan y cuestionan conscientemente las normas que un individuo debe de seguir y los principios del comportamiento que debe poseer, surge una disciplina moral (ética). Así, la ética, o moral, nace como una práctica concreta que examina y analiza la vida humana a través de preguntas sobre las normas que deben seguirse y cómo se debe vivir.
<Los valores morales cambian en las distintas sociedades a lo largo del tiempo. En consecuencia, surgen diferentes enfoques teóricos sobre la moralidad.>
De hecho, por supuesto, los conceptos morales cambian a medida que cambia la vida social. Y escribo deliberadamente "porque la vida social cambia" porque ésto podría dar la impresión de que la vida social y la moralidad son una sola cosa y que sólo existe como una conexión externa, contingente y accidental entre ellas. Ésto es obviamente erróneo. Los conceptos morales se encarnan en las formas de la vida social y son, en parte, los constituyentes de dichas formas. Una forma fundamental de identificar una forma de vida social por separado es identificar las diferencias en los conceptos morales.
Evaluar qué es la moral es sin duda una cuestión de responsabilidad, porque "...lo que estamos discutiendo no es un tema ordinario, sino cómo debemos vivir moralmente."
Ésta observación, como se cita al principio, aún conserva cierto estatus como argumento fundamental -que configura el pensamiento moral-, cuando éste existe. En éste contexto, la cuestión de «cómo vivir», que ocupa la moral en relación con el concepto del bien, ha sido abordada por teorías morales equidistantes desde diferentes enfoques.
2. Nuestra existencia en el mundo, nuestro comportamiento y nuestras relaciones con los demás tienen un fundamento moral en cuanto a aspirar a una vida plena. Nuestros juicios de valores sobre el individuo, la sociedad y la naturaleza conforman nuestra conciencia moral. En éste sentido, la moralidad es un concepto de fundamento que expresa cómo nos entendemos a nosotros mismos, cómo nos posicionamos y, en cierto modo, nuestra autoconciencia. Las relaciones que establecemos con nosotros mismos, la sociedad y la naturaleza adquieren significado como resultado de cierta comprensión y en el marco de los valores que les asignamos.
Al esforzarnos por una vida plena, intentamos vivir dentro de un marco de valores, sin conformarnos con lo que es, sinó estableciendo nuestra existencia moral estableciendo metas para lo que debería ser. Si lo que debería ser fuera simplemente lo que es, hablar de moralidad carecería de sentido. Por lo tanto, la conciencia moral o ética nos moldea como seres humanos, clasificándonos como entidades unipersonales responsables dentro del marco de los valores que adoptamos en nuestras relaciones con los demás y la naturaleza. Así, la existencia moral eleva a la humanidad a la posición de ser responsable consigo misma, con la sociedad y con la naturaleza.
3. La ética, como comprensión de la moral, se convierte así en una disciplina importante. En éste sentido, la ética adquiere significado no tanto como un conjunto sistemático de reglas y normas, sinó como la ciencia de la conciencia moral que aspira a una vida buena. Las normas, reglas y principios vienen dados por la costumbre dentro de la vida moral. Como disciplina, la ética ofrece un marco teórico sobre éstas prácticas y presenta una cierta conciencia o concepción. La moral, valiéndose de ésta conciencia o concepción, intenta preservar o realizar lo bueno y lo correcto.
La moral debe considerarse como el código o gramática de las actitudes y comportamientos que una persona exhibe en la vida, mientras que la ética debe entenderse como las evaluaciones racionales y las interpretaciones científicas realizadas sobre éste código o gramática. Por lo tanto, establecer un vínculo dialéctico entre la ética y la moral surge siempre como una posibilidad.
La visión ética exige la moral, junto con sus normas, para preservar y practicar lo bueno y lo correcto. Por ésta razón, las leyes morales prohíben ciertas conductas, clasificándolas como perjudiciales para una vida buena, mientras que definen otras como beneficiosas y apropiadas para la continuidad del bien. Sin embargo, las leyes o normas morales siempre son secundarias a la ética. De hecho, la idea de que la humanidad es buena para la sociedad y la naturaleza constituye la base de la ética.
La visión ética exige la moral, junto con sus normas, para preservar e implementar lo bueno y lo correcto. Por ésta razón, las leyes morales prohíben ciertas conductas, clasificándolas como perjudiciales para una vida buena, mientras que definen otras como beneficiosas y apropiadas para la continuidad del bien. Sin embargo, las leyes o normas morales siempre son secundarias a la ética. De hecho, el fundamento de la ética reside en la idea de lo que es bueno para la humanidad, la sociedad y la naturaleza y no es parte exclusiva de una sola persona.
4. La ética aplicada como una posibilidad que ofrece garantías.
Las normas, obligaciones y prohibiciones son simplemente juicios de comportamiento correcto e incorrecto, cuyo propósito es preservar y hacer cumplir el bien fundamental.
En teoría, es posible que una persona viva sola, pero incluso en éste caso, la coexistencia con la naturaleza, es decir, con otros seres, es inevitable. Quien aspira a una buena vida también aspira a poseer buenas costumbres. La base de una buena vida es la justicia. La justicia, como fundamento de la propiedad, es el fundamento moral de nuestros valores y comportamientos morales fundamentales, como la imparcialidad, la igualdad, la veracidad y la equidad, así como de actividades básicas como la distribución de bienes y servicios. La noción de justicia, como comportamiento o acción justa, es un elemento fundamental de la moral humana y un valor moral más amplio e importante que las leyes o las normas.
La ética, al centrarse en el comportamiento humano, presupone que la existencia humana se basa en un fundamento moral. El comportamiento de cada individuo presupone al otro, creando una conciencia de coexistencia y, por lo tanto, sentando las bases de la moralidad. En éste contexto, las acciones del individuo, considerando la sociedad y la naturaleza, introducen el concepto de responsabilidad moral, que requiere la autonomía individual. En éste contexto, el fundamento de la moralidad individual es el comportamiento justo, pero éste comportamiento debe surgir de la autonomía y la autoconciencia del individuo. De lo contrario, los comportamientos carentes de autonomía y conciencia, resultantes de la coerción y el azar, no pueden considerarse morales.
5. La autonomía del individuo.
La autoconciencia es el fundamento de la existencia moral, porque a través de ella el individuo se libera del dominio de la sociedad y al mismo tiempo establece su individualidad y su existencia en relación con los demás a nivel moral.
El individuo, como ser autónomo y consciente de sí mismo, reconoce al otro como sociedad, naturaleza o individuo, a la vez que es reconocido por éste. Así, tiene la oportunidad de alcanzar la felicidad imaginada e interiorizar el tipo de relación que se describe como dignidad. Respetar la existencia del otro significa reconocer su autonomía y aceptar la singularidad de su ser. De ésta manera, la conciencia de coexistencia crea un vínculo dialéctico entre el individuo y la sociedad, y entre el individuo y la naturaleza.
Si bien el objetivo aquí no es evaluar las teorías morales, se observa, que los modernos han abordado la moralidad basándose en los conceptos de acción y razón práctica desde el concepto de emoción y el concepto de carácter y educación moral que provienen de los antiguos griegos.
6. La ética y la bioética. Los derechos del pensamiento conservador y la moralidad.
Cabe señalar que éstos enfoques se relacionan entre sí en términos de similitudes y diferencias a nivel teórico, y que presentan importantes problemas. Éste artículo habla del significado de la moral en nuestra vida práctica dentro del marco de la ética aplicada, los tipos de problemas que busca resolver y las posibilidades que ofrece en general.
A la luz de todas éstas consideraciones, ¿cómo podemos definir la ética aplicada? Así como no podemos ofrecer una definición universalmente válida de la ética, definir qué es la ética aplicada sólo puede hacerse desde un marco teórico específico. En éste sentido, si tuviéramos que trazar un marco general, la ética aplicada podría definirse como «el esfuerzo por analizar u ofrecer soluciones a los problemas que surgen en los ámbitos práctico y social con ciertas normas morales». Éste marco refleja una perspectiva tradicional en el sentido de aplicar la teoría moral a la práctica. Por ejemplo, según los parámetros griegos, las normas morales universales deben adaptarse a las condiciones concretas y ser aplicables. En éste sentido, es posible afirmar que la ética aplicada se remonta a los inicios del pensamiento ético.
La ética aplicada es el esfuerzo sistemático por comprender y resolver problemas que surgen en la vida práctica, como la contratación justa o la pena de prisión, en la medicina, el periodismo, los negocios u otras áreas de la vida social. Hoy en día, la ética aplicada se divide en tres subcampos: la ética biomédica, que aborda los problemas que surgen en la investigación médica y biomédica; la ética empresarial o profesional, que aborda los problemas que surgen en la vida empresarial y profesional, incluyendo los de las corporaciones multinacionales; y la ética ambiental, que aborda nuestras responsabilidades hacia las generaciones futuras, los animales y las especies, y el ecosistema y la biosfera en su conjunto.
La ética aplicada, como disciplina independiente, es un fenómeno contemporáneo surgido a mediados del siglo XX, distinto de la metaética, la ética normativa y otras teorías éticas. Toda teoría moral intenta fundamentar nuestras decisiones morales y ofrecer principios generales mediante el establecimiento de una estructura sistemática. Por ejemplo, creer que robar es malo y actuar en consecuencia, si bien conlleva múltiples motivaciones sociales, puede considerarse una elección individual y un juicio de valor. En tal práctica, no se puede hablar de la existencia de una teoría moral específica. Sin embargo, evaluar por qué dicho comportamiento es bueno o malo y justificarlo dentro de un marco específico de principios nos lleva a teorías morales como la deontología o el consecuencialismo.
7. Sabemos que se han elaborado numerosas teorías sobre éste tema desde antaño. Sin embargo, como resultado del predominio del pensamiento científico positivista en las ciencias naturales, el cientificismo ha tenido influencia en las ciencias sociales en general y en el campo de la ética en particular desde el siglo XIX. De hecho, observamos que los estudios metaéticos, que se basan en el análisis lingüístico y examinan los valores con cierta comprensión epistemológica, han cobrado influencia histórica, a diferencia de las teorías morales normativas. «La metaética es la forma más abstracta de pensar en la moral. Aborda problemas metafísicos y epistemológicos como si los valores son objetivos y si las reflexiones sobre ellos pueden sentar las bases para el verdadero conocimiento».
Como se ha visto, los enfoques metaéticos han surgido al abordar el estatus ontológico y epistemológico de los valores, cuestionando si éstos son una propiedad del objeto o un consenso alcanzado por las personas, y también qué tipo de moralidad lingüística existe. Si bien los estudios metaéticos, como resultado de la tradición de la idea analítica, crean un lenguaje científico y abstracto, pero no ofrecen soluciones a los problemas morales que surgen en la práctica de la vida, ni pretenden hacerlo intrínsecamente.
La inmensa devastación está causada por los muchos problemas en nuestras relaciones con los demás, en nuestra vida laboral, en nuestros problemas de salud, en nuestro uso de la tecnología, en nuestra relación con los medios de comunicación o la naturaleza; en resumen, en todas nuestras prácticas cotidianas. Por ejemplo, las injusticias que sufrimos durante el proceso de contratación, la presentación de noticias falsas por parte de los medios de comunicación y los juicios de valor que se debaten en la vida social plantean un problema moral.
¿Existen soluciones morales a todos éstos problemas?
Cuando los análisis y evaluaciones se examinan sistemáticamente y se valoran, nos encontramos con el concepto de ética aplicada.
Las evaluaciones de los problemas que surgen, (como hemos dicho antes), en los negocios, la atención médica, el mundo de los medios de comunicación, los debates sobre mujeres y niños, y las cuestiones sexuales constituyen los temas fundamentales de la ética aplicada. Sin embargo, los estudios en el campo de la ética aplicada pueden agruparse en tres categorías principales. La ética biomédica, que aborda los problemas que surgen en los campos de la medicina y la biomedicina; la ética empresarial, que aborda los problemas que surgen en los ámbitos empresarial y profesional; y la ética ambiental, que aborda la relación entre los seres humanos y la naturaleza y sus responsabilidades hacia las generaciones futuras, conforman el marco general de la ética aplicada. Más allá de éstos, muchos otros problemas surgen como nuevas áreas para la ética aplicada.
8. Hoy en día, el interés por las cuestiones éticas relacionadas con campos interconectados como el trabajo, la salud, el medio ambiente, la tecnología y los medios de comunicación cobra cada vez mayor relevancia. El concepto de ética aplicada surgió inicialmente como resultado de consideraciones sobre los problemas éticos que surgen en el ámbito de la salud. La aparición de diferentes opciones en el entorno creado por las nuevas tecnologías utilizadas en medicina también ha generado problemas éticos como el aborto y la eutanasia. Los principios tradicionales de la profesión médica se han vuelto cuestionables y se consideran inadecuados como resultado del desarrollo de nuevas tecnologías y valores liberales. Por ejemplo, la creencia en que la vida humana es sagrada se ha visto sacudida al considerar demandas como la eutanasia y el aborto, dando lugar así a nuevos debates éticos y evaluaciones morales. Los enfoques éticos de éstos problemas también han allanado el camino para nuevas regulaciones legales.
Existen diferencias significativas entre las principales ramas de la ética aplicada. Mientras que la ética biomédica aborda y debate cuestiones morales relacionadas con un campo profesional específico, la ética empresarial aborda cuestiones más complejas que surgen en el ámbito laboral. La ética ambiental aborda cuestiones aún más complejas relacionadas con el uso de recursos, los hábitos de consumo y nuestras actitudes hacia la naturaleza, los animales y el medio ambiente en general. A pesar de todas éstas diferencias, la ética biomédica, la ética empresarial y la ética ambiental comparten un denominador común. Los avances científicos y tecnológicos han generado transformaciones en la vida social y económica, estableciendo áreas industriales modernas a escala global, a la vez que desencadenan crisis globales. En éste contexto, la ética ambiental examina nuestras responsabilidades hacia las generaciones futuras y otros seres vivos, así como nuestras actitudes y comportamientos que generan contaminación ambiental.
Han surgido los riesgos ambientales, para la salud y seguridad públicas, y el concepto de responsabilidad social en las empresas. Toda empresa necesita obtener beneficios y, por lo tanto, está bien contribuir al bienestar económico y social, dentro de un marco de responsabilidad a tenor de la organización ética profesional que respete el entorno.
Discutir sobre los problemas ambientales creados por los desastres, tienen que ofrecer las soluciones y evaluaciones morales "prevención" que son de vital importancia en el mundo en desarrollo y crecimiento de hoy.
9. Los temas abordados en el marco de la ética aplicada, junto con campos importantes como los negocios, la biomedicina y el medio ambiente, también abren el camino a nuevos y diversos estudios en ética aplicada. Por ejemplo, la ética periodística, o más generalmente, la ética de los medios, ha generado una vasta literatura que aborda cuestiones significativas en el mundo de la información actual. De igual manera, el problema del hambre en algunas partes del mundo, la discriminación contra las mujeres y los diferentes grupos étnicos, los problemas que enfrentan las personas con las objeciones a la violencia y la pena de muerte están conformando nuevos campos de la ética aplicada.
¿Es tarea de la ética abordar todos éstos problemas que surgen en todos los ámbitos de la vida? ¿Existen soluciones que la moralidad pueda ofrecer bajo el nombre de Ética Aplicada? Mientras que otras ciencias sólo intentan comprender y explicar ciertos fenómenos, ¿por qué debería la ética emprender una tarea tan formativa? Debemos afirmar de inmediato que el enfoque de la ética no consiste en predicar ciertos juicios de valor -como lo hacen las ideologías-, pero el pensamiento no puede permanecer indiferente ante la tragedia del mundo contemporáneo. Aquí, es evidente que el enfoque de que la tarea de la ética debería ser el «comprender la realidad, y no transformarla» es ineficaz. Por supuesto, la ética primero hará comprensible la realidad, pero también debe establecer un estándar y avanzar en una visión hacia ella sin convertirse en una doctrina ideológica o religiosa.
10. El problema más importante que enfrenta la ética en general, y la ética aplicada en particular, es la crítica a la imposibilidad del conocimiento moral, que se manifiesta de diversas formas. Éste enfoque, derivado en gran medida de las teorías metaéticas, argumenta que es imposible emitir juicios definitivos sobre lo correcto y lo incorrecto, el bien y el mal, y, por lo tanto, hablar de un conocimiento moral universal y objetivo. Éste enfoque escéptico, (que se manifiesta en diversas formas), tiene un valor monumental. Bastará con considerar aquí algunas de las principales características.
A) El relativismo, que es un contraargumento fundamental que afirma la imposibilidad del conocimiento ético objetivo, postula que cada cultura posee sus propias normas y valores morales, distintos de los de otras. Por ejemplo, la poligamia puede considerarse justa en algunas culturas, mientras que en otras puede considerarse incorrecta e inmoral. Se podrían citar muchos más ejemplos similares. En éste contexto, es imposible hablar de verdades morales universales, yá que las diferencias culturales imposibilitan la existencia de una base objetiva sobre la que se sustenten los valores éticos.
B) Otro contraargumento importante proviene del subjetivismo. Según éste enfoque, los juicios morales varían de persona a persona y sólo reflejan actitudes, comportamientos, creencias y sentimientos individuales. Las proposiciones éticas no pueden juzgarse como correctas o incorrectas cuando no expresan una situación up-acta, en un hecho o una entidad específicos. Por ejemplo, las evaluaciones morales y los juicios éticos sobre cuestiones enunciadas al principio o como la corrección o incorrección de la pena de muerte o si el aborto es un derecho que reflejan las perspectivas individuales, y las opiniones expresadas sobre éstos asuntos no pueden juzgarse como correctas o incorrectas.
Si bien el relativismo y el subjetivismo se consideran dos oposiciones fundamentales, existen otros enfoques éticos y morales, que si lo son, con diferentes nombres, que argumentan que las verdades morales no pueden tener una sola base objetiva. En nuestra humilde opinión, éste enfoque es fundamentalmente defectuoso, yá que el problema de la objetividad no es simplemente una crítica a la supuesta falta de fundamento de las ciencias morales, sinó más bien la extensión del enfoque que afirma la imposibilidad del conocimiento al ámbito de la ética. La ciencia de la ética es posible porque existe un ámbito concreto de existencia en el que se basan los juicios éticos. La historia y la sociedad, dentro de sus tradiciones y lenguaje establecidos, siempre han mantenido su existencia moral. En nuestra humilde opinión, ni el conocimiento ético ni el conocimiento de la naturaleza pueden abordarse dentro de la dicotomía objetividad-subjetividad. El conocimiento ético es posible y posee un carácter dialéctico dentro del contexto que ofrecen la tradición y el lenguaje, que simultáneamente constituyen la base universal del conocimiento ético.
C) Desde sus inicios, las filosofías han abordado problemas tanto teóricos como prácticos. La cuestión de qué es la realidad, así como la de cómo vivir, ha preocupado mucho a la filosofía desde los inicios griegos. En éste contexto, la cuestión de "cómo vivir una vida justa", en el marco del concepto de justicia, examinando los principios que deben poseer las instituciones y prácticas de un estado e intentando establecer una medida para nuestro comportamiento justo: lo que se observa se denomina crítica.
D) Por otra parte, en lugar de imponer ciertos patrones de conducta estructural o un estilo particular de discurso a los individuos y a las sociedades, el principio fundamental debería ser abordar los problemas en el marco de sus conceptos, creando la conciencia que garantice la libertad individual sin limitar la realidad de la ética aplicada, yá que lo uno sin lo otro es insuficiente. La ética aplicada no solo debe buscar soluciones a los problemas que surgen en las relaciones públicas, sinó también asumir las tareas tradicionales de la moralidad, que busca fundamentar valores que trasciendan las prioridades y los caprichos pasajeros de los individuos. De éste modo, debe abordar cuestiones que las personas enfrentan en su vida cotidiana, como la salud, el medio ambiente, las relaciones personales, la educación, la paz, etc. desde una perspectiva moral.
11. Todo lo anterior, puede responder mejor indirectamente, en el contexto del pensamiento racional. De lo contrario, las respuestas a tales problemas prácticos no irán más allá de sesgos personales y evaluaciones superficiales de costo-beneficio que realmente no benefician a la mayoría.
La conciencia que genera la ética aplicada, y la ética en general, orienta a las personas hacia problemas tanto individuales como sociales. La cuestión de cómo se debe vivir conlleva la pregunta de en qué tipo de sociedad se debe vivir. Vemos éste esfuerzo en los escritos antiguos de Grecia, pero desde ésta perspectiva, es evidente que la ética no se limita a centrarse únicamente en el mundo interior del individuo y a alcanzar el equilibrio interior, sinó que también requiere la evaluación de problemas legales, penales, sociales y hasta políticos.
12. Buscar soluciones a problemas prácticos mediante juicios de valor fijos también conlleva un peligro implícito. El autoritarismo puede fomentar actitudes y concepciones totalitarias. Los intentos de imponer ciertos patrones de comportamiento y aplicarlos como normas universales a la vida individual y social pueden legitimar una moralidad ideológica de poltrona. Sin embargo, los peligros de un mundo carente de valores no son menores. Teniendo en cuenta que las actividades humanas cargadas de valores, como la ciencia, la tecnología y el arte, pueden ser autoritarias y, en éste sentido, amenazar las libertades, abordar los problemas prácticos y evaluar las soluciones propuestas con una mirada crítica -debería considerarse la posibilidad que ofrece la ética. De hecho, la tradición y el lenguaje, presentes en toda sociedad, han asumido ésta tarea.
13. A medida que la ciencia y la tecnología se desarrollan, también lo hacen las sociedades; sin embargo, es un hecho que la ciencia contemporánea también plantea problemas nuevos y complejos a la vida humana. Es importante comprender que los estudios en los campos de la Ética aplicada pueden ofrecer nuevas perspectivas para comprender éstos problemas y desarrollar soluciones. La evaluación de las actividades humanas como la ciencia, la tecnología y el arte, y el reconocimiento de sus posibles consecuencias negativas, sólo son posibles desde una perspectiva moral activa y preventiva. La ética aplicada, si bien ofrece soluciones a los problemas que surgen en la vida, debe mantener su autonomía, libre de cualquier imposición ideológica, filosófica o políticas de talante segregacionistas.
Los valores, al hablar del bien y del sentido último de la vida, pueden ofrecer una medida crítica con normas y principios flexibles que mantienen una perspectiva racional. Por lo tanto, la tarea de la ética aplicada no debería ser prescribir valores supramorales, sinó reflexionar sobre las verdades morales existentes.
Assalamo Aleikum.