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jueves, 29 de enero de 2026

LA PARADOJA NO PUEDE SER IGUAL QUE LA REALIDAD.(Estudio-breve comparativo)

LA PARADOJA NO PUEDE SER IGUAL QUE LA REALIDAD.
(Estudio-breve comparativo)
En algunos hechos de la experiencia se encierra una extraña paradoja, hasta el punto de que se impregnan de fe cuando surgen repentinamente en cualquier persona desprevenida. 

Vamos a hacer lo posible por analizar las dificultades y paradojas involucradas de forma justa y completa, pero lo primero que debemos hacer es presentar los supuestos hechos tal y como los relatan los propios místicos, sin comentarios ni juicios.

Supongamos que alguien pudiera desactivar los sentidos físicos para que las sensaciones no pudieran llegar a la consciencia. Ésto sería fácil en el caso de los ojos, los oídos, la nariz y la lengua, pero aunque uno pudiera cerrar los ojos y los oídos, no podría.
En éste sentido literal, se trata de bloquear el sentido del tacto y, de hecho, todas las sensaciones corporales. Sin embargo, éstas sensaciones pueden excluirse de la consciencia. Cualquier deportista sabe que podría recibir un golpe fuerte (o incluso) sufrir una lesión grave, pero no lo expresa debido a la intensa emoción del deporte, pues su mente está completamente absorta en lo que más le importa en ese momento: continuar con el ejercicio. Más tarde, el dolor de esas contusiones y otras lesiones emergen a la consciencia. Si alguien dijera que hubo un dolor en el inconsciente en el momento de esa lesión, quizás sea una posible línea de razonamiento que merezca un comentario, pero lo importante, en cualquier caso, es que no hay sensación de dolor en el estado consciente. No parece haber justificación a priori para que alguien que busca una experiencia mística no excluya todas las sensaciones corporales de su consciencia mediante la concentración y el control mental.

Supongamos qué, tras liberarse de todas las sensaciones, uno continúa su viaje, excluyendo de la conciencia todas las imágenes sensoriales, todas las ideas abstractas, los procesos de razonamiento y voluntad, y todos los demás contenidos mentales parciales. ¿Qué queda entonces en la conciencia? No habrá ningún tipo de contenido mental, solo un vacío absoluto. Se podría presuponer que la conciencia debe desaparecer por completo, que uno debe quedarse dormido o perder la consciencia. Sin embargo, los místicos de la introspección —miles de ellos en todo el mundo— afirman unánimemente que han alcanzado éste estado de vacuidad total de contenidos mentales parciales, pero lo que sucede después es absoluta y completamente diferente a caer en la inconsciencia. Por el contrario, lo que emerge es un estado de conciencia pura, y por «pura» en el mejor sentido de que no es conciencia de ningún contenido experiencial; no tiene más contenido que sí misma.

Dado que la experiencia carece de contenido inherente, los místicos suelen referirse a ella como un vacío o nada, pero también como la unidad e infinitud. Decir que no contiene entidades particulares equivale a decir que no contiene distinciones, o que es una unidad sin diferenciación ni variación. Y como no contiene multiplicidad, es unidad. Decir que no hay distinciones, ni dentro ni fuera de ella, significa que no hay límites que separen una cosa de otra; por lo tanto, es ilimitada, o es infinita.

La paradoja aquí es que debe haber algo positivo, pero que no tiene contenido positivo: yá que es simultáneamente una experiencia de algo y de nada.

Nuestra consciencia cotidiana está constantemente llena de objetos, yá sean físicos, imágenes o incluso nuestros propios sentimientos y pensamientos, que percibimos mediante la introspección o la autorreflexión. Supongamos, entonces, que borráramos todos los objetos físicos y mentales de la consciencia; descubriríamos que, cuando el yo no percibe objetos específicos, es consciente de sí mismo. Quiero decir, que el yo mismo emerge; cuando se despoja de todos los objetos y contenidos psicológicos, se convierte en una unidad de conciencia diversa, de la cual se borra la noción misma de vacío. Ésto es similar a decir que si despojamos todas las partes de un todo, o de una unidad que contiene muchas partes, no nos queda nada más que el todo vacío o la unidad vacía. Ésta es también otra afirmación paradójica.

También se podría decir que el místico se despoja del ego experiencial, y entonces el ego puro, (que solía estar oculto), emerge a la luz. El ego experiencial es el flujo de la conciencia o sentimiento, mientras que el ego puro es la unidad que sostiene el flujo ininterrumpido de la conciencia. Ésta unidad, libre de diferenciación o disparidad, es la esencia de la experiencia mística introspectiva.

Sin embargo, el autor David Hume contradice todo ésto completamente y escribió: “Cuanto más profundizo en el núcleo de lo que llamo mi yo, más me encuentro constantemente encontrando ésta o aquella percepción parcial, es decir, éste o aquel contenido mental parcial, como el calor o el frío, la sombra o el amor o el odio, el placer o el dolor… Pero nunca puedo captar mi yo en ningún momento sin alguna percepción, ni puedo ver nada en absoluto excepto esa percepción…” Hume concluyó de ésto, que no existe tal cosa como el yo o el ego, sinó que la persona no es “nada más que un conjunto o colección de diferentes percepciones… Quiero decir, que no es nada más que mera conciencia o sentimiento”. El ego que Hume niega es, por supuesto, el ego que se considera una sustancia, mientras que lo que el místico afirma es el ego en el sentido en que otros mencionaron de lo que se llamó la unidad trascendental de la percepción interna.

¿Cómo se puede alcanzar ese extraordinario estado psicológico occidental descrito por el místico? Los métodos y técnicas para lograrlo se descubrieron en el Oriente hace mucho tiempo. Éstos estados, y el entrenamiento que conllevan, se lleva a cabo con gran detalle. Constituye las diversas prácticas y tipos de niveles. Además de nuestros ejercicios específicos, conocemos otros ejercicios (de otras escuelas) que se basan en unos esfuerzos tremendos y continuos para disciplinar y entrenar a la mente. Existen métodos entre los místicos occidentales, como la "cesación del pensamiento" (es decir, la exclusión de sensaciones, imágenes, pensamiento conceptual, etc.), que no difieren fundamentalmente de los métodos orientales.

También los místicos cristianos antiguos, por supuesto, enfatizaron en la oración o súplica. Sin embargo, la oración, bien entendida, no consiste en pedir dones, sinó que es un esfuerzo arduo por alcanzar una experiencia directa con Allah, que se produce en un estado de éxtasis místico. La unión con Allah, (según la interpretación cristiana), suele ocurrir solo después de que la mente se haya purificado de todo su contenido experiencial y tras alcanzar un estado de consciencia pura.
Naturalmente, la experiencia mística introvertida no suele adquirirse hasta pasados muchos años de esfuerzo; no ocurre espontáneamente, como ocurre con la extrovertida. Sin embargo, las experiencias introvertidas espontáneas, que el místico no busca, sí que ocurren ocasionalmente.

"Haz la oración con el corazón, no con el ego."

Ahora debemos presentar algunos ejemplos de tales experiencias, seleccionados de la literatura y de una amplia gama de culturas, de tantas épocas y países diferentes como sea posible, con el objetivo de descubrir sus características comunes. Sería apropiado comenzar desde la India antigua. Comenzaremos, como es habitual, con descripciones de estados místicos proporcionadas por personas que vivieron mucho antes del nacimiento de la ciencia y el interés moderno por la psicología, y con frases tomadas de los antiguos bastante abreviadas y breves. A partir de ahí, podemos reflexionar sobre las descripciones más detalladas que tienen los escritores modernos.

Prácticamente, aquellos pensamientos de escuela India tenían una influencia importante para aquella época que se resaltaron en sus textos prácticos, dónde era más importantes el aspecto práctico que el contenido teórico, por ejemplo: en la autodisciplina, la práctica de sentarse en posturas específicas, la abstinencia sexual, etc. Aquellos autores comenzaron mencionando tipos de estados mentales normales, conciencia de vigilia, sueños y sueño sin sueños, y luego continuaron sus descripciones, diciendo:
"El estado, como dijo el sabio, no es conocimiento sensorial, ni relativo, ni inferencial. El estado trasciende los sentidos, trasciende el entendimiento, trasciende toda impresión; es conciencia pura y unificada, en la que la percepción del mundo y toda su multiplicidad se borra por completo. Es una paz indescriptible, es el bien supremo, es el Uno sin igual, es el Ser o el Yo."
La expresión «como dijo el sabio» podría indicar que la primera persona que escribió ésto no afirmó que lo que describía fuera su experiencia personal, sinó que lo atribuyó al «sabio», quien, en éste contexto, sin duda se refiere al hombre iluminado que conoce directamente éste tipo de estado de conciencia. Aunque el pasaje exprese una descripción tradicional, ésto no disminuye nuestra confianza en él, pues es coherente no solo con el espíritu místico presente, sinó también con las descripciones de introspección mística que encontramos en otras partes.
Nótese que se dice que la experiencia trasciende a la posibilidad de expresión; es indescriptible; de ​​hecho, es —más que eso— es una paz indescriptible. Por lo tanto, tenemos dos características compartidas por la experiencia introvertida y el segundo tipo de experiencia extrovertida: que la experiencia no se puede describir, y luego hay dicha o paz. No es un conocimiento sensorial. No debemos tomar la palabra "conocimiento" en su sentido estricto, como solemos usarla, sinó como abarcando cualquier percepción o consciencia. El estado no es un estado de sensación, porque la sensación está excluida de él, y ésto se desprende de la afirmación de que la percepción del mundo y la percepción de la multiplicidad han sido borradas. Además, está "más allá de la comprensión". Sin duda, debemos ser cautelosos antes de atribuir a los antiguos indios la distinción entre la epistemología y la psicología modernas, pero encontramos en todo tipo de escritos místicos antiguos y modernos una palabra como "comprensión", que podemos traducir aquí como “Mente”, “inteligencia” o “capacidad mental.” Ésto se usa para referirse a la facultad de pensar, en el sentido de pensamiento abstracto o conceptual, como una facultad distinta de la sensación. A lo largo de la literatura antigua, encontramos que el pensamiento y la comprensión se excluyen en éste sentido del ámbito de la conciencia mística. Personalmente, no dudo de que éste sea el significado de la frase que “trasciende a la comprensión”. El significado preciso es que éste estado de conciencia solo puede alcanzarse desprendiéndose de los conceptos y percepciones, al igual que uno se desprende de las percepciones sensoriales y las imágenes. Además, el pasaje afirma que éste estado no es conocimiento relativo (es decir, no es un conocimiento de relaciones ni conocimiento inferencial). Por lo tanto, el pasaje afirma que no es la conciencia abstracta de la mente.
Las dos primeras afirmaciones del pasaje son negativas; y obviamente, establecen lo que no es la experiencia. El pasaje continúa, de forma positiva, diciéndonos qué es la experiencia. Es «conciencia pura y unificada». Es «pura» porque carece de todo contenido experiencial, y «unificada» porque contiene multiplicidad. Por lo tanto, es «uno», el único que no tiene otro ni segundo, la unidad en la que no hay diferenciación ni disparidad. Y, que finalmente, es el Ser.

La frase "yo" o "ego" es sinónimo de lo que llamamos —en términos metafísicos— "el ego puro", cuya existencia D. Hume negó, y que la mayoría de los empiristas modernos también niegan. El ego empírico ha sido despojado de todo contenido empírico, y lo que queda es la unidad desnuda del ego puro. Sin embargo, la palabra "yo" o "ego", tal y como se usa en los textos, es sólo un modelo, no una excepción), tiene un doble significado. Es "yo que he alcanzado mi ego puro", pero también es el yo universal o cósmico, que es la realidad última o absoluta del mundo. Éste doble significado proviene de una confusión dentro del pensamiento, o de una ambigüedad lingüística deliberada, porque, según la interpretación del autor, utiliza tres palabras cuyas sutiles diferencias son difíciles de transmitir: intelecto, inteligencia y razón.
El autor también utiliza aquí la palabra «advato», que significa no dualismo o monismo, y es la expresión de una escuela de la India que rechaza el dualismo, aunque consideran el monismo como parte de la verdad última. Su origen se remonta al siglo VII d. C.

El yo individual y el yo colectivo no son entidades separadas, sinó que se unen en una sola identidad. El Ser que todo lo abarca, o el Ser Universal. Ésta identidad, entre el Ser puro y el Ser puro del Universo, (que se revela en la conciencia mística), equivale a la creencia del místico cristiano que dice haber alcanzado con la experiencia mística en la etapa de unión. La interpretación cristiana de la experiencia introspectiva -como unión- y la interpretación de la misma como identidad con el Ser (que todo lo abarca) no son dos interpretaciones unificadas, aunque están estrechamente vinculadas entre sí, una conexión de sinonimia o identidad. La diferencia entre ellas radica en qué, mientras que los intérpretes no dualistas de la India consideran la experiencia como una identidad precisa con el Ser Absoluto, el cristianismo, en concordancia con otras religiones teístas occidentales, como el islam y el judaísmo, insiste en que «unión» no significa identidad, sinó que es algo de menor nivel.

En nuestro estudio sobre la introspección mística, examinamos primero la expresión condensada sin ofrecer más detalles. Simplemente examinamos la esencia de la experiencia, por así decirlo, y luego intentamos aclararla y complementarla con más detalles que la descripción psicológica del mismo tipo de experiencia ofrecida por una mente contemporánea. Seguiremos el mismo enfoque. Comenzamos con un pasaje breve y vago de un escritor del siglo XIX, que dice: "La experiencia, sin el más mínimo esfuerzo, es completamente espontánea." Aunque no le dio a su "experiencia" ninguna interpretación religiosa específica en ningún sentido del término. Por ejemplo, no usó la palabra «Allah». Su relato fue el siguiente: De repente me encontré con amigos o leyendo... sentí que se acercaba un estado psicológico que se apoderaba de mi mente y mi voluntad de una forma irresistible. Y continuaba, según me parecía. Fue como una eternidad, y luego se desvaneció en una serie de sensaciones rápidas, como despertar de una anestesia. 
Éste tipo de expresiones no describen nada coherente, y aún no se encuentran las palabras para hacerlo claro y comprensible. Depende de una desaparición gradual, aunque rápida, del espacio, el tiempo, la sensación y otros factores de la experiencia que llamamos subjetivo. En la medida en que éstos estados despojan la consciencia ordinaria, la sensación de conciencia esencial subyacente se intensifica. Al final, no queda nada más que el yo puro, absoluto y abstracto. El universo se vuelve informe, vacío de contenido. Sin embargo, el yo permanece, aterrador en su intensa intensidad.. El regreso a la normalidad, a los estados de conciencia, comienzan con el primer descubrimiento del poder del tacto, y luego con el flujo gradual y rápido de impresiones y preocupaciones cotidianas. Sin embargo, el misterio de lo que llamamos vida espiritual sigue sin resolverse para ellos, aunque les agradezco que hayan regresado del abismo.. y/a menudo se preguntan, tras despertar de éste estado consciente y desnudo, ¿qué es la irrealidad o la no verdad? ¿Es el yo dubitativo y vacío que se ve presa de un ataque de locura... o éstos fenómenos que lo rodean? [Con énfasis añadido]

Éste pasaje, señala claramente sobre la influencia India que tienen los místicos cristianos, y sugieren, que el lenguaje en sí podría haber sido influenciado por el pensamiento hindú, aunque no hay una razón para dudar de la exactitud de la descripción de la experiencia. Señalar además, que los místicos cristianos estaban influenciados por otros místicos cristianos en su lenguaje, pero ésto no justificaba tampoco cuestionar la exactitud de sus relatos.

En todos los aspectos más importantes, la experiencia es paralela a la experiencia misma de los místicos cristianos y musulmanes, pero en ciertos otros aspectos no es típica y revela un contexto diferente, aunque puede utilizarse para arrojar algo de luz sobre las características individuales que son únicas. Si comenzamos con ésto último, encontramos, que la experiencia inusual adolece claramente del elemento común a todas las experiencias que han tenido. Otra característica es la ausencia de una firme convicción en la realidad objetiva. Por ésta razón, la convicción sigue siendo una fuente inagotable de satisfacción para encontrarse con la realidad. Y otra característica es: que la experiencia no les dio ningún sentido sobre la vida secular cristiana desde el aislamiento en las celdas de los monasterios y conventos.. con lo cual, se hace difícil volver a tener una relación con la realidad misma teniendo los datos encerrados.

Es fundamental destacar y enfatizar que el núcleo esencial de la experiencia introspectiva, (en torno al cual giran todos los demás factores), está unificado, o mejor dicho, es uno y el mismo, y que se llega a la experiencia mediante la desaparición de la sensación y otros factores de la experiencia, que es una frase que abarca todo el contenido empírico de la conciencia. Lo que queda es, en realidad, la nada «el vacío» y «un estado informe de desnudez», aunque el yo tiende a conservar su intenso ardor. Es, de hecho, «la conciencia de una esencia latente», que es un sinónimo de «conciencia pura». También es «el yo puro, absoluto y abstracto que permanece tras la desaparición de la multitud de los contenidos empíricos». Ésta es la paradoja central de la conciencia mística, introvertida; quiero decir qué, aunque es algo negativa, es una ausencia pura con una experiencia positiva. Y aunque es consciencia, es consciencia de una existencia parcial.
Y podría surgir la pregunta: ¿Y las oraciones y dhikrs -sin que entre el yo (ego) en acción- son más auténticas de llegar a dónde tienen que llegar directamente?  
Bien.. lo característico de la principal tradición mística, tanto en Oriente como en Occidente, es que el yo individual abstracto, que emerge tras la desaparición de la multiplicidad, se identifica, (en cierto sentido), o está unido con el yo universal del mundo, o el Uno, o el Absoluto, Allah. Aunque nadie enunció explícitamente ésta condición, vamos a destapar el melón de las palabras que parecían expresar una «conciencia sustancial o latente» que trasciende a la individualidad, de lo que solemos llamar el yo. En cualquier caso, no cabe duda de que las experiencias de los místicos se caracterizan como la unión del «yo elevado» con el yo universal, o cierta participación en su naturaleza. En cuanto a las características restantes, vemos que la "experiencia" sigue siendo indescriptible y no podemos humanamente entenderla del modo intelectual o hacerla más clara o comprensible.

Es importante recordar, que actualmente, no cuestionamos si éstas experiencias, (como las de los diversos autores), son experiencias genuinas de algo objetivo, o si son meras alucinaciones, delirios o ilusiones, como creen los escépticos. Nos interesa únicamente describir y clasificar las experiencias afirmadas por los místicos, y luego plantearnos las preguntas sobre su validez y solidez. Como han argumentado muchos otros, las experiencias místicas poseen un conjunto básico de características comunes a todos los tiempos y lugares. Éste paradigma es simplemente un paso preliminar para discutir si, incluso si existe un conjunto de características comunes con un argumento sólido para creer que el místico entra en contacto directo con una realidad objetiva a la que ninguna otra persona puede acceder de ninguna otra manera.
Parece claro qué, (como hemos dicho antes), existen ciertas características comunes entre las experiencias místicas presentes en todas las religiones, culturas y períodos históricos, aunque no podemos esperar que se describan en todas partes con las mismas palabras. Al contrario, debemos de esperar una enorme diversidad de vocabulario, estilo y modos de expresión. Por lo tanto, debemos ser capaces de penetrar el velo de las palabras hasta el conjunto de las experiencias que envuelven. Debemos ser capaces de reconocer la misma experiencia, a pesar de que se describa con lenguajes muy diferentes. Ésto es especialmente importante cuando pasamos del misticismo oriental a la atmósfera religiosa y las culturas completamente diferentes de los místicos. De hecho, puede sorprendernos encontrar una sorprendente similitud entre el lenguaje de los místicos de oriente y el de algunos místicos cristianos, aunque éstos últimos se limiten, en la medida de lo posible, a la descripción sin interpretación. Sin embargo, en la medida en que la interpretación penetra en la descripción, el vocabulario utilizado también por los indios tiende a divergir radicalmente de los místicos musulmanes y de los cristianos.

Se dijo: "El alma humana no tiene diferencias ni distinciones y por eso no siente nada más que soledad." Con la excepción de la interpretación teológica de la experiencia mística, que es como una visión Superior, el resto de éste mensaje aborda una experiencia mística pura, sin interpretación, de una manera que permite atravesarla. Una característica que muchos enfatizan, es que la experiencia tiene que carecer de imágenes, y con ésto se refiere a lo que la mayoría de nosotros hoy en día entendemos: por imágenes sensoriales, (como muchos afirman claramente en pasajes similares). Afirman que la experiencia no tiene diferenciación ni variación. Por lo tanto, no hay multiplicidad, ni "los diversos factores que encontramos en nuestras experiencias habituales, que por supuesto, incluyen sensaciones y pensamientos, no así como imágenes". Por lo tanto, el alma "no sentirá nada más que unidad", que está simultáneamente unida en una sola identidad en esa parte profunda del alma. La paradoja fundamental de la conciencia introvertida reside en la afirmación cristiana de que ésta unidad está vacía y no tiene contenido, pero es "luz eterna". Si comparamos ésto, vemos que las experiencias registradas —una de un místico de oriente y otra de un místico católico occidental— en el transfondo, no son idénticas, son paralelas. Cabe destacar también, que en la época medieval occidental, se desconocía por completo la existencia de la experiencia India, lo que hace totalmente imposible que se vieran influencias de una con la otra.

Se escribió en alguna parte:
"Éstos hombres iluminados, poseedores de espíritu libre, se elevan por encima de la razón a una visión desnuda, sin imágenes, donde moran las convocatorias eternas que los atraen hacia la unidad divina."
Éste anterior mensaje no deja lugar a dudas sobre lo que se entiende por «imágenes». Y así, observamos, que acabamos de citar que la esencia de la experiencia reside en ésta visión desnuda (limpia) y sin imágenes: el descubrimiento del Uno, o la unidad Absoluta, que aquí se une a la divinidad.
Allí se produce una unión sin distinción, y los iluminados encuentran en su interior una contemplación esencial que trasciende y supera la razón. 

Repasamos ahora lo qué se hizo con ella al interpretarla desde una perspectiva teológica cristiana: "La inclinación es fértil e impregna cada estado y cada ser, sumergiéndose en un abismo de dicha insondable e ineludible, donde la naturaleza del Dios Trino en las tres Personas se encuentra en una unidad esencial. Según los místicos cristianos, se contempla ésta dicha: que es una pero sin camino, tanto que en ella cesan y se desvanecen todas las distinciones humanas y toda luz se transforma en oscuridad absoluta." [Fin de la cita]> Así pues, en esas tres Personas, ¿dónde está el lugar para la unidad esencial sin tales distinciones?.. pues éste estado tan simple pone énfasis en lo abstracto y niega el monoteísmo puro.. ¿Es Uno o son trescientos? ¿Porqué no tiene un camino? ¿Porqué la luz se tiene que transformar en oscuridad? ¿Dónde están ustedes entonces? 

Ningún elemento de éstos términos lingüísticos son nuevos o extraños, yá que provienen de la explicación de los Griegos, Romanos y hasta de los mismos idólatras del antiguo Egipto. En cuanto «al abismo sin fondo» y «el profundo abismo», son palabras que supuestamente los místicos cristianos suelen usar para referirse al infinito. (..) Vinculan «la profundidad sin fondo», que se puede comparar con las mismas palabras utilizadas en Bohemia. 
«La dicha sin camino» significa: la ausencia de una ruta o Destino final.. por lo tanto, ¿están perdidos?.
En cuanto a la frase: «toda luz se transforma en oscuridad absoluta», entra dentro del parámetro del conjunto de las metáforas comunes, que son comunes entre los místicos cristianos, pero no introduce un significado verdaderamente nuevo. La oscuridad es una metáfora que significa la ausencia de cualquier distinción. Quizás la metáfora derive del hecho de que todas las distinciones visuales tienden a desaparecer con la oscuridad. No obstante, esa frase, en sentido contrario, tiene más lógica: "la oscuridad desaparece con la luz".

El hombre que contempla las maravillas de Allah, entra en una unidad sin distinción, en dónde existe una revelación de Luz eterna. No hay oscuridad excepto la que yá está presente en la paradoja fundamental de la experiencia del vacío negativo. 

Decir que "Allah es Luz sobre Luz" es una metáfora común de Su bondad infinita y poderío.. pero, no nos olvidemos de que son Sus propias palabras, YHWH. 
No obstante, las metáforas, (en el misticismo cristiano), generan a menudo más paradojas que ilustración. Así, hablan de la visión como de un misterio vertiginoso, como si se tratara de un viaje a cualquier agujero negro del universo. 

(No puedo resistirme a citar un texto de los místicos cristianos, (para reflexionar), más por su cuenta en poética que por su lenguaje.. y dice:
"El abismal camino Inferior de Dios es tan oscuro y tan absoluto que engulle en sí todo camino o actividad divina.." y "..  nos despojamos de todo menos de nuestros propios cuerpos, y volamos lejos sobre los amplios mares, donde nada creado puede hacernos regresar." Osea, el lenguaje es propio y notable). Nótense las palabras: "Abismal.. Inferior.. oscuro.. absoluto.. engulle.. nos despojamos de todo menos de nuestros propios cuerpos.. volamos lejos.. sobre amplios mares.. nada creado puede hacernos regresar." En fin, parece un viaje al centro de algún agujero negro del universo. ¿Y el alma y el espíritu dónde se han quedado aquí?

Obviamente, reconocemos aquí, la falta de la esencia de la conciencia descriptiva introspectiva y solamente vemos la trascendencia del contenido mental —sensaciones, imágenes, conceptos y cualquier otro material empírico—, y así es como borran la unidad con la desaparición de la actividad divina. Nos encontramos innumerables pasajes en sus obras que lo confirman. He aquí uno de ellos: "La actividad cesa en ésta Divinidad vacía, y entonces el alma alcanza su máxima perfección cuando es arrojada al desierto de la Divinidad, donde no hay actividad ni forma, de modo que se sumerge en ese desierto y se pierde allí, dónde su identidad se destruye".  (Eckhart y otros místicos católicos del siglo XIII) 
Es decir: <No hay actividad en ésta unidad vacía, pero se alcanza la perfección cuando el alma es arrojada al desierto de la Divinidad donde no hay actividad ni forma, de modo que se sumerge (el alma) en ese desierto y se pierde allí, dónde su identidad se destruye..> ¿Eso es muy cruel? Están poniendo el horizonte verdaderamente oscuro y sin movimiento en la divinidad Creadora. 

(Mantendremos la quietud en el silencio por la ausencia del movimiento para que no sea destruida la identidad.)

Para Eckhart, la experiencia se alcanza mediante el método habitual de la conciencia vacía, y lo expresó, cómo si se tratara de un nacimiento: "..y las multitudes son los factores del alma y su actividad; como la memoria, el entendimiento, la voluntad y todas sus variaciones. Debes dejarlos atrás: las percepciones sensoriales y la imaginación. De ésta manera, y de ninguna otra, puedes experimentar ese nacimiento." Bueno, no es necesario que nos preocupemos ahora por lo que Eckhart quiso referirse sobre la experiencia introspectiva como "éste nacimiento", ni porqué llamó a las diversas facultades mentales como la memoria, la percepción y la imaginación "factores del espíritu" cuando se refirió a ellas como "multitudes" de las que uno debe apartarse. Como poeta del siglo XII, tenía su propio y característico lenguaje. Lo que debemos destacar es: en qué medida los místicos cristianos seguían éstos pasajes que son de contenido empírico sin camino.
Más adelante Eckhart observó y afirma: "El espíritu humano es impulsado poderosamente hacia el vórtice del que se originó el espíritu. Y allí el espíritu no necesita números para obtener conocimiento, pues éstos sólo se usan en el ámbito del tiempo, en éste mundo imperfecto y defectuoso. Nadie puede arraigarse en la eternidad sin trascender el concepto de número y Dios guía al espíritu humano a través del desierto en su propia unidad, que es la Unicidad pura."
En éste texto encontramos que sólo la experiencia de la unidad, está desprovista de distinción o diferencia; debe necesariamente ser “sin lugar” y “sin tiempo”, porque el tiempo y el lugar son las condiciones necesarias para la multiplicidad y la pluralidad. 
Más adelante, hay pasajes en que Eckhart salta cómo un atleta de barra fija entre los doseles del trascender del tiempo, la unión mística con Dios o con la divinidad, y un cierto panteísmo amodosado y acuerdos entre la introspección mística en todas las épocas y culturas. Después Eckhart no dice que la experiencia sea sin lugar, sinó sólo sin tiempo. De hecho, la ausencia de cualquier mención explícita del lugar es insignificante.

Debemos responder a ésto.
Primero: Debemos señalar que hay ciertas expresiones metafóricas utilizadas por los seguidores del Tasawwuf Islámico para describir sus experiencias que no se limitan al vocabulario lingüístico que es utilizado aquí por Eckhart y también por Rosebrook y que son casi comunes para los místicos cristianos. Vemos entonces una clara diferencia entre los seguidores del Tasawwuf y los místicos cristianos. Si eran esas perspectivas, las que ellos -(los místicos cristianos)- seguían, en realidad.. ¿Qué clase de misticismo estaban fabricando para llevarse bien con los cánones católicos? 
Así también, Sueaux habla de su experiencia como “el misterio vertiginoso”, una frase que paradójicamente abarca tanto los aspectos negativos como los positivos en una sola expresión. El uso generalizado de metáforas negativas entre los místicos cristianos apunta al hecho de que su experiencia adolecía de distinción, aunque la mayoría de ellos preferían utilizar un lenguaje figurativo en lugar de tantas descripciones abstractas y literales.
Por supuesto que no puedo examinar aquí las descripciones de las experiencias de todos los místicos cristianos; hay más de cien nombres en la bibliografía compilada de Maybe en impresión y edición de tapa blanda de Meridian. 
Quizás el tema principal se podría enfocar más fácilmente si nos preguntáramos: La experiencia introvertida de la llamada S. Teresa, ¿coincide en sus elementos esenciales con la de Eckhart y Rosebrook, o difiere fundamentalmente de ellas? Si es la misma, ¿cómo podemos explicar la diferencia del lenguaje? Y S. Francisco de Asis, ¿seguía también esas posiciones? 

Hemos elegido para la comparación, como Eckhart & S. Teresa & S. Francisco de Asis, que nos proporcionan el mejor estándar posible para éste tema. Sería difícil pensar en otros místicos cristianos con tanto renombre y tan completamente diferentes, o que sean polos opuestos, que difieran entre sí en personalidad, temperamento, capacidades mentales y actitudes generales.
Si uno pudiera imaginar que Eckhart y S. Teresa & S. Francisco de Asis se hubieran conocido a lo largo de los siglos, sería ciertamente asombroso descubrir qué, al hablar de la unión con el Ser Superior se referían a experiencias completamente diferentes. Pero la diferencia radica en qué, en realidad, hablan de propósitos completamente opuestos. Si existiera una experiencia tan radicalmente distinta entre los místicos cristianos —una experiencia que erróneamente han llamado «unión»—, sería asombroso que éste fenómeno nunca fuera descubierto por ellos mismos. De hecho, no se menciona en ninguna parte de sus escritos. Es evidente que todos asumen que existe una gran experiencia a la que se refieren como «unión» y todos creen compartirla, aunque en distintos grados, tal cual le sucedió a S. Juan de la Cruz y otros.

Los siglos separan a Eckhart de S. Teresa, al igual que una distancia geográfica y cultural, la misma que separa a Alemania de España. ¿Nos hace ésto más propensos a pensar que por unión con Allah se pueden referir a unas experiencias completamente diferentes? 

No es razonable suponer en tales circunstancias que las experiencias de S. Teresa y S. Francisco de Asis y S. Juan de la Cruz fueron las mismas que las de “unión”, pero que con ésta expresión querían decir cosas completamente diferentes, y que debido a su conexión nunca descubrieron dónde estaba la diferencia entre ellos. La pregunta ahora es si la experiencia de S. Juan de la Cruz es la misma que la descrita por Eckhart, a la que llamó «unidad sin distinción ni diferencia». De ser así, S. Teresa también debió haber tenido ésta experiencia, según sus relatos. Aunque, hasta donde sabemos por consulta e investigación, S. Juan de la Cruz no utilizó ninguna frase que coincida exactamente con la afirmación.

(La disparidad no conduce a la inconsciencia ni a la subconsciencia.)

[A medida que el alma aprende a establecerse más en lo espiritual, el trabajo de las facultades bestiales y sus acciones parciales cesan, a medida que el alma se une cada vez más en un acto puro.]

"Cuando el sufí alcanza la unidad absoluta y pura con el Uno y la unidad, la ética alcanza la culminación de su ascenso y sublimidad. No hay ascenso que la supere, pues el ascenso implica multiplicidad... es un ascenso de un lugar a otro. Cuando se elimina la multiplicidad, surge la unidad y cesan las relaciones." (Al-Ghazzali)

En Allah no hay dualidad. En esa presencia no hay «yo», «nosotros» ni «tú»; «yo», «tú», «nosotros» y «Él» se convierten en uno... siempre que no haya diferenciación en la unidad, yá que «la petición», «el buscador» y «el camino» se convierten en uno.

Éstos textos no mencionan todas las características comunes de la experiencia introvertida, pero sí mencionan la característica esencial, es decir, la unidad absoluta, de la cual se excluye toda multiplicidad. Al-Ghazzali afirma que en la experiencia no existen relaciones, lo cual se deriva naturalmente del hecho de que no existen entidades distintas a las que se puedan vincular las relaciones.  Shabistari enfatiza la fusión e integración de las personalidades individuales con el Uno, como un aspecto de la experiencia. 
Abu Yazid al-Bistami como modelo del lenguaje acrítico que solían usar los sufíes en épocas precientíficas, ahora podría identificar los elementos esenciales ocultos en éste estilo desafortunado y reconocería que éstos elementos son los mismos para Al-Ghazzali, Shabistari y todos los demás de los sufíes introvertidos.

"Hay quienes sirven a Allah con el corazón. Y otros que miran con sus ojos fijamente a la nada." (Shaykh Muhammad Al-Ghalli)

Aquel a quien se le concede ésta experiencia suprema pierde el realismo de su mente, pero cuando regresa de tal contemplación a la razón, la encuentra llena de lo divino, con un esplendor fluido.

Assalamo Aleikum.