LOS PARÁMETROS MORALES para el CREYENTE. (Didáctica social)
Para empezar, éste tema podría llamarse también, "La fila de la ética entre el individualismo y la vida social", e inmediatamente nos vienen a la mente varias preguntas, como: ¿Es la tendencia moral de naturaleza individualista, es decir, una moralidad personal? ¿O es una moralidad social que está basada en la idea de la sociabilidad? ¿O se basa en el equilibrio y la coordinación entre los deseos del individuo y la sociedad? ¿Y hasta qué punto interviene en las creencias?
Bien. Vamos a comenzar utilizando el método del análisis histórico para determinar que la realidad respaldada por los registros históricos -desde la antigüedad- es que las creencias morales se basan en dos fundamentos completamente diferentes: uno está relacionado con las creencias morales y religiosas y el otro con el aspecto de la metodología en la gestión del gobierno, llamada política. Encontramos qué, antiguamente éstas dos fuentes no estaban relacionadas, pues la primera era el nombre de Ley y la segunda estaba bajo el nombre de los Profetas. Encontramos qué, ésta misma distinción entre ambas prevalecía en la Edad Media, yá que existía una moral oficial dictada por las condiciones existentes que organizaban a las autoridades de forma jerárquica, junto con la santidad personal predicada por los místicos y que estaba comprometida a practicarse en sus vidas.
Los estándares morales —basados en la moral personal y la moral dictada por la situación política, es una forma que aún vemos hoy— aunque es algo que cualquier teoría moral precisa debe abordar.
Después, la moralidad individual fue asimilada como un problema en la filosofía de los valores, afirmando inicialmente que la vida tiene dos aspectos: uno controlado por el individuo y otro que era controlado por la sociedad.
Para que exista la servidumbre absoluta, el individuo no tiene más remedio que necesitar una ley moral que dirija sus acciones en la medida en que disfrute de su libertad. Algunos podrían llegar a decir que el individuo no tiene más remedio que someterse a la costumbre moral acordada por la comunidad, pero no encuentro en ésta situación nada que convenza a ningún estudiante de antropología. La humanidad ha presenciado todo tipo de tragedias, como el canibalismo, los sacrificios humanos y las decapitaciones, pero todas estas escenas dolorosas fueron eliminadas como resultado del despertar de la conciencia moral y su protesta contra éste salvajismo que había sido aceptado durante mucho tiempo por la opinión pública. Si una persona quería vivir la vida ideal que se le facilitaba, tendría que aprender a criticar las tradiciones y creencias acordadas por las tribus que la rodeaban.
De lo anterior se desprende claramente qué, la humanidad retorna a sus fundamentos y principios en las formas de tradiciones, o si se prefiere, «costumbres». Sin embargo, "la ciencia de la ética no se limita a presentar únicamente el deber hacia el prójimo, por muy acertados que estemos al apreciar dicho deber." No se puede lograr una vida feliz si creemos que la actividad humana debe dirigirse sólo al cumplimiento de algunos deberes importantes y nada más. Debe haber otro objetivo, que es esforzarse al máximo para alcanzar los significados más elevados de la personalidad. Sí, el hombre es una criatura social, pero tal afirmación no es del todo absoluta, yá que el carácter social del individuo no lo es todo.
La costumbre: Es una herramienta o norma para regular la moralidad en cualquier sociedad, pues es el producto de la experiencia colectiva y la sabiduría acumulada de la comunidad. Funciona como una ley, aunque no está escrita, y sus creadores no son un grupo o clase específicos, sinó un proceso colectivo, aunque involuntario. La costumbre, por lo tanto, se refiere al conjunto de normas que las personas han seguido generación tras generación y que se sienten obligadas a respetar por temor a las consecuencias sociales de violar tales normas.
La costumbre se divide en dos categorías: la costumbre general, que es lo que es universalmente aceptado por la gente de un país o nación, como el uso común del término "divorcio" para describir la disolución de un matrimonio; y la costumbre específica, que es lo que es aceptado por la gente de un país pero no por la de otro, o por un grupo pero no por otro, como el uso común del término "animal" para referirse a un caballo.
Como dicen los mensajeros del pensamiento, el hombre está dotado de pensamientos, sentimientos e instintos que pueden ser sabios o necios, nobles o viles, rebosantes de amor o inspirados por el odio. Pero para que su vida sea verdaderamente soportable, debe haber un espacio para lo mejor de éstos pensamientos y sentimientos. Porque si es cierto, que un grupo pequeño encuentra la felicidad en la soledad, también lo es que un grupo aún más pequeño puede encontrarla en una sociedad que no reconoce la libertad individual de acción.
El individualismo moral en éste sentido, no se encontraba entre aquellos filósofos que lo glorificaron. El filósofo alemán Nietzsche (a finales del siglo XIX), ensalzó el individualismo, afirmando que era una forma humilde, aún inconsciente, de la voluntad de poder, donde el individuo se contenta con liberarse de las ataduras de la sociedad, yá sean las del Estado o las impuestas por la Iglesia. Ésta era la visión de los existencialistas: si examinamos el problema moral con detenimiento, descubriremos que es, ante todo, un problema personal caracterizado por la naturaleza dramática e histórica de cualquier otra experiencia vivida.
La realidad que se establece en la filosofía, es que los humanos, así como los animales superiores, pueden describirse como seres vivos en todo el sentido de la palabra. Cualquier bien o mal que le suceda a un individuo le afecta como un todo, no solo a una de sus partes individuales. Si sienten dolor en los dientes o dolor en la parte posterior del pie, quien lo siente es como una entidad unificada. Éste dolor no ocurriría si no hubiera una cadena de nervios que conecta la fuente del dolor con el cerebro. Sin embargo, si un campesino en el valle se ve atrapado por una tormenta de nieve, no significa que el gobierno de la capital esté resfriado. Es por eso que sólo el individuo tiene la responsabilidad del bien y del mal, no solo como una parte de ese individuo o grupo de personas. La creencia de que el bien y el mal le pueden suceder a todo un cuerpo social y de forma aislada de sus miembros individuales es incorrecta.
La noción del bien o del mal es una creencia moral y religiosa, pero no puede ser un facsímil de la política. Además, es un error que nos lleva a los regímenes dictatoriales y, por lo tanto, conlleva sus peligros.
Por lo tanto, la vida moral se ha vinculado desde el principio al carácter de una actividad con propósito, orientada a alcanzar una meta o propósito. La experiencia moral es toda la experiencia que una persona experimenta al ejercer su voluntad o al realizar cualquier esfuerzo voluntario, yá sea para alcanzar una meta personal o para cambiar el mundo que la rodea e influir en otras personas.
Respecto a los derechos del individuo ante la sociedad, se argumenta que la moral, en éste sentido, es un intento de convertir al hombre en un ser más sociable de lo que la naturaleza bruta pretendía que fuera. Así, podemos decir que la intensidad y la tensión asociadas a las normas morales se derivan de que el carácter social de la humanidad es solo parcial. Sin embargo, ésto es solo una verdad con medidas. Muchas de las cosas que se consideran buenas en la humanidad se deben a que el hombre no es completamente social. El individuo tiene su propio valor intrínseco y, por lo tanto, una parte crucial de la defensa del bien común consiste en permitir a los individuos un grado de libertad que no perjudique claramente a los demás. Ésto es lo que da lugar al conflicto constante entre la libertad y la autoridad, y es lo que limita el principio de que la autoridad es la fuente de la virtud. Así, el individuo, en todas sus acciones importantes, yá no es una entidad separada, sinó que se ha vuelto dependiente de una determinada organización social.
El señor Russell afirmó que el bien del individuo reside en la armonía de sus deseos, y basó su argumento en la historia de Robinson Crusoe, el hombre que vive solo, en quien ve un conflicto entre la fatiga y el hambre.
Por ejemplo, supongamos que existe un conflicto entre el esfuerzo agotador del presente y el hambre que se espera mañana. El esfuerzo que implica soportar dificultades en el presente para proveerse de sustento en el futuro encarna todas las características de lo que llamamos esfuerzo moral. Vemos que elevamos el estatus de quien realiza tal esfuerzo y devaluamos el de quien no lo hace, porque esforzarse en el presente por el fruto esperado en el futuro requiere autocontrol para no dejarse llevar por los caprichos del presente. Sin duda, aquel Robinson Crusoe albergaba varios deseos, cada uno más intenso en un momento determinado que en otro. También demostró que si actuaba según el deseo dominante del momento, se perdería otros deseos qué, de haberlos tenido en cuenta, habrían superado ese deseo cumplido. Y cuando sopesa sus deseos de ésta manera para saber cuáles satisfacer y cuáles sacrificar, está utilizando su inteligencia. Y si ésta inteligencia crece y progresa, el deseo de una vida de aspectos consistentes crecerá con ella.
Tomemos como ejemplo la curiosidad intelectual, con moderación, infunde satisfacción en el alma, mientras que el consumo de aditivos causa una euforia en el momento presente, pero es una falsa felicidad seguida de arrepentimiento. Si de repente desembarcáramos en aquella isla habitada por el señor Robinson Crusoe y lo encontráramos estudiando plantas, sería mejor, en nuestra opinión, que encontrarlo borracho. La razón de ésta desaprobación y de esa aprobación son las reglas de la moral.
La mayoría de la gente rara vez recuerda qué: la política, la economía y la organización social en general se clasifican como medios, no como fines. De hecho, nuestro pensamiento es eclepto-social y tiende a lo que podría llamarse una "creencia errónea en el pensamiento gerencial": la visión tradicional de la sociedad como un todo unificado, una entidad perfecta cuyas partes están interconectadas. Nos gusta pensar en ella como una imagen agradable de lo que debería ser un estado ideal, donde todos los elementos están intrincada y precisamente entrelazados, como un organismo vivo. Pero la sociedad no surgió, o al menos no debería surgir, para ser un modelo objetivo o aplicado medido con tales estándares teóricos. Más bien, existe para lograr una vida feliz para sus miembros. En realidad, el valor último al que aspira la sociedad es el valor de los individuos, no el valor de la sociedad como sistema previo establecido.
En sí, lo que se entiende por una sociedad sana no es otra cosa que un medio para proporcionar razones de una vida feliz para los individuos que viven en ella, no algo ideal que tenga su propia existencia separada de éstos individuos.
Pero a pesar de la gran importancia que el señor Russell enfatizó para el valor moral del individuo en su sociedad, él creía que era necesario restringir el control del individuo si es brutal, pero si no lo es, deberíamos hacer todo lo posible para que sea lo más grande y fuerte posible. El objetivo de la educación no es que todos los individuos piensen de la misma manera, sinó que cada uno piense de la manera que exprese plenamente su propia personalidad.
Aquí nos preguntamos.. Si el señor Russell eleva el valor moral del individuo, ¿puede éste vivir aislado de los demás?
Se puede decir que la esencia del problema moral reside en la interacción humana con los demás. La ética es la ciencia normativa del comportamiento de los seres vivos en las sociedades. Éste comportamiento humano solo es posible para el individuo que posee razón, y por lo tanto, las sociedades se basan en la premisa de que el individuo es parte inseparable del grupo o comunidad, un miembro conectado e inseparable de la sociedad. Es difícil considerar la ética sin considerar las relaciones que existen entre las personas, yá que reglas morales como "no romper una promesa", "no mentir" y "no robar" presuponen un mundo de otras personas, y el comportamiento moral a menudo se describe como un comportamiento que cuida a los demás.
El bien es fundamentalmente una idea social destinada a eliminar el conflicto entre las personas, y que éste conflicto no surge sólo entre individuos, sinó también entre diferentes deseos dentro del mismo individuo en diferentes o variados momentos, o incluso en el mismo momento, incluso si es un individuo solitario como el señor Robinson Crusoe.
Si trasladamos la investigación del individuo aislado a la sociedad donde se entrelazan los deseos de muchos individuos, encontramos que las cuestiones de moralidad son más importantes y complejas, porque el conflicto entre los deseos de muchos individuos es más difícil de resolver que el conflicto que existe entre los diferentes deseos de un solo individuo. La sociedad toma dos caminos para refinar los deseos de sus hijos: la ley y la educación. A través de la ley, se castiga la conducta desviada, y a través de la educación, se refina a los individuos de una manera que los inclina a dirigir sus deseos de una manera que sirva para el bien de toda la comunidad.
Enfatizando la importancia de distinguir entre sentimiento y acción. Sin duda, la acción realizada por el individuo es el aspecto que concierne al estado, y no le importa si ésta acción requerida está rodeada de satisfacción o angustia. Sin embargo, por otro lado, es imposible que una persona siempre haga todo correcto en todas las circunstancias (a menos que esto esté precedido por una sólida guía sobre sus deseos).
El bien de la sociedad también reside en su orientación hacia los demás, pues ésta orientación, o altruismo, es lo que distingue las cosas moralmente buenas y una persona es descrita como verdaderamente una persona moral.
Algunos santos y ascetas se aislaban de la sociedad para cumplir sus deberes morales en solitario, pero el hombre común aún vive y seguirá viviendo en sociedad para defensa del bien común.
El valor del discernimiento no estaba asociado como una actividad realizada por la mente, sinó por ciertos "sentidos internos" creados por Allah específicamente para éste propósito. Por ejemplo, el sentido moral nos impulsa, mediante "emociones intensas", a buscar la mayor felicidad para el mayor número de personas. Obviamente, se aprendió que los juicios morales no pueden justificarse definitivamente solo por la razón. En la búsqueda de la propia felicidad suprema, no se puede infringir el derecho de los demás a perseguir el mismo objetivo. De ésta manera, se logra la mayor felicidad para el mayor número de personas, por mucho que difieran entre sí.
El principio de utilidad, es el que afirma el logro de la mayor felicidad para el mayor número de personas.. pero no es el logro de la máxima felicidad para un solo individuo, sinó más bien el logro de la felicidad para toda la humanidad. Por lo tanto, puede definirse como un conjunto de reglas que deben regir el comportamiento humano para lograr la felicidad para el mayor número de personas simplemente por medios deseables para alcanzar éste objetivo final.
La regla de carácter psicológico llamada “hedonismo psicológico”, establece que las personas naturalmente buscan el placer en sus acciones y evitan el dolor, y éste es el hecho moral dictado por la naturaleza humana para la felicidad, en éste caso, es la teoría que explica la suma de los placeres, no del deseo. Lo placentero es bueno, así como el dolor o la ausencia de placer es malo. Las acciones son correctas si logran algún bien y previenen algún mal. Por lo tanto, cuando las acciones logran felicidad o placer tienen que prevenir la existencia de miseria y dolor. El hombre realizado no desea nada por sí mismo, sinó por lo que le produce satisfacción y le evita el dolor. Un análisis más detallado de ésta afirmación, nos lleva a concluir qué: desear algo y encontrarlo placentero, o tener aversión a algo y sentirlo desagradable, son todas formas del deseo.. y demasiado deseo, yá sabemos de dónde viene.
Assalamo Aleikum.