CONSIDERACIONES DE LOS TRES VIAJES ESPIRITUALES.
Hay algo que debe saberse, y es que el hombre de gnosis [ma'rifat] debe conocer su punto de partida y su punto de retorno; de dónde viene y a dónde va... Y éste conocimiento depende de tres viajes. Por ello, debemos explicar esos viajes. Naturalmente, se entiende que esos viajes guardan una relación muy estrecha con el desarrollo espiritual del hombre. En éste viaje no hay ni principio ni fin, ni tiene número; pero esos tres viajes que hemos elegido tienen las tres cosas. A menos que un hombre haya hecho los tres viajes, no puede entender su personalidad y no puede encontrar en sí mismo la necesaria sensación de conocimiento hacia su Creador, ni puede madurar ni guiar a otros.
En el Primer Viaje.
Sepamos que cada persona tiene un lugar real en la Aseidad. Cuando la Aseidad desea que aparezca esa realidad en el mundo inmanente, primero perfila su forma como un esbozo en su propio Conocimiento, que es el Conocimiento Total ('aqli-l kulli). El lugar para ello es el Espejo Divino y es el universo de la Sabiduría de Allah. Esa forma permanece en ese estado mientras Allah lo considera oportuno. Entonces, desciende a la Personalidad Total (nafsi-l kulli), después al Trono y luego al Pedestal; atraviesa, nivel tras nivel, las siete esferas y baja en el Globo de Fuego; después, el Aire; después, las Aguas y, por fin, cae en la Tierra; tras eso visita los Minerales, Plantas, Angeles y al final la Humanidad y los jinns.
Hasta que llega al grado del ser humano atraviesa numerosas tribulaciones en cada nivel de su descenso; se encuentra con dificultades. A veces se levanta; otras, desciende y se completa un semicírculo cuando se acomoda con la humanidad y a éste punto se le conoce como lo más bajo de lo bajo (asfali-sâfalin).
Para el hombre, que no comprende de dónde viene ni a dónde vuelve, ésto es el comienzo. Lo hemos explicado anteriormente en un artículo del blog.
Un versículo del Corán dice así: «Hemos creado al hombre en posesión de todas las bellezas de la Creación y después lo hemos bajado al asfali-sâfalin». Todos esos niveles y grados que hemos mencionado antes, hasta que alcanzó el grado humano, constituyen el primer viaje. Si un hombre, que se enrola en éste viaje sin saber de dónde viene ni a dónde regresará, se ocupa solamente del cambio y las pertenencias y sólo se fijará en el punto de partida, aunque sigue estando muy lejos del Universo de Unión (jam). Se le considera separado y, como indicio de ello, se ha dicho: «Cualquier persona que se separe antes de encontrar el Universo de Unión es politeísta (shirk)». Aquí se debe recitar el versículo del Corán:<Son como rebaños, o quizás más vacíos (pasmados, confundidos)>. Se les hace volver el día del Juicio, por pertenecer a ese grupo.
En el Segundo Viaje.
También se conoce como el viaje de observación y educación. En éste segundo viaje uno debe remontarse al origen del conocimiento, porque es necesario volar a la Plena Inteligencia. Se llama también la Realidad de Muhammad PyB. Aquí hay que llegar con la ayuda y el himma de los grandes: ésta llegada es especial.
Sucede de tal forma qué, hasta que el hombre llega a su propia posición, va adquiriendo en su viaje descendente muchos colores (impurezas) negativos en cada uno de los niveles que ha visitado. Ha adquirido una cuali-dad inútil y negativa de cada nivel. Por ésto es por lo que se ha perdido entre la multitud que se conoce como "más bajos que un rebaño". Ahora, cuando se ha unido a un maestro completo tendrá que desprenderse de la mayoría de esas características inútiles que ha adquirido en su descenso y volverá al primer estado que tuvo; y será otra vez lo que era. A menos que se purifique así, no es fácil que alcance la Inteligencia Total.
Supongamos a un hombre que ha empezado el camino. A menos que conozca la gnosis de la Inteligencia Total, nunca estará al mismo nivel que la Gente de la Verdad. Para desarrollarse adecuadamente (evolucionar) se necesita alcanzar la Inteligencia Total cuando aún se está en camino. Éste es el nivel de Santidad (wilaya).
Los que han alcanzado al Guía son puros. Los que no lo han alcanzado son impuros.
Aquí tiene aplicación lo que dice el Hadiz: <Antes de nada, Allah creó mi Inteligencia>. El hombre del Camino en éste estado no tiene color y encuentra la Individualidad.
La falta de color impresiona incluso al color: Moisés lucha contra Moisés.
El que no tiene ningún color encuentra un camino dulce.
Moisés y el Faraón se hacen amigos.
La inteligencia del hombre encuentra la Inteligencia Total, su personalidad encuentra la Personalidad Total, su espíritu encuentra al Espíritu. Éste estado se conoce como Unión después de la Separación. Es el estado de la gente atraída hacia Allah. Es el nivel de la perplejidad, el arrepentimiento y la inteligencia. Muchos se pierden irremisiblemente en éste lugar. Por eso dicen que buscar la Unión sin estar separado es una locura y, si ocurre ésta locura, el hombre del camino de la Verdad se queda en éste estado; nunca podrá avanzar ni podrá alcanzar la perfección ni la plenitud y no podrá encontrar la Verdad en sí misma, tal como es. De todas maneras, éste es un estado de máximo placer y en él se viaja con la Verdad en la Verdad.
El hombre que ha empezado el viaje (sâlik) ha lanzado al océano el átomo de su propia existencia. Ahora no tiene cabeza: no tiene conocimiento de sí mismo, ni del universo, ni de nadie más... A partir de éste momento, no puede refugiarse en ninguna parte ni puede someterse a la gulución de ningún dogma; no se debe de holgazanear en éste estado -es absolutamente esencial que avance. En ésta etapa, con la ayuda de Allah, encontrando el estado de no-existencia con Allah, es necesario que llegue con Él al universo de la subsistencia.
En el Tercer Viaje.
Éste viaje empieza en Él; pero, al mismo tiempo, es el estado en que se permanece (baqa) con Él. Es decir, es el viaje de la Realidad (haqq) a la Pluralidad (khalq). Es decir, una vez encontrado el Universo de Individualidad, se pasa al estado de separación. El hombre que hace éste viaje debe ayudar a los demás a conocer, abrir un camino a otros con un descenso espiritual, y se pone el manto de la humanidad y baja de su estado para mezclarse con la gente. Eso es lo que significa el Hadiz que dice: <También soy un ser humano como todos vosotros>. En éste estado hay que comer, beber, dormir, casarse; pero sin excederse en nada, ni siquiera en el ascetismo. Se necesita un equilibrio y una dirección completos.
En él no debe haber ni exceso ni carencia. Lo correcto está en su punto medio.
La persona que alcanza éste estado es una persona de iffet (la cualidad de estar por encima del reproche) e istiqâmat (dirección). Aparentemente está de acuerdo con las leyes religiosas y las acepta; pero nunca se compromete en ningún ritual extraordinario que no sea necesario. Tanto en el estado de Pluralidad como en el de Individualidad, está continuamente en oración (salat) y en recuerdo (dhikr). Su universo exterior está cerrado a la gente; su universo interior está unido inseparablemente a Allah. Entender a ésta persona es muy difícil porque la gente juzga a un hombre según sus actitudes devotas y sus actos externos y piensa que es el hombre devoto el que evoluciona. De cualquier manera, el desarrollo del Hombre Perfecto no se puede ver con el ojo de los sentidos. Para poder verlo tienes que tener ojos que hayan llegado a él.
En resumen, sólo los que han conseguido la perfección pueden reconocer al Hombre Perfecto. Éste círculo es el de la Diferencia, que viene después del de la Unión.
Se dijo: «Ser individual sin haber alcanzado la Unión es politeísmo (shirk); si al final de la Unión no hay diferencia, entonces es falsa (zindîq); pero encontrar la Unión y la diferenciación como una sola cosa, también se considera tawhid (unificación)». Éstos tres estados resumen el significado de lo que hemos intentado explicar y no hay necesidad de profundizar más en ello.
Para el Hombre Perfecto, éste descenso al estado de Diferenciación se considera como un progreso. Cuando alcanza éste estado tiene gnosis de sí mismo. Y, gracias a que en éste lugar está unido de forma indisoluble a la Esencia original, no tiene posibilidad de unirse a ningún otro tipo de creencia. Y Allah lo sabe mejor.
A pesar de que el estado es así, tal como dice Ibn Arabi-, ésta persona no pregunta a nadie por la creencia que los concierne o tienen; como tiene asumidas en su ser todas las creencias, no se puede mezclar con éstas cosas ni niega las creencias de los demás. Es decir, el gnostico mantiene un punto de vista que los abarca todos. Por ésta razón, la realidad que lo abarca todo tiene una cara en cada sector de creencia, porque lo que llaman perspectiva absoluta es ese gnóstico. No hay nada absoluto que no tenga una cara relativa. Por eso, en cualquier cosa que se venera hay una faceta en que aparece el Absoluto. Lo sepa o no quien sigue una creencia, y ésto es así.
Se dijo: «Allah hizo a todas las cosas lo mismo que es Él mismo. El detalle de sabiduría está en que no quiso que se adorase a nadie más que a Él... ni tampoco que se amase nada más, la intensidad Divina lo necesita».
La Intensidad de Allah no permitió ningún extraño; Él, sin duda, hizo igual a todas las cosas. Allah quiso crear todas las cosas; pero no permitió en medio a nadie más que Él. Los que adoran en éste mundo, lo adoran a Él tanto, que todo lo que se ve en la tierra es Él; y ésto lo deben saber las criaturas. El hombre sólo puede comprenderlo con buena intención.
Los corazones pequeños se hacen así.
Los detalles que se han mencionado antes dan el significado reconocido de éste versículo del Corán: «El mandamiento de tu Señor es que no sirvas a otro más que a Él>». Es decir: Oh Profeta, PyB, la apreciación y mandato de tu Señor es que para el amor, la oración y la alabanza no debes conocer a nadie más que a Él, no debes ver a otro más que a Él y no debes servir a otro más que a Él. La adoración de un ídolo no es la adoración de Allah porque el ídolo existe gracias a Allah. Para poder entender ésto hace falta comprender y saber que toda existencia es -de Allah. Éstas palabras nuestras son un reflejo de lo que se ha dicho antes.
Así qué, el gnóstico, tras comprender ésto, ni sigue ni niega la creencia de cualquier otra persona, porque entiende que no hay más existencia que la Suya y porque vio Todo unido en una cadena de orden y entendió que él mismo no es más que un orden y un deseo. Es más, el gnóstico ve a cada persona como la manifestación de un Nombre y por ello sus creencias y comportamientos son como deben de ser.
Si algo se moviese una fracción de donde debe estar, el universo se caería de arriba a abajo.
El significado de la frase del Corán está claro para el <gnóstico: «Donde quiera que te muevas, hay una cara de Allah». Es decir, a cualquier lado que gires tu cara, podrás encontrar un camino que conduzca a Allah. Es cierto que según la regla <En cada momento Él está en una configuración diferente> hay estados y grados; pero a cada guiño Él muestra un capricho; y en cada capricho, un aroma; y en cada aroma, una belleza; y en cada belleza, un amor; y en cada amor, un guiño; y en cada guiño, un capricho; y en cada capricho, un aroma; y en cada aroma, una forma de volver a empezar... Por eso, las personas que buscan el amor y sufren, caen en estados diferentes. A veces se convierten en lugar de las manifestación de las cualidades de Majestad (jalal) y de constricción (qabd), o son el lugar de la manifestación de la expansión y el placer; sienten placer, se lanzan a él y se regocijan (safa). Unas veces caen en el capricho y otras en la súplica. Éstas cualidades toman diferentes actitudes a los ojos del Amor; pero el amante no repudia ninguna de ellas. Si es así, ¿Cómo se va a permitir el gnóstico estar sujeto a una u otra forma?.. aunque se adorne con la cualidad que sea, Se vista con la vestidura que se quiera, el Amado del que el amante está enamorado nunca se confundirá ni dependera de una sola cara. Aunque El mismo ve la belleza desde todas las caras, disculpa a los que están ligados a una sola de Sus facetas. Su círculo es amplio. Dice que los que se han atado a un aspecto u otro también le incumben y los acepta como algo necesario para uno de los Nombres Divinos. De hecho, Allah Mismo dice: «No hay nada vivo en la tierra que Allah no tenga bajo su control y todos han de estar seguros de que el Señor está en la senda correcta». (Éste versículo del Corán se dijo por boca del Profeta Hud).
Assalamo Aleikum.
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