LA TRANSMUTACIÓN POR EL AMOR FILTRADO.
El sufí, [seguidor del Tasawwuf], es aquel que está libre de las aflicciones del alma, libre de sus cualidades censurables, yá que sigue los caminos dignos de alabanza, se adhiere a las verdades y no alberga en su corazón a nadie de entre las criaturas. (A. Jilani.)La perseverancia con paciencia es la corona del esfuerzo, y el amor, es la recompensa en los trabajos espirituales que son agradables para Allah Azzawayal. Porque donde no hay amor de Allah, no hay paz. (Sh. Ahmad Salah)
El mérito de la Gracia de Allah, es la recompensa de los bienes eternos.
Es por medio del amor, que nuestro espíritu vive la vida de la Gracia. Es protegido por Allah, temido por los demonios, está preservado de lo que será heredado del paraíso-cielo. Yá que participa de los bienes de los que temen a Allah, según las palabras del profeta salmista: «Soy partícipe de los que Te temen y guardan Tus mandamientos» (Salmo 118). Y es por medio del amor, que la multitud de pecados es cubierta y por medio de él, el espíritu es rico, hermoso y radiante, fuerte, manso y lleno de toda clase de bienes. Pero si está desprovisto de amor, está muerto, es feo y repulsivo, despreciado por todos, cautivo de los demonios, despreciado por toda la creación, lleno de maldad, vil y miserable.
El amor llena de fervor nuestras buenas obras, y así como el calor eleva la materia a las alturas, como se ve en las chispas y el agua hirviendo sobre el fuego, éste amor verdadero eleva los deseos de nuestras almas de lo terrenal a lo celestial. Es verdaderamente como el fuego, un elemento potente y poderoso, superior a todos los demás. Así también el amor es de sublime perfección y poder supremo, tanto que no solo eleva a la humanidad y a los ángeles a Allah, sinó que también atrae a Allah mismo hacia la creación por Su amor hacia ella. Y así como el fuego tiene la naturaleza de unir lo semejante y separar lo semejante, como vemos en la plata y el oro. Si deseamos purificarlos de todo lo contrario a la naturaleza, o reunir sus partes y unirlas, lo hacemos mediante el crisol del fuego purificador. De igual modo, el amor une y reúne lo semejante y separa y distancia lo diferente. Porque nadie ama sinó lo que es semejante a él, yá sea antes o después. Ésta es la obra del amor divino, pues elimina de la humanidad las diferencias que hacen necesaria la disimilitud, es decir, las manchas de los pecados. Purifica el alma y la limpia de toda impureza y corrosión. Transforma el mercurio del pecado en humo. La restaura -es decir, restaura el alma y la purifica a semejanza de su estado original de belleza y perfección en Allah-. Además, así como el fuego no puede ocultarse, y no hemos encontrado a nadie que haya podido ocultar un fuego en su habitación -de modo que por mucha paciencia y tolerancia que tenga, el humo lo terminará delatando-, tampoco el amor puede ocultarse, por mucho que el amante intente ocultarlo, pues la luz que entra brilla a través de las rendijas de la puerta. También es característico del fuego elevarse hacia su centro, ascendiendo a las alturas. Lo mismo sucede con el amor puro y santo, pues eleva nuestros corazones y almas a los cielos más altos para los que fueron creados. Nos atrae a Allah y nos conduce a Él. Porque nos acercamos a Él, el Altísimo, por medio del amor. Y Allah está presente con nosotros en la medida en que nuestro amor hacia Él es sincero. En verdad, al amor de Allah es a quien nos acercamos y en quien entramos. ¡Él es nuestro agrado, cuán excelente es Allah!
El verdadero amor no acepta ningún intermediario. Más bien, va al amado con gran fervor, sin intermediario alguno. No encuentra descanso en nada, sinó que lo supera todo y alcanza a su amado. El que es herido por las flechas del amor, piensa que todos hablan de aquel a quien aman, y que todos entienden su idioma y piensan y trabajan en lo que ellos piensan y trabajan. Tal es así, que ésto se debe a qué, quien ama piensa que todos piensan en lo que ellos piensan y buscan lo que ellos buscan. Porque el amor desea que todos comprendan lo que simboliza y lo que significa. Por lo tanto, no debemos mirar las palabras del amante sinó sus inflexiones. Porque el verdadero amante no ama con la boca y la lengua, sinó con los hechos y la sinceridad interior. Y si el amor habla, entonces quien quiera entender lo que dice debe de amar.. porque el corazón frío no puede aceptar las ardientes palabras de amor. Y así, como quien no entiende un idioma extraño, por ejemplo, no podrá entender las palabras de un hablante superior si no está en la misma sintonía. Así es el lenguaje del amante, que es un diccionario para quien está en el amor de Allah.
El amor tiene un lenguaje especial y una forma especial de hablar. Así es, que tanto los oradores más elocuentes no son nada al dirigir amor al amante. El amante expresará sus pensamientos con afirmaciones incompletas e imperfectas, -aunque quiere entender lo que quiere decir sólo con media palabra- (y que todos, donde él se encuentra), escuchen lo que él oye, porque piensa que todos piensan lo que él piensa y que no tienen otra preocupación que la que le preocupa a él.
El amor también tiene otra característica: quien ama se independiza de los demás, centrándose únicamente en su propio amado. En efecto, el amor no depende de los demás yá que es autosuficiencia absoluta. Así, muchos creyentes confiaron en Allah y en Sus enviados, y no les preocupó cargar con el peso que les imponían los fariseos ni temían el peligro de su propio cuerpo. Pues el verdadero amor no se aborda con debilidad, sinó con temor amoroso reverencial con la consideración adecuada.. y nada es imposible ni inalcanzable para Allah. Al contrario, considera todo posible, fácil y ligero.
"Es cierto que los que creen y llevan a cabo las acciones de bien tendrán los Jardines del Deleite.. (Sura 31 [Luqman] verso 7).
"¡Hombres! Os hemos creado a partir de un varón y de una hembra y os hemos hecho pueblos y tribus distintos para que os reconociérais unos a otros". (Sura 49 [Los Aposentos Privados] verso 13).
"Y otra ganancia que amáis: Una ayuda de Allah y una próxima victoria. Anuncia buenas nuevas a los creyentes". (Sura 61 [Las Filas] verso 13).
Nada une más, sostiene ni vincula como el amor, que se une al amado (hasta tal punto) que transforma al amante en el amado. Sin embargo, el amor no es sinó una fuerza fluctuante y omnipresente. Así como el hierro que es calentado en el fuego se convierte en fuego, así también, el corazón calentado por el fuego del amor divino es transformado por medio del amor y se vuelve divino. Y cuando algo nuevo se transforma en fuego, de ser duro, frío, negro y oscuro, se vuelve suave, caliente, brillante y radiante, adquiriendo todas las propiedades del fuego, pues arde e ilumina como el fuego. Así, si nos acercamos a Allah en amor, nos convertiremos en un brillo radiante. Porque si somos pecadores, duros, tercos, fríos e injustos como el hierro inerte, entonces no nos podemos acercar a Allah en amor, ni tampoco estaremos poniendo nuestro amor en el crisol divino que purifica.
Assalamo Aleikum.