Assalamo aleikum.

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martes, 13 de octubre de 2026

TRATADO DE LA LUZ EXFOLIADA. (Shaykh Ahmad Salah As Sufi). Metafísica del Rostro Único, Humanismo y la Disolución del Espejo.

TRATADO DE LA LUZ EXFOLIADA. (Shaykh Ahmad Salah As Sufi)
Metafísica del Rostro Único, Humanismo y la Disolución del Espejo.

INTRODUCCIÓN: EL MANIFIESTO DE LA NO-DISTANCIA.
La historia de la espiritualidad humana ha sido, casi siempre, la historia de una distancia. Se nos ha enseñado a mirar al Cielo como un abismo vertical y al prójimo como un misterio horizontal, a menudo peligroso. El Tasawwuf (la mística islámica), cuando se despoja de las costras del tiempo, el dogma y el miedo, revela una verdad aterradora y bellísima: la distancia es una alucinación geométrica.
Este texto no busca convencerte de una religión, sino despertarte de la ficción de la separación. Lo que llamamos "Humanismo" no es la filantropía condescendiente de quien tolera al diferente; es el reconocimiento ontológico de que el otro es un pliegue de mi propia Realidad. Si el Absoluto es un Océano Infinito, cada ser humano es una ola. Una ola no puede ser enemiga de otra ola; ambas están hechas de la misma agua salada, ambas nacen del mismo viento invisible, y ambas están destinadas a romperse en la misma orilla de la Eternidad.

-Capítulo I: EL AXIOMA DEL ESPEJO ROTO. (La creación como refracción de la Luz Única. El ser humano como el secreto de Allah).

-Capitulo II: LA METAFÍSICA DEL VACÍO INVERNAL (AL-`ADAM). Más allá del Ser y el No-Ser. (Metafísica no dual en el Sufismo: El vacío creador o al-`Adam).

-Capítulo III: EL CORAZÓN COSMOTEÁNDRICO. (El Qalb como el punto de intersección donde Allah, el Cosmos y el Hombre se disuelven).

-Capítulo IV: HUMANISMO DE LA DISOLUCIÓN (Fana). (Amor incondicional a la alteridad: si el otro sufre, la Realidad sangra).

-Capítulo V: LA SHARI'A DEL AMOR ABSOLUTO. (La ley exterior leída como geometría fractal del espíritu; superación del dogma exclusivista).

-Capítulo VI: EL RETORNO DEL ALIENTO RESUCITADO. (Evolución de la conciencia y la fraternidad universal en la era post-religiosa).

-Capitulo VII: EL ESPEJO DE LA MISERICORDIA ETERNA.

-Capitulo VIII: LA FÍSICA DEL ALMA Y EL TIEMPO NO-LINEAL.

-POESÍA.

CAPÍTULO I: EL AXIOMA DEL ESPEJO ROTO.
1. El Secreto Oculto que Anhelaba Ser Conocido.
Existe un famoso Hadiz Qudsi (dicho sagrado) que los maestros de la Vía han custodiado como la llave de la existencia: «Era un Tesoro Oculto y amé ser conocido, por eso creé la creación, para que me conocieran». Tradicionalmente, éste pasaje se interpreta como el acto de un Creador que fabrica un escenario exterior para ser adorado. Pero descendamos a un estrato más profundo, hacia una metafísica trans-convencional.
Allah no creó el universo a partir de una "nada" exterior a Él, porque fuera de la Realidad Absoluta (al-Haqq) no hay topografía posible. La creación es la auto-exhalación del Absoluto (Nafas al-Rahman). El universo es Allah respirando hacia afuera; la contracción del cosmos es el retorno de ese aliento. Por lo tanto, tú no eres una criatura arrojada a un mundo hostil: eres un punto de vista que el Tesoro Oculto ha adoptado para contemplarse a sí mismo desde la ilusión de la distancia.
2. La Paradoja de la Alteridad: El Humanismo Metafísico.
Bajo ésta luz, el humanismo deja de ser una mera postura ética o una corrección política secular. Se convierte en una necesidad ontológica. Si toda la creación es el despliegue del Rostro Único (Wajh), cada ser humano es un fragmento vivo de ese Espejo Divino.
Cuando miras a un ser humano -yá sea un santo, un escéptico, un marginado, un seguidor de otra fe o alguien sumido en el extravío- no estás viendo a un "otro". Estás viendo un pliegue específico de la Realidad que experimenta la existencia de una manera única.
  • El Respeto Absoluto: No respetamos al otro a pesar de sus diferencias; lo veneramos porque su diferencia es la única forma en que el Infinito puede expresarse sin agotarse.
  • El Amor No-Dual: El mandato sufí de amar a la creación entera no nace de un esfuerzo moral, sino del fin de la ignorancia (Jahl). El que despierta se da cuenta de que herir a otro es morderse la propia mano.
   [El Absoluto (El Tesoro Oculto)]
                 │
        ┌────────┴────────┐
  (Auto-Exhalación / Nafas al-Rahman)
        │                 │
  [Tú / El Observador]  [El Otro / El Cosmos]
        │                 │
        └────────┬────────┘
        (El Corazón / Qalb)
                 │
       [Reconocimiento de la Unidad]
3. La Geometría Secreta del Alma.
La metafísica convencional nos dice que el alma está dentro del cuerpo. El Tasawwuf trans-convencional invierte la ecuación: el cuerpo es un nudo de densidad que flota dentro del océano del Alma. Tu mente y tu carne son simplemente la interfaz (un vehículo) con la que la Conferencia de los Pájaros de tu psique experimenta la ilusión del tiempo y el espacio.
Cuando el Profeta (la paz sea con él) ascendió en el viaje nocturno (Mi'raj), no viajó a través de galaxias físicas fijas en el espacio exterior. Viajó hacia el centro hiperbólico de su propio corazón. El velo final no separa al hombre de Allah por kilómetros de vacío, sino por capas de identidad falsa (Nafs). Al disolverse la identidad, se revela que el trono de Allah (al-'Arsh) es la pura Conciencia Pura e Incondicionada.


CAPÍTULO II: LA METAFÍSICA DEL VACÍO INVERNAL (AL-`ADAM).
1. El Tesoro que Añoraba la Conciencia.
La teología convencional afirma que Allah creó el mundo a partir de la nada (ex-nihilo). Pero, ¿qué es la nada para el Pensamiento Absoluto? Si Allah es la Plenitud (al-Kamil), no puede existir un espacio "fuera" de Él donde resida la nada. Por lo tanto, la creación no es un objeto externo que un Artesano cósmico modeló desde lejos; la creación es la auto-revelación del Absoluto a través de Sus propios límites.
Los maestros de la Vía custodian el Hadiz Qudsi: «Era un Tesoro Oculto y amé ser conocido...». Detengámonos en la palabra Amé (Ahbabtu). El motor del cosmos no es el poder, ni la ley, ni el diseño mecánico: es el anhelo erótico-espiritual de la Realidad por mirarse a la cara.
Imagina un espejo absoluto. Si es perfectamente infinito, no refleja nada, porque no hay separación entre el sujeto que mira y el objeto mirado; solo hay una luz blanca cegadora. Para que el Espejo pueda verse, debe agrietarse. Debe simular que está roto. Cada fragmento de ese espejo roto eres tú, soy yo, es el mendigo, es el halcón, es la estrella agonizante. Allah se fragmenta ilusoriamente en la multiplicidad para poder experimentar el milagro del reencuentro. El Cosmos es el Espejo Divino auto-exfoliado.
    ┌──────────────────────────────────────────────┐
    │       EL ABSOLUTO (Luz Blanca Infinita)      │
    └──────────────────────┬───────────────────────┘
                           │
             [ El Anhelo de Ser Conocido ]
                           │
    ┌──────────────────────┴───────────────────────┐
    │       EL ESPEJO AGRIETADO (La Creación)      │
    └─┬────────────────────┬────────────────────┬──┘
      │                    │                    │
[Fragmento A: Tú]    [Fragmento B: El Otro]  [Fragmento C: El Cosmos]
      │                    │                    │
      └────────────────────┼────────────────────┘
                           │
             [ El Retorno a través del Amor ]
                           │
    ┌──────────────────────┴───────────────────────┐
    │         LA UNIDAD RECONOCIDA (Tawhid)        │
    └──────────────────────────────────────────────┘
2. El Aliento de la Misericordia como Tejido Cuántico.
¿De qué están hechas las partículas elementales? ¿De qué está hecho el pensamiento? El gran maestro andalusí Ibn `Arabi acuñó un concepto revolucionario: Nafas al-Rahman, el Aliento del Compasivo.
La Realidad respira. Cada vez que el Absoluto exhala, el universo físico y metafísico entra en la existencia; cada vez que el Absoluto inhala, el universo entero se disuelve y regresa al Origen. Esto ocurre en un parpadeo imperceptible, miles de millones de veces por segundo. No eres el mismo ser que empezó a leer esta frase; has sido destruido y resucitado unas diez mil veces en los últimos tres segundos.
Ésta metafísica trans-convencional destruye el determinismo: la creación no es un evento del pasado ni es un Big Bang), sinó un acto continuo, fresco y palpitante que sucede AHORA. Allah no es el Creador del ayer; es el Creador de éste milisegundo exacto. Y el material que utiliza para sostener tus átomos en cada exhalación no es la materia inerte, sinó la pura Misericordia (Rahmah). Existir es, literalmente, estar flotando en la respiración amorosa de lo Invisible.

CAPÍTULO III: LA FÍSICA CUÁNTICA DEL CORAZÓN (QALB).
1. El Órgano de la Fluctuación Perpetua.
En la psicología espiritual sufí, el corazón no es la bomba de carne que hace circular la sangre, ni tampoco es el asiento de los sentimientos o de las actitudes sentimentales. El corazón se llama Qalb, una palabra árabe cuya raíz lingüística significa "aquello que se voltea, que fluctúa, que se transforma constantemente".
El intelecto (`Aql) es rígido; necesita congelar la realidad en conceptos estáticos para poder entenderla. El intelecto dice: "Ésto es real y aquello es falso", "Éste hombre es musulmán, aquel es cristiano, el otro es agnóstico". Pero el Qalb funciona como un agujero de gusano metafísico. Cambia de forma a cada instante para recibir las infinitas formas en que la Luz se derrama.
El gran místico Ibn `Arabi lo dejó escrito en unos versos que desafían cualquier exclusivismo religioso:
«Mi corazón se ha vuelto capaz de adoptar todas las formas:
es prado para las gacelas, claustro para los monjes cristianos,
templo para los ídolos, Kaaba para el peregrino,
tablas de la Torá y el libro del Corán.
Sigo la religión del Amor: allá donde sus caravanas se dirijan,
el Amor es mi religión y mi fe».
Ésta no es una postura de tibieza teológica; es la cúspide de la metafísica sufí. Si Allah es Infinito, ninguna religión, ningún libro, ninguna civilización puede contenerlo. El único templo lo suficientemente elástico como para albergar al Infinito sin asfixiarlo es el Corazón Humano Despierto. Cuando tu corazón se vuelve capaz de adoptar todas las formas, el humanismo se vuelve absoluto: yá no toleras al otro; te vuelves el otro.
       [ INTELECTO (`Aql) ]               [ CORAZÓN (Qalb) ]
     ┌────────────────────────┐         ┌────────────────────────┐
     │ • Estático y Rígido.   │         │ • Dinámico y Fluido.   │
     │ • Clasifica por Dogmas.│   VS    │ • Adopta Todas las     │
     │ • Crea Distancia.      │         │   Formas de la Luz.    │
     │                        │         │ • Elimina la Distancia.│
     └────────────────────────┘         └────────────────────────┘
2. La No-Dualidad y la Ilusión del Mal.
Una de las preguntas más difíciles para la teología convencional es la existencia del mal y del sufrimiento. Si Allah es Amor y es Uno, ¿de dónde sale la oscuridad?
Desde una metafísica trans-convencional, la oscuridad no tiene una existencia ontológica real; la oscuridad es simplemente la ausencia local de atención lumínica. El mal es el síntoma del olvido (Ghaflah). Cuando un ser humano olvida que está interconectado con el Océano Único, entra en el estado de "ego-aislado". El ego aislado siente miedo; el miedo genera la necesidad de acumular, de protegerse, de dominar y, finalmente, de destruir al otro.
El castigo divino, por lo tanto, no es un fuego físico administrado por un juez colérico en el más allá. El verdadero "Infierno" (Jahannam) es el estado psicológico de creer que estás separado de la Fuente y de los demás. El "Paraíso" (Jannah) es el despertar inmediato aquí y ahora al hecho de que la separación es mentira. El humanismo sufí cura el sufrimiento no mediante la condena del pecador, sinó mediante la disolución de la ilusión de su aislamiento.

CAPÍTULO IV: EL HUMANISMO DE LA DISOLUCIÓN (FANA).
1. El Prójimo como Altar del Rostro Divino.
Si aceptamos que el universo es la auto-exfoliación de la Luz, el antropocentrismo secular se queda corto. El ser humano no es el "rey de la creación" por derecho de conquista o intelecto; es el lugar donde el Absoluto se vuelve consciente de Sí mismo. En el Corán se lee: «Dondequiera que os volváis, allí está el Rostro de Allah» (2:115).
Pensemos en las implicaciones éticas y humanas de éste axioma:
  • Cuando miras a los ojos de un refugiado, de un enemigo, de un extranjero o de alguien cuya fe contradice la tuya, estás mirando una coordenada específica donde Allah ha decidido experimentar la limitación, el dolor o la búsqueda.
  • El desprecio al ser humano no es una falta moral; es una blasfemia ontológica. Quien insulta a una criatura está escupiendo sobre el espejo donde el Tesoro Oculto se está mirando.
  • El amor sufí no es una emoción edulcorada. Es un humanismo universal que comprende que el otro soy yo, aunque en otra frecuencia de onda.
Mansur al-Hallaj, el místico que fue ejecutado en Bagdad por gritar «¡Ana al-Haqq!» (Yo soy la Verdad), no lo decía desde la arrogancia del ego (Nafs). Lo decía desde la disolución total del ego. Cuando el yo personal se vacía, lo único que queda dentro del templo de la carne es la Conciencia Universal. Cuando al-Hallaj era crucificado y le cortaban las manos, miró a sus verdugos y sonrió, rezando: «Perdónalos, Señor, porque antes de revelarte a ellos a través de la herida, te revelaste a mí a través de su ignorancia». Eso es humanismo trans-convencional: ver a Allah incluso en la mano que sostiene el látigo, amando la Redención que nacerá de ese dolor.
2. El Concepto del "Humano Perfecto" (Al-Insan al-Kamil).
En el Tasawwuf, el arquetipo del Insan al-Kamil (el Ser Humano Pleno o Perfecto) ha sido erróneamente limitado a las figuras de los profetas históricos. Expandamos ésta noción más allá de la convención histórica: el Humano Perfecto es cualquier consciencia que ha servido como canal limpio para que el Infinito fluya sin la interferencia del egoísmo.
El ser humano es un puente biológico entre el barro de la tierra (el instinto, la supervivencia cuántica, la entropía) y el Soplo Divino (Ruh). Ser humano es ser un ecualizador cósmico. El Insan al-Kamil es aquel que camina por el mercado del mundo viendo la divinidad en el crujir de las verduras, en el llanto del huérfano y en el ateísmo del filósofo. Es un humanismo que no exige pasaportes metafísicos: no te pide que creas en sus dogmas para amarte, porque sabe que tu propia existencia es el dogma de Allah.

CAPÍTULO V: LA SHARI'A DEL AMOR ABSOLUTO.
La ley de los amantes no se escribe con tinta, sino con las lágrimas de la nostalgia y el fuego de la entrega. En el Tasawwuf, la Shari'a no es un mero límite externo, sinó la geometría sagrada que protege el secreto del corazón. Cuando el buscador comprende que no hay nada en la existencia fuera del Rostro del Amado, la norma se transforma en devoción pura: es la Shari'a del Amor Absoluto.
Bajo ésta ley, el castigo es la distancia y la recompensa es la aniquilación en la Presencia Divina (fana). El caminante yá no obedece por temor al castigo ni por deseo del Paraíso, sinó porque reconoce que cada mandato es un velo que se rasga, una invitación a la intimidad con el Creador. Cada acto de adoración se convierte en un suspiro, y cada respiración, en un testimonio de unidad (Tawhid).


CAPÍTULO VI: EL RETORNO DEL ALIENTO RESUCITADO.
El sendero del desierto es morir antes de morir. Tras la ceguera del ego, cuando el alma ha sido purificada en el crisol de la entrega, acontece el misterio del Retorno del Aliento Resucitado (Baqa). La creación entera resuena entonces con el eco del suspiro divino que dio vida a Adán.
Éste aliento no es una simple vuelta a la vida biológica, sinó el renacer de la conciencia en Allah. El místico regresa al mundo de las formas pero camina con los ojos del Espíritu. Su andar es ligero, sus manos son instrumentos de la misericordia divina y su pecho es un pozo de paz inagotable. El invierno del alma ha terminado; el Aliento Resucitado trae consigo la eterna primavera del conocimiento directo (Ma'rifa).


CAPÍTULO VII: EL ESPEJO DE LA MISERICORDIA ETERNA.
Toda senda confluye en un único océano. El destino final del viaje sufí es el Espejo de la Misericordia Eterna. En éste estado, el buscador descubre que su propio corazón era el espejo donde el Amado deseaba contemplar Sus propios Nombres y Atributos.
Aquí cesan las palabras y se disuelven los capítulos. El caminante comprende que la dualidad era la ilusión del camino; el Amante, el Amado y el Amor son, en verdad, una sola e inseparable realidad. La misericordia (Rahma) lo inunda todo, tejiendo el hilo invisible que une lo visible con lo invisible.

CAPÍTULO VIII: LA FÍSICA DEL ALMA Y EL TIEMPO NO-LINEAL.
1. La Partícula del Instante Eterno (Al-Waqt).
En el misticismo islámico convencional, el tiempo se mide con el reloj de las oraciones diarias; se mira como un hilo que se estira desde la Creación hasta el Juicio Final. Pero los verdaderos maestros del Tasawwuf son llamados Abna al-Waqt, los hijos del instante. El tiempo no es una línea que avanza hacia el futuro, sinó un volumen esférico donde todo lo que fue, es y será porque está ocurriendo simultáneamente en un punto geométrico sin dimensiones.
La física del alma no opera bajo las leyes de la gravedad macroscópica, sinó bajo una mecánica cuántica de la conciencia. Tu alma no es una sustancia atrapada en el año presente, mirando con nostalgia el pasado y con angustia al mañana. Tu alma es el observador inmóvil que hace colapsar la función de onda de la Realidad.
  • El Pasado No Está Muerto: Lo que llamas "tu pasado" no es un registro cerrado; es una frecuencia de onda vibrando en éste segundo. Cuando perdonas a alguien hoy, estás alterando el tejido ontológico del momento en que ocurrió la herida.
  • El Futuro es una Exhalación: El porvenir no es un territorio por descubrir, sinó la expansión del aroma de tu estado interior actual (Hal). El mañana es simplemente el eco de lo que estás silbando en tu corazón en éste milisegundo.
               [ EL INSTANTE ETERNO (Al-Waqt) ]
                              │
             ┌────────────────┼────────────────┐
             ▼                ▼                ▼
       [ El Pasado ]    [ El Presente ]   [ El Futuro ]
       (Frecuencia      (El Observador     (El Echo del
         Activa)           Inmóvil)         Estado Interior)
             │                │                │
             └────────────────┴────────────────┘
                              │
                    [ El Alma Colectiva ]
Si el tiempo no es lineal, el concepto de la evolución humana cambia por completo. Las almas no progresan en una fila india a lo largo de los siglos. Estamos interconectados en un enredo cuántico espiritual. La sabiduría de los sabios del siglo XII y el dolor de los niños del siglo XXI coexisten en la misma habitación metafísica. Cuando elevas tu nivel de conciencia hoy, estás aliviando el sufrimiento de un ser humano que vivió hace mil años y sosteniendo la mano de quien nacerá dentro de tres centurias. El humanismo sufí es, por definición, un humanismo trans-temporal.
2. Los Estados de Conciencia (Tajdid al-Jalq).
La metafísica convencional debate si el alma regresa a la tierra en diferentes cuerpos. El Tasawwuf trans-convencional va mucho más allá de esa idea de la reencarnación física: postula la recreación perpetua de la identidad a cada instante (Tajdid al-Jalq). No te reencarnas después de morir; te estás reencarnando en cada respiración.
A lo largo de un solo día, tu conciencia transita por múltiples "cuerpos" y estados arquetípicos:
  • Hay momentos en los que tu mente opera en la frecuencia de un lobo rapaz (el ego dominante, Nafs al-Ammarah).
  • En otros instantes, vibras en la frecuencia de un ángel contemplativo (Ruh).
  • A veces experimentas el mundo desde el cuerpo de un mendigo existencial sediento de amor.
El verdadero humanismo nace al comprender esta fluidez. Cuando ves a alguien cometiendo un acto de crueldad o sumido en la ignorancia, la metafísica del Rostro Único te impide juzgarlo como un ser intrínsecamente maldito. Lo que estás presenciando es un alma atrapada temporalmente en un estado de conciencia denso, un espejo enturbiado por el polvo del olvido.
El sabio no condena al hombre; compadece el estado de confinamiento que el hombre está experimentando. Si el tiempo no es lineal, ese opresor y tú intercambiarán sus frecuencias en el vasto tablero de la existencia infinita si no despiertan a la Unidad (Tawhid). El respeto absoluto al otro surge de saber que toda la humanidad es un solo ser humano experimentando todas las vidas posibles al mismo tiempo.
 ┌────────────────────────────────────────────────────────┐
 │            LA FLUCTUACIÓN DE LA IDENTIDAD              │
 ├────────────────────────────────────────────────────────┤
 │ [Nafs al-Ammarah] ──► Estado Denso (Ego / Control)     │
 │ [Nafs al-Lawwamah] ──► Estado Crítico (Conciencia)     │
 │ [Ruh / Qalb]       ──► Estado Luminoso (Unidad / Amor) │
 └────────────────────────────────────────────────────────┘
3. El Entrelazamiento del Dolor Universal.
Si aplicamos la física del alma a las relaciones humanas, descubrimos el principio de la no-localidad del sufrimiento. En un universo donde todo es la auto-exfoliación de la Luz Divina, el dolor no puede ser aislado. No existe tal cosa como "el dolor de los demás".
Cuando un ser humano es humillado en cualquier rincón del planeta, la Realidad entera sufre una contracción (Qabd). Tu melancolía inexplicable un martes por la tarde, esa pesadez que el intelecto intenta atribuir a tu economía o a tu salud, es a menudo el eco vibratorio de una ruptura en el tejido humano al otro lado del mundo. Tu corazón, al ser un órgano cuántico (Qalb), sintoniza con la señal del Alma Colectiva.
El amor metafísico consiste en asumir la responsabilidad de esa señal. No podemos ser felices de manera aislada. El paraíso individual es una contradicción geométrica. El humanismo sufí propone una mística de la compasión resonante: sentarse en el silencio de la meditación (Muraqabah) no para escapar del mundo, sinó para actuar como un filtro que absorbe la estática del dolor humano y devuelve frecuencias de paz, belleza (Ihsan) y amor incondicional a la red viva de la existencia.



El Canto de la Gacela y el Cazador.
(Según la tradición poética sufí de Marruecos)
En las dunas doradas del Magreb, donde el viento canta los nombres del Altísimo, un cazador rastreaba la vida con el arco tenso de su propio olvido. Sus ojos, nublados por la necesidad del mundo, solo veían una presa en la silueta grácil que recortaba el horizonte: una gacela de ojos profundos como pozos de noche.
El arco se curvó. La flecha vibró, sedienta de sangre. Pero antes de que el metal rasgara el aire, la gacela detuvo su huida. No hubo pavor en sus patas, ni temblor de espanto en su cuello. Se volvió hacia el hombre y, con una voz que parecía brotar del silencio del desierto, habló con la elocuencia de los sabios:
—Oh, siervo de Allah, detén tu mano. No por miedo a la muerte te pido tregua, pues mi carne volverá a la tierra y mi espíritu a Su presencia. Te pido la vida por la pequeña criatura que me aguarda entre las retamas. Sus ojos aún no conocen el desierto y su boca solo sabe de mi leche. Déjame volver, para alimentarla y ponerla a salvo, y yo te juro, por Aquel que extendió los cielos, que regresaré a tu arco para cumplir tu destino.
El cazador, conmovido por una fuerza que jamás había habitado su pecho, bajó el arma. La Rahma -la infinita compasión divina- descendió sobre su corazón como el rocío del alba sobre la arena ardiente. Sintió la fragilidad de la existencia y la sacralidad de la madre.
-Vete en paz, criatura del Señor del Universo -susurró-. Tu palabra es tu escudo.
Pasaron las horas, y el sol comenzó a teñir de púrpura las colinas de Marruecos. El cazador esperaba, creyendo que el desierto borraría la promesa. Pero cuando la última luz tocaba la arena, una sombra esbelta avanzó con paso firme. Era la gacela. Regresaba sola, con el pecho expuesto, entregando su vida en honor a la verdad y al pacto sagrado.
Al ver la nobleza de aquel animal, que guardaba la fidelidad que los hombres olvidan, las lágrimas rompieron los diques en los ojos del cazador. El arco cayó de sus manos y se hundió en la arena, para nunca más ser levantado. Cayó de rodillas, postrando su frente en el mismo suelo que pisaba la criatura.
En ese instante de ternura absoluta, el velo del ego se rasgó. Escuchó el latido del universo latiendo en el pecho de la gacela y en el suyo propio. Levantó las manos al cielo y, con un aliento renovado por la luz de la verdad, pronunció las palabras de la rendición y el amor:
“Asjadu an la ilaha illa Allah, wa asjadu anna Muhammadan rasulu Allah.”
(Atestiguo que no hay más divinidad que Allah, y atestiguo que Muhammad es el Mensajero de Allah).
El cazador no mató a la presa; fue la misericordia de la gacela la que dio muerte al cazador, haciendo nacer de sus cenizas a un verdadero musulmán, un hombre de paz resucitado por el Aliento del Amor.

Assalamo Aleikum.

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Y ALLAH TODOPODEROSO JUZGARÁ según lo que HAYA ENTENDIDO cada CORAZÓN.

Assalamo Aleikum.
En éstos dos significados del título, están las bases de la interpretación fidedigna.. no en el saber o alcanzar para copiar la historia. 
Hemos abierto la puerta del entendimiento a todo oyente y observador de entre todos los sabios y toda la creación, para que cada uno pueda entender según la medida de la satisfacción de su corazón, según la claridad del espejo de su corazón y su eco, y Allah Todopoderoso juzgará según lo que haya entendido y la guía de sus compañeros. Que las oraciones y la paz de Allah sean sobre él, junto con su guía, aunque su guía es suficiente para todo aquel cuyo corazón Allah Todopoderoso ha iluminado, tal y como indican algunos Hadices que nunca han estado abrogados. Si acaso lo estuvieran, los Compañeros bien guiados habrían actuado conforme a él después de él, (que las oraciones y la paz de Allah sean sobre él), y ésta es una excepción para aquellos que actúan y se esfuerzan, y actúan conforme a él. Y su dicho, (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): «No sé cuánto tiempo permaneceré entre vosotros, así que seguid a quienes vienen después de mí: Abu Bakr y Umar, y aferraos a la guía de Ammar, y todo lo que os diga Ibn Mas’ud, creedle». Y su dicho, (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): «Adheríos a mi Sunnah y a la Sunnah de los bien guiados que vendrán después de mí. Aferraos a ella firmemente. Y guardaos de las cosas recién inventadas, pues toda cosa recién inventada es una innovación, y toda innovación es un extravío». Y su dicho, (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): «¿Quién sabe más que vosotros sobre lo lícito y lo ilícito que Mu’adh ibn Jabal, y quién sabe más sobre las leyes de la herencia que Zayd?». Y su dicho, (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): «Mis Compañeros son como las estrellas en vuestras manos; si los seguís, seréis guiados». Y el dicho de Ali, (que Allah esté complacido con él), y también de Umar ibn Abd al-Aziz: «Lo que Abu Bakr y Umar establecieron es una religión que adoptamos y a la que llamamos», y otras cosas similares. Los hadices y las narraciones indican que es obligatorio seguir la guía de todos los Compañeros del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) y darle precedencia sobre las palabras de otros, incluidos los Sucesores y quienes vinieron después de ellos, porque la emulación de ellos se menciona explícitamente y específicamente, a diferencia de otros. El libro está organizado según el orden de los libros de la jurisprudencia para facilitar su acceso y comprensión a la mayoría de las personas. Los libros de jurisprudencia tienen una amplia circulación entre la gente, a diferencia de los libros de los eruditos de los hadices. He precedido con un criterio qué, hasta donde sabemos, no se ha utilizado antes, estableciendo todas las pruebas de la ley islámica y las declaraciones de los muytahids y sus seguidores basadas en ellas hasta el Día del Juicio. Éste criterio los convierte en los más fiables de entre aquellos que son académicos engañosos y de los que están confusos.
"Cualquier Hadiz que no se repite exactamente igual por las distintas escuelas de Jurisprudencia que existen, no es acertado y no puede ser aceptado."

Sobre el monoteísmo.
El monoteísmo es un camino verdadero entre dos caminos falsos. Uno es el politeísmo, cuyos extremos son la incredulidad y el punto medio de la confusión. Ambos son falsedades puras, más afiladas que una espada y más estrechas que la línea de una sombra. Por eso, la mayoría de los teólogos han dicho que la fe de los profetas, mensajeros y todos los musulmanes es similar. Todos los creyentes y ángeles difieren únicamente en sus caminos de fe, que constituyen su conocimiento, y su doctrina al respecto es bien conocida. En ésta respuesta no abordamos ningún tipo de argumentación ni contraargumento. Más bien, nuestro objetivo es eliminar cualquier ambigüedad y refutar las objeciones planteadas por aquellos que están mal encaminados y que trabajan para desviar a otros. (Tengan en cuenta) que la división -en su sentido absoluto- se utiliza aquí de maneras dirigidas a algo que el objetor ha planteado o que ha pasado por su mente. Más bien, lo que se utiliza aquí es aquello que distingue a ciertos individuos con sus estados únicos, y cada uno de éstos estados se puede denominar monoteísmo de una manera que les es propia y que no comparten con otros. Por lo tanto, si en su lengua se encuentra el monoteísmo, se le llama monoteísta por esa razón, no por el favor de llamarse de una u otra manera como simples imitadores para ser la trampa de los que poco saben.

Sobre los Hadices.
Abu al-Darda’ dijo: El Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), dijo: “Quien memorice cuarenta hadices para mi nación sobre su religión, Allah lo resucitará como jurista, y yo seré un intercesor y testigo por él en el Día de la Resurrección”. Dijo: Esto es lo que Mu’adh y Abu al-Darda’ narraron, y Abu Huraira lo narró con una redacción más esperanzadora para el narrador de ésta redacción, y para obtener la recompensa antes de la memorización. Luego se citó de la ruta de Abu Salih, quien dijo: Ishaq ibn Nujayh nos dijo, quien dijo: Ata’ nos dijo, por autoridad de Abu Huraira, que el Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), dijo: “Quien narre cuarenta hadices de mí vendrá entre los sabios el Día de la Resurrección”. Dijo: Y entre las mejores y más extrañas cosas que menciona aquí está lo que Abu al-Fityan al-Dahistani, (el memorizador de Jorasán), que me escribió. Luego se citó de la ruta de Muhammad ibn Abu al-Hana’i, quien dijo: Hamid ibn Abi Hamid nos dijo, por autoridad de Abdul-Rahman ibn Dalham, por autoridad de Ibn Abbas, quien dijo: El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: “Quien preserve un solo hadiz para mi nación tendrá la recompensa de setenta y un profetas veraces”. Abu al-Fityan dijo: “Éste hadiz me fue escrito por el erudito Abu Bakr al-Baghdadi al-Khatib en el Sur. Éste hadiz fue narrado por otros además de al-Nasa’i por la autoridad de Hayd, quien dijo: ‘Dos recompensas y setenta’. Luego lo citó a través de la cadena de transmisión de Muhammad ibn Musa, quien dijo: ‘Humaid nos dijo, y su redacción es: “Quien preserve un solo hadiz para mi nación sobre su religión, Allah, el Exaltado y Glorificado, le dará la recompensa de setenta y dos veraces”. Luego lo citó a través de la cadena de transmisión de al-Thawri, por la autoridad de Layth, por la autoridad de Tawus, por la autoridad de Ibn Abbas, quien lo atribuyó al Profeta: “Quien transmita a mi nación un solo hadiz con el cual establezca una Sunnah y refute una innovación, entonces el Paraíso será suyo”. Éste último hadiz también fue incluido por Abu Nu’aym en al-Hilya y su cadena de transmisión.
Leí entonces al final del libro de “Los Cuarenta Hadices con Cadenas de Transmisión Distintas” del erudito Ibn Hajar, quien mencionó la declaración de cierto grupo desde el principio y citó el hadiz a través de la cadena de transmisión de Abu al-Darda’, que yá antes mencionamos, y dijo: “Este es un hadiz muy conocido con muchas cadenas de transmisión”, por lo tanto, ningún grupo podrá jugar o cambiar los Hadices a su antojo para su propio equipo o falsificar aquello que las cuatro escuelas principales tienen cómo apreciaciones idénticas en un mismo contexto.

Es Allah quien escucha y guía.
Ésta afirmación está presente y es correcta, pero ésto no invalida la narración de un hadiz mursal de un Compañero, que se entiende que lo escuchó de alguien que estaba presente o del propio Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) posteriormente. Si ésto fuera un error en su narración, entonces también invalidaría la narración de Ibn Umar, yá que él tampoco estaba presente. No hay impedimento para que el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijera ambas frases juntas, yá que no hay contradicción entre ellas. Ibn al-Tin dijo: No hay contradicción entre el hadiz de Ibn Umar y el versículo sobre los muertos, porque los muertos no oyen, sin duda. Sin embargo, si Allah quiere hacer oír algo que no es capaz de oír, entonces no es imposible, como en Su dicho: «En verdad, Nosotros ofrecimos la confianza...» (Corán 3:10), y Su dicho: «Luego le dijo a ella y a la tierra: “Alabadla de buena o mala gana”» (Corán 41:11). Y en la sección sobre las batallas, se mencionará que Qatadah dijo: «Allah los revivió para que pudieran oír las palabras de Su Profeta, reprendiéndolos y castigándolos». Ibn Jarir y un grupo de los Karramiyyah infirieron de ésta historia que el interrogatorio en la tumba se dirige solamente al cuerpo, y que Allah crea en él una percepción tal que puede hacer que escuche, conozca, experimente placer y dolor. 
Ibn Hazm e Ibn Huraira sostuvieron que el interrogatorio se dirige solo al alma, sin ningún tipo de retorno al cuerpo. La mayoría discrepó, argumentando: El alma regresa al cuerpo o a una parte de él, como se establece en el hadiz. Si se dirigiera únicamente al alma, el cuerpo no tendría una conexión especial con ella. El hecho de que las partes del cuerpo del difunto puedan separarse no lo impide, pues Allah es capaz de devolver la vida a una parte del cuerpo y de interrogarla, del mismo modo que puede reunir sus partes. La razón de quienes afirman que el interrogatorio se dirige solo al alma es que el difunto puede ser visto en su tumba durante el interrogatorio, sin señales visibles de estar sentado ni de ninguna otra manera, y no hay ni constricción ni amplitud en su tumba. Lo mismo se aplica a quienes no son enterrados, como los que fueron cruelmente crucificados. Su respuesta es que ésto no es imposible en términos de poder, sinó que tiene un paralelismo en la forma habitual, que es la persona dormida, pues encuentra placer y dolor que su compañero no percibe. En cambio, la persona despierta puede percibir dolor o placer por lo que oye o piensa, y su compañero no lo percibe. Más bien, el error provino de comparar lo invisible con lo visible y las condiciones después de la muerte con lo que vino antes de ella. Parece que Allah Todopoderoso apartó los ojos y los oídos de los siervos para que no presenciaran eso (y se lo ocultó para preservarlos) para que no se enterraran unos a otros. Y los miembros mundanos no tienen poder para percibir los asuntos del Reino Celestial excepto aquellos a quienes Allah quiere. Se ha demostrado que los hadices están de acuerdo con lo que la mayoría ha dicho, como su decir que oye el sonido de sus sandalias, y su decir que sus costillas se dislocan por la presión de la tumba, y su decir que oye su voz cuando es golpeado con el martillo, y su decir que es golpeado entre sus orejas, y su decir que lo hacen sentarse. Todo eso es de los atributos de los cuerpos. Abu al-Hudhayl ​​​​y quienes lo siguieron llegaron al hecho de que el hombre muerto no siente la tortura ni nada más excepto entre los dos toques de trompeta. Dijeron que su estado era como el de un durmiente o una persona inconsciente que no siente el golpe ni nada más hasta que despierta. Los hadices que se mencionan en el interrogatorio se refieren al estado en que los compañeros del difunto se apartan de él.

(Nota): La razón para incluir el hadiz de Ibn Umar con el hadiz de A'isha que lo contradice en el capítulo sobre el castigo de la tumba es qué, puesto que está establecido que la gente del pozo escuchó y fue reprendida, su percepción del discurso a través del sentido del oído indica la posibilidad de que percibieran el dolor del castigo a través de los otros sentidos, o incluso a través de su propio ser. El hilo conductor entre éstos hadices y los demás es que el autor señaló una forma de reconciliar los hadices de Ibn Umar y A'isha interpretando el hadiz de Ibn Umar como una referencia al discurso dirigido a la gente del pozo que tuvo lugar en el momento del interrogatorio, cuando el alma yá había regresado al cuerpo. De los demás hadices se desprende claramente que el incrédulo interrogado es castigado. En cuanto a la negación de A'isha, se entiende que se refiere a un momento distinto al del propio interrogatorio, reconciliando así ambos relatos. A partir de ésta explicación, queda clara la razón para incluir el hadiz de Ibn Umar en éste sentido, y Allah lo sabe mejor. 
En cuanto al hadiz de A'isha sobre la historia de la mujer judía:
Él dijo: (Escuché a Al-Ash’ath, que es Ibn Abi Al-Sha’tha’ Salim Ibn Al-Aswad Al-Muharibi. Su declaración: (Según la autoridad de su padre, en la narración de Abu Dawud al-Tayalisi, según la autoridad de Shu’bah, según la autoridad de Ash’ath, escuché a mi padre).. "El alma y el espíritu son uno y el mismo", como dice Allah Todopoderoso: «Presentad vuestras almas», refiriéndose a los espíritus. Éste es un tema bien conocido con muchas opiniones, y algunas de ellas se mencionarán en el comentario sobre las palabras de Allah Todopoderoso: «Y te preguntan acerca del espíritu» [Al-Isra: 85]. Luego se incluyeron seis hadices en el capítulo: el primero de los cuales es el hadiz de Al-Bara’ sobre las palabras de Allah Todopoderoso: «Allah fortalece a los creyentes con la palabra firme» [Ibrahim: 27]. El autor incluyó en el comentario un hadiz de Abu Al-Walid Al-Tayalisi sobre la autoridad de Shu’bah, y en él afirmó explícitamente la transmisión entre Shu’bah y Alqamah, y la audiencia entre Alqamah y Sa’d ibn Ubaydah. Su declaración: “Cuando el creyente está sentado en su tumba, es visitado y luego testifica, según la narración de al-Hamawi y al-Mustamli, entonces testifica”. Así es como el autor lo presentó con ésta redacción. Al-Isma’ili lo narró en la autoridad de Abu Khalifah en la autoridad de Hafs bin Omar, el sheikh al-Bujari, con una redacción más clara que la suya, diciendo: “Cuando el creyente testifica que no hay más dios que Allah y reconoce a Muhammad en su tumba, entonces eso es lo que dijo, etc.” Ibn Mardawayh lo narró de ésta fuente y otras con la redacción: “El Profeta, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), mencionó el castigo de la tumba y dijo: Cuando el musulmán testifica que no hay más dios que Allah y reconoce que Muhammad es el Mensajero de Allah”, según el hadiz: Su declaración: “De la segunda manera, con ésta adición, ‘Allah fortalece a los que creen’ fue revelado en relación con el castigo de la tumba”, sugiere que la palabra “Ghandar”, como dijo Hafs con una adición, pero no es así, más bien es en el significado, como fue narrado por Muslim, al-Nasa'i e Ibn Majah bajo la autoridad de Muhammad ibn Bashar, el sheikh al-Bujari, lo incluyó, y la parte que mencionó es el comienzo del hadiz. El resto, según ellos, es: "¿Quién es tu Señor?" Él responde: "Mi Señor es Allah, y mi Profeta es Muhammad". Ésta parte también fue narrada por Muslim y al-Nasa'i a través de la cadena de transmisión de Khaythama de al-Bara'. Sa'd y Khaythama abreviaron mucho éste hadiz, pero Ibn Mardawayh lo narró de otra cadena de transmisión de Khaythama, añadiéndole: "Si es justo, será guiado; si no es bueno, será hallado necio". Ésta versión también está abreviada. Zadhan Abu 'Umar lo narró de al-Bara' extensamente y con una explicación completa. Fue incluido por los compiladores de los Sunan y autenticado por Abu 'Awanah y otros. Incluye la adición al principio: "Busca refugio en Allah del tormento de la tumba". También incluye: “Su alma regresa a su cuerpo, y dos ángeles vienen a él y se sientan con él. Le preguntan: ‘¿Quién es tu Señor?’ Él responde: ‘Mi Señor es Allah’. Le preguntan: ‘¿Cuál es tu religión?’ Él responde: ‘Mi religión es el Islam’. Le preguntan: ‘¿Quién es éste hombre que fue enviado entre vosotros?’ Él responde: ‘Él es el Mensajero de Allah’. Le preguntan: ‘¿Cómo lo sabes?’” Él dice: Leí el Corán, el Libro de Allah, y creí en él y lo acepté. Eso es lo que dice Allah Todopoderoso: “Allah fortalece a los que creen con la palabra firme”. También dice que el alma del incrédulo regresa a su cuerpo, y dos ángeles vienen a él y lo hacen sentarse y le dicen: ¿Quién es tu Señor? Él dice: ¿Eh? ¿Eh? No lo sé. Otro hadiz aparece con algo similar a ésto en el hadiz de Anas, el sexto hadiz del capítulo, y la discusión completa se dará allí, si Allah quiere. Al-Kirmani dijo: El versículo no menciona el castigo de la tumba. Quizás el estado del siervo en su tumba se llama castigo de la tumba para enfatizar la prueba del incrédulo sobre la prueba del creyente, por el bien de la intimidación, porque la tumba es un lugar de terror y desolación, y porque encontrarse con ángeles es algo que los humanos suelen temer. Segundo: El hadiz de Ibn Umar sobre la historia de la gente del pozo (el pozo de Badr), en el que el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: "No sois más capaces de oír lo que digo que ellos". Lo he incluido aquí brevemente, y fue discutido dentro de la sección de los Ulemas sobre algunas cosas extraordinarias que sucedieron en las expediciones militares. El Salih mencionado en la cadena de narración es Ibn Kaysan. En tercer lugar: El hadiz de A'isha, quien dijo: «El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solo dijo: “Ahora saben que lo que les dije era verdad”». Éste es el intento de A'isha de rechazar la narración de Ibn Umar antes mencionada. La mayoría de los eruditos discreparon con ella en éste punto y aceptaron el hadiz de Ibn Umar porque fue narrado por otros. En cuanto a su argumento basado en el versículo: «En verdad, no puedes hacer oír a los muertos», dijeron que su significado es que no puedes hacer que oigan de una manera que les beneficie, o que no puedes hacer que oigan a menos que Allah lo quiera. As-Suhayli dijo: A'isha no estaba presente cuando se hizo ésta declaración.

Assalamo Aleikum. 

Del libro de Al-Jami’ Al-Kabir, "ELIMINANDO la ANGUSTIA de TODA la NACIÓN ISLÁMICA."(Orientación para vosotros, los veraces, los hermanos de la mano derecha, los que llevan el Imamato, los Muqaadams selectos, los hafides y los alumnos comprometidos.)

Del libro de Al-Jami’ Al-Kabir,  "ELIMINANDO la ANGUSTIA de TODA la NACIÓN ISLÁMICA."
(Orientación para vosotros, los veraces, los hermanos de la mano derecha, los que llevan el Imamato, los Muqaadams selectos, los hafides y los alumnos comprometidos.)
Alabado sea Allah, quien hizo de la pura Shari'a un escudo protector del cual brotaron todos los mares del conocimiento, e hizo fluir sus corrientes sobre la tierra de los corazones hasta que el corazón de los cercanos y los lejanos se extinguió con ella. Y sobre quien Él quiso de Sus siervos, aquellos especiales para supervisar la fuente de la Shari'a con todas sus noticias y efectos extendidos por todas las tierras, hasta que el Profeta PyB la presenció. Después de reunir sus hadices en su corazón, surgió una Shari'a amplia y completa, que abarca los niveles del Islam, la fe y la excelencia. No hay en ella ninguna dificultad, ni tampoco restricción para ninguno de los musulmanes. Y aquellos que atestiguan en contra de ella, su testimonio es falso y calumnioso, pues Allah Todopoderoso dice: «Y no os ha impuesto ninguna dificultad en la religión». Y quien afirma que hay dificultad en la religión ha mentido contra el Corán. Así pues, la Shari'a es como un gran árbol que se extiende, y los dichos de sus eruditos son como ramas y ramitas. Y quienquiera que observe una contradicción en los hadices o un error en los dichos de sus eruditos, entonces se equivoca debido a su deficiencia en el nivel de conocimiento, pues la Shari'a ha sido dada en dos niveles de indulgencia y severidad, y cada uno de ellos tiene sus propios hombres, no en un solo nivel, como se explicará pronto en la balanza. Y quienquiera que encuentre difícil combinar los hadices de ella o los dichos de los dichos de sus eruditos. Sus eruditos deberían colocar el inclinado hacia la cautela en el rango de prioridad y el inclinado hacia la indulgencia del rango de menor preferencia. Aquel a quien se le ha dado el Criterio, el Profeta Muhammad, PyB, que ha bebido profundamente del océano de la Shari'a hasta saciarse y su cuerpo y alma se han saciado con ella, y quien le agradece con el agradecimiento de quien conoce la perfección de la Shari'a, y quien se detiene en lo que está explícitamente establecido y no le añade nada a través del camino de la revelación o la preferencia, comprenderá lo que hemos dicho. Pues éstos caminos, aún permitiendo actuar en función de sus consecuencias, no ofrecen la suficiente protección ni seguridad si no se someten a Él con la sumisión de quien ha recibido el sustento de la Shari'a y de Dar ul-firq (Jurisprudencia).

Allah Todopoderoso tiene buena fe en los imanes y sus seguidores, y ha establecido todos sus dichos como evidencia y prueba. Allah Todopoderoso lo ha recompensado por ello con Su complacencia en éste mundo y en el más allá, y le ha concedido lo que Él quiere de las cámaras del Paraíso. Y doy testimonio de que no hay más dios que Allah, único y sin asociado, testimonio de quien sabe que Allah Todopoderoso conoce sus intereses mejor que él mismo, y que Él Todopoderoso no ha guardado silencio sobre nada sinó por misericordia hacia Su creación, no por olvido o negligencia. Y doy testimonio de que Muhammad es Su siervo, Su mensajero, Su amado y Su amigo íntimo, a quien ha favorecido por encima de toda Su creación, y ha hecho que la unidad de su nación dependa de la práctica de la Sunnah y el Corán. ¡Oh Allah!, envía bendiciones y paz sobre él y sobre todos sus hermanos de entre los profetas, y sobre sus familias, compañeros y aquellos que los siguen en el bien. (Y después de eso) los Grupos de fieles pobres y personas de oficios útiles entre los creyentes que se han quejado repetidamente ante mí, tanto de palabra como de obra, de la gran tristeza que sienten en sus almas cuando oyen a los eruditos afirmar sus doctrinas y apoyar sus dichos sin tener en cuenta las doctrinas de los demás. Dijeron: "La ley de nuestro Señor, que Él, el Exaltado, nos prescribió a través de las palabras de nuestro Profeta Muhammad, (la paz y las bendiciones sean con él), se ha vuelto confusa para nosotros." Nos resulta difícil distinguirla de lo que los eruditos de su nación han legislado. Nuestra ignorancia nos ha llevado a desdeñar a la mayoría de los juristas cuyas escuelas de pensamiento no seguimos. Si realizamos la ablución según una escuela, los seguidores de otra forma dicen que nuestra ablución es inválida. Si oramos según una escuela, los seguidores de otra escuela dicen que nuestra oración es inválida. Si pagamos el zakat, dicen que nuestro zakat es inválido. Si ayunamos, dicen que nuestro ayuno es inválido. Si combinamos oraciones, dicen que la norma es inválida. Si vendemos, dicen que nuestra venta es inválida. Y así sucede con todos nuestros actos en el culto y las transacciones. No sabemos qué escuela es la correcta hasta que la conocemos y nos adherimos a ella. Cada escuela de pensamiento quiere que permanezcamos dentro de los límites de la suya y nos desalienta mucho el seguir cualquier otra escuela cuando les consultamos sobre asuntos religiosos. Ésto nos ha causado confusión y dudas en la mayoría de nuestros asuntos, y yá no sabemos si nuestras acciones, nuestras intenciones y nuestras creencias están de acuerdo con la Shari'a o son contrarias a ella. Entonces les dije: “Siéntense con los eruditos y aumenten sus súplicas”. Y sentados con ellos, aprenderán lo qué tiene evidencia en sus acciones y qué es lo que no la tiene. Dijeron: “Nos hemos sentado con ellos muchas veces, y descubrimos que rara vez mencionan algún Hadiz en relación con la Shari'a, y la mayor parte de su trabajo e investigación trata sobre eso”. Es simplemente una cuestión de comprender las estructuras del discurso de cada uno y derivar los dictámenes de sus connotaciones y conceptos. Luego ellos emiten fatuas (fatwas) basadas en éstas connotaciones y actúan en consecuencia, como si lo que ellos han entendido fuera una prueba tangible legal y legítima. Después, añaden lo que han entendido de las connotaciones y conceptos a la escuela de pensamiento del imán que ellos siguen, llamándola su escuela. La escuela de pensamiento de una persona es lo que dijo y lo que ningún grupo ha escuchado de él hasta su muerte, no lo que se entienden de sus palabras. La persona de quien derivan éstas normas puede no aprobar lo que entienden, ni suscribirse a ello. Incluso si lo aprobara, ¿se podría considerar una ley infalible?, y acaso, ¿obligaría a actuar conforme a ella como si fuese la Shari'a?.. Además, los observé en sus círculos de estudio, donde no reconocen las opiniones de los demás, ni se remiten a las declaraciones de los demás, ni hacen caso de su sheikh. Así, un erudito entre nosotros se iría de sus reuniones sin haber aprendido nada de su discurso en lo que basarse. Les dije: «Siéntense con éste erudito un momento y con aquel otro, y adopten la postura de la mayoría». Ellos respondieron: «¿Cómo puede un laico entre nosotros saber la postura de la mayoría para poder adoptarla? Nosotros, los seguidores de la escuela de pensamiento de al-Awnisi, no podemos prescindir de lo que dicen los seguidores de la otra escuela, dadas las numerosas diferencias en sus opiniones preferidas». Les dije: «Sean objetivos». Buscaban el conocimiento como estudiantes, esforzándose por alcanzar el nivel de los eruditos más eminentes. Dijeron: «No podemos dedicarnos a ésto mientras nos esforzamos por mantener a nuestras familias, pagar nuestras deudas y resolver nuestros conflictos. Tampoco nos resulta agradable sentarnos en una escuela o mezquita, consumiendo la inmundicia y la caridad ajena como hacen los juristas. Si nos convirtiéramos en comerciantes, nos veríamos obligados a alimentarnos de esa riqueza. Yá hemos intentado alimentarnos de los fondos de las donaciones y nos ha resultado opresivo. Además, considerando que nos sentamos en la mezquita para la adoración, y para ganarnos la vida y trabajar como lo hacíamos, no seguíamos una ley divinamente ordenada e infalible». Ahora bien, lo que los eruditos han deducido es sólo conjetura, no certeza. Por lo tanto, no nos ha llegado que los imanes de las escuelas de pensamiento, (que Allah esté complacido con ellos), que ordenaran a nadie para seguir ciegamente sus deducciones, pues sabían que ellos no eran infalibles. Más bien, decían: «Si contradicen las palabras de los defensores de la Sunnah explícita, entonces rechácenlo». Les pregunté: «¿Qué quieren decir con eso?». Respondieron: «Que recopiléis para nosotros un libro, con evidencia de las cuatro escuelas de pensamiento más conocidas y otras, de la Sunnah explícita de nuestro Profeta Muhammad, (la paz y las bendiciones sean con él), y la Sunnah de los Califas Bien Guiados de entre sus compañeros, y que la separéis de las opiniones personales de todos los muytahids cuyas normas no están explícitamente establecidas en la Shari'a, para que sepáis lo que nuestro Profeta PyB legisló y lo que otros no, y luego actuéis conforme a ello, pues es sobre lo que seremos interrogados. Si actuamos conforme a lo que nuestro Profeta Muhammad, (la paz y las bendiciones sean con él), legisló, y nos encontramos capaces de actuar aún más, entonces actuamos conforme a lo que los muytahids de su nación legislaron. Pues incluso si se les hubiera permitido legislar, no sería obligatorio para nadie actuar conforme a lo que ellos legislaron, ni para ellos ni para quienes los siguieron, porque la obligación no es verdaderamente vinculante sinó por el amo». El siervo no está por encima de sí mismo, y el único amo aquí es Allah y Su Mensajero, (la paz y las bendiciones sean con él). Un sirviente no debe competir con su amo por el rango de amo. Les dije: «Allah no exige que alguien como ustedes estudie la Sunnah transmitida para actuar conforme a ella. Basta con que actúen conforme a las palabras de los eruditos. Solo los más grandes santos, que han trascendido el camino de la conjetura y han entrado en la luz de la revelación y el conocimiento, están obligados a estudiar las pruebas fundamentales de la ley islámica». Respondieron: «Lo que dices es cierto, pero ésto solo sucede cuando no podemos escuchar los hadices de nuestro Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), y los perdemos de éste mundo, Allah no lo quiera». Dije: «Nuestra creencia, incluso si los hadices de nuestro Profeta PyB no se hubieran perdido, es que todas las afirmaciones de los eruditos que ellos derivaron provienen de la luz de la ley islámica y se ramifican a partir de ella». Les di un ejemplo de la ley islámica pura, diciendo: «El ejemplo de la esencia de la ley islámica, del cual se ramifica la opinión de cada erudito, es como el primer ojo de la red de un pescador para los peces. El ejemplo de las opiniones de los eruditos es como los manantiales que se extienden desde él. Miren todos los manantiales que se ramifican desde él en todas las épocas; los encontrarán ramificándose desde el primer manantial. De igual modo, la norma de la esencia de la ley islámica, junto con las opiniones de sus eruditos, es una visión preciosa y única». Con la gente del velo, no lo entienden, y nosotros no sabemos excepto hacer esto y aquello sin desacuerdo, o dejar esto y aquello sin desacuerdo. Cuando me cercioré de su sinceridad en su intención de seguir la Sunnah de su Profeta PyB y de la intensidad de su deseo por ello, me arremangué y me esforcé y comencé, con la ayuda del Rey Todopoderoso, a recopilar los Hadices de la Shari'a y sus tradiciones de los libros de Hadices que estaban disponibles para nosotros en el momento de la recopilación, allí por las tierras egipcias, que Allah Todopoderoso las proteja, tales como el Muwatta del Imam Malik y el Musnad del Imam Sunaid Ibn Dawud, el esclavo liberado de Banu Hashim, que es uno de los contemporáneos de Malik, que narra de Waki', y obtuve una copia de la misma escrita a mano por el Imam Muhammad Ibn Azra Al-Azdi, y un grupo de personas me dijo que los memorizadores de Egipto buscaban una copia de la misma, y ​​como los dos Sahihs y los Musnads de los tres Imames, Imam Abu Hanifa, Imam Ahmad e Imam. Al-Shafi'i, Sahih Abi Dawud, Sahih al-Hakim, Sahih Ibn Khuzaymah, Ibn Hibban, al-Tirmidhi, al-Nasa'i, Ibn Majah y al-Ahadith al-Mukhtarah de al-Diya' al-Maqdisi. El sheikh Jalal al-Din al-Suyuti dijo: "Parece ser auténtico", y otros libros de los memorizadores de hadices, que Allah esté complacido con todos ellos. De hecho, no he mencionado en éste libro ningún hadiz que no sea de ésta misma colección, salvo en raras ocasiones, porque son aquellos en los que los eruditos se basaron y aceptaron, y, hasta dónde sé, ninguna norma de la Shari'a se desvía de ellos salvo en raras ocasiones. Y la esfera abarca todos éstos libros y otras colecciones raras, como Jami' al-Usul de Ibn al-Athir, al-Sunan al-Kubra de al-Bayhaqi, y al-Jami' al-Kabir y al-Jami'ah. Los memorizadores de Egipto solicitaron una copia a lo largo de sus vidas, pero nunca se les proporcionó.

El Libro Pequeño y el Libro de Libros Pequeños Adicionales. Éstos tres últimos son obra del Sheikh Jalal al-Din al-Suyuti, el último de los memorizadores de Hadiz en el Egipto protegido, que Allah esté complacido con él. He estudiado todos éstos libros y he extraído de ellos todo lo relacionado con los mandamientos, prohibiciones y nobles rasgos de carácter de los Hadices y narraciones, y he omitido todo lo demás, como biografías, exégesis y otros temas que no son necesarios para nuestro libro. Así, éste libro nuestro, alabado sea Allah, se ha convertido en una recopilación exhaustiva de las pruebas de las escuelas de pensamiento de los muytahid. No conocemos ningún otro libro entre los libros de los eruditos del hadiz que sea más completo en su recopilación de hadices de la ley islámica y sus narraciones que este. Pues, a pesar de su pequeño tamaño, ha reunido las pruebas más conocidas de los muytahid. Si desean comprobarlo, consulten cualquier capítulo y compárenlo con todos los capítulos de los libros de los eruditos del hadiz, y encontrarán todo lo que ellos afirmaron en sus libros, todo ello incluido íntegramente en un solo capítulo de nuestro libro. Pues los libros de los eruditos del hadiz son del tipo que menciona la cadena de transmisión y repiten los hadices. Así pues, alabado sea Allah. No atribuí sus hadices a quienes los extrajeron de las fuentes porque solo mencioné en él lo que los imanes mujtahid utilizaron como evidencia para sus escuelas de pensamiento, y el hecho de que un mujtahid lo utilizara como evidencia es suficiente para la autenticidad de ese hadiz, como se demostrará más adelante. Su declaración pronto se incluirá en el balance, y he optado por la brevedad. No menciono de cada hadiz excepto lo necesario para proporcionar la evidencia que corresponde a la traducción. Digo: «El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), solía hacer esto y aquello», o «Solía ​​decir esto y aquello», o «Solía ​​ordenar esto y aquello», o «Solía ​​prohibir esto y aquello», o «Solía ​​permitir esto y aquello», o «Solía ​​ser estricto con esto y aquello». Mi intención con «solía hacer esto y aquello» es que el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), lo hizo al menos una vez, y luego lo repitió, (la paz y las bendiciones sean con él). Puede que no haya sido una repetición. No hago mención de la historia en la que se narró el hadiz a menos que contenga una lección, una moraleja o una norma de etiqueta. No repito un hadiz en un capítulo a menos que haya una norma adicional que no estuviera en el hadiz anterior. Lo que me impulsó a ser tan breve es la idoneidad del momento y del público, que consiste principalmente en las personas pobres, profesionales y el público musulmán en general, y para apresurar la mención del propósito del hadiz. No me he inclinado a interpretar el hadiz, ni a abrogarlo con fechas, como hacen algunos, por respeto al Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), para que sus palabras se limiten a lo que un erudito entiende y no otro, y para que otros abroguen sus palabras, yá que no hay nadie que pueda abrogar sus palabras, (la paz y las bendiciones sean con él), excepto él, como cuando dijo: "Yo os prohibí visitar las tumbas". Así que visitadlas, y como dijo: "Yo os prohibí comer carne de sacrificio, así que guardadla", y "Yo os prohibí remojar dátiles en vasijas de barro y troncos de árboles ahuecados, así que está permitido hacerlo, excepto que no debáis beber intoxicantes", o algo similar. Y también, reconociendo mi incapacidad para comprender sus palabras, (la paz y las bendiciones sean con él), de una manera acorde a su posición, pues él es el más elocuente y extenso, habiendo recibido un discurso conciso y completo. ¿Cómo puede interpretarse, entonces, con las palabras cerradas y limitadas de otros? ¿Y cómo puede alguien llegar al extremo de abrogar sus palabras, (la paz y las bendiciones sean con él), sin revelación divina, especialmente si ese hadiz fue adoptado por un imán de la religión y seguido por sus imitadores? Porque eso es una falta de respeto para el Legislador, (la paz y las bendiciones sean con él), y al imán que lo adoptó. Y la afirmación de algunos de que el último de los dos mandamientos del Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), es el que se cumple, y que es el abrogatorio y decisivo, que es mayormente cierto, pero no del todo. Porque si fuera del todo cierto, habríamos dictaminado que el Iman Ahmad abroga los dos mandamientos del Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), del ejemplo de Muhammad PyB de pies a cabeza, en la ablución, o parte de ella, o de la ablución después de tocar a una mujer o tocar las propias partes, o algo de no ablución después de eso, porque debe haber sido el último de sus mandamientos. A uno sin el otro, y si abrogáramos el primero, dictaminaríamos que la oración de su dueño es inválida, y así sucesivamente. En resumen, a quien Allah Todopoderoso ilumina su corazón, verá las palabras del Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), como más claras y elocuentes que cualquier otra interpretación dada por todas las personas, desde los Compañeros y los Sucesores hasta los eruditos imanes y toda la creación. Verán que abarca toda su comprensión. Y a quien Allah Todopoderoso no ilumina su corazón, es como un murciélago que solo ve en la oscuridad y niega que alguien pueda ver en la luz.

El sol es un signo de visión débil y de distancia de la presencia de la gente de luz. De igual modo, se dice de quien duda en comprender las palabras del Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), hasta que son explicadas por las palabras de otro, que ésto es señal de su distancia de la presencia de su revelación, (la paz y las bendiciones sean con él), y de su incapacidad para acceder a ella debido al amor a éste mundo, a sus habitantes y a sus deseos. Las palabras del Legislador solo pueden ser comprendidas por quien entra en su presencia. Es sabido que Su presencia está prohibida para el amante de éste mundo, y solo aquel para quien el oro y el polvo son iguales en su corazón, en su falta de inclinación a acumularlos y en su falta de alegría por ellos, puede entrar en su presencia. Mi maestro, Ali ibn Sayyid Muhammad, (que Allah esté complacido con ambos), solía recitar poesía sobre éste significado que hemos mencionado, acerca de la oscuridad del ser interior que impide comprender las palabras del Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él).
Si el murciélago dijo lo que la gente dijo: «A la luz del sol, pasa; pero a la luz del sol, no está». Entonces no se le cree, sinó que miente, o dice que están locos. Y si te asombras de los que le preguntan: «¿Acaso los párpados reciben la luz del sol?». Y aún más asombrados están los que lo imitaron, y dijeron: «En la oscuridad, los ojos ven».
Respecto a éstos dos significados, que aún no he comprendido del todo -a saber, el abandono de la interpretación y la abrogación histórica-, he dejado la puerta del entendimiento abierta a todos, a cada oyente y observador, a todos los sabios y a toda la creación. Cada uno comprende según la capacidad de su corazón, según la claridad y el reflejo de su espejo. Luego se somete a Allah Todopoderoso según lo que comprende. He incluido la guía de los compañeros del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) junto con su propia guía, aunque ésta es suficiente para todo aquel cuyo corazón Allah Todopoderoso ha iluminado. Ésto indica que éste hadiz no ha sido abrogado. Si lo hubiera sido, los Compañeros lo habrían interpretado después de él (la paz y las bendiciones sean con él). Ésta es una excepción para aquellos que actúan y se esfuerzan, y actúan según el ejemplo de su dicho (la paz y las bendiciones sean con él): "No sé cuánto tiempo permaneceré entre vosotros, así que seguid a quienes vienen después de mí: Abu Bakr y Umar, y aferraos a la guía de Ammar, y todo lo que Ibn Mas'ud os diga, creedle." Y sobre su dicho (la paz y las bendiciones sean con él): "Aferraos a mi Sunnah y a la Sunnah de los califas bien guiados después de mí. Aferraos a ella firmemente. Cuidado con las cosas recién inventadas, pues toda cosa recién inventada es una innovación, y toda innovación es un extravío." Y sobre su dicho (la paz y las bendiciones sean con él): "Os juzgaré y os informaré de lo que es lícito e ilícito.." (Mu'adh ibn Jabal), y os informaré de las leyes de herencia, Zayd. Y por las palabras del Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él): «Mis Compañeros son como las estrellas en vuestras manos; si los seguís, seréis guiados». Y por las palabras de Ali, (que Allah esté complacido con él), y asimismo de Umar ibn Abd al-Aziz, excepto que lo que Abu Bakr y Umar establecieron es una religión que adoptamos y a la que llamamos, y otros hadices y narraciones. Así que habéis aprendido de estos hadices el mandato de actuar conforme a la guía de todos los Compañeros del Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), y de darle precedencia sobre las palabras de otros de los Sucesores y de los que vinieron después de ellos, porque seguirlos ha sido explícita y claramente declarado, a diferencia de otros. (Y organicé) el libro según la organización de los libros de jurisprudencia para que fuera más fácil para la mayoría de la gente acceder a él y comprenderlo, yá que los libros de jurisprudencia circulan ampliamente entre ellos, a diferencia de los libros de los eruditos de los Hadices. Y comencé con una escala, qué, hasta donde sé, no he sido precedido, estableciendo todas las pruebas de la Shari'a y lo que se basa en ellas desde los dichos de los muytahids y sus seguidores hasta el Día del Juicio, y haciendo que todos ellos glorifiquen la Shari'a en ello. (Y concluí) el cuadrante sobre los actos de adoración con un capítulo exhaustivo sobre las virtudes del recuerdo en todas sus formas, absolutas y restringidas, o lo que se ha narrado acerca de la virtud de enviar bendiciones y paz al Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él). (Y concluí el capítulo sobre la Yihad, que concluye con un resumen de la vida del Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), desde su nacimiento hasta su profecía y su muerte. Los capítulos sobre la jurisprudencia del libro concluyen con un capítulo exhaustivo sobre su carácter, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), y su guía en áreas específicas, abarcando todas sus cualidades y atributos, aunque éstos estén dispersos a lo largo de los capítulos del libro. Ésta sección sobre el carácter es seguida por una discusión de lo que se ha narrado acerca de la desobediencia a los padres, la importancia de mantener los lazos de parentesco, el ocultamiento de las faltas de los musulmanes y los derechos que tienen los musulmanes y los vecinos.. y satisfacer las necesidades y lo que vino en el balcón sobre la creación del hombre y del animal por Allah Todopoderoso, y lo que vino sobre la reconciliación entre las personas, y aceptar sus excusas y visitar a los hermanos y a las personas justas y honrar al visitante que un día vino sobre pedir permiso y saludo y alegría de rostro y palabras amables y reconciliación y etiqueta en las reuniones y lo que vino sobre el respeto y la reverencia por los ancianos de la gente y lo que vino sobre estornudar y bostezar y lo que vino sobre la intercesión y el amor y el afecto y el apoyo mutuo y la asistencia y visitar a los enfermos y lo que vino sobre condenar el distanciamiento y las riñas y cortar relaciones y apartarse unos de otros y lo que vino sobre gastar de buenas maneras y en comida - y dar agua y agradecer los favores y lo que vino sobre la prohibición de despreciar a las personas y sobre la virtud de un corazón puro y abandonar la envidia y sobre la conveniencia de quitar el daño del camino y lo que vino sobre la virtud de los pobres y los débiles, y amarlos y sentarse con ellos y lo que vino sobre el ascetismo en el mundo y acortamiento de la esperanza y recuerdo de la muerte y las condiciones de los muertos y el tormento y la dicha del estado intermedio del Barzak y lo que vino en la resurrección y reunión y ajuste de cuentas. Las balanzas, el puente y otras estaciones del Día de la Resurrección, y su número es de cincuenta estaciones, cada estación para el pecador son mil años, y lo que vino en la descripción del Paraíso y el Infierno y la matanza de la muerte entre ellos hasta que el llamador construyó: “¡Oh gente del Paraíso, eternidad, no muerte, y oh gente del Infierno, eternidad, no muerte!” ¡Cuán noble es éste libro, que contiene todos los objetivos de la ley islámica, con su dulce y elocuente lenguaje! ¿Cómo podría ser de otra manera, siendo las palabras del Maestro de los Mensajeros? Quien lo examine sabrá con certeza que la ley islámica no contiene ninguna dificultad ni penuria para ningún musulmán. Encarna la conducta apropiada con Allah y Su Mensajero (la paz y las bendiciones sean con él), y muestra compasión por la comunidad musulmana. No ordena a nadie hacer nada que no esté explícitamente establecido en la pura ley islámica, excepto por consenso. Pues se narra auténticamente del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) que solía decir en su súplica: «¡Oh Allah, quien dificulte las cosas a mi comunidad, dificultéaselas a él!». Y no hay nadie más perjudicial para la comunidad que un jurista que la restringe, declara inválidos sus cultos y transacciones, divorcia a sus mujeres, derrama su sangre y los juzga por infieles basándose en su propia opinión, sin que esté explícitamente establecido en el Corán ni en la Sunnah, dificultando así la vida de los eruditos entre ellos. Si les hace ésto, entonces ha caído bajo la súplica del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) de que Allah le dificulte las cosas. Pedimos protección a Allah. Le puse el nombre, a sugerencia de algunas personas sinceras y humildes, «Para aliviar la aflicción de toda la comunidad». Que Allah lo haga para Su noble propósito y beneficie a su autor, escriba, oyente y lector. El Omnioyente, el Receptivo y el Mensajero de Allah, (la paz sea con él), me anunció que éste libro permanecerá hasta la llegada del Mahdi, (la paz sea con él), para que sus compañeros se beneficien de él y no tengan que consultarlo en la mayoría de los asuntos religiosos. Porque cuando él, (la paz sea con él), aparezca, erradicará toda diferencia y opinión de la tierra, y en sus días solo quedará la religión pura y eterna. Los seguidores ciegos de los eruditos de su tiempo se opondrán a él cuando lo vean apartarse de lo que sus imanes se apartaron, pues creen que Allah Todopoderoso no creará a nadie después de sus imanes que los supere en conocimiento. Pero si aparece, se someterán a su autoridad en los asuntos que le corresponden, por temor a su poder y a su afán de riqueza. Él y la espada son los traicioneros, y nadie disputará su autoridad excepto los débiles. Y en el hadiz, se dice que él, (la paz sea con él), sigue el ejemplo del Mensajero de Allah, (que las oraciones y la paz de Allah sean con él), y no se equivoca. No dictaminará sobre lo que es permisible o prohibido excepto como el Profeta, (la paz sea con él), lo habría hecho si hubiera estado vivo. Las ultimas de las escuelas de pensamiento en desaparecer de la tierra serán la escuela del Imam Abu Hanifa y Malik, (que Allah esté complacido con ellos). Y de ésto, que hemos querido decir, todo autor sabe que inevitablemente nos hemos inclinado hacia ello al escribir éste libro, y que si el dictamen de lo que los eruditos han deducido del claro dictamen de la Sunnah que la nación está obligada a actuar conforme a él, excepto por lo que el Mahdi, (la paz sea con él), abolirá cuando aparezca. Así que reflexionar sobre ésto.

Todo camino que el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) no recorrió es oscuridad, y nadie que lo transite puede estar seguro de su seguridad y de no sufrir daño alguno. Ésto se debe a que el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) es el Imam y la luz. Si un seguidor se desvía por seguir a su Imam y transgrede los límites que él ha establecido, camina en la oscuridad en la medida de su distancia de la luz radiante de su Imam. Por eso, las palabras de todos los Imames de las escuelas de pensamiento son luz pura, y no presentan ningún problema debido a su cercanía con el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él), a diferencia de las simples palabras de otros. Es por esta razón que el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) aludió cuando dijo: «Que Allah tenga misericordia de quien oiga mis palabras, las comprenda y las transmita exactamente como las oyó», es decir, palabra por palabra, sin añadir ni quitar nada de lo que he prescrito. Así, el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) cerró la puerta a la innovación y a las adiciones a la legislación, y ordenó la adhesión a lo que él (la paz y las bendiciones sean con él) prescribió. Él (la paz y las bendiciones sean con él) obtuvo esta bendición del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él). Ésta es la verdadera naturaleza del grupo de eruditos del Hadiz que se esforzaron por registrar las acciones y dichos del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) y narran sus hadices con cadenas de transmisión. En cuanto a los demás, no tienen participación alguna en la mencionada bendición de la misericordia, ni la tienen en absoluto. No tienen participación alguna en la herencia del conocimiento del Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), excepto en la medida en que aprendieron de la Sunnah explícita, no de la deducción ni de la opinión. Se nos ha dicho que el Imam Ahmad ibn Hanbal, (que Allah esté complacido con él), solía decir: «Un hadiz débil es más querido para mí que la opinión de los hombres». De igual modo, se nos ha hablado del Imam Abu Hanifa, (que Allah esté complacido con él). El Imam Abu Dawud, (que Allah esté complacido con él), dijo que el Imam Ahmad, durante toda su vida, nunca comió sandía. Cuando se le preguntó al respecto, respondió: «No me han informado cómo la comía el Profeta, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz)». Una vez le preguntaron: «¿Por qué no escribes un libro sobre jurisprudencia?». Respondió: «¿Acaso no hay nadie que hable junto al Libro de Allah y la Sunnah de Muhammad? (que Allah lo bendiga y le conceda la paz)». Una vez oí una voz que me decía: «¿Conoces el significado de las palabras de Allah: “Cuando aquellos a quienes seguían reniegan de aquellos que los seguían”?». Respondí: «Allah lo sabe mejor». La voz dijo: «En el Día de la Resurrección, toda persona que haya dificultado las cosas para su comunidad y les haya ordenado actuar de acuerdo con el conocimiento traído por su Shari'a, renegará de todo erudito que haya nacido con su intelecto y comprensión de asuntos que no mencionó explícitamente, añadiéndolos a su escuela de pensamiento». Así, todo aquel que haya nacido con su intelecto deseará el Día de la Resurrección.. y no se avergonzó del Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él). Además, se dice que añadir algo a las normas explícitas de la Shari'a mediante deducción causa dificultades a la gente. ¿Qué quiso decir con eso? Solo pudo decir: «Nada más que la cercanía a Allah, el Exaltado y Glorificado». Entonces se le dice: «La cercanía es específica de la precedencia de seguir, no de la innovación». Además, ningún siervo recibe ayuda para actuar más allá de la Sunnah explícita, pues Allah, el Exaltado, no ha garantizado asistencia excepto para aquellos bajo Su mando, lo cual Él ha legislado explícitamente a través del Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él). Así pues, hermano mío, reflexiona sobre lo que te he mencionado a lo largo de éste sermón y sé indulgente con la nación como lo fue su Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él). Creo que si una persona abandonara la práctica de todo aquello que no está explícitamente establecido en la Shari'a pura, no habría culpa ni reproche sobre ella en éste mundo ni en el Más Allá, a menos que la nación esté unánimemente de acuerdo. En ese caso, se vuelve prohibido violarla, y se une a la obligación de actuar conforme a lo que la Shari'a ha establecido explícitamente. Allah, el Exaltado, dice: «Y quien se oponga al Mensajero después de que la alabanza le haya sido clara y siga un camino distinto al de los creyentes, le devolveremos lo que ha tomado y lo arrojaremos al Infierno, ¡y qué pésimo destino!». Pedimos a Allah bienestar y perdón por nuestros deslices y malos pensamientos. Nuestras conciencias están llenas del conocimiento de que Él es Perdonador y Misericordioso. (Y comencemos) a mencionar la balanza que prometimos mencionar, así decimos, y con la ayuda de Allah, (una explicación de la preciosa balanza) mediante la cual una persona puede establecer todas las pruebas de la Shari'a y lo que se ha construido sobre ella desde los dichos de los sabios hasta el Día del Juicio. Ésto es porque debes saber, hermano mío, que la Shari'a pura fue en general, y ninguna escuela de pensamiento es más merecedora de ella que otra. Así que quien pretenda restringirla a lo que su imán ha dicho de entre los imitadores ha cometido un pecado grave, y los imanes han errado o sus interpretaciones se han debilitado a veces por la refutación, a veces por decir que está abrogada, y a veces por desacreditar a sus narradores. Entonces preguntamos y pedimos a Allah bienestar, y hermano mío, no saldrás de éste aprieto sinó afirmando la autenticidad de cada hadiz o narración que se haya utilizado como evidencia. Si un imán de la escuela de pensamiento, sea quien sea, no estuviera seguro de la solidez de lo que utilizó como evidencia, y la solidez de ese hadiz u otro que es suficiente para nosotros, entonces el razonamiento de un mujtahid (erudito cualificado) es suficiente, y la crítica de otros eruditos de hadices y mujtahids respecto a sus narraciones no las invalida. Así pues, si toda la evidencia de la ley islámica se establece para ti de ésta manera, y temes una contradicción entre ellas, entonces redúcelas todas a dos niveles: rigor e indulgencia. La contradicción y el desacuerdo se resolverán entonces para ti, si Allah quiere, porque la ley islámica nunca se desvía de éstos dos niveles. Ahora bien, el hadiz contiene una norma que se inclina hacia el rigor y la cautela, o se inclina hacia la indulgencia y el alivio de la carga para los más débiles de la comunidad. Cada uno de estos dos niveles cuenta con personas involucradas en la acción. A los fuertes se les trata con rigor y se les juzga en consecuencia en materia de derechos y demás, mientras que a los débiles se les trata con indulgencia. Los débiles no son recompensados ​​ascendiendo al nivel de los fuertes, ni se les ordena a los fuertes descender al nivel de los débiles, yá sea que dicha orden sea recomendada, obligatoria o de carácter imperativo. Ésto se aclarará al analizar las declaraciones de las escuelas de pensamiento, considerando todo lo estipulado por un mujtahid mediante un método específico. La deducción se prioriza y se considera como una precaución, mientras que su contraparte, proveniente de la declaración de otro erudito, se considera una opción menos preferible, si bien ambas declaraciones se consideran válidas y conformes a la ley islámica. Ésto incluye el requisito de la intención para la purificación, el requisito de purificación con agua no usada, la obligación de decir "Bismillah" antes de la ablución, la obligación de enjuagarse la boca y la nariz, la obligación de orden y continuidad, la anulación de la ablución por tocar a una mujer (incluso una prohibida), por tocar las propias partes, por la emisión de sangre, por vomitar, por reír a carcajadas, por recitar la Fatihah específicamente en la oración, la obligación de permanecer erguido, postrarse sobre las siete extremidades y otros asuntos similares de todos los demás capítulos. Por lo tanto, examine todos los versículos, hadices y narraciones, y lo que se basa en ellos de las declaraciones de los eruditos y sus seguidores hasta el Día del Juicio, en todos los capítulos de adoración, transacciones, matrimonio, castigos e incluso crímenes, así como versículos, afirmaciones y evidencias. Examine toda prueba o declaración que no se desvíe de éstos niveles. Así, cuando surge el desacuerdo, surge el desacuerdo y el conflicto entre la gente de las escuelas de pensamiento y sus seguidores, excepto en aquellos de Sus testigos son que la disputa entre la Shari'a y el Gha que llegó al mismo nivel, y que el que tiene razón en el mismo asunto es uno de la gente de esas pruebas, excepto por el dinero, excepto por la ocurrencia del aumento del estancamiento y la línea que han escrito o los dichos, y el resto está equivocado porque tal vez hayan inferido en la ocurrencia del error del hadiz de aquel que se esfuerza. No es válido como evidencia ahora porque el significado previsto es que erró. Erró en el hadiz que fue transmitido por mí después de mucha investigación, y no lo encontró. No es que erró en la esencia de la comprensión, porque si su error en la esencia de la comprensión fuera correcto, se habría desviado de la Shari'a. Y si se desvió, entonces no habría Shari'a, y si se desvió, entonces no habría recompensa. Así que entiendan. La verdad que creemos es que la Shari'a se presentó en dos niveles, como yá hemos establecido. Y si se hubiera presentado en un solo nivel, yá sea solo indulgencia o solo rigor, entonces ésto constituiría el resto de la sección de rigor, y el símbolo de la religión no habría aparecido en la sección de indulgencia y flexibilidad. (Y vino, alabado sea Allah, como una misericordia para la creación y una manifestación del símbolo de la religión. Así que la gente de cada escuela de pensamiento mira con un ojo, porque si su líder tomaba una dispensa que fue transmitida o deducida, la tomarían y la convertirían en una escuela de pensamiento y exigirían que la gente se adhiriera a ella y a nada más. Y si su líder tomaba lo estricto, la tomarían y la convertirían en su escuela de pensamiento de igual manera y exigirían que la gente se adhiriera a ella. Y la prueba de eso es que le dicen al que pregunta: “Tu sinceridad es grande, pero no está en nuestra escuela de pensamiento”. Y si conocieran la validez de los dos niveles mencionados, darían una fatua (fatwa) con lo que se ajustara a su situación, yá sea una dispensa o algo más estricto, porque no se desvía de ser uno de ellos.) Y quien quiera determinar la medida de ésta escala y el nivel de verificación a través de su conocimiento, que reúna a cuatro eruditos de la ley islámica, cada uno de una escuela de pensamiento diferente, y les lea. Al examinar las evidencias de todas sus escuelas de pensamiento y las declaraciones de sus eruditos, observar cómo argumentan sobre la validez de las evidencias y lo que se construye sobre ellas. Cada uno fortalece su propia escuela de pensamiento y sus evidencias, pero debilita la de los demás, y sus voces se alzan unas contra otras como si fueran sectas distintas. En cuanto a quien comprende verdaderamente ésta escala, que se sienta como un sultán, sosteniendo los dos rangos: uno sobre cada una de sus escuelas de pensamiento, pues todas están sujetas a su escala y se ramifican desde las profundidades de su conocimiento. Incluso si reunimos a cuatro personas, cada una de una escuela de pensamiento diferente, para ver cómo cada una debilita las evidencias de la que tiene delante, el valor de ésta escala no le resultará evidente. Porque quien lee las evidencias de menos de cuatro personas no percibirá el valor de ésta escala, yá que las evidencias de la escuela de pensamiento del ausente son refutadas y debilitadas por los presentes, y ninguno de ellos puede responder. Incluso si estuviera presente, la refutación más contundente serían solamente sus mentiras e insultos. Así pues, si accede a la comprensión de la Shari'a a través de ésta perspectiva, la discrepancia dentro de la Shari'a se eliminará por completo. Verá a todos los eruditos de la Shari'a inmersos en su esencia, pues todos ellos se nutren de la fuente misma de la Shari'a. Establecerá todas las pruebas y declaraciones de los muytahids y no encontrará nada fuera de la Shari'a pura. Es sabido que la suma de las escuelas de pensamiento constituye la Shari'a misma. Quien no aborde la comprensión de la Shari'a desde ésta perspectiva tendrá deficiencias en su entendimiento y se perderá mucho bien, pues todo hadiz que no sea aceptado por sus defensores es descartado. Sin duda, una sola escuela de pensamiento no contiene todos los hadices de la Shari'a a menos que su fundador diga: «Si un hadiz es auténtico, entonces pertenece a mi escuela de pensamiento». En ese caso, todo hadiz utilizado como prueba por un muytahid (erudito cualificado) se incluye en su escuela de pensamiento. Ésto se ha establecido desde al-Shafi'i para todas las escuelas de pensamiento. Ésta es la escuela de pensamiento Shafi'i, según todo aquel que esté libre de prejuicios religiosos. Por lo tanto, tener fe en todos los narradores de las evidencias de las escuelas de pensamiento es obligatorio para todo aquel que busque proteger su religión y su honor. Al hacerlo, los musulmanes estarán a salvo de su lengua, Allah y Su Mensajero PyB estarán complacidos con él, y todos los muytahids estarán complacidos con él. Sonreirán ante él el Día de la Resurrección porque estableció sus escuelas de pensamiento como la esencia misma de la Shari'a. Éste es un enfoque que nunca he visto en ningún erudito hasta ahora. 

Alabado sea Allah, quien nos inspiró a seguir la Shari'a e iluminó nuestros corazones con la luz del conocimiento. Ésto no se debe a ninguna acción que hayamos realizado ni a ningún bien que hayamos ofrecido, sinó que es una gracia previa de Allah sobre nosotros. El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), me informó por medio de la voz de la paz que éste criterio no se ha alcanzado desde el desacuerdo y los debates que los eruditos han entablado entre sí, y la refutación mutua de las afirmaciones basadas en los argumentos que ellos mismos han presentado, no habrían ocurrido entre ellos. Si hubieran conocido el criterio, no habría surgido ningún desacuerdo entre ellos, pues cada uno interpretaría las palabras de su compañero según el nivel de los fundamentos de la Shari'a. Así pues, alabado sea Allah, Señor de los Mundos, Uno.

Capítulo sobre cómo comenzó la revelación al Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz).
A'isha (que Allah esté complacido con ella) dijo: Escuché al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) decir: «Nunca he visto a Gabriel en la forma en que fue creado. Lo vi dos veces descendiendo del cielo, la mayor creación entre el cielo y la tierra, y en todas las formas en la tierra. Nunca vino a mí en ninguna forma sin que yo lo reconociera en ella, excepto al-Husayn. Me preguntó sobre el Islam, la fe y la excelencia». Anas (que Allah esté complacido con él) dijo: Cuando el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) estaba esperando una revelación, le decía a A'isha: «Prepara la reunión para nosotros, porque Gabriel está descendiendo ahora, si Allah quiere». Él (la paz y las bendiciones sean con él) también le dijo una vez a Umm Salamah: «Prepara la reunión para nosotros, porque un ángel está descendiendo a la tierra que nunca antes ha descendido a ella». Abu Rafi’ (que Allah esté complacido con él) dijo: Cuando Gabriel (la paz sea con él) venía al Profeta (la paz y las bendiciones sean con él), se paraba en la puerta y luego pedía permiso al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él). Cuando el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) se reunió como de costumbre, reconoció su voz, así que sacó un potrillo y no lo tomó, y entró en la casa con él, y tal vez se quedó con él en la puerta hasta que la revelación terminó, y no entró. Pensó que Gabriel era uno de los hombres que vinieron al Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), hasta que nos habló de él y dijo que era Gabriel, así que si lo saludabas, él te devolvería el saludo. A'isha, (que Allah esté complacido con ella), dijo: Al-Harith bin Hisham le preguntó al Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), y dijo: Oh Mensajero de Allah, ¿cómo te llega la revelación? El Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), dijo: A veces me llega como el tañido de una campana, y eso es lo más difícil para mí, luego termina. Y comprendí lo que decía, y a veces el ángel se me aparecía como un hombre y me hablaba, y comprendía lo que decía. Dije: «Y lo vi, (la paz y las bendiciones sean con él), recibiendo revelación en un día muy frío, y su frente goteaba sudor». Y ella, (que Allah esté complacido con ella), dijo: «Oí al Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), decir: “Una visión verdadera es una parte de cuarenta y seis partes de la profecía”». Nuestro sheikh, (que Allah esté complacido con él), dijo: «El significado de su profecía, (la paz y las bendiciones sean con él), porque solía tener visiones verdaderas durante seis meses antes de su misión, y esto está relacionado con la duración de la revelación, que es veintitrés partes de cuarenta y seis partes. La duración es la máxima, así que entiéndalo. Y si se asumiera que la duración de la revelación fuera de treinta años, por ejemplo, habría dicho: “Una parte de dos años es una parte de la profecía”, y así sucesivamente». Y ella, (que Allah esté complacido con ella), dijo: “Lo primero con lo que el Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), comenzó a recibir revelación fue la visión verdadera en sueños. No veía una visión a menos que llegara como el amanecer. Entonces la soledad se hizo preciada para él, y se recluía en la cueva de Hira y se consagraba a la adoración allí. Adoraba durante varias noches antes de recibir…”. Estaba inclinado a descuidarla y prepararse para ella, entonces fue a Jadiya y se preparó para ella hasta que la verdad le llegó mientras estaba en la cueva de Hira. El ángel vino a él y dijo: “¡Lee!”. Él dijo: “No sé leer”. Entonces me agarró y me apretó hasta que me agoté, luego me soltó y dijo: “¡Lee!”. Yo dije: “No sé leer”. Entonces me agarró y me apretó una segunda vez hasta que me agoté, luego me soltó y dijo: “¡Lee!”. Yo dije: “No sé leer”. Entonces me agarró y me apretó por tercera vez, luego me soltó y dijo: «Lee en el nombre de tu Señor, quien creó al hombre de una sustancia pegajosa. Lee, y te honraré». Entonces el Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), regresó con el corazón tembloroso. Entró donde estaba Jadiya bint Juwaylid y dijo: «¡Apriétenme! ¡Apriétenme!». Entonces lo sacudieron hasta que su miedo disminuyó. Le dijo a Jadiya y le contó lo sucedido: «Temí por mí mismo». Jadiya dijo: «¡Jamás! ¡Por Allah, que Allah jamás te avergonzará! Mantienes los lazos familiares, llevas las cargas de los débiles, provees para los necesitados, eres hospitalaria con los huéspedes y ayudas a los afligidos por la desgracia». Entonces Jadiya lo llevó hasta que lo trajo a Waraqa ibn Nawfal ibn Asad ibn Abd al-Uzza, que era primo de Jadiya, y el asunto era que solía escribir las escrituras hebreas en los libros del Evangelio en hebreo, tanto como Allah quería que escribiera. Era un anciano que se había quedado ciego. Jadiya le dijo: "Oh primo, escucha a tu sobrino". Waraqa le dijo: "Oh sobrino mío, ¿qué viste?" Entonces el Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), le contó lo que había visto. Waraqa le dijo: "Éste es el mismo ángel que Allah envió a Moisés. Ojalá hubiera sido joven y fuerte entonces, ojalá hubiera estado vivo para que tu pueblo no te expulsara". El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), dijo: "¿Me expulsarán?" Dijo: «Sí. Nadie ha traído jamás lo que tú has traído sin ser rechazado. Si llego a ver tu día, te apoyaré con el apoyo del Profeta». Waraqa no mencionó que murió y la revelación se interrumpió. El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), dijo, al relatar la interrupción de la revelación: «Mientras caminaba, oí una voz del cielo. Levanté la cabeza y vi al ángel que vino del mar, sentado en un trono entre el cielo y la tierra. Me aterroricé de él y regresé diciendo: “Cúbreme por mi tiempo”. Entonces Allah reveló: “¡Oh, tú que estás envuelto! Advierte con tu nombre y glorifícalo, purifica a tu padre y aléjate de toda impureza”. La revelación se reanudó y continuó». E Ibn Abbas dijo: Abu Sufyan bin Harb bin Hurr me contó que le envió a un grupo de Quraysh que eran comerciantes en Siria durante el período en que el Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), estaba al cuidado de Abu Sufyan.
Los infieles de Quraysh vinieron a él mientras estaban en Aelia, así que los invitó a su consejo, y a su alrededor estaban los grandes hombres de Roma. Entonces los invitó y llamó a su intérprete y dijo: ¿Quién de vosotros es el más cercano en linaje a éste hombre que dice ser profeta? Abu Sufyan dijo: “Yo soy el más cercano en linaje a él”. Dijo: “Tráelo cerca de mí y trae a sus compañeros cerca y ponlos detrás de él”. Luego le dijo a su intérprete: “Dile que le preguntaré a éste hombre acerca de éste hombre, y si me miente, entonces tú debes mentirle a él”. Por Allah, si no fuera por la vergüenza de que fueran acusados ​​de mentir sobre él, habría mentido sobre él. Entonces lo primero que me preguntó fue: “¿Cuál es su linaje entre vosotros?” Dije: “Es de noble linaje entre nosotros”. Dijo: “¿Alguien de vosotros ha dicho ésto antes que él?” Dije: “No”. Dijo: “¿Alguno de sus antepasados ​​fue rey?” Dije: “No”. Dijo: “¿Lo siguieron los más nobles o los débiles entre ellos?” Dije: “Más bien, los débiles de entre ellos”. Dijo: “¿Adónde van o disminuyen?” Dije: “Más bien, aumentan”. Dijo: “¿Acaso alguno de ellos renuncia a su religión después de entrar en ella?” Dije: “No”. Dijo: “¿Lo acusaste de mentir antes de que dijera lo que dijo?” Dije: “No”. Dijo: “Dije: ‘No’”. Dijo: “¿Lo traiciona?” Dije: “No, y estamos en un período de tiempo con él, y no sabemos qué hará durante ese tiempo”. Dijo: “Y no hubo palabra en la que entré en esto que quisiera cambiar”. Dijo: “¿Luchaste contra él?” Dije: “Sí”. Dijo: “¿Cómo fue tu lucha contra él?” Dije: “Guerra”. Señor, él es uno de nosotros y ha recibido de él. Dijo: “¿Qué es, oh madre?” Dije: «Él dice: “Los siervos que se marchan de los estados financieros son vuestros amos”». Dije: «Él dice: “Adorad solo a Allah y no le asociéis nada; abandonad lo que solo Allah adora y no Él; y abandonad lo que dicen vuestros padres”. Y nos manda orar, ser veraces, ser castos y mantener los lazos de parentesco». Le dijo al intérprete: «Dile: “Te pregunté acerca de su linaje, y mencionaste que es de noble linaje entre vosotros, y así es como se envían mensajeros entre los nobles linajes de su pueblo. Y te pregunté si había dicho esto antes que tú, y dijiste que no. Entonces dije: ‘Si alguien hubiera dicho esto antes que él, habría dicho: “Un hombre que sigue las palabras de quien vino antes que él”’. Y te pregunté si alguno de sus antepasados ​​fue rey, y dijiste que no. Entonces dije: “Si alguno de sus antepasados ​​fue rey, habría dicho: “Un hombre que busca el reino de su padre”’. Y te pregunté si solías acusarlo de mentir antes de que dijera lo que dijo, y dijiste que no, porque es sabido que no mentiría a la gente y luego mentiría sobre Allah. Y te pregunté si los nobles del pueblo lo seguían o los débiles de entre ellos, y dijiste que los débiles de entre ellos lo seguían, y ellos son los seguidores de los mensajeros. Y te pregunté: ‘¿Son… Ellos yazidíes o Ellos disminuyen, así que mencionaste que aumentan, y así es la cuestión de la fe hasta que se perfecciona. Te pregunté si alguno de ellos renunciaría a su religión después de entrar en ella, y dijiste que no. Y así es la cuestión de la fe cuando impregna los corazones. Te pregunté si él traicionaría, y dijiste que no. Y así son los mensajeros; ellos no traicionan. Te pregunté qué te ordena hacer, y dijiste que te ordena adorar a Allah y no asociarle nada, y te prohíbe adorar ídolos, y te ordena orar, ser veraz y ser casto. Si lo que dice es verdad, será dueño del mismo suelo bajo mis pies. Y yo sabía que venía, pero no pensé que fuera de entre vosotros. Si hubiera sabido que podía llegar hasta él, habría soportado la dificultad de encontrarme con él. Y si hubiera estado con él, le habría lavado los pies. Entonces pidió la carta del Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), que él había enviado con Dihya al-Kalbi al gobernante de Busra, y él se lo dio a Heraclio, quien lo leyó. Y decía: En el nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso. De Muhammad, el siervo de Allah y Su Mensajero, a Heraclio, el gobernante de los romanos. La paz sea con aquellos que siguen la guía. Ahora bien, os invito al llamado del Islam. Abrazad el Islam y estaréis a salvo. Abrazad el Islam y Allah os dará vuestra recompensa. Dos veces, si os apartáis, desmayaréis. Sois los arrianos. Y oh Gente de la Escritura, venid a una palabra que es común entre nosotros y vosotros: que no adoraremos sino a Allah y no asociaremos nada con Él y no tomaremos a otro como señores en lugar de Allah. Pero si se apartan, entonces decid: "Dad testimonio de que somos musulmanes". Abu Sufyan dijo: "Cuando dijo lo que dijo y terminó de leer la carta, el ruido aumentó y las voces se alzaron, y él se fue. Entonces les dije a mis compañeros cuando se fue: «El asunto de Ibn Abi Kabsha se ha vuelto serio. El rey de los bizantinos le teme». Así que permanecí seguro de que prevalecería hasta que Allah me trajera el Islam. E Ibn al-Natur fue compañero de Aelia y Har antes del techo sobre los cristianos de Siria. Se narra que Har dijo: «Cuando Aelia llegó, un día se puso de mal humor». Entonces uno de sus patriarcas dijo: Hemos desaprobado tu apariencia, dijo Ibn al-Natur, y el de Hira estaba mirando las estrellas, así que les dijo cuando le preguntaron. Vi esta noche, al mirar las estrellas, que había aparecido el rey de la circuncisión. Ordenó que alguien de esta nación fuera circuncidado. Dijeron: «Ninguno de nosotros está circuncidado excepto los judíos. ¿Qué te preocupa de ellos? Escribe a las ciudades de tu reino y diles. Mientras discutían ésto, Heraclio llegó con un hombre enviado por el rey de Ghassan para informarles de la noticia del Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él). Cuando Heraclio lo interrogó, dijo: «Ve y mira si está circuncidado». Lo miraron y le dijeron que sí estaba circuncidado. Le preguntaron por los árabes, y él dijo: «Están circuncidados». Heraclio dijo: «Éste es el rey de ésta nación que ha aparecido». Entonces Heraclio escribió a un amigo suyo en Roma, que era su igual en conocimiento, y Heraclio partió hacia Homs. No se marchó de Homs hasta que recibió una carta de su amigo confirmando su opinión sobre la llegada del Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), y que era un profeta. Heraclio dio permiso a los dignatarios romanos en su palacio de Homs y luego ordenó que se cerraran las puertas. Después miró hacia afuera y dijo: «¡Oh, pueblo de Roma!, ¿en qué reside vuestra esperanza de éxito y guía, y de que vuestro reino se establezca? Seguid a éste profeta especial». Envió asnos salvajes a las puertas, y las encontraron cerradas. Cuando Heraclio vio su aversión y el desesperó de su fe, dijo: «Traedlos de vuelta». Dijo: «Os dije que pretendía poner a prueba vuestra firmeza en la religión, y vi en ellos gloria y su aceptación». Y así terminó el asunto de Heraclio. El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Un ángel vino a mí con un mensaje de mi Señor, el Todopoderoso y Sublime». Luego levantó una pierna, colocándola sobre el cielo y la otra en el suelo, sin levantarla. Cuando la revelación descendía sobre él, (la paz y las bendiciones sean con él), inclinaba la cabeza, y sus compañeros también lo hacían. Cuando cesaba, la levantaba. Abu Huraira solía decir: «Cuando la revelación descendía sobre el Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), le dolía la cabeza, así que se cubría la cabeza con henna». Y él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Allah no envió a ningún profeta sino como un hombre joven». Y Allah Todopoderoso lo sabe mejor.

Capítulo sobre la sinceridad, la veracidad y las buenas intenciones.
Abu Dharr dijo: “Le pregunté al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) acerca de la sinceridad, qué es. Él dijo: ‘Le preguntaré a Gabriel al respecto’. Entonces le preguntó a Gabriel, quien dijo: ‘Le preguntaré a Miguel al respecto’. Entonces le preguntó a Miguel, quien dijo: ‘Le preguntaré al Señor de la Gloria al respecto’. Entonces le preguntó a su Señor, el Exaltado, quien dijo: ‘La sinceridad es un secreto de Mis secretos que pongo en el corazón de quien yo quiero de Mis siervos’”. Ibn Umar dijo: “Tres hombres de entre los que vinieron antes que tú estaban caminando cuando una roca cayó sobre ellos, o buscaron refugio en una cueva, y ésta se cerró sobre ellos. Algunos de ellos se dijeron unos a otros: ‘Por Allah, nada os salvará excepto la veracidad. Que cada uno de vosotros suplique con aquello en lo que sabe que ha sido veraz’. Uno de ellos dijo: ‘Oh Allah, Tú sabes que tenía un trabajador contratado que trabajaba para mí por una medida de arroz. La dejó y se fue. Tomé esa medida y la planté. Luego le compré sus vacas. Él vino a mí pidiendo su salario, así que le dije: «Ve a esas vacas, porque son de esa medida. Si sabes que hice eso por temor a Ti, entonces ayúdanos». Entonces la roca se apartó de ellos, pero no pudieron salir. El otro dijo: «Oh Allah, tenía una prima que era la más querida para mí. Intenté seducirla, pero me rechazó..» Un año, la golpeó una hambruna, y ella vino a mí. Le di ciento veinte dinares con la condición de que me permitiera tener relaciones con ella. Ella lo hizo, pero cuando estaba a punto de tener relaciones con ella, dijo: «No te permito que me quites el anillo excepto por su medio legítimo». Dudé en tener relaciones con ella, así que me aparté de ella, aunque era la más querida para mí, y dejé el oro que le había dado. Oh Allah, si hice ésto buscando tu complacencia, entonces líbranos de esta situación. La roca se apartó, pero no pudieron salir. El tercer hombre dijo: «Oh Allah, tenía dos padres ancianos, y nunca antes había dado alimento a nadie, ni a mi familia ni a mis bienes. Entonces caí enfermo».
El árbol pidió una pluma para posarse sobre él hasta que durmieran. Les preparé la cena, pero los encontré dormidos. No me gustaba que mi familia bebiera antes que ellos, así que me senté con la copa en la mano, esperando a que despertaran hasta que amaneció. Oh Allah, si hice ésto buscando Tu complacencia, entonces líbranos de lo que nos ha afligido. Entonces la roca se apartó, y salieron caminando. El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: Quien parte de éste mundo con sinceridad hacia Allah solamente, sin ningún socio, y establece la oración y paga el zakat, parte de este mundo con Allah complacido con él. 
Un hombre le preguntó al Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él): "Oh Mensajero de Allah, ¿qué es la fe?" Él dijo: "Sinceridad". Preguntó: "¿Y certeza?" Él dijo: "Creencia". Y él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: Sé sincero en tu religión, y un poco de trabajo te bastará. Y él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: Ésta nación es victoriosa por medio de sus débiles, por medio de sus súplicas, oraciones y sinceridad. Y él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: Allah Todopoderoso no acepta ninguna obra a menos que se haga puramente por Su causa y con Su complacencia. Y Ubadah ibn as-Samit, (que Allah esté complacido con él), solía decir: El mundo será traído el Día de la Resurrección, y se dirá: Distingue de él lo que era para Allah Todopoderoso, y será separado y luego desechado. Él estará en el Infierno, y el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: “La gente resucitará según sus intenciones”. Él (la paz y las bendiciones sean con él) también solía decir: “Allah Todopoderoso no mira vuestros cuerpos ni vuestras apariencias, sino que mira vuestros corazones”. Existen muchos hadices conocidos sobre éste tema, y ​​solo Allah lo sabe.

Capítulo sobre lo que se ha narrado acerca de aquel que no presta atención al hadiz que ha escuchado si contradice la declaración de su imán.-
Salman al-Farisi dijo: «Escuché al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) decir: “Quien rechace un hadiz que le haya llegado de mí, seré su adversario el Día de la Resurrección”». Y en una narración de Jabir, dijo: «El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: “Quien reciba un hadiz de mí y luego lo niegue, ha negado tres cosas: ha negado a Allah, ha negado a Su Mensajero y ha negado a quien lo narró”». Y él (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «Si narras un hadiz mío que reconoces y no te parece extraño, lo haya dicho yo o no, entonces acéptalo, pues yo digo lo que es reconocido y no lo que no se reconoce. Pero si narras un hadiz mío que reconoces y no te parece extraño, entonces niégalo, pues yo no digo lo que es rechazado y no se reconoce».

Capítulo sobre el nombre de aquel que adquiere conocimiento para alguien que no sea Allah Todopoderoso.-
Abu Huraira, (que Allah esté complacido con él), solía decir: Escuché al Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), decir: Quien aprende conocimiento que debe buscarse por amor a Allah Todopoderoso, pero no lo aprende excepto para obtener algún beneficio mundano, no encontrará la fragancia del Paraíso el Día de la Resurrección. En otra narración: Los tres primeros con quienes se encenderá el Fuego del Infierno. Mencionó el hadiz hasta que dijo: Y un hombre que aprendió conocimiento y el Corán y lo enseñó a la gente, será llevado ante Allah Todopoderoso. Él le recordará Sus bendiciones, y él las reconocerá. Él dirá: ¿Qué hiciste con ellas? Él dirá: Aprendí conocimiento y lo enseñé, y recité el Corán por Tu causa. Él dirá: Has mentido, pero aprendiste por Mi causa. Él dirá: Soy un erudito, y recité para que se diga: Soy un recitador, y se ha dicho. Entonces Él ordenará que lo arrastren de bruces hasta que lo arrojen al Fuego. Y el Mensajero de Allah, (que Allah le bendiga y le conceda la paz), solía decir: Quien busque conocimiento para competir con los eruditos, o para discutir con los necios, o para atraer la atención de la gente, Allah lo admitirá en el Infierno. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «No busquéis conocimiento para jactaros ante los eruditos, ni para discutir con los necios, ni para dominar en las reuniones. Quien haga eso, entonces Infierno, Infierno». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: «Quien aprenda conocimiento por algo que no sea la causa de Allah, o tenga con ello otra intención que la de Allah, entonces que ocupe su lugar en el Infierno». Y el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «Habrá gente entre mi nación que estudiará la religión, recitará el Corán y dirá: “Iremos a los gobernantes, tomaremos de sus posesiones mundanas y los halagaremos con nuestra religión”, pero, Él es…» y así como del árbol de acacia solo se cosechan espinas, de su compañía solo se cosechan pecados. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «La maldición de la religión es triple: un erudito corrupto, un imán pecador y un adorador devoto». También dijo: «Quien sea injusto no debe predicar a la gente, excepto a un gobernante, un subordinado o un hipócrita». Existen numerosos hadices sobre éste tema. Y Allah, el Bendito y Exaltado, lo sabe mejor.

Capítulo sobre lo que se ha narrado acerca de la argumentación y la disputa.-
Abu Umamah, (que Allah esté complacido con él), dijo: El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), dijo: “Quien abandone la argumentación estando equivocado, Allah le construirá una casa en las afueras del Paraíso. Quien la abandone estando en lo correcto, Allah le construirá una en el medio del Paraíso. Y quien tenga buen carácter, Allah le construirá una en la parte más alta del Paraíso”. En otra narración suya, (la paz y las bendiciones sean con él), dijo: “Garantizo una casa en las afueras del Paraíso para quien abandone la argumentación estando en lo correcto, y una casa en el medio del Paraíso para quien abandone la mentira mientras bromea, y una casa en la parte más alta del Paraíso para quien tenga buen carácter”. Las afueras del Paraíso son lo que lo rodea. Abu Darda, (que Allah esté complacido con él), dijo: El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), salió a nosotros un día mientras discutíamos sobre algo relacionado con la religión. El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), se enojó mucho con nosotros, un enojo que nadie de su linaje había mostrado jamás. Entonces nos reprendió y dijo: «Quienes vinieron antes que vosotros fueron destruidos por esto. Abandonad la argumentación porque es de poco provecho. El creyente no argumenta. Abandonad la argumentación porque quien argumenta yá ha perdido. Abandonad la argumentación, pues es una fuente constante de pérdida para el siervo. Abandonad la argumentación porque fue lo primero que Allah, el Exaltado y Glorificado, prohibió después de la adoración de ídolos». Y él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Ningún pueblo se ha extraviado después de haber sido guiado sino porque se entregó al mal». Luego recitó: «¿O acaso no os perjudicaron sino con el mal?». Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir que el más odioso de los hombres para Allah Todopoderoso es el más contencioso de los adversarios. El más contencioso es el que es más severo en sus disputas, y el adversario es el que es más hostil hacia aquel con quien disputa. Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía prohibir los asuntos difíciles, es decir, los asuntos complejos. Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Bastante pecado para un hombre es estar constantemente discutiendo». Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Jesús, (la paz sea con él), dijo: “Los asuntos más oscuros son tres: un asunto cuya rectitud te es clara, síguelo; un asunto cuya errata es clara, evítalo; y un asunto sobre el cual hay desacuerdo, remítelo a su erudito”». Y Allah sabe mejor.

Capítulo sobre la prohibición de afirmar tener conocimiento exclusivo del Corán.-
Ubayy ibn Ka'b describió al Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), diciendo: Moisés, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), se levantó para predicar a los Hijos de Israel y se le preguntó quién era el más sabio de la gente. Él dijo: Yo soy. Entonces Allah Todopoderoso lo reprendió porque no le atribuyó el conocimiento. Entonces Allah Todopoderoso le reveló que uno de Mis siervos en la confluencia de los dos mares era más sabio que él. Él dijo: Oh Señor, ¿cómo es él? Entonces se le dijo: Lleva un pez en una cesta, y cuando lo pierdas, estará perdido. Entonces mencionó el hadiz sobre su encuentro con Al-Khidr (el verde) hasta que dijo: Entonces partieron caminando por la orilla del mar, y él no tenía barco. Un barco huyó con ellos, así que les hablaron para que los llevaran. Al-Khidr reconoció un asno, así que los llevaron. Un gorrión vino y se posó en el borde del barco y dejó una o dos gotas en el mar. Al-Khidr dijo: ¡Oh Moisés!, ¿qué es el conocimiento de Allah Todopoderoso sinó como la gota de éste gorrión en este mar? Y él, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), vino hasta que no le faltó nada de mí y de tu conocimiento de él. Dijo: El Islam aparecerá hasta que los mercaderes se distancien en el camino de Allah y el dinero y los caballos en el camino de Allah. Entonces aparecerá un pueblo que leerá el Corán y el color de quien lo lea. Tenemos fe. ¿Quién es más sabio que nosotros? Entonces el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo a sus compañeros: “¿Hay algo bueno en esa gente?” Dijeron: “Allah y Su Mensajero lo saben mejor”. Dijo: “Esos son de entre vosotros, de ésta nación, y son el combustible del Fuego del Infierno”. Ibn Umar solía decir a menudo: “Quien se dice erudito es ignorante”.

Capítulo: Vosotros sois los que sabéis pero no hacéis, y los que habláis mucho pero no hacéis.-
Zaid bin Arqam dijo: El Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), solía decir en su súplica: «¡Oh Allah, me refugio en Ti del conocimiento que no beneficia! De un corazón que no se humilla, de un alma que nunca se satisface y de una súplica que no es escuchada». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: “Un hombre será traído el Día de la Resurrección, con las entrañas desgarradas, y dará vueltas en círculos como un burro alrededor de su cuerda. La gente del Infierno se reunirá a su alrededor y dirá: ‘¡Oh, fulano!, ¿qué te pasa? ¿No solías ordenar el bien y prohibir el mal?’ Él responderá: ‘Solía ​​ordenar el bien, pero no lo hacía yo mismo, y solía prohibir el mal, pero no lo hacía yo mismo’”. El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: “En la noche de mi ascensión, pasé junto a personas cuyos labios estaban siendo cortados con tijeras de fuego. Dije: ‘¿Quiénes son estos, oh Gabriel?’ Él dijo: ‘Son los predicadores de tu nación que dicen lo que no hacen’”. El Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: “Quien considera permisible lo que el Corán prohíbe, no cree en él”, lo que significa que lo trata con desprecio. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: “Los pies de los adoradores no se moverán el Día de la Resurrección hasta que se les pregunte sobre cuatro cosas: su vida y cómo la pasaron, su juventud y cómo la usaron, su riqueza y de dónde la adquirieron y cómo la gastaron, y su conocimiento y qué hicieron con él”. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: “Los peores de la gente son los peores de los eruditos”. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: "El más severamente castigado de la gente el Día de la Resurrección será un erudito que no sabe, que Su conocimiento le beneficiará, y Allah sabe mejor.

Capítulo sobre lo que se ha narrado acerca de aquel que inicia buenas obras para que otros sigan su ejemplo.-
(Según Jarir) Dijo: Escuché al Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), decir: «Quien establezca una buena práctica en el Islam tendrá su recompensa y la recompensa de quien la practique después de él, sin que la recompensa de estos disminuya en modo alguno. Y quien establezca una mala práctica en el Islam cargará con su peso y el de quien la practique, sin que éste último disminuya en modo alguno». En otra narración: «Quien establezca una buena práctica tendrá su recompensa mientras se practique durante su vida y después de su muerte, hasta que la abandone. Y quien establezca una mala práctica cargará con su peso hasta que la abandone». Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Quien reviva una de mis primeras prácticas después de mí tendrá una recompensa como la de quien la practica, sin que su recompensa disminuya en modo alguno. Y quien introduzca una innovación desviada que Allah y Su Mensajero no aprueben, llevará una carga como los pecados de quien la practica, sin que su carga disminuya en modo alguno». Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Éste bien es como los tesoros, y éstos tesoros tienen llaves. Así que bienaventurado el siervo a quien Allah hace llave del bien y cerradura del mal, y ¡ay del siervo a quien Allah hace llave del mal y obstáculo del bien!». Y Allah sabe mejor.

Capítulo sobre las virtudes del conocimiento, los académicos y los estudiantes.-
(Según Mu'awiyah) Dijo: Escuché al Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), decir: «A quien Allah le desea el bien, le concede el entendimiento de la religión. Y entre Sus siervos, los sabios temen a Allah». Y en otra narración: «Si Allah desea el bien para un siervo, le concede el entendimiento de la religión y lo inspira con la guía». Y él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «La mejor adoración es el entendimiento, y la mejor religión es la piedad». Y en otra narración: «La virtud del conocimiento es mejor que la virtud de la adoración, y lo mejor de tu religión es la piedad». Y en otra narración: «Un poco de conocimiento es mejor que mucha adoración. Y le basta a una persona tener entendimiento si adora a Allah, y le basta a una mujer ser ignorante si se deja llevar por su propia opinión». Y él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Quien recorre un camino buscando conocimiento, Allah le facilitará el camino al Paraíso». Y siempre que un grupo de personas se reúne en una de las casas de Allah, el Exaltado y Glorificado, recitando el Libro de Allah, el Exaltado y Glorificado, y estudiándolo entre sí, los ángeles los rodean, la tranquilidad desciende sobre ellos, la misericordia los envuelve, y Allah los menciona ante quienes están con Él. Y quien es retrasado por sus obras no será apresurado por su linaje. Y él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Los ángeles extienden sus alas para el buscador de conocimiento, complacidos con lo que hace. Y al sabio se le pide perdón por todo lo que hay en los cielos y en la tierra, incluso por los peces en el agua». Y la superioridad del sabio sobre el adorador es como la superioridad de la luna sobre todas las demás estrellas, y que Allah lo bendiga y le conceda la paz.

Y la paz sea con él, y que las bendiciones sean con él) dijo: «Los sabios son los herederos de los profetas. Si los profetas no legaron dinares ni dirhams, legaron conocimiento. Quien lo adquiere, lo adquiere con gran habilidad». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «Aprended conocimiento, pues aprenderlo es reverencia a Allah, buscarlo es adoración, recitarlo es glorificación, buscarlo es yihad, (sobreesfuerzo) y enseñarlo a quienes no lo conocen es caridad, y compartirlo con sus legítimos destinatarios es un medio para acercarse a Allah. Mediante él, se distingue lo lícito de lo ilícito». Safwan ibn Assal al-Muradi dijo: «Me acerqué al Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) mientras estaba en la mezquita, recostado sobre su manto rojo. Le dije: “¡Oh Mensajero de Allah, me siento impulsado a buscar conocimiento!”. Él dijo: “¡Bienvenido sea el buscador de conocimiento! Quien busca conocimiento, los ángeles lo rodearán con sus alas y luego cabalgarán unos sobre otros hasta llegar al cielo más bajo, por su amor a lo que busca”». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «Buscar conocimiento es una obligación para todo musulmán, y quien pone el conocimiento en manos de quienes no son dignos de él es como quien adorna a los cerdos con joyas, perlas y oro». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «Quien muere buscando conocimiento se encontrará con Allah, y no habrá nada entre él y los profetas excepto el grado de profecía». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «Siete personas tendrán sus tumbas llenas de agua después de su muerte debido al conocimiento». Yá sea que adquiriera conocimiento, cavara un río, un pozo, plantara una palmera o construyera una mezquita, el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «Nadie adquiere conocimiento como un siervo que tiene doble recompensa en su tumba». O que legara una copia del Corán, o dejara un hijo que rezara por él después de su muerte. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «El conocimiento es superior al conocimiento que guía a su poseedor por el camino recto y lo aparta del mal». Y la religión de un siervo no es recta hasta que sus acciones lo sean. Abu Dharr dijo: “El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) me dijo: ‘Salir y aprender un versículo del Libro de Allah, el Exaltado y Glorificado, es mejor para ti que rezar cien rakats. Y salir y aprender un capítulo de conocimiento, yá sea que se ponga en práctica o no, es mejor para ti que rezar mil rakats.’” El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: “El mundo está maldito, y maldito es lo que hay en él, excepto el recuerdo de Allah y lo que está relacionado con Allah, y un erudito y un estudiante.” El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: “La mejor caridad es que un musulmán aprenda conocimiento y se lo enseñe a su hermano musulmán.” El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: “No hay envidia excepto en dos casos: un hombre al que ”Allah le dio riqueza y le dio poder para gastarla en buenas obras. Y un hombre a quien Allah le dio sabiduría, juzga con ella y enseña con ella. Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir algo similar. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: “El ejemplo de lo que Allah me ha enviado -la guía y el conocimiento con que me ha enviado- es como la lluvia abundante que cae sobre la tierra. Parte de ella es tierra fértil que absorbe el agua y produce vegetación y hierba abundante. Parte de ella es tierra dura que retiene el agua, y Allah beneficia a la gente a través de ella, de modo que beben de ella y dan de beber a sus gansos. Y parte de ella es tierra árida y plana que ni absorbe agua ni produce vegetación. Ese es el ejemplo de quien comprende la religión de Allah Todopoderoso y se beneficia de lo que Allah me ha enviado, de modo que aprende y enseña. Y es el ejemplo de quien no le presta atención y no acepta la guía de Allah con la que he sido enviado”. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: “Lo que llega al creyente después de su muerte es su conocimiento y su difusión, un hijo justo que deja atrás, o la caridad que da de su riqueza durante su salud y vida, que le llegará después de su muerte”. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: “Cuando los musulmanes odian a sus eruditos, promueven sus mercados y se unen para acumular riquezas, Allah los afligirá con cuatro cosas: sequía, injusticia del gobernante, traición de los gobernadores y agresión del enemigo”. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: “Los eruditos de ésta nación son…” Dos hombres: un hombre a quien Allah dio conocimiento, y lo compartió con la gente sin codiciarlo ni comprarlo por un precio. Por él, los peces del mar, las bestias de la tierra y las aves del cielo buscan el perdón. Y un hombre a quien Allah dio conocimiento, y lo retuvo de los siervos de Allah, codicioso de él y comprándolo por un precio. Para él, en el Día de la Resurrección, será refrenado con una brida de fuego, y un pregonero gritará: Éste es aquel a quien Allah le dio conocimiento, y él se lo negó a los siervos de Allah, codiciándolo y comprándolo a un precio. Y así será hasta que se complete el ajuste de cuentas. Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: El ejemplo de los sabios en la tierra es como las estrellas por las que uno es guiado en la oscuridad de la tierra y del mar. Si las estrellas se extinguen, es probable que los guías se extravíen. Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: La superioridad del sabio sobre el adorador es como mi superioridad sobre el más pequeño de vosotros. Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: Allah Todopoderoso dirá a los sabios el Día de la Resurrección, cuando esté sentado en su trono: «No os impuse ninguna carga, excepto la de perdonaros por lo que hicisteis, y no me preocupa». En otra narración: Allah resucitará a los siervos el Día de la Resurrección y luego distinguirá a los sabios, diciendo: «¡Oh, asamblea de sabios! No os impuse ninguna carga, excepto la de castigaros y llevaros lejos. Os he perdonado». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «Serán traídos el sabio y el adorador, y se le dirá al adorador: “Entra en el Paraíso”, y se le dirá al sabio: “Quédate hasta que intercedas por la gente y por las buenas maneras que les enseñaste”». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: «Un sabio y un jurista son más formidables para Satanás que mil adoradores». Él (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: «El conocimiento es de dos tipos: el conocimiento del corazón, que es el conocimiento útil; y el conocimiento de la lengua, que es una prueba contra el hijo de Adán». Él (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: «El conocimiento es como un tesoro escondido; nadie lo conoce sino aquellos que conocen verdaderamente a Allah Todopoderoso. ¿Qué le está oculto? Nadie lo niega sinó aquellos que son engañados por Allah Todopoderoso».

Bab ma'ja' sobre la virtud de escuchar el hadiz y la pérdida, y la virtud de la asamblea de los eruditos y su dignidad y su gloria y su honor.-
Ibn Mas'ud solía decir: «Escuché al Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), decir: “Que Allah bendiga a quien escucha mis palabras y las transmite a otros, como quien las transmite quien está cerca, o como quien las escucha”. El significado de “bendecir” es embellecer y adornar». En otra narración, se dice: «Que Allah bendiga a quien escucha un hadiz nuestro y lo transmite a otros, difundiendo así el conocimiento del portador de la jurisprudencia a quien es más sabio que él. Y muchos portadores de la jurisprudencia no son los propios juristas». En otra narración, se dice: «Que Allah bendiga a quien escucha mis palabras, las comprende, las memoriza y las transmite a quienes no las escucharon, difundiendo así el conocimiento del portador de la jurisprudencia que no tiene entendimiento». Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Tened cuidado al narrar hadices basados ​​en lo que sabéis». En otra narración, dice: «La piedra de molino del Islam está girando». Entonces se preguntó: «¿Qué debemos hacer, oh Mensajero de Allah?». Él respondió: «Emitid un hadiz basado en el Corán. Todo lo que concuerde con él es mío, y yo lo he dicho». En otra narración, dice: «Si escucháis un hadiz mío, vuestros corazones lo reconocerán, vuestro cabello y vuestra piel se suavizarán ante él, y veréis que está cerca de vosotros, entonces yo soy el primero en saberlo. Y si escucháis un hadiz mío, vuestros corazones estarán agradecidos por él, y vuestro cabello y vuestra piel se repelerán de él, y veréis que está lejos de vosotros, entonces yo soy el más alejado de él». Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Oh Allah, ten misericordia de mis sucesores». Ibn Abbas preguntó: «¿Quiénes son tus sucesores?». El Mensajero de Allah dijo: «Quienes vengan después de mí narrarán mis hadices y los enseñarán a la gente». Wa'ila ibn al-Asqa' dijo: «No hay nada de malo en un hadiz, ya sea que lo presentes antes o después, siempre que entiendas su significado». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «No hay ningún erudito que salga en busca de conocimiento, temiendo que el conocimiento muera o que las copias se pierdan, excepto que es como uno que lucha por la causa de Allah». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «Quien ore por mí en un libro, los ángeles seguirán pidiendo perdón por él mientras mi nombre permanezca en ese libro». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «Quien mienta deliberadamente sobre mí, que tome su lugar en el Fuego del Infierno». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «Cuando paséis por los jardines del Paraíso, ellos estarán en el Paraíso». Preguntaron: «¡Oh Mensajero de Allah!, ¿cuáles son los jardines del Paraíso?» Él respondió: «Las reuniones del conocimiento». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «Las personas que menos apegadas están a los profetas y más hostiles hacia ellos son sus parientes más cercanos, y las personas que menos apegadas están a los eruditos son sus familias y vecinos». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «Luqman le dijo a su hijo: “Oh hijo mío, debes sentarte con los eruditos y escuchar las palabras de los sabios, pues Allah Todopoderoso revive el corazón muerto con la luz de la sabiduría, así como revive la tierra muerta con abundante lluvia”». Ibn Abbas (que Allah esté complacido con ambos) dijo: «Se dijo: “Oh Mensajero de Allah, ¿cuál de nuestras reuniones es la mejor?”» Quien recuerda a Allah a través de su visión, su palabra aumenta su conocimiento, y sus acciones le recuerdan la Otra Vida. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía dar preferencia a las personas de conocimiento y rectitud en reuniones y otros lugares. El día de Uhud, reunía a dos hombres de entre los difuntos en la tumba y preguntaba: "¿Quién de ellos sabía más del Corán?". Cuando se señalaba a uno de ellos, lo colocaba primero en la tumba. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: Entre las formas de glorificar a Allah Todopoderoso está honrar al musulmán anciano, al que memoriza el Corán sin ser duro ni negligente en su recitación, y al gobernante justo. El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «La bendición está con el mayor de vosotros». También dijo: «No es de los nuestros quien no respeta a los ancianos, no muestra misericordia a los jóvenes, no ordena lo que es justo y no prohíbe lo que es injusto». En otra narración: «No es de los nuestros quien no muestra misericordia a nuestros jóvenes y no reconoce los derechos de nuestros ancianos». En otra narración: «No es de mi nación quien no honra a nuestros ancianos, no muestra misericordia a nuestros jóvenes y no les da lo que les corresponde». En otra narración: «No es de los nuestros quien no muestra misericordia a nuestros jóvenes y no reconoce los derechos de nuestros ancianos». Él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: "Aprende conocimiento, y aprende la tranquilidad del conocimiento. Aprende conocimiento con dignidad y respeto, y sé humilde ante aquellos de quienes aprendes". Él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: "Oh Allah, no dejes que viva para ver un tiempo -o dijo, 'No dejes que viva para ver un tiempo- en que los sabios no sean seguidos, y los pacientes no sean respetados. Sus corazones son como los corazones de los extranjeros, y sus lenguas son como las lenguas de los árabes". Él, (la paz y las bendiciones sean con él), también dijo: "Hay tres a quienes nadie debe menospreciar excepto un hipócrita: el joven musulmán, el sabio y el gobernante justo". Abdullah ibn Bishr solía decir: "He oído..." Se ha dicho durante mucho tiempo que si estás entre un grupo de veinte hombres, o menos, o más, y examinas sus rostros y no encuentras entre ellos a un hombre que tema a Allah Todopoderoso, entonces debes saber que el asunto es grave. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «Los sabios son los custodios de los Mensajeros, siempre y cuando no se asocien con gobernantes ni se dejen distraer por el mundo». También dijo: «No temo nada para mi nación excepto tres cosas: que aumenten sus posesiones mundanas, provocando envidia entre ellos; que se les abra el Libro, y que el creyente lo interprete a su manera, cuando solo Allah y aquellos firmemente arraigados en el conocimiento conocerán su verdadero significado; y que vean a una persona de conocimiento descuidándolos y no apoyándolos. Y Allah sabe mejor».

Capítulo sobre lo que se ha narrado acerca de la difusión del conocimiento y la orientación hacia el bien.-
Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) dijo: Escuché al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) decir: Entre las cosas que benefician a un creyente después de su muerte están el conocimiento que enseñó y difundió, un hijo justo que dejó, una copia del Corán que legó, un edificio que construyó, una casa que construyó para un viajero, un canal que construyó, o la caridad que dio de su riqueza durante su salud y vida, que lo beneficiará después de su muerte. En otra narración: Las mejores cosas que un hombre deja atrás son tres: un hijo justo que ora por él, caridad continua cuya recompensa le llega, y conocimiento que se pone en práctica después de él. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: La gente no da caridad como el conocimiento que se difunde. Él (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: Qué maravilloso es el monte que es escuchar la verdad y luego llevarla a tu hermano musulmán y enseñársela. Él (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: ¿No te voy a contar acerca del más generoso de los generosos? Allah es el más generoso de los generosos, y yo soy el más generoso de los hijos de Adán, y el más generoso de vosotros después de mí es un hombre que aprende conocimiento y lo difunde. Él resucitará el Día de la Resurrección como una nación en sí mismo. Él (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: No hay hombre que hable la verdad con su lengua para que luego actúe conforme a ella, y su recompensa será suya hasta el Día de la Resurrección, y entonces Allah cumplirá su recompensa. El significado de "revivir" es decir y recordar. Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: "Quien guía al bien tendrá una recompensa como la de quien lo hace", o dijo, "el que lo hace". Y en otra narración: "Quien guía al bien es como quien lo hace". Y Allah Todopoderoso ama aliviar a los afligidos. Y Ali, (que Allah esté complacido con él), dijo acerca de las palabras de Allah Todopoderoso: "Protéjanse a sí mismos y a sus familias del Fuego", dijo: "Enseñen a sus familias el bien". Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: "Quien sea preguntado sobre el conocimiento y lo oculte será sometido el Día de la Resurrección con una brida de fuego". Y en otra narración: "No hay hombre que memorice conocimiento y lo oculte sin que sea traído el Día de la Resurrección sometido con una brida de fuego". Y en otra narración: "Quien sea preguntado sobre el conocimiento y permanezca en silencio vendrá... Y quien habla sobre el Corán sin conocimiento vendrá... el Día de la Resurrección sometido con una brida de fuego". Y en otra narración: "Quien oculte el conocimiento con el que Allah se beneficia en materia de religión, Allah pondrá un freno de fuego a quienes se dediquen a la religión en el Día de la Resurrección." Ka'b al-Ahbar, (que Allah esté complacido con él), dijo: David, (la paz sea con él), se oponía a enseñar a algunos de los desobedientes hijos de Israel. Entonces Allah le reveló: «¡Oh David, te opusiste a enseñar a esta gente, así que envíalos de vuelta! Los rectos no te necesitan, y no has enseñado a los perversos». Entonces él dijo: «¡Oh Señor, te pido perdón!». Después de eso, iba a visitarlos y les enseñaba en sus casas. El Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Si el último de ellos maldice ésto, entonces el primero de ellos es quien oculta lo que Allah ha revelado». El Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «El ejemplo de quien aprende conocimiento y luego no lo comparte es como el de quien acumula tesoros y luego no gasta de ellos». Alqamah ibn Sa'id, (que Allah esté complacido con él), solía decir: "El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), dio un sermón un día y alabó mucho a grupos de musulmanes. Luego dijo: '¿Qué pasa con la gente que no entiende a sus vecinos, ni les enseña, ni les da, ni les ordena, ni les prohíbe? ¿Qué pasa con la gente que no aprende de sus vecinos, ni los entiende, ni los cuida? ¡Por Allah, la gente enseñará a sus vecinos!'" Deben enseñarles, amonestarlos, ordenarles y prohibirles. Y que la gente aprenda de sus vecinos, adquiera entendimiento y cuide. Primero, serán castigados rápidamente en éste mundo. Luego recitó las palabras del Altísimo, el Bendito y Exaltado: «Los que no creyeron entre los hijos de Israel fueron maldecidos por la lengua de David y de Jesús, hijo de María. Ésto se debe a que transgredieron y no se impidieron unos a otros obrar mal. ¡Qué miserable era lo que solían hacer!». Entonces el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «Aconséjense unos a otros en el conocimiento, pues traicionar a uno de ustedes en su conocimiento es peor que traicionarlo en sus riquezas, y Allah, el Todopoderoso y Majestuoso, los interrogará».

Capítulo sobre lo que se ha narrado acerca de la hipocresía y la búsqueda de elogios.-
Abdullah ibn Umar e Ibn al-Aas, (que Allah esté complacido con ellos), dijeron: Dije: "¡Oh Mensajero de Allah, háblame de la yihad y la guerra!". Él dijo: "¡Oh Abdullah, oh Ibn Umar, si lucháis con paciencia y buscando la recompensa, Allah os enviará como pacientes y buscando la recompensa. Pero si lucháis contra aquellos que son numerosos y poderosos, Allah os enviará como una multitud!". Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), dijo: "Anuncia buenas nuevas a esta nación de gloria, religión, elevación y poder en la tierra. Quien de entre ellos realice obras para la Otra Vida por el bien de este mundo no tendrá parte en la Otra Vida". Ibn Abbas, (que Allah esté complacido con ellos), dijo: Un hombre se acercó al Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), y dijo: "¡Oh Mensajero de Allah, estoy en la posición de buscar el favor de Allah y quiero que mi posición sea vista!". El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), no le respondió hasta que se reveló el versículo: "Así que quien anhele el encuentro con su Señor, que haga obras justas y no asocie a nadie en la adoración de su Señor". Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), dijo: "Quien se muestre ostentoso y busque alabanzas, Allah lo expondrá el Día de la Resurrección y lo hará oír". Y en otra narración: "Quien se muestre en nombre de Allah ante otro que no sea Allah, ha negado a Allah". Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), dijo: "Quien haga oír a la gente sobre su conocimiento, Allah hará que Su creación oiga sobre él, lo menosprecie y lo desprecie". Y en otra narración: "Quien haga oír a la gente sobre él".. Allah está con él, y quien me vea, Allah lo expondrá. En otra narración: Quien muestre su hipocresía, Allah lo expondrá. Y quienquiera que se coloque en una posición de reunión, Allah lo expondrá ante toda la creación en el Día de la Resurrección. Ibn Abbas, (que Allah esté complacido con él), solía decir: Quienquiera que se jacte con algo en éste mundo, Allah lo expondrá en el Día de la Resurrección. Dijo: Mira si te sirve de algo. El Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: Si un hombre lee el Corán y se vuelve instruido en la religión, luego va a la puerta del gobernante, codiciando el dinero que tiene en sus manos, se adentrará en su fuego en la medida de su error. El Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: Lo que más temo para mi nación es la usura y los deseos ocultos, es decir, la hipocresía. El Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: Al final de los tiempos surgirán hombres que robarán el mundo a través de la religión. Vestirán pieles de oveja para la gente por gentileza, sus lenguas serán más dulces que la miel, pero sus corazones serán como corazones de lobos. Allah Todopoderoso dice: ¿Acaso me engañan o conspiran contra mí? Juro que enviaré toda tribulación que dejará perplejo incluso al más paciente de entre ellos. El Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: Allah, glorificado sea y exaltado, no acepta sinó el Libro de la fe y el Islam.
Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) dijo: El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «Quien muera siguiendo la religión de Jesús (la paz sea con él) estará en el camino recto. Quien muera antes de oír hablar de mí está en el camino recto. Y quien se reúna conmigo hoy y no crea, está condenado». Sa’id ibn Jubayr (que Allah esté complacido con él) dijo: “Nunca escuché nada del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) que no encontrara confirmación en el Sagrado Corán. Estaba seguro de que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: ‘Nadie de esta nación, ni judío ni cristiano, que oiga hablar de mí y no crea en lo que he traído, sin que vaya a entrar en el Infierno’. Me preguntaba constantemente: ‘¿Dónde está la confirmación?’, hasta que encontré éste versículo: ‘¿Acaso quien tiene pruebas claras de su Señor es igual que quien no las tiene? Y un testigo de Él lo sigue.. hasta que Su dicho: ‘Entonces el Fuego es su lugar prometido’. Así que comprendí que lo que se entiende por ‘las partes’ son todas las religiones”. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: “Quien testifique que no hay más dios que Allah…” y dijo: “Allah es Uno, sin socio, y Muhammad es Su siervo y Mensajero, y Jesús es el siervo de Allah y Su Mensajero y Su palabra que Él concedió a María y un espíritu de Él. El Paraíso y el Fuego del Infierno son reales. Allah lo admitirá en el Paraíso según sus obras”. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: “La gente del Paraíso entrará en el Paraíso, y la gente del Fuego del Infierno entrará en el Fuego del Infierno”. Entonces Allah, el Exaltado y Glorificado, dijo: “El fuego no es de aquel que tiene en su corazón el peso de una semilla de mostaza de fe. Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: Quien diga: “Estoy complacido con Allah como mi Señor, con el Islam como mi religión, y con Muhammad, (la paz y las bendiciones sean con él), como mi Mensajero”, el Paraíso está garantizado para él. Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: Quien diga en sus últimas palabras “No hay más dios que Allah” entrará en el Paraíso. Un hombre dijo: “¡Oh Mensajero de Allah, incluso si cometió adulterio y robo?” Él dijo: “Incluso si cometió adulterio y robo”. Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: La persona más feliz con mi intercesión en el Día de la Resurrección será quien diga, “No hay más dios que Allah”, sincera y puramente desde su corazón. Y Munib, (que Allah esté complacido con él), solía decir: Vi al Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), en la era preislámica, y él decía: “¡Oh gente, digan, ‘No hay más dios que Allah’, y prosperarán!” Algunos de ellos fueron abofeteados, algunos fueron cubiertos de polvo y algunos fueron insultados. Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: ¡Qué asombroso es el asunto del creyente! Todos sus asuntos son buenos, y ésto no es para nadie excepto para el creyente. Si le sobreviene la buena fortuna, es agradecido, y eso es bueno. Si le sobreviene la desgracia, es paciente, y eso es bueno. Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: Por Aquel en cuya mano está el alma de Muhammad, nadie de esta nación, sea judío o cristiano, oye hablar de mí y muere sin creer en mí, ni por lo que fue enviado, estaría entre los habitantes del Infierno. Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Cuando vuestros hijos alcancen la edad del habla articulada, enseñadles “No hay más dios que Allah”, y no os arrepintáis hasta que mueran». Se le dijo a Wahb ibn Munabbih, (que Allah esté complacido con él): «¿Acaso “No hay más dios que Allah” no es la llave del Paraíso?». Él respondió: «Sí, y en paz. No es la primera llave, pero tiene dientes. Si eres una llave, tiene dientes, y se abrirá para ti, y el dolor se abrirá para ti». Ka’b al-Ahbar, (que Allah esté complacido con él), solía decir con respecto a la frase del Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él): «Quien diga “No hay más dios que Allah” entrará en el Paraíso», que ésto fue antes de que se revelaran los deberes obligatorios. Cuando se revelaron, «No hay más dios que Allah» no tenía ningún beneficio excepto al cumplirlos. Y Allah sabe mejor.

Capítulo sobre la realidad de la fe y el Islam. 
El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: El Islam se basa en cinco pilares: testificar que no hay más dios que Allah y que Muhammad es Su siervo y mensajero, establecer la oración, pagar el zakat, ayunar en Ramadán y realizar el Hajj para quienes puedan. En otra narración, añadió: y realizar el ghusl (baño ritual) después de la impureza sexual. Él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: Está escrito en la puerta del Paraíso: “No hay más dios que Allah. No castigaré a quien lo diga”. Cuando se le preguntaba sobre la fe, él, (la paz y las bendiciones sean con él), decía: Es creer en Allah, Sus ángeles, Sus libros, Sus mensajeros, el Último Día y creer en la predestinación, tanto en lo bueno como en lo malo. Él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: La excelencia es adorar a Allah como si lo vieras. Si no encuentras paz en Él, entonces no le temas.. si lo ves, él te verá. Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: “Un siervo no cree hasta que cree en cuatro cosas: que testifique que no hay más dios que Allah, que Muhammad es el Mensajero de Allah que me envió con la verdad, que crea en la muerte, que crea en la resurrección después de la muerte y que crea en la predestinación”. 
Una esclava negra fue llevada ante el Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él).. Su familia quería liberarla, pero dudaban de su Islam y se oponían. En su condición, el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) le preguntó: “¿Quién es tu Señor?”. Ella respondió: “Allah”. Él preguntó: “¿Quién soy yo?”. Ella respondió: “El Mensajero de Allah”. Él dijo: “Libérala, pues es creyente”. Él, (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «Quien se contenta con Allah como su Señor, con el Islam como su religión y con Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él) como su Mensajero, ha probado la dulzura de la fe». Él, (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «La fe es el fundamento del monoteísmo». Él, (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «La creencia en la predestinación elimina la preocupación y la tristeza». Él, (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «La fe es castidad de lo prohibido y la castidad de la codicia». Él, (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «La fe es conocimiento en el corazón, expresión con la lengua y acción con los miembros». Él, (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «La predestinación es el fundamento del monoteísmo. Así pues, quien afirma la unicidad de Allah y cree en la predestinación se ha aferrado al agarre más firme». Él (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «Los que han sido maldecidos por las lenguas de setenta profetas son aquellos que dicen que no hay predestinación». En otra narración, dijo: «Son aquellos que dicen que el bien y el mal están en manos de Allah. ¿Acaso no tienen parte en mi intercesión? Yo no soy uno de ellos, ni ellos son de mí». Un hombre se acercó al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) y le dijo: «¡Oh Mensajero de Allah, dime algo sobre el Islam que no necesite preguntarle a nadie más después de ti!». Él dijo: «Di: “Creo en Allah”, y luego sé firme». Dijo: "Con un suspiro..." Ibn Hakim, según la autoridad de su padre, dijo: Fui al Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) y le dije: "¡Oh Profeta de Allah! Por Allah, no vine a ti hasta que dejé atrás más hijos que yo, con la intención de no venir a ti ni a tu religión. Y ahora he venido a ti, y no entiendo nada excepto lo que Allah y Su Mensajero me han enseñado. Y te pregunto, por el Rostro de Allah, ¿por qué te envió nuestro Señor a nosotros?" Él dijo: "Te traje el Islam". Le dije: "¡Oh Mensajero de Allah!, ¿qué es el Islam?" Él dijo: "Que digas: 'Me someto al Rostro de Allah y me he entregado a Él', y que establezcas la oración y pagues el zakat". Y el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: "Quien reza nuestra oración, se orienta hacia nuestra qibla y come nuestra carne sacrificada es musulmán".

Capítulo sobre la metáfora.
El Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), solía decir: La fe es yemení, y la sabiduría es yemení, excepto que la dureza y la insensibilidad se encuentran entre los beduinos en la base de las colas de los camellos, donde los dos cuernos de Satanás se alzan en Rabi'ah y Mudar. En otra narración: la incredulidad está delante del este, la tranquilidad es para el pueblo de las ovejas, y el orgullo y la hipocresía son para los beduinos, el pueblo de los caballos y los camellos. Él, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), solía decir: La fe tiene sesenta y tantas ramas. En otra narración: sesenta y cuatro puertas. En otra narración: La fe tiene setenta y tantas ramas, la mejor de las cuales es decir "No hay más dios que Allah", y la menor de las cuales es quitar algo dañino del camino. Un sheikh, (que Allah esté complacido con él), dijo: No nos ha llegado que él, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), los haya contado todos, pero un grupo los contó mediante su propio razonamiento, incluyendo a Ibn Hibban. Él, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), solía decir: Hay tres cualidades, quien las posea encontrará la dulzura de la fe: que Allah y Su Mensajero sean más amados para él que cualquier otra cosa; que ame por amor a Allah y odie por amor a Allah; que ame a un siervo a quien Allah no ama; y que odie volver a la incredulidad después de que Allah lo haya salvado de ella, así como odia ser arrojado al Fuego. Él, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), solía decir: Nadie cree verdaderamente hasta que ame para su hermano y vecino lo que ama para sí mismo”. Una vez le preguntaron sobre la fe, y respondió: «Es paciencia y generosidad». Le preguntaron de nuevo sobre la fe, y respondió: «Es certeza». Le preguntaron: «¡Oh Mensajero de Allah!, ¿qué es la certeza?». Respondió: «El desapego de los deseos mundanos». Le preguntaron: «¡Oh Mensajero de Allah!, ¿qué es el desapego de los deseos mundanos?». Respondió: «Tener más confianza en lo que está en manos de Allah que en las tuyas». Él, (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «Un musulmán es aquel de cuya lengua y mano están a salvo los demás musulmanes, y un creyente, es aquel en quien la gente confía su vida y sus bienes, y el emigrante que abandona lo que Allah ha prohibido». Un hombre se acercó al Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), y le preguntó: «¡Oh Mensajero de Allah!, ¿cuál es el mejor aspecto del Islam?». Él respondió: «Dar de comer al hambriento y saludar con la paz a quienes conoces y a quienes no conoces». Otro hombre se acercó y preguntó: «¡Oh Mensajero de Allah!, ¿qué es el Islam?». Él respondió: «Someterse a Allah y consagrarse a Él». El Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Si veis a un hombre frecuentando la mezquita, sed testigos de su fe, pues Allah Todopoderoso dice: "¿Acaso quienes creen en Allah y en el Último Día guardarán las mezquitas de Allah?"» (Corán 2:179). El Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Tres cosas son fundamentales para la fe: abstenerse de declarar incrédulo a quien dice "No hay más dios que Allah" por un pecado, y no expulsarlo del Islam por una acción; la yihad continuará desde el momento en que Allah Todopoderoso me envió hasta que el último de esta nación luche contra el Anticristo, y ni la injusticia ni la justicia de un gobernante justo la invalidarán; y la creencia en la predestinación». 
Ammar, (que Allah esté complacido con él), solía decir: «Tres cosas, quien las combina ha perfeccionado la fe: la justicia hacia uno mismo, extender la paz al mundo y dar en caridad». Ali ibn Abi Talib, (que Allah esté complacido con él), solía decir: «El Islam consta de tres cualidades: fe, oración y la oración en congregación». Ibn Ata dijo: «A Ibn Abbas le preguntaron acerca de las personas que no se adhieren a la verdad». Ellos mismos profesan la fe, pero no les gusta decir: «Somos creyentes». Entonces preguntó: "¿Por qué no lo dicen?". Se le respondió: "Dicen: 'Si afirmamos nuestra fe, estaremos entre la gente del Paraíso'". Ibn Abbas dijo: "¡Gloria a Allah! Ésto es una de las artimañas de Satanás. Diles, pues: 'Dicen: "Somos creyentes", pero no dicen: "Estamos entre la gente del Paraíso"'". Ibn Mas'ud, (que Allah esté complacido con él), solía decir: "Le pregunté al Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), sobre lo que una persona encuentra en su interior y considera demasiado grande para expresarlo. Él dijo: 'Eso es fe pura. Alabado sea Allah, que ha reducido su plan a meros susurros'".

Capítulo sobre las normas de la fe y el Islam.-
El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Se me ha ordenado luchar contra la gente hasta que testifiquen que no hay más dios que Allah y que Muhammad es el Mensajero de Allah, y establezcan la oración y paguen el zakat. Si lo hacen, su sangre y sus bienes estarán a salvo de mí, excepto por el derecho del Islam, y su juicio será con Allah». Un hombre se acercó al Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), pidiendo permiso para matar a un hipócrita. El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), dijo: «¿Acaso no testifica que no hay más dios que Allah y que Muhammad es el Mensajero de Allah?». Él respondió: «Sí, pero no tiene testimonio». Preguntó: «¿Acaso no reza?». Él respondió: «Sí, pero no reza». Dijo: «Esos son los que Allah nos ha prohibido hacer daño». Y él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Quien diga “No hay más dios que Allah” y no crea en lo que se adora fuera de Allah, su sangre y sus bienes son irreprensibles, y su cuenta estará sólo con Allah». Y él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «No ataquen a los que dicen “No hay más dios que Allah”, pues son culpables del pecado de los incrédulos. Y él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «El ejemplo del creyente es como el de una planta; el viento la dobla, y el creyente sufre pruebas. Y el ejemplo del hipócrita es como el de un cedro; no se mece hasta que es cosechado». Y él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: El ejemplo del creyente es como un árbol verde cuyas hojas no caen, y cuya palmera no se marchita. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir que Allah dio el ejemplo de un camino recto con dos casas a cada lado. Hay puertas abiertas y cortinas sobre las puertas. Un pregonero llama al inicio del camino, y otro pregonero llama al camino. Allah llama a la morada de la paz y guía a quien Él quiere por un camino recto. El camino es el Islam, y las puertas son las prohibiciones de Allah contra cualquiera que viole Sus límites hasta que se retiren las cortinas. El pregonero al inicio del camino es el Corán, y el pregonero sobre él es la amonestación de Allah en el corazón de todo creyente. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: «El Islam comenzó como algo extraño y volverá a ser extraño como comenzó. Bienaventurados los extranjeros». En otra narración, dijeron: "¡Oh Mensajero de Allah!, ¿quiénes son los extranjeros?" Él respondió: "La Gente". Hay pocos justos entre muchos malvados; los que los desobedecen son más numerosos que los que los obedecen. 

Capítulo sobre el juramento de lealtad a él (la paz y las bendiciones sean con él) por delegaciones.-
Que Allah lo bendiga y le conceda la paz. ¿Presenciaste el Juramento de Ridwan con el Mensajero de Allah? (que Allah lo bendiga y le conceda la paz) Él dijo que sí. Le dije que era sobre él. Él dijo: «Vi a Nu’man ibn Muqrin al-Muzani, (que Allah esté complacido con él), de pie junto al Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), habiendo levantado las ramas del árbol de la cabeza del Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), mientras la gente le juraba lealtad. Jabir dijo: “El Juramento de Ridwan fue específicamente para Uthman ibn Affan. El Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), dijo: ‘Si lo matan, no seremos responsables de sus pecados’. Le juramos lealtad, y no le juramos lealtad bajo la condición de la muerte, sino que le juramos lealtad de no huir, y éramos mil trescientos”.. y tomó el juramento de lealtad de la gente según sus circunstancias. Así que tomó el juramento de lealtad de Awf ibn Malik al-Ash’i y su grupo con la condición de que adoraran a Allah y no le asociaran nada, que realizaran las cinco oraciones diarias, que le obedecieran y no le pidieran nada a la gente. Así que después del juramento, si uno de ellos dejaba caer su látigo, nadie preguntaba a quién pertenecía. Y el Profeta, (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), aceptó a un beduino en el Islam. Al día siguiente, éste llegó con fiebre y dijo: «¡Oh Mensajero de Allah, libérame de ésta obligación!». Pero el Profeta, (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), se negó. Pasaron tres días, y el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) seguía negándose. Cuando se dio la vuelta, el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «La ciudad es como una gran ciudad que expulsa sus impurezas». Entonces tomó juramento de lealtad de Ubadah ibn al-Samit (que Allah esté complacido con él) y su grupo, con la condición de que no asociaran nada con Allah, ni robaran, ni cometieran adulterio, ni que dañaran a nadie que Allah haya prohibido dañar excepto por una causa justa, ni mintieran, ni desobedecieran al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) en lo que es justo. Entonces dijo: «Quien de vosotros cumpla ésta promesa, su recompensa está con Allah. Y quien cometa alguno de éstos pecados y Allah se lo oculte, entonces su asunto está con Allah; si Él quiere, lo perdonará, y si Él quiere, lo castigará. Y quien cometa alguno de éstos pecados y sea castigado por ello en éste mundo, entonces será para él una expiación y una victoria». Así pues, la gente le juró lealtad. Anas (que Allah esté complacido con él) dijo: «Una mujer de los Ansar juró lealtad al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) únicamente por el amor que le tenía, y él aceptó su juramento. Luego, el día de Uhud, cuando la gente estaba confundida, ella salió armada y preparada. Se encontró con su padre, su hijo, su hermano y su esposo, quienes habían muerto. No sé a cuál de ellos se encontró primero. Y cada vez que pasaba junto a uno de ellos, preguntaba: “¿Qué le ha sucedido al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él)?”. Y ellos la saludaron diciendo: “Adelante de ti”. Cuando llegó junto a él, le tomó la mano y dijo: “No me importa si mi familia se pierde, con tal de que tú estés a salvo, oh Mensajero de Allah, (que Allah esté complacido con ella)”». Y Ubadah ibn al-Samit y sus compañeros juraron lealtad una vez más, comprometiéndose a escuchar y obedecer en tiempos de facilidad y dificultad, en tiempos de actividad y de reticencia, incluso cuando otros fueran preferidos a ellos, y a no privar a otros de su recompensa a menos que vieran pruebas de Allah de su incredulidad, y a decir la verdad dondequiera que estuvieran, sin temer la censura de ningún crítico en la causa de Allah. Bashir ibn al-Khasasiyyah dijo: «El Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), me pidió que le jurara lealtad en la oración, el zakat, el ayuno y la yihad. Dije: “Oh Mensajero de Allah, no puedo permitirme el zakat ni la yihad, y no tengo más riqueza que la décima parte de los camellos de mi familia y sus cargas. En cuanto a la yihad, soy un hombre cobarde y temo huir con la ira de Allah”». Entonces el Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), retiró su mano y dijo: «¡Oh Bashir, ni la caridad ni la yihad, entonces cómo entrarás en el Paraíso?». Yo dije: «¡Oh Mensajero de Allah, extiende tu mano para que pueda jurarte lealtad!». Entonces extendió su mano, y le juré lealtad en estos asuntos. Todos ellos, y Umaymah bint Ruqayyah vinieron a él con algunas mujeres de los Ansar para jurarle lealtad en el Islam. Dijeron: «¡Oh Mensajero de Allah, te juramos lealtad de que no asociaremos nada con Allah, ni robaremos, ni cometeremos adulterio, ni dañaremos a nuestros hijos, ni inventaremos mentiras para ocultar lo que tenemos en nuestras manos y en nuestros corazones, ni te desobedeceremos, oh Mensajero de Allah, en lo que es justo».. y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), aceptó el juramento de la hija de Utbah y su grupo de mujeres. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «Les prometo que no asociarán nada con Allah». Ella respondió: «No hay incredulidad después de la fe». Él dijo: «Y no roben». Ella respondió: «Y no roben». Él dijo: «Y no cometan adulterio». Ella respondió: «¡Oh Mensajero de Allah!, incluso lo que es lícito es reprobable, ¿cuánto más lo que es ilícito?». Él dijo: «Y no dañen a los hijos de aquellos a quienes criaron». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) permaneció en silencio, y el juramento de lealtad se completó. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) no estrechó la mano de las mujeres durante el juramento de lealtad. Solía ​​decir: «Mi palabra a cien mujeres es como mi palabra a una sola mujer». A'isha (que Allah esté complacido con ella) dijo: “El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) nunca estrechaba la mano de una mujer a menos que él mismo se la tomara. Cuando él le tomaba la mano y ella se la daba, él decía: ‘Vete, pues he aceptado tu promesa’”. A veces ponía su mano en un vaso de agua, y las mujeres ponían sus manos en el agua como él lo hacía, y él decía: “No tocaré las manos de las mujeres”. Ibn Umar (que Allah esté complacido con ellos) dijo: “Cuando jurábamos lealtad al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) para escuchar y obedecer, él nos decía: ‘Hacedlo lo mejor que podáis’”. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) a menudo pedía a sus compañeros que le juraran lealtad incluso antes de que ellos se lo pidieran, diciendo: “¿No juraréis lealtad?”. Entonces ellos extendían sus manos y aceptaban lo que él quisiera. Anas (que Allah esté complacido con él) dijo: Una mujer vino con Ibn al-Mas y dijo: «¡Oh Mensajero de Allah, acepta el juramento de lealtad de mi hijo!». El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «Es joven». Luego le acarició la cabeza y oró por él. Cuando Abdur-Rahman ibn Awf tomó la mano de Ali (que Allah esté complacido con él) durante el califato de Uthman, Abdur-Rahman le dijo a Ali: «¿Te es lícito jurarme lealtad basándote en seguir el Libro de Allah Todopoderoso y la Sunnah de Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él), y las acciones de Abu Bakr y Umar?». Ali respondió: «No, sino según mi capacidad y fuerza». Y Allah Todopoderoso sabe mejor.

Capítulo sobre la adhesión al Corán y la Sunnah.-
El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «Hay dos tipos de Sunnah: una relacionada con los actos obligatorios y otra con los actos no obligatorios. La Sunnah relacionada con los actos obligatorios tiene su origen en el Libro de Allah; seguirla es guía, y abandonarla es extravío. En cuanto a la Sunnah que no se basa en el Libro de Allah, seguirla es virtuoso, y abandonarla no es pecado». También dijo: «Os he dejado dos cosas; si os aferráis a ellas, no os extraviaréis: el Libro de Allah y la Sunnah de Su Mensajero (la paz y las bendiciones sean con él). Son una y la misma cosa, y el Libro de Allah es una carga limitada del cielo a la tierra. No se separarán hasta que me encuentren en la Cisterna (de Kawthar). Considerad, pues, cómo las trataréis después de mí». Él (la paz y las bendiciones sean con él) solía dar muchas instrucciones a sus Compañeros, exhortándolos a temer a Allah y a escuchar y obedecer a las autoridades, incluso si eran esclavos abisinios. Dijo: «Quien de vosotros viva después de mí verá mucha discordia. Así pues, seguid mi Sunnah y la Sunnah de los califas bien guiados. Aferraos a ella con firmeza. Guardaos de las novedades, pues toda novedad es una innovación, y toda innovación es un extravío». También dijo: «Allah ha prescrito obligaciones, y yo he prescrito obligaciones». Él (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: El que escucha un hadiz de mí pero no actúa conforme a él, diciendo: “Entre nosotros y vosotros está el Libro de Allah. Si encontramos algo permisible en él, lo consideramos permisible, y si encontramos algo prohibido en él, lo consideramos prohibido. Y si el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) prohíbe algo, entonces está tan prohibido como Allah lo ha prohibido. Y me he arrepentido ante el Libro y algo similar a él”. Y el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: “Lo que Allah Todopoderoso ha hecho permisible en Su Libro es permisible, y lo que ha prohibido es prohibido, y sobre lo que ha guardado silencio es perdonado. Así que aceptad de Allah Su perdón, pues Allah no olvida nada”. Y el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «Quien siga el Libro de Allah, Allah lo guiará del extravío y lo protegerá del mal del juicio en el Día de la Resurrección». Esto se debe a que Allah Todopoderoso dice: «Quien siga Mi guía no se extraviará ni sufrirá». 

En cuanto a las disputas religiosas, el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «Mi ejemplo y el de la gente es como el de un hombre que encendió un fuego, y cuando éste iluminó lo que lo rodeaba, las polillas y otros insectos que caen en él comenzaron a caer. Él intentó apartarlos, pero ellos lo dominaron y se hundieron en él. Así que aquí estoy yo, reteniéndoos del fuego, y vosotros os hundís en él». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «Quien introduzca en éste asunto nuestro algo que no le pertenece, será rechazado». También dijo: «Ningún pueblo se ha extraviado después de haber sido guiado, sinó que se le ha dado argumentación». Es decir, si Allah quería desviarlos, les daba argumentos basados ​​en la razón. También dijo: «Mis palabras no anulan las palabras de Allah, sinó que las palabras de Allah anulan mis palabras, y las palabras de Allah se anulan entre sí». También dijo: «Mis hadices se anulan entre sí, así como el Corán es anulado». También dijo: «Quien se separa de la comunidad aunque sea un palmo se ha quitado el yugo del Islam del cuello». Ali ibn Abi Talib (que Allah esté complacido con él) solía decir: «Cumplid lo que estabais cumpliendo, pues detesto la discordia hasta que el pueblo esté unido o muerto como mis compañeros». Anas ibn Malik (que Allah esté complacido con él) solía decir: «No conozco nada que no estuviera en la época del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) que haya permanecido en su estado original, ni siquiera la oración». Dijo: «¿Ni siquiera la oración? ¿No habéis hecho lo que habéis hecho con ella?». Ibn Mas’ud (que Allah esté complacido con él) solía decir: «Quien quiera seguir un camino debe seguir el camino de quienes vinieron antes, pues los vivos no están a salvo de la tentación». Los primeros compañeros de Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él) fueron los mejores y más justos de esta nación. Los más sabios y menos pretenciosos fueron elegidos por Allah para ser compañeros de Su Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él) y para establecer Su religión. Así pues, reconozcan su virtud, sigan sus pasos y adáptense a su moral y conducta en la medida de lo posible, pues ellos estaban en el camino recto, (que Allah esté complacido con todos ellos). El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «La gente de la innovación son los perros de la noche». También solía decir: «Quienes vinieron antes que vosotros de la Gente del Libro se dividieron en setenta y dos sectas, y mi nación se dividirá en setenta y tres sectas, todas ellas en el Infierno excepto una». También solía decir: «El Día de la Resurrección, un pregonero gritará: “¡Cuidado con los adversarios de Allah!”, y ellos son los predestinadores». Umar ibn al-Khattab, (que Allah esté complacido con él), solía decir: «El Islam está a salvo de tres cosas: el desliz de un erudito, el argumento de un hipócrita que usa el Libro y el gobierno de imanes extraviados». También solía decir: «Vendrán personas que discutirán con ustedes usando ambigüedades del Corán, así que confróntenlos con la Sunnah, pues la gente de la Sunnah es más conocedora del Libro de Allah, el Exaltado y Glorificado». Dijo: «Lo que más temo para ésta nación es al hipócrita sabio». Preguntaron: «¿Cómo puede alguien ser un hipócrita?». Respondió: «Sabedor de palabra, pero ignorante de corazón y de obra». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «Éste gobernante actuará según el Libro de Allah, luego por un tiempo según la Sunnah de Su Mensajero, y después según su opinión personal. Cuando actúen según su propia opinión, se extraviarán y extraviarán a otros». Abdullah solía decir: «Seguiré la Sunnah de Su Mensajero». Entonces Abdullah ibn Mas’ud (que Allah esté complacido con él) dijo: «Llegará un tiempo en que la tribulación se convertirá en la norma. Si la abandonas, se dirá: “Has abandonado la Sunnah”». Preguntó: «¿Cuándo será eso, oh Abu Abd al-Rahman?». Respondió: «Cuando aumenten tus ignorantes y disminuya tu conocimiento, aumenten tus oradores y disminuyan tus dignos de confianza, y la gente busque conocimiento con fines distintos a la religión y la acción, y busquen ganancias mundanas mediante las obras del Más Allá». Umar (que Allah esté complacido con él) solía prohibir el estudio de la Torá y el Evangelio, diciendo: “Creed en los Libros de Allah y aferraos a lo que Allah reveló a vuestro Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él), pues es la guía de todos los profetas (la paz sea con todos ellos)”.

Capítulo sobre la economía en el trabajo.-
El Mensajero de Allah, (que Allah le bendiga y le conceda la paz), exhortó a la moderación en todos los asuntos y dijo: "Hagan las cosas fáciles, no difíciles".
Y anunciad buenas nuevas y no os confundáis. Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Sed rectos y dignos, o anunciad buenas nuevas, pues uno de vosotros se salvará por sus obras». Dijeron: «¿Ni siquiera tú, oh Mensajero de Allah?». Él dijo: «Ni siquiera yo, a menos que Allah lo envuelva en Su misericordia». Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «La religión es fácil, y una de estas cosas es difícil». Y A'isha, (que Allah esté complacido con ella), solía decir: “Tres hombres fueron a las casas de las esposas del Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), y se apartaron de su adoración. Cuando se les informó de sus pecados y de lo que habían hecho, lo consideraron insignificante. Dijeron: ‘¿Qué somos nosotros comparados con el Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), a quien Allah ha perdonado sus pecados pasados?’ Uno de ellos dijo: ‘En cuanto a mí, oraré toda la noche’. Otro dijo: ‘Ayunaré todos los días y nunca romperé mi ayuno’. Y el tercero dijo: ‘Me abstendré de las mujeres y nunca me casaré’. Entonces el Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), vino y dijo: ‘Ustedes son los que dijeron esto y aquello. Por Allah, yo soy el más temeroso de Allah y piadoso entre ustedes. Y por mi causa, ayuno y rompo mi ayuno, oro y duermo, y me caso con mujeres. Así que quien se aparta de mi Sunnah no es de los míos’”. A'isha, (que Allah esté complacido con ella), dijo: «El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), hizo algo una vez y luego lo permitió». Algunas personas se abstuvieron de hacerlo, y cuando esto llegó a sus oídos, subió al púlpito y pronunció un sermón. Alabó y glorificó a Allah, y luego dijo: «¿Qué les pasa a quienes se abstienen de hacer lo que hace el Profeta? ¡Por Allah!, yo soy el que más sabe de Allah y el testigo más firme de Él». Él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir a quienes eran demasiado estrictos consigo mismos: «Tenéis derecho sobre vuestra familia, vuestros invitados sobre vosotros y vuestro propio cuerpo sobre vosotros. Así que levantaos, dormid, ayunad y romped el ayuno. No lo sabéis; tal vez vuestra vida sea larga y no podáis hacer éstas cosas. Así que, oh gente, emprended solo el trabajo que seáis capaces de hacer, pues Allah no trabaja hasta que estáis cansados». Él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir a sus compañeros: «No he dejado nada que os acerque a Allah Todopoderoso sin mostrároslo, ni nada que os aleje de Allah sin prohibíroslo. Así qué, os lo he prohibido, evitadlo. Y en cuanto a lo que os he ordenado, hacedlo en la medida de vuestras posibilidades». Él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir a los que eran demasiado estrictos consigo mismos: «Allah ama que se acepten Sus concesiones, así como se deben cumplir Sus actos obligatorios». Él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «No os he dejado solos», hasta que una vez les dijo: «No escribáis nada de mí excepto el Corán. Quien escriba algo que no sea el Corán es corrupto». Él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir... El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «Si os lo prohibiera, os quemaría». Y el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «El más grande de los musulmanes es aquel que pregunta sobre algo que debería estar prohibido para los musulmanes, y se les prohíbe debido a su pregunta». Y el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo, cuando el Hajj se hizo obligatorio, y un hombre preguntó: «¿Es cada año, oh Mensajero de Allah?». Él respondió: «No. Si hubiera dicho que sí, se habría vuelto obligatorio, y no habrías podido hacerlo». Y Umar le dijo a Abu Huraira: «Debes dejar de narrar tanto sobre el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él), o te enviaré a la tierra de Daws». Y el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «No seáis duros con vosotros mismos, no sea que seáis duros con los demás. Si son duros consigo mismos, entonces serán duros con los demás. Esos son sus remanentes en las ermitas y los hogares, un monacato que inventaron, que nosotros no les prescribimos». Anas dijo: «El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) entró una vez en la mezquita y vio una cuerda atada entre dos pilares. Preguntó: “¿Qué es ésto?”. Le respondieron: “Una cuerda para Zainab. Cuando se siente cansada, se agarra a ella”. Él dijo: “No, desátenla. Que cada uno rece mientras tenga energía. Cuando se sienta cansado, que se cuelgue”. Amo la religión mientras sus seguidores se adhieran a ella, aunque sea poco». Y el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «Todo tiene su mes, y cada mes tiene su período. Si sus seguidores están en un estado de debilidad, podrán cumplirlo». Así que le ruego, y si lo señalo con mis dedos, no vayan más allá de él. Solía ​​decir a menudo: «Quien sigue mi Sunnah está bien guiado, y quien se equivoca está extraviado». Y él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Si permanecieran en el estado de recuerdo en el que se encuentran cuando están conmigo, los ángeles se reconciliarían con ustedes en sus lechos y en sus caminos. Pero una hora para esto y una hora para aquello». Lo dijo tres veces. Y A'isha, (que Allah esté complacido con ella), solía enviar un mensaje a su familia cuando hablaban después del anochecer, diciendo: «¿Acaso no ven a los ángeles que registran? El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), no dormía antes de eso». Después de eso no vuelve a hablar, y existen muchos hadices sobre este tema, y ​​Allah Todopoderoso lo sabe mejor.

Capítulo sobre el arrepentimiento.-
Abdullah ibn Mas'ud (que Allah esté complacido con él) dijo: El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «El creyente ve sus pecados como si estuviera sentado bajo una montaña, temiendo que se derrumbe sobre él, mientras que el malvado ve sus pecados como moscas en su nariz». Después hacía un gesto con la mano, diciendo: «Así es, y será arrastrado por el viento». El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: «Allah se complace más con el arrepentimiento de Su siervo creyente que con el de un hombre que desmonta en una tierra árida y peligrosa con su montura, comida y bebida.. Recuesta la cabeza y duerme, y al despertar descubre que su montura ha desaparecido. La busca hasta que el calor y la sed se vuelven insoportables, o hasta que Allah lo quiere. Dice: "Volveré a mi lugar y dormiré hasta morir"». Él apoya su cabeza sobre su antebrazo, y la muerte lo alcanza. Encuentra su montura junto a su cabeza, con sus provisiones y bebida. Allah está más complacido con el arrepentimiento de Su siervo creyente que con éste hombre con su montura y provisiones." El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: "Allah, Bendito y Exaltado sea, acepta el arrepentimiento de Su siervo mientras el alma no haya llegado a la garganta." Ibn Umar dijo: "El arrepentimiento está fácilmente disponible, y el siervo es consciente de ello." Ikrimah dijo: "En el Libro de Allah, dice: 'Entonces se arrepentirán pronto', lo que significa que todo el mundo está pronto." El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: "Allah, el Todopoderoso y Majestuoso, extiende Su mano..." Por la noche, para que el pecador del día pueda arrepentirse, y durante el día, Él extiende Su mano para que el pecador de la noche pueda arrepentirse, hasta que el sol sale por el oeste. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) prohibió desesperar de la misericordia de Allah y dijo: «Aunque peques hasta que tus pecados alcancen el cielo, si te arrepientes, está escrito sobre ti». También dijo: «Entre las bendiciones de una persona se encuentra una larga vida y que Allah le conceda el arrepentimiento». Asimismo, dijo: «Todo hijo de Adán es pecador, y los mejores pecadores son los que se arrepienten». El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: «Cuando un siervo se arrepiente de sus pecados, Allah hace que sus ángeles guardianes olviden sus pecados, y hace que sus miembros y sus rasgos físicos los olviden en la tierra hasta que se encuentre con Allah el Día de la Resurrección, y no habrá testigo de Allah contra él por ningún pecado». También dijo: «El arrepentimiento sincero es remordimiento». Él, (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: "El mejor arrepentimiento del pecado es realizar la ablución y orar, y luego decir: 'Escuché ésto del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él)'". 'Ikrimah (que Allah esté complacido con él) dijo: "Un hombre vino a Ibn 'Abbas y dijo: 'He calumniado al difunto, así que perdóname'. Ibn 'Abbas dijo: 'Busco refugio en Allah de hacer lo que Allah ha prohibido. Allah ha prohibido el honor de los musulmanes, así que...'" Lo permitió. Los musulmanes están complacidos con ello, así que yo no lo permito. Y la morada, que Allah te perdone, hermano mío. Y Muhammad ibn Sirin, (que Allah esté complacido con él), hizo eso. Y hay muchos hadices sobre éste tema. Y Allah es Perdonador y Misericordioso. Que Allah esté complacido con él.

Capítulo sobre la etiqueta al dormir y al despertar.-
El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «Doblad vuestras ropas para que vuestras almas puedan regresar a ellas», refiriéndose a cuando se iban a dormir. También solía decir: «Ninguno de vosotros debe dormir sino en estado de pureza». Asimismo, dijo: «La ablución antes de dormir consiste en sentir el agua y luego pasarse la cara, las manos y los pies con ese contacto, como la limpieza después de la ablución seca (tayammum)». También dijo: «Los sueños más vívidos son los que se ven al amanecer». Asimismo, dijo: «Los ángeles del día son más compasivos que los ángeles de la noche». Solía ​​decir: «Cuando llegaba el invierno, no entraba en casa excepto los viernes por la noche, y cuando llegaba el verano, no salía excepto los viernes por la noche». Él, (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir: «Cuando se acostaba, se sacudía el polvo con el interior de su manto y decía: “Uno no sabe lo que podría haber quedado en él”». Él, (la paz y las bendiciones sean con él), no dormía excepto cuando era necesario». Él, (la paz y las bendiciones sean con él) solía despertarse sobre su lado derecho, sin haber comido ni beber hasta saciarse.. y dijo: «Quien duerma ligero, después de comer y beber, tendrá a las huríes reunidas a su alrededor hasta la mañana». Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), se acostaba directamente en el suelo. No usaba colchones altos, sinó una pequeña estera de cuero rellena de fibra de palma. Y él, (la paz y las bendiciones sean con él), tenía una capa que se doblaba en dos capas para dormir. Una vez, alguien se la hizo en cuatro capas, y él, (la paz y las bendiciones sean con él), durmió durante sus oraciones. Cuando despertó, dijo: «Devuélvanlas a su estado original, pues su suavidad y peso me impidieron realizar mis oraciones nocturnas». Y él, (la paz y las bendiciones sean con él), apoyaba la mano en la almohada. Y en otra narración, el Imam Ali dijo: «Estaba enfermo y ponía la mano bajo la mejilla». Y en otra narración, «Cuando estaba casado y tenía una noche para dormir, usaba su ojo como almohada. Y cuando estaba presente antes del amanecer, apoyaba la cabeza en la palma de la mano derecha y levantaba el antebrazo». Y él, (la paz y las bendiciones sean con él), dormía al principio de la noche y despertaba al comienzo de la segunda mitad, cuando cantaba el gallo. Y a veces pasaba la primera parte de la noche atendiendo los asuntos de los musulmanes. Y cuando él, (la paz y las bendiciones sean con él), dormía, nadie lo despertaba hasta que él mismo despertaba. Y su sueño, (la paz y las bendiciones sean con él), era el sueño más reparador. Y él, (la paz y las bendiciones sean con él), usaba el instrumento de purificación, la jarra de agua y el miswak. Se lo confiaba a su sirviente y a otros, excepto cuando era necesario, y decía: «No quiero que nadie me ayude con mi purificación». A'isha dijo: «El Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), hacía que el recipiente para la purificación se colocara tres veces, o lo cubría por la noche, y yo bebía de él y usaba su miswak». Dijo: «El Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), no se sentaba en una habitación oscura hasta que una lámpara la iluminaba para él. Los califas bien guiados hacían lo mismo». Uthman, (que Allah esté complacido con él), se levantaba por la noche, llenaba la jarra de agua y realizaba la ablución. Le dijeron: «¿Por qué no despiertas a uno de los sirvientes para que lo haga?». Él respondió: «La noche es para que ellos la pasen allí». El Profeta, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), decía: “Satanás ata tres nudos en la nuca de cada uno de vosotros cuando duerme. Deshace cada nudo en su lugar, diciendo: ‘Tienes una larga noche por delante, así que duerme’. Cuando despierta y recuerda a Allah, ata un nudo. Si realiza la ablución, se desata un nudo. Si reza, se desatan todos los nudos y despierta con energía y buen ánimo. De lo contrario, despierta de mal humor y perezoso”. El Profeta, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), colocaba la jarra de agua y el miswak cerca de su cabeza. El Profeta, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), prohibía a un hombre dormir en un tejado sin refugio, o dormir parcialmente al sol y parcialmente a la sombra. Umm Salama dijo, (que Allah esté complacido con ella).. La cama del Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), estaba en mi casa, del mismo tamaño que cuando se coloca al difunto en su tumba. Él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Reduzcan sus salidas después de que el hombre se haya acomodado, pues Allah Todopoderoso envía criaturas a vagar por la tierra a esa hora». Él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía decir: «Si se encuentran en un estado de angustia, apaguen los fuegos en su patio, pues el fuego es su enemigo». En otra narración, dijo: «No dejen fuegos en sus casas cuando duerman». Ibn Abbas, (que Allah esté complacido con ambos), dijo: «Una vez, un ratón llegó arrastrando una mecha hasta que la dejó caer frente al Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), sobre la estera roja en la que estaba sentado, y quemó un espacio del tamaño de un dirham. El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), dijo: “Si Satanás guiara a éste ratón para que hiciera algo así, quemaría las pertenencias de la casa”. Él, (la paz y las bendiciones sean con él), odiaba que Satanás guiara a éste ratón para que hiciera tal cosa a la casa. Él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía dormir boca abajo y decía: “Éste es un sueño infernal”. Él, (la paz y las bendiciones sean con él), solía dormir mucho acostado boca arriba en el suelo y decía: “Así dormían los profetas que me precedieron”». Él, (la paz y las bendiciones sean con él), no le gustaba dormir por la mañana y decía: «Allah Todopoderoso distribuye el sustento de Su creación entre el amanecer y el amanecer». Hasta el amanecer, el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «Si Satanás engaña a alguno de vosotros mientras duerme, no se lo contéis a nadie». Ese hombre dijo: «Vi en mi sueño que les cortaban la cabeza». Y Allah sabe mejor. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: «Quien afirme haber visto un sueño que no vio será atado el Día de la Resurrección con los extremos de un grano de cebada». Y el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: «Abrid vuestras puertas, pues a los demonios no se les ha dado permiso para atacaros». Y Allah Todopoderoso sabe mejor.

Capítulo sobre las súplicas que se dicen al irse a dormir.-
Cuando el Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), se acostaba a dormir, recordaba a Allah Todopoderoso con lo que Él le inspiró de glorificación, alabanza, recitación del Corán y búsqueda de perdón hasta que el sueño lo venció. Allah le inspiró, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), a decir (a veces) “Allah es el Clemente, el Misericordioso” treinta y tres veces, “Alabado sea Él” tres veces, “Alabado sea Él” tres veces, “Alabado sea Él” treinta y tres veces, y “Grandeza sea para Él” treinta y cuatro veces, haciendo un total de cien. (A veces) decía: «Alabado sea Allah, que me ha bastado, me ha dado cobijo, me ha alimentado y me ha dado de beber. Alabado sea Allah, que me ha concedido lo mejor de lo que le he dado, y que me ha dado abundantemente. Alabado sea Allah en toda situación. Oh Allah, Señor de todas las cosas y su Soberano, en Ti y en Tu Soberanía me refugio, en Allah me refugio del fuego». (A veces) decía: «Oh Allah, Tú creaste mi alma y Tú la tomarás de vuelta, y le darás la vida y la muerte. Si le das la vida, protégela. Si le das la vida, protégela. Y si la haces morir.. perdónala, oh Allah, te pido perdón y bienestar. (Y a veces) dice: «Alabado sea Allah, que nos ha alimentado, nos ha dado de beber, nos ha bastado y nos ha dado cobijo. ¡Cuántos hay que no tienen proveedor ni cobijo!» (Y a veces) recitaba el Capítulo Inicial del Libro (Al-Fatihah) y “Di: Él es Allah, el Único” (Al-Ikhlas), y dice: “Quien lo recite no sufrirá daño alguno excepto la muerte”. (Y a veces) recitaba los dos capítulos protectores (Al-Mu'awwidhatayn) y “Di: Él es Allah, el Único” (Al-Ikhlas), sopla en sus manos y se limpia el cuerpo y la cara con ellas, usando sus manos en la cabeza, la cara y la parte delantera de su cuerpo. Hace ésto tres veces. (Y a veces) recitaba “Di, Él es Allah, el Único” (Al-Ikhlas) cien veces y dice: “No hay siervo que duerma sobre su lado derecho y luego recite ‘Di, Él es Allah, el Único’ (Al-Ikhlas) cien veces sin que el Señor, que Su gloria sea exaltada, le diga en el Día de la Resurrección: ‘Oh, siervo mío, entra en el Paraíso por tu derecha’”. (Y a veces) recitaba un capítulo del Libro de Allah, el Todopoderoso y Sublime, y dice: “No hay musulmán que se acueste y recite un capítulo del Libro de Allah, el Todopoderoso y Sublime, sin que Allah le asigne un ángel para que nada que le perjudique le toque hasta que despierte”. (Y a veces) dice: “En Tu nombre, oh Allah, por él vivo y muero”. (Y a veces) dice: “Oh Allah, me he sometido a Ti, he vuelto mi rostro hacia Ti, te he confiado mis asuntos y te he dado la espalda por deseo y temor a Ti. No hay refugio ni santuario de Ti excepto en Ti. He creído en Tu Libro que revelaste y en Tu Profeta a quien enviaste. Y dijo: «Quien diga ésto y muera esa noche, muere por disposición natural (del Islam), y si despierta, alcanzará el bien». (Y a veces) decía: «Oh Allah, protégeme de Tu castigo el Día en que resucites a Tus siervos». (Y a veces) recitaba la Sura Al-Kafirun y decía: «Quien duerma sobre ella, es una declaración de libertad del politeísmo». (Y a veces) recitaba los Tasbihs y decía: «En ellos hay un versículo mejor que mil versículos». (Y a veces) recitaba la Sura Az-Zumar y la Sura Bani Isra'il. (Y a veces) decía: «Oh Señor mío, me acuesto con Tu ayuda, y con Tu ayuda me levanto. Si tomas mi alma, ten misericordia de las almas que has enviado, y protégelas como proteges a Tus siervos justos." (Y a veces) decía: "Busco el perdón de Allah, el Magnífico, fuera de Quien no hay deidad digna de adoración, el Viviente, el Sustentador de toda la existencia, y me arrepiento ante Él", tres veces, y decía: "Quien diga ésto, sus pecados serán perdonados, aunque sean tan numerosos como las hojas de los árboles, tan numerosos como las perlas del desierto, y tan numerosos como los días del mundo." (Y a veces) decía: "En el nombre de Allah, pongo mi mano. Oh Allah, perdóname mis pecados, aleja a mi demonio, reduce mis cargas y colócame en la compañía más alta." (Y a veces) decía: "Oh Allah, busco refugio en Tu Noble Rostro y Tus Perfectas Palabras del mal de toda criatura." La tomo por el flequillo. Oh Allah, Tú quitas el pecado y la deuda. Oh Allah, no permitas que Tu ejército sea derrotado, no rompas Tu promesa, y nadie se beneficie de Tu poder. ¡Gloria a Ti, oh Allah, y alabado seas! (Y a veces) decía tres veces: Oh Allah, Señor de los siete cielos y de lo que sombrean, Señor de las tierras y de lo que sostienen, Señor de los demonios y de lo que extravían, sé mi protector del mal de toda Tu creación, para que nadie me haga daño ni me oprima. Tu protección es poderosa, Tu alabanza es sublime, y no hay más dios que Tú. No hay más dios que Tú. Y quien diga éstas palabras estará a salvo de ser perturbado en su sueño o de ser afligido. (Y (A veces) decía: Me refugio en las palabras perfectas de Allah de Su ira y castigo, y del mal de Sus siervos, y de los susurros de los demonios o de su presencia. Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), a menudo combinaba algunas de estas súplicas. (Y a veces) se limitaba a algunas de ellas, como se menciona en las obras detalladas. Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), cuando dormía y despertaba miraba hacia el cielo y recitaba los versículos desde el final de la Sura Al Imran, "En verdad, en la creación de los cielos y la tierra..." hasta el final de la Sura. A veces la recitaba hasta las palabras "Tómate tu tiempo", y otras veces continuaba hasta casi terminarla. Luego decía: "Alabado sea Allah, Quien nos ha dado la vida después de habernos hecho morir. Y a Él es la resurrección". Luego glorificaba a Allah y lo alababa, y suplicaba usando un miswak (palillo para limpiar los dientes). Luego realizaba la ablución y oraba tanto como Allah le había decretado. A menudo, el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) se levantaba, hacía sus necesidades, se lavaba la cara y las manos, y luego volvía a dormirse. Él (la paz y las bendiciones sean con él) decía: «No hay musulmán que se despierte con miedo por la noche y diga: “Allah es el Más Grande, Gloria a Allah, no hay más dios que Allah, Él solo, Él no tiene socio, a Él pertenece el dominio y a Él pertenece toda alabanza, Él da la vida y causa la muerte, y Él es competente sobre todas las cosas, no hay poder ni fuerza sino en Allah, busco el perdón de Allah, el Perdonador, el Misericordioso”, sin que salga de sus pecados como el día en que su madre lo dio a luz”. Él (la paz y las bendiciones sean con él) decía: «No cuentes un sueño excepto a un erudito o a un consejero sincero». Anas (que Allah esté complacido con él) dijo: «Se nos ordenó buscar el perdón setenta veces al amanecer». Al-Hasan ibn Ali (que Allah esté complacido con ambos) recitaba la Sura Al-Kahf todas las noches. Estaba escrita en una tablilla que llevaba consigo a dondequiera que iba en las casas de Az Wajh, y Allah sabe mejor.

El Libro de la Purificación y las Normas sobre el Agua.-
Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) dijo: Un hombre se acercó al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) y le preguntó: «¡Oh Mensajero de Allah!, ¿cuál es el estado de la purificación en la fe?». Él respondió: «Es una condición de la fe». Otro hombre se acercó al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) y le preguntó: «¡Oh Mensajero de Allah!, si viajáramos por mar y tuviéramos poca agua, y la usáramos para la ablución, tendríamos sed. ¿Deberíamos realizar la ablución con agua de mar?». El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «Su agua es pura y sus muertos (animales) son lícitos». Él (la paz y las bendiciones sean con él) también dijo: «Quien no se purifique con el mar, que Allah no lo purifique». El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) realizaba la ablución y el baño ritual con agua dulce, agua salada y agua de lluvia. Sa’d ibn Abi Waqqas dijo: “Me vi a mí mismo con el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) como gobernador, frotándole la espalda y lavándolo con agua de lluvia”. Él (la paz y las bendiciones sean con él) decía en su súplica: “¡Oh Allah, purifícame con el frío, el granizo y el agua fresca!”. Los Compañeros del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) se purificaban con agua calentada por el fuego y les disgustaba purificarse con agua calentada por el sol. Umar dijo: “No os bañeis con agua calentada por el sol, pues causa lepra”. Anas (que Allah esté complacido con él) dijo: “Un hombre se acercó al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él). El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «Oh Mensajero de Allah, se te saca agua del pozo de Buda’ah, que es un pozo en el que se arrojan carne de perros, sangre menstrual, excrementos humanos y suciedad». El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «El agua es pura para él; nada puede contaminarla». En otra narración, añadió: «A menos que algo opaque su sabor, color y olor». Qutaybah ibn Sa’id (que Allah esté complacido con él) dijo: «Le pregunté al cuidador del pozo de Buda’ah sobre su profundidad, y él dijo: “Como máximo, el agua llega a la zona púbica”. Le dije: “¿Y si es menor?”. Él dijo: “Por debajo de las partes íntimas”. Su ancho era de seis codos. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) no le gustaba el agua si se ensuciaba sin que se mezclara con ninguna impureza”. Ali (que Allah esté complacido con él) y al-Muharrami dijeron: “El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) estaba en la Batalla de Uhud, y su rostro estaba pálido. Le traje agua en mi mortero y majadero. Cuando quiso beber de ella, notó que tenía un olor, así que no bebió de ella, sino que se enjuagó la boca y se lavó la sangre de la cara y vertió un poco sobre su cabeza”. Ibn Umar (que Allah esté complacido con ambos) dijo: “Se le preguntó al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) acerca del agua que se encuentra en el desierto y que es frecuentada por animales y bestias salvajes. Él (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: «Si el agua es de dos qullahs (aproximadamente 216 litros), no contiene impurezas». En otra narración: «No se vuelve impura». El Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), dijo al que preguntó: «No preguntes sobre tal cosa, pues es una carga». Y Abu Huraira, (que Allah esté complacido con él), solía decir: «Si el agua ha llegado a cuarenta baldes, ¿no se vuelve impura?».

Y Umar, (que Allah esté complacido con él), realizó la ablución una vez en una palangana, y se le dijo que un perro acababa de lamerla. Dijo: «Lamió con su lengua, así que bebe de ella y realiza la ablución». Y él, (que Allah esté complacido con él), realizó la ablución otra vez en un recipiente de cuero que no se había usado para la purificación, y dijo: «Allah Todopoderoso ha purificado el agua». Y realizó la ablución muchas veces en los recipientes de los cristianos. Y Ata, (que Allah esté complacido con él), no vio nada malo en la purificación con el agua de los perros. Y Al-Nahri dijo: «Si un perro lame de un recipiente y no tiene otro para la ablución, debe realizar la ablución con él». Sufyan dijo: «Esta es la esencia misma de la jurisprudencia, pues Allah Todopoderoso dijo: “Y si no encontráis agua, realizad el tayammum”, y ésto es agua». Y en una narración de Al-Zuhri, “Y debe realizar el tayammum con su ablución. Al-Bujari dijo, “Y en la misma respiración, de su decir, ‘Y debe acusar algo de algo sobre mí’”. Y el Mensajero de Allah, (que las oraciones y la paz de Allah sean con él), solía realizar la ablución del recipiente del que había bebido el potro, y luego de lo que quedaba. Y él, (que las oraciones y la paz de Allah sean con él), solía decir: “Ninguno de vosotros debe orinar en el agua que no fluye”. Juro por Allah, que no digo que no, que no uséis las aguas estancadas para realizar la ablución con ellas. Y en una narración, ninguno de vosotros debe bañarse en agua estancada mientras esté en estado de impureza ritual. Entonces dijeron, “¿Cómo debemos hacer, oh Abu Huraira?” Él dijo, “Debe tomarla”. En otra narración, “Uno de vosotros debe tomarlo en el agua mientras se encuentra en estado de impureza ritual”. Y cuando se le preguntó al Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), acerca de la pared de animales salvajes en la cuenca o el estanque de la montaña, él les decía: “Lo que sea que tomen en sus estómagos y lo que quede en él es para que nosotros lo purifiquemos y bebamos”. Y el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), a menudo prohibía a un hombre realizar la ablución con el agua sobrante de la ablución de una mujer y prohibía a una mujer realizar la ablución con el agua sobrante de la ablución de un hombre, y decía: “Que ambos saquen agua”. Luego lo permitía después de eso. Ibn Abbas, (que Allah esté complacido con ambos), dijo: “Una de las esposas del Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), se bañó en un recipiente, y el Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), vino a realizar la ablución o a bañarse en él, y ella le dijo: ‘Estaba en estado de impureza ritual’. Entonces el Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), dijo: ‘El agua no se vuelve impura ritualmente’. E Ibn Umar dijo: ‘No hay ningún problema en ello’”. Es permisible que un hombre realice el ghusl (baño ritual) después de que una mujer haya aparecido, a menos que ella esté menstruando o en estado de impureza ritual. A'isha (que Allah esté complacido con ella) dijo: “El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) y yo solíamos realizar el ghusl de un solo recipiente, turnándonos las manos en él, después del acto sexual. Yo decía: ‘¡Deja un poco para mí! ¡Deja un poco para mí!’ y él (la paz y las bendiciones sean con él) decía: ‘¡Deja un poco para mí!’” En otra narración: “El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) y yo solíamos realizar el ghusl de un recipiente llamado farq.” Sufyan dijo: “Un farq son tres sa’s (una unidad de medida seca).” En otra narración: “De una palangana del tamaño de una cabeza calva o más pequeña. Ambos comenzábamos en ella, y yo vertía agua sobre mi cabeza tres veces con mi mano, sin soltarme el cabello.” El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) y Maymuna solían realizar el ghusl de un solo recipiente, de un cuenco que aún tenía restos de masa. Los Compañeros ponían sus manos en el recipiente antes de lavárselas mientras estaban en estado de impureza ritual, siempre que no tuvieran suciedad. Ibn Umar e Ibn Abbas no veían ningún problema en arrancar lo que se quitaba durante el ghusl. Ibn Umar (que Allah esté complacido con ambos) dijo: “En la época del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él), hombres y mujeres solían realizar el wudu (ablución) juntos desde un solo recipiente y una sola palangana. Cuando Umar se convirtió en Califa, prohibió a las mujeres mezclarse con los hombres y ordenó que se hiciera una palangana separada para cada mujer. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) mandaba traer agua al área de ablución y la rociaba sobre el enfermo, esperando la bendición de los musulmanes. Cuando el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) realizaba la ablución, los musulmanes se agolpaban a su alrededor, secándose con el agua que goteaba de sus extremidades. Quienes no conseguían agua tomaban un poco de la humedad de la mano de sus compañeros. Los Compañeros no consideraban permisible la purificación con nada que no fuera agua, siguiendo las palabras del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él): «La tierra limpia es la ablución del musulmán, incluso durante diez años. Si encontráis agua, frotadla contra vuestra piel, pues es mejor». Jarir ibn Abdullah instruía a su familia para que realizara la ablución con su siwak (bastón para limpiar los dientes). 
El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), en la noche de los genios, preguntó: "¿Qué hay en tu vasija o en tu cántaro de agua?". Respondió: "Nabidh". Dijo: "Es una buena fruta y agua pura". Entonces realizó la ablución con ella. Los eruditos interpretaron esto como agua que no ha cambiado, basándose en el contexto de su afirmación: "Y lo que ha aparecido", y en su afirmación en el hadiz anterior: "A menos que su sabor, color y olor se hayan vuelto dominantes". Porque si el agua se desvía de su naturaleza y nombre, deja de ser llamada agua. En resumen, el principio de éste asunto es que cualquier agua que se haya usado en el cuerpo no debe usarse después para la purificación, debido a la ausencia de la limpieza que es el propósito previsto. Y Allah sabe mejor.

Capítulo sobre cómo eliminar impurezas.-
Jabir dijo: "No hay nada de malo en tocar cosas impuras si es necesario, pues el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) tomó la oreja de una oveja muerta y dijo: '¿Quién de vosotros debería tener esto por un dirham?'" El hadiz continúa: Umm Qays (que Allah esté complacido con ella) dijo: "Llevé a mi hijo pequeño, que aún no comía alimentos sólidos, al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él). Lo sentó en su regazo, frente a la vestimenta del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él). Lo tomé bruscamente y le prohibí que hiciera eso. Luego pidió agua y humedeció la piel sin lavarla". En otra narración, dice: "Roció agua sobre ella".  
Se le preguntó al Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) acerca de los recipientes purificadores, y dijo: "Si es de arcilla, hierve agua en él y luego lávalo. Si es de cobre, lávalo, pues el agua es un purificador para todo". El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía ordenar que se vertiera agua sobre la tierra impura, considerándola un purificador. Una vez, un beduino entró en la mezquita y orinó en un rincón. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: "Vierte un balde de agua sobre ella". Luego le dijo al beduino: "Estas mezquitas no son adecuadas para nada como la orina. Éstos lugares son para el recuerdo de Allah, la oración y la recitación del Corán". En otra ocasión, un beduino entró y orinó. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: "Tomad la tierra sobre la que orinó y echadle agua". En otra ocasión, un beduino entró y expuso sus partes íntimas para orinar. La gente le gritó hasta que el sonido se hizo fuerte. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: "Dejadlo como está". Así que lo dejaron como estaba. Luego ordenó que le echaran agua y dijo: "Fuisteis enviados para facilitar las cosas, no para dificultarlas". Cuando un hombre negro cayó en el pozo de Zamzam, Abbas ordenó que lo sacaran y vaciaran el pozo. Pero un manantial de agua brotó de la esquina (de la Kaaba), así que ordenó que lo llenaran con telas y mantos egipcios hasta que lo vaciaran. Entonces lo abrieron y el agua brotó sobre ellos. Abu Sa'id al-Khudri solía decir que si una gallina moría en un pozo, se debían sacar cuarenta cubos de agua. Anas solía decir que si un ratón moría inmediatamente, se debían sacar veinte cubos de agua de él. Ibn Umar dijo: «Al Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), le preguntaron acerca de una impureza que había en el camino y una mujer pasó sobre ella con su larga cola. Él, (la paz y las bendiciones sean con él), dijo: “Lo que viene después la purifica”». Ibn Mas'ud solía decir: «Solíamos orar con el Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), y no realizamos la ablución después de pasar por ella». 

Desde el lugar de sepultura del Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), una mujer le preguntó: «¡Oh Mensajero de Allah!, el camino a la mezquita está sucio. ¿Qué haremos si llueve?». Él respondió: «¿No hay un camino mejor más allá?». La mujer dijo: «Sí». Él dijo: «Entonces, éste es para eso». Abu Huraira dijo: «Escuché al Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), decir: “Si uno de vosotros pisa algo impuro con su sandalia, entonces aparecerá el polvo”». Ibn Abbas dijo: «Si tu prenda pasa sobre algo mojado o húmedo, entonces lávala, aunque esté cerca de ti». Abu Qilabah dijo: «La purificación de la tierra es su sequedad, y cuando la tierra impura se seca, aparecerá». El Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), estaba en un estado de humillación. Él, (la paz y las bendiciones sean con él), dio permiso a los beduinos para no lavarse con la orina de camellos, vacas y ovejas debido a las dificultades que les causaría. Un grupo de Ukl o Uraynah llegó a Medina y, al llegar, encontraron que el clima era insalubre. Entonces, el Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), ordenó que se les dieran algunos camellos y les indicó que salieran a beber su leche.  
Ibn Mas'ud (que Allah esté complacido con él) dijo: "Escuché al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) decir: 'Allah no ha enviado una enfermedad sin enviar también su cura. En la leche de vaca hay una cura para toda enfermedad'". Ali dijo: "No hay daño en la orina de los camellos ni de ningún animal cuya carne es lícita para el consumo". Los primeros musulmanes no consideraban impuras la saliva, el moco, el sudor y la mucosidad de otros animales. Abu Tha’labah al-Khushani (que Allah esté complacido con él) dijo: «No hemos oído nada sobre la leche de burra. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solo prohibió el consumo de su carne». Ibrahim al-Nakha’i dijo: «Solían buscar curación con orina de camello y no veían ningún daño en ella, y bebían la orina de vacas y ovejas». (Los eruditos dijeron:) Este hadiz es evidencia de la pureza de la orina de animales cuya carne es lícita para comer, ya que el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) no les ordenó lavarse la boca ni nada que entrara en contacto con ellos para la oración o cualquier otra cosa. 

Capítulo sobre el liquido y la sangre menstrual.-
A'isha (que Allah esté complacido con ella) dijo: «El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) a veces lavaba las manchas de su ropa y salía a rezar con manchas de agua en ella. Y a veces yo lo frotaba con la uña si se secaba. Una vez, A'isha (que Allah esté complacido con ella) recibió a un invitado y le pidió una litera amarilla. Él durmió en ella y tuvo un sueño húmedo. Le daba demasiada vergüenza devolvérsela con la mancha del sueño, así que la mojó en agua y se la envió. A'isha dijo: «¿Por qué arruinaste nuestra ropa? Le habría bastado con frotarlo con los dedos. Yo solía frotar la ropa del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) para que se lo quitara, y él rezaba con ella». Umar solía decir: «Lava lo que veas de líquido en la ropa y rocía agua sobre lo que no veas». Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él) dijo: «Escuché al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) decir que el líquido es como el moco o la saliva, así que elimínelo de sí mismo, incluso con un trozo de hierba aromática». Ella dijo: «Su nombre era la hija de Abu Bakr. Una mujer se acercó al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) y le preguntó sobre la sangre menstrual que cae sobre una prenda. Él dijo: "Frótela, luego frótela con agua, luego rocíe agua sobre lo que no se ve y ore en ella"». A'isha (que Allah esté complacido con ella) solía decir: «Si lavas a alguien de la sangre y el rastro no desaparece, entonces el agua es suficiente para la purificación». A menudo decía: «Use sal o algo similar para ayudar a eliminarla». Ella (que Allah esté complacido con ella) solía decir: «Ninguna de nosotras tenía más de una prenda para menstruar. Si caía algo de sangre sobre ella, se humedecía y se raspaba con la uña». En otra narración, se dice: «Una de nosotras menstruaba y le caía sangre, así que, una vez purificada, se cortaba la zona afectada, la lavaba, rociaba agua sobre el resto y luego rezaba sobre ella». A menudo, el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) salía vestido con la sábana con la que él y su familia se cubrían, y si encontraba una mancha de sangre menstrual la recogía con un nudo junto con la zona circundante, la ataba y nos la enviaba, diciendo: «Lávenla y séquenla, luego envíenmela». Nosotras hacíamos lo mismo. 

Las mujeres de los Emiratos y las agencias de riqueza, si la lavandera tenía el cabello mojado, se vertía tres puñados de agua sobre su cabeza. Y si veía humedad en las raíces del cabello, lo frotaba, luego vertía agua una vez sobre el resto de su cuerpo.
Al Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), se le preguntó acerca de la sangre menstrual que pudiera haber en una prenda, y él dijo: ‘Ráspala con una costilla o lávala con agua y hojas de loto’. 

El Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), solía decir: Si un perro lame algo, lávalo una vez. En otra narración, si un perro bebe de uno de tus recipientes, lávalo siete veces con tierra. En otra narración, lávalo siete veces, yá sea la primera o la última. En otra narración, frótalo con tierra la octava vez. 
Ibn Umar dijo: «Yo solía dormir en la mezquita durante la época del Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz). Yo era un hombre joven y soltero, y los perros solían entrar y salir de la mezquita, pero no rociaban nada con eso”. 

Capítulo sobre las pieles de animales muertos y sacrificados ritualmente.-
Ibn Abbas, (que Allah esté complacido con él), dijo: El Mensajero de Allah, (que Allah lo bendiga y le conceda la paz), solía decir: Un musulmán no se vuelve impuro, ni vivo ni muerto.

Mina y Ata, (que Allah esté complacido con él), no veían inconveniente alguno en usar hilos y camellos hechos de cabello humano. 
Ésto demuestra que un ser humano no se vuelve impuro por la muerte, ni ninguna de sus partes o cabello se contamina por la separación. El Profeta, (la paz y las bendiciones sean con él), dijo: «Todo lo que se corta de un animal vivo se considera carroña». También dijo: «Si una piel se curte, se purifica». Se le preguntó a Ibn Abbas: «La gente del desierto usa odres que contienen leche, agua y grasa, y comemos todos los animales sacrificados de los bereberes». Los magos cortaban las pieles de los animales muertos y las usaban como odres. Ibn Abbas dijo: «Sí, el curtido es purificador». Se le preguntó: «¿Es ésta tu opinión personal o algo que oíste del Mensajero de Allah? (la paz y las bendiciones sean con él». Respondió: «Más bien, es del Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él)». Él, (que Allah esté complacido con él), solía decir: «El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), solo prohibió la carne de animales muertos. En cuanto a la piel, el pelo y la lana, no hay daño en ellos». Ésta es la base para quienes dicen que la piel de cerdo se purifica mediante el curtido. Esto está respaldado por el hadiz: "Si una piel se curte, se purifica". Una narración dice: "El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), dio caridad por una oveja, y esta regresó y la tiramos. El Mensajero de Allah, (la paz y las bendiciones sean con él), huyó con ella. Dijo: '¿Por qué no la tomaron? La vendieron y luego la tomaron'. Dijeron: 'Está muerta'. Él dijo: 'Está prohibido comerla'". 
A él, (la paz y las bendiciones sean con él), a menudo le preguntaban sobre las pieles de animales muertos. Dijo: "El agua y el alumbre las purifican". Él, (la paz y las bendiciones sean con él), entró en una casa durante la Batalla de Tabuk y vio un odre de agua colgado allí. Pidió agua, y le dijeron: «¡Por Allah, oh Mensajero de Allah, está muerto!». Curtirlo lo purifica, y en otra narración se dice: «Su piel es pura», y en otra: «Su sacrificio es puro». Esto demuestra que la piel de un animal sacrificado es pura aunque no esté curtida. Anteriormente se mencionó que el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) despellejó una oveja e introdujo su mano entre la piel y la carne hasta que desapareció hasta la axila; luego dirigió la oración sin lavarse la mano, como se mencionó previamente. Sawdah bint Zam'ah dijo: «Una oveja murió y habíamos curtido su piel. Entonces no nos quedó nada para remojarla hasta que se secara». Jabir ibn Abdullah (que Allah esté complacido con él) dijo: «Algunas personas se acercaron al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) mientras estábamos sentados y le dijeron: “¡Oh Mensajero de Allah! Nuestro barco se ha averiado y tenemos un camello gordo y muerto. Queríamos engrasar nuestro barco, pero es solo un palo flotando en el agua”. Él dijo: “No os beneficiéis de nada de un animal muerto”». Abdullah ibn Hakim dijo: «La carta del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) nos fue leída en la tierra de Juhaynah, cuando yo era un niño pequeño. En ella, dijo: “No os beneficiéis de un animal muerto, ni de su piel ni de sus tendones”». Esto fue dos meses antes de su muerte (la paz y las bendiciones sean con él). Hammad ibn Zayd dijo: "No hay nada malo con las plumas de un animal muerto". Az-Zuhri dijo acerca de los huesos de los muertos, como elefantes y otros animales, que algunos de los primeros eruditos usaban para peinarse y aplicarse aceites, y no veían ningún daño en ello. Ibn Sirin dijo que no había nada malo en comerciar con el marfil. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) prohibió usar pieles de animales depredadores, montarlos o sentarse sobre ellos. Umar ibn al-Khattab (que Allah esté complacido con él) vio a un hombre con un gorro de piel de zorro y ordenó que lo rasgaran, diciéndole: "¿Qué sentido tiene ésto? No es un animal sacrificado ritualmente". En otra ocasión, vio a un hombre con un gorro hecho de piel de buey y ordenó que quemaran el gorro, diciendo: "Es carroña". Y Allah sabe mejor.

Y él (el Profeta) (la paz y las bendiciones sean con él) prohibió el matrimonio temporal (mut'ah) en la época de la conquista, (el matrimonio temporal con mujeres). 

Bardin Ahmad ibn y Harmala ibn Yahya me lo dijeron, Ibn Wahb nos lo dijo, Yunus nos lo dijo, cuando se paró en La Meca y dijo: “Las personas cuyos corazones Allah ha cegado, así como ha cegado sus ojos, emiten fatuas (fatwas) que permiten el matrimonio temporal (mut'ah). El matrimonio temporal se practicaba durante la época del Imam de los piadosos”. Luego Allah perfeccionó la religión y lo prohibió’”. 

En cuanto a la severidad en el discurso y su gravedad.-
Si ésta es una postura que lleva al insulto, entonces es una cuestión de calumnia e insulto. Por lo tanto, el argumento del Imam para ser severo en el discurso se basa en la postura de Ibn al-Zubayr, y ésto es aún más cierto». (Su dicho: «El tosco es duro.» Y Ibn al-Sikkit dijo: «El tosco es duro», y lo repitió con una diferencia en la redacción para enfatizar, o bien apareció en el contexto del tosco gritón. Y apareció al describirlo, (la paz y las bendiciones sean con él), como «duro» y «aunque no es despreciable», lo que significa que no fue duro en su califato ni despreciado. La dureza entre la gente es el distanciamiento. Se dice: «Fulano no es de los que son duros con sus compañeros». El origen de «duro» es como una oveja despellejada sin cabeza ni patas. También se dice de un camello: «duro». Ibn Khallu mencionó que «duro» es una de las características de un león. (Su dicho: «Tírame con tus piedras.») Ésto indica que el escriba le había informado y que no tenía dudas sobre su prohibición. Así es como está escrito, y en el libro de al-Udhri dice: Ibn Abi Amrah dijo, y con otras cosas. Según la autoridad de Umar ibn Abd al-Aziz, dijo: Al-Rabi ibn Sabra me dijo, que es como está en los originales, y es correcto. Estaba en los libros de nuestro sheikh Abu Ali al-Sadd en Ibn Abi Sayrah, y lo verificamos con él. (Su dicho: Prohibió el matrimonio temporal y el comer la carne de asnos domésticos. Todos lo narramos con una fatwa en la hamza y la nun, y algunos de ellos lo narraron con una kasra en la hamza. La nun es silenciosa, y la palabra 'ins' (con una fatwa en la hamza) significa 'gente', y también puede pronunciarse con una kasra.

Abu al-Husayn al-Basri dice en respuesta a la refutación del Imam: La respuesta es así.. dice: En cuanto a la dureza en el habla y el trato, es una posición de abuso y calumnia. Así que el argumento del Imam a favor de la dureza en el habla es la acción de Ibn al-Zubayr de otra manera. Ésto indica que la noticia le llegó y que no dudó sobre su prohibición. 

Assalamo Aleikum.